R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros



♰♰♰

miércoles, 19 de diciembre de 2018

El papa Urbano V se opuso a las invasiones del islamismo


Monje Benedictino
Fue beatificado el 10 de marzo de 1870 por el papa Pío IX.
Predecesor Inocencio VI Sucesor Gregorio XI
Festividad 19 de diciembre
Al fallecer el Papa Inocencio VI fue nombrado Sumo Pontífice. Recibió la noticia mientras ocupaba el cargo de Nuncio en Nápoles y en un sólo día fue consagrado obispo y coronado como Papa (28 de septiembre de 1362). Fue el papa número 200 de la Iglesia católica y sexto papa del pontificado de Aviñón.


Hoy la Iglesia católica celebra al Beato Papa Urbano V quien defendió la fe católica y se opuso a las invasiones del islamismo como podemos ver otro papa que nos demuestra que el heresiarca Jorge Mario Bergoglio no profesa la doctrina católica y es enemigo de la Iglesia que fundó Jesucristo.
 
 
Como Sumo Pontífice Urbano V llevó una vida austera, retiró los lujos de su palacio y procuró que sus colaboradores sean un testimonio de vida cristiana. Delegó los cargos eclesiásticos a personas de probada virtud y luchó infatigablemente por erradicar malas costumbres en la curia.  Asimismo trabajó para mejorar el nivel cultural del pueblo, fundó universidades  y hasta una academia de medicina. Con el apoyo de las órdenes Franciscana y Dominica inició la evangelización de Bulgaria, Ucrania, Bosnia, Albania, Lituania. Llegó a enviar misioneros a Mongolia y China.
Por el contrario Bergoglio en Rebelión contra Dios ha profanado la Casa de Dios y ha convertido el Vaticano en cueva de sodomitas. De manera que llamarle a este enemigo de Dios  ´papa´ es una gran blasfemia y una acto de idolatría y apostasía.
 

 
El apostata Bergoglio favorece a los enemigos de Dios y persigue a los fieles católicos y le da la espalda a los cristianos que son victimas del Islam.


 
El mayor deseo de Urbano V fue el de una cruzada contra los turcos. En 1363, el rey Juan II de Francia y Pedro I, el rey de Chipre, llegaron a Aviñón, y se decidió que debería haber una guerra contra los turcos. Eran Urbano y Pedro, quienes estaban más ansiosos por la cruzada; Los franceses estaban agotados por las recientes pérdidas en la Guerra de los Cien Años, y algunos de sus líderes todavía estaban presos en Inglaterra. El Papa celebró una ceremonia especial el Sábado Santo, 1363, y otorgó la cruz del cruzado a los dos reyes, y también al cardenal Hélie de Talleyrand. Juan II fue nombrado rector y capitán general de la expedición.  El cardenal de Talleyrand fue nombrado legado apostólico para la expedición, pero murió el 17 de enero de 1364, antes de que la expedición pudiera partir. Reunir al ejército resultó ser una tarea imposible, y el rey Juan regresó a la prisión en Inglaterra. Murió en Londres el 8 de abril de 1364.
El celoso Vicario de Jesucristo no podía contentarse con apacentar solamente al pueblo cristiano. La universalidad de la Iglesia que gobernaba le hacia cobrar conciencia de las ovejas que todavía vagaban errantes fuera del redil o gemían oprimidas bajo los enemigos de la fe cristiana. La evangelización de los infieles y la reunión de una Cruzada: he ahí dos nuevos anhelos que abrasaban el corazón del papa benedictino. Ante la amenaza, nunca decreciente, de los turcos, y a ruegos de Pedro I de Lusignán, rey de Chipre, Urbano V concibió ya en los primeros meses de su pontificado el plan de una nueva Cruzada; él mismo se encarga de predicarla; tenía ya nombrado legado pontificio de la expedición, y los reyes de Francia y de Dinamarca prometieron tomar parte en ella; pero, al fin, la Cruzada no se realiza. Hay que tener en cuenta que el tiempo no corre en vano y que la fe viva que puso en pie de guerra a los cruzados se había extinguido con San Luis hacía cabalmente un siglo. 
Mejor efecto tuvieron los impulsos misionales de Urbano V. Sus miras se dirigen a las regiones orientales del debilitado imperio bizantino, Se ocultaban en estos planes, indudablemente, las nunca amortiguadas aspiraciones de la Cruzada. Cruzada, si no de conquista, sí, al menos, de defensa. Urbano V. a la vista del fracasado intento de una Cruzada europea, se dió cuenta de que era necesario formar alrededor del imperio de Oriente, que se arruinaba, una barrera de corazones católicos para defenderlo, o, por lo menos, para oponerse a las invasiones del islamismo. Las Ordenes mendicantes prestaron a Urbano una ayuda eficaz. Después de haber establecido la jerarquía católica en Bulgaria, en Bosnia, en Moldavia, el Papa envió a Albania cuatro obispos franciscanos con la misión de recorrer el pequeño Estado y de aumentar el número de los católicos. Por su mandato, veinticinco frailes menores recorrieron Valdaquia y Lituania, haciendo muchos prosélitos; veinticuatro religiosos de la misma Orden fueron a Georgia a unirse con el obispo de Milevi. Pero la misión más famosa de todas las del pontificado de Urbano V fue  la enviada a los mongoles, integrada asimismo por religiosos franciscanos. 
 

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