R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros



♰♰♰

jueves, 5 de mayo de 2022

“Firmes en la fe, Mal que le pese a Roma (Bergoglio)”—Monseñor Héctor Aguer

 



«Seguros en la Fe, Mal que le pese a Roma»



Es causa de asombro, desconcierto y preocupación de muchísimos fieles la persistencia del máximo exponente del magisterio eclesial en criticar -burlonamente a veces- a quienes están seguros de la identidad de la fe,  y se afirman en ella con alegría; agradecidos a Dios por hallarse enraizados en la gran Tradición de la Iglesia. Estos cristianos son vituperados como rigurosos fariseos. La insólita postura de la Santa Sede contradice la enseñanza de San Juan Pablo II y de Benedicto XVI; que tanto amaron y glorificaron el esplendor de la verdad. El moralismo relativista que actualmente profesa Roma, hunde la realidad de la fe y sus consecuencias éticas y espirituales en el ámbito kantiano de la Razón práctica. Peor aún: los “nuevos paradigmas” propuestos por el pontificado se someten a los dictados de un Nuevo Orden Mundial, manejado por la masonería y financiado por el imperialismo internacional del dinero. Desde hace tiempo se sabe que el Vaticano es una cueva de masones, que se ayudan a trepar a los cargos más influyentes, según los pactos secretos que desde sus orígenes caracterizan a la secta; los cuales han sido repetidas veces denunciados por los pontífices, que alertaron sobre el peligro que la tradicional enemiga de la Santa Iglesia implica para el orden social basado en la ley natural, y para el sostén y desarrollo de la fe en la vida de los pueblos. Soy consciente de la verdad y exactitud de lo que acabo de escribir, por eso no temo que mi libertad sea coartada por medidas que nadie se atreverá a tomar.



         Los errores, y las herejías, pueden procesarse y difundirse ampliamente, ante el silencio cómplice de quienes deberían condenarlos, según fue hecho desde los tiempos apostólicos. El testimonio del Nuevo Testamento es por demás elocuente: “Conviene que haya herejías, para que se manifieste quiénes son fieles” (1 Cor 11, 19: hina kai hoi dokimoi phaneroi genōntai). El sínodo alemán, ante el silencio de Roma, distingue en ese pueblo germánico a los verdaderos creyentes de los atrapados por los errores, que deben hacer sonreír a Martín Lutero (allí donde se encuentre). En la misma carta que citamos, el Apóstol Pablo recuerda a los fieles el Evangelio que les ha predicado, el que ellos recibieron, en el cual estamos firmes (estēkate: 1 Cor 15, 1) por el cual son salvados, si permanecen firmes (ei katechete: 1 Cor 15, 2) porque de lo contrario han creído en vano (ektos ei mē eikē episteusate). Lo fundamental, que Pablo les recuerda, es lo que él les ha entregado. Resulta escandaloso que Roma descalifique la tradición. San Pedro, en su Segunda Carta, hace notar a sus lectores -¡y a nosotros!- que su propósito es asegurarlos, hacerlos más firmes, estērigmenous (2 Pe 1, 12); les advierte contra los maestros mentirosos (pseudodidáskaloi) que se introducen en la Iglesia, como los falsos profetas en el pueblo de Israel; por ellos es blasfemado el camino de la verdad (2 Pe 2, 2). Las epístolas pastorales del Apóstol Pablo describen una situación que se ha verificado periódicamente en la historia de la Iglesia: se precipitan “tiempos peligrosos” (kairoi chalepoi, 2 Tim. 3, 1) por la introducción de errores que debilitan la fe y la seguridad de los fieles, respecto de la tradición en la que se apoyan. Por eso anima a sus discípulos y colaboradores a resistir. Muchas veces he citado el pasaje de 2 Tim. 4, 1 ss: los pastores de la Iglesia deben predicar incansablemente la verdad, deben argüir e increpar (epitimēson: 2 Tim. 4, 2). El problema era, y es, el de los falsos maestros que halagan los oídos que buscan actualidad, procuran reubicarse en un mundo más amplio, de aquellos que se entregan a los mitos abandonando la verdad (apo men tēs alētheias…epi de tous mythous, ib 4, 4). Como los textos asumidos en estas citas se encuentran numerosos pasajes, en los que se expresa todo lo contrario de la orientación del actual pontificado. El contraste aparece en la simple comparación.

         He señalado una causa en el predominio del moralismo, que despoja a la doctrina de la fe del dinamismo que la orienta hacia su dimensión mística. La fe es contemplativa; su aplicación al obrar depende de aquel reposo  fruitivo y seguro en la verdad que es su objeto: es theoría antes que práxis; y la segunda acierta con lo que hay que hacer, en cada circunstancia, porque es iluminada por esta lumbre superior que permite discernir con sabiduría. El moralismo es necesariamente pragmático y relativista. La crítica que dirijo a esta corriente hoy día oficial incluye la observación de que ya no se predica íntegramente la doctrina de la fe. San Juan Pablo II nos ha dejado en el Catecismo de la Iglesia Católica una síntesis actualizada de lo que hoy debemos creer y difundir. En ese corpus que abarca dogma, moral y espiritualidad se halla la identidad del catolicismo, en la cual los cristianos en este “tiempo peligroso” podemos asegurarnos, dirigiendo la mirada de nuestro espíritu al Señor que está con nosotros “todos los días” (pasas tas hēmeras, Mt. 28, 20).

         Parece mentira -pero es una penosa realidad- que, después de más de medio siglo, se cumplan aquellas palabras de Pablo VI: “Por alguna rendija entró el humo de Satanás en la Casa de Dios”. El sedicente “espíritu del Concilio”, contra el cual reaccionó tan sabiamente Jaques Maritain en “El campesino de Garona”, asoma nuevamente, esta vez desde la mismísima Colina vaticana. Los discursos pontificios eluden expresamente las verdades que habría que recordar con claridad, con magnanimidad y paciencia; y se detienen exclusivamente en aquellos “nuevos paradigmas”, que golpean en vano a los verdaderamente fieles, que intentan vivir con fidelidad lo que han recibido. El cristiano es alguien que ha recibido lo que cree y que, merced a los sacramentos de la Penitencia y la Eucaristía, procura ordenar su vida de hombre nuevo según el ejemplo de Cristo.

         No debe extrañarnos que en los programas pastorales que se alientan desde la usina de la sinodalidad, los sacramentos no tengan lugar. Sacramentum traduce el griego mysterion; el moralismo pragmático relativista es incapaz de percibir los misterios de la fe, y tiende espontáneamente a descartar la dimensión sobrenatural de una pastoral de los sacramentos, que asegura el don de la gracia ofrecido a todos: la liberación del pecado y expansión de la vida nueva de participación de la naturaleza divina. Somos participantes de la naturaleza divina, theias koinōnoi physeōs (2 Pe. 1, 4). Lo que constituye la vida de un cristiano es mantenerse en lo que ha recibido, en el “mandato viejo”, que dice San Juan en su Primera Carta, la entolēn palaiàn (1 Jn 2, 7) es decir la recepción de la luz que aleja la tiniebla: hē skotia paragetai (1 Jn 2, 8).

         Un hecho histórico que permite apreciar hasta dónde se extiende el “peligro” de este tiempo oscuro, ha sido el silencio, o quizá el repudio, que ha merecido la presentación respetuosa de dudas sobre el alcance de la innovación semi-disimulada en la Exhortación Amoris laetitia; obra de cuatro eminentes cardenales, Burke, Cafarra, Brandmüller y Meisner. La cuestión de la posibilidad de admitir a los sacramentos a las personas divorciadas que han pasado a una nueva unión, fue un globo de ensayo del moralismo relativista; para el cual ya no hay actos intrínsecamente malos. Es una estafa contra los mismos posibles beneficiarios de esa permisión el propósito de trazar un camino alternativo al que indica la Tradición; equívoco que no puede ser considerado un gesto de misericordia. La justicia -la justificación por la gracia- es la verdadera misericordia. No es algo menor la objetividad con que la praxis eucarística se inscribe en la vida cristiana contra el mero deseo subjetivo de comulgar; en este orden la Tradición católica, con el reconocimiento de la sana teología, es fiel a los orígenes, tal como inequívocamente aparece en el Nuevo Testamento. La seguridad que proporciona el abrazo a la verdad conocida y amada, no implica de ninguna manera desprecio de quienes vacilan o han sido ya ganados por el relativismo; al contrario, expresa la fraterna preocupación para hacerles participar de la alegría que brinda la integridad de la fe, recibida humildemente como un don inmerecido.

         La inquietud que provoca la actual postura del magisterio se agrava al considerar el sistema de promociones al Episcopado, y a la dignidad cardenalicia, por su abundancia y su orientación. En efecto, ¿qué sentido tiene que una diócesis que carece de vocaciones y cuenta con un número insuficiente de sacerdotes para cubrir las necesidades pastorales, disponga de dos obispos auxiliares? Me refiero a lo que ocurre en la Argentina, aunque la misma actitud puede verificarse en otros países. No es un pecado de suspicacia pensar que existe el propósito expreso de reformar la Iglesia, y difundir el criterio moralista y relativista que, como ya he dicho, se ha convertido en una política oficial. Desearía liberarme de tal inquietud y estar equivocado en el juicio que hago de la orientación impuesta desde Roma. Como muchos otros que en el mundo entero comparten esta inquietud mía, sólo puedo reposar en la confianza y el amor de Cristo, Señor y Esposo de la Iglesia; y en la intercesión de la Virgen Santísima, a la que invoco de corazón. No deseo caer en la pretensión de tener la razón en la crítica que no puedo menos que hacer, aunque las declaraciones y los hechos reseñados crévent mes yeux  me producen un dolor amargo, que inducen a pensar y a juzgar. ¡Que el Señor tenga piedad de nosotros, y alivie la duración de este “tiempo peligroso” que vivimos! Insisto en lo que observo al comienzo de esta nota: asombro, desconcierto, preocupación: ¿qué otros sentimientos podría suscitar el extraño fenómeno de apalear a los verdaderos católicos, y acariciar a los herejes? Nuestra sencilla gente de campo diría: “cosa ´e mandinga”; el “humo de Satanás que por una rendija se ha metido en la Casa de Dios”, según confesaba un desengañado Pablo VI.

 + Héctor Aguer

Arzobispo Emérito de La Plata


lunes, 2 de mayo de 2022

San Atanasio: “Ellos tienen los templos, ustedes la fe apostólica”.

 


Carta de San Atanasio, Obispo de Alejandría, a sus fieles, en la que les anima a permanecer fieles a la Tradición Apostólica, a perseverar en la verdadera fe católica, y a no desanimarse al ver cómo la gran cantidad de herejes se apoderaron de la estructura física de la Iglesia.


"¡Que Dios os consuele! …lo que tanto os entristece es que los enemigos han ocupado por violencia vuestros templos, en tanto que vosotros, en todo este tiempo, os encontráis afuera. Es un hecho, que ellos tienen los edificios, los templos; pero, en cambio, vosotros tenéis la fe apostólica. Ellos han podido quedarse con nuestros templos, pero están fuera de la verdadera fe. Vosotros tenéis que permanecer fuera de los lugares del culto, pero permanecéis, en cambio, dentro de la fe.

Reflexionemos: ¿qué es más importante, el lugar o la fe? Evidentemente, la verdadera fe. En esta lucha, ¿quién ha perdido, quién ha ganado: el que ha guardado el lugar o el que ha guardado la fe?

El lugar, es verdad, es bueno, (pero) cuando se predica en él la fe apostólica; es santo, si todo lo que sucede y pasa en él es santo.

Sois vosotros afortunados, porque permanecéis en la Iglesia por vuestra fe, que ha llegado a vosotros por la Tradición apostólica y si, sometidos a la presión, un celo execrable ha pretendido quebrantar vuestra fe, esa presión no ha tenido éxito. Son ellos los que se han separado, en la crisis presente de la Iglesia.

Nadie prevalecerá jamás contra vuestra fe, hermanos carísimos. Y nosotros sabemos que Dios nos devolverá un día nuestros templos.

Así, pues, mientras más se empeñen en quitarnos nuestros lugares de culto, más se separarán de la Iglesia. Pretenden representar a la Iglesia, cuando en realidad ellos se han expulsado a sí mismos de ella y se han extraviado.

Los católicos que se mantienen fieles a la Tradición, aún si se reducen a un manojo, son la verdadera Iglesia de Jesucristo”

San Atanasio‎


Durante el Siglo III la mayoría de los obispos se dejaron contaminar por las herejías del sacerdote herético  Arrio. Este tiempo es una prefigura de la gran apostasía que estamos viviendo, pidamos a San Atanasio que nos guíe en esta batalla contra la herejía bergogliana para que podamos defender con eficacia la ortodoxia de nuestra santa fe.
“Si el mundo va contra la verdad, entonces Atanasio va en contra del mundo.” ― San Atanasio

El heresiarca Bergoglio contradice a San Atanasio de Alejandría

miércoles, 27 de abril de 2022

San Pedro Canisio condenó el vicio de la sodomía: Depravación nunca suficientemente execrada

 “Cualquiera que quiera divertirse con el diablo no puede regocijarse con Cristo”.



San Pedro Canisio S. J.

JUZGA  LA IDEA HERÉTICA DE FRANCISCO DE QUE EL PAPA NO DEBE JUZGAR

  • Crimen atroz y pecado nefando en su naturaleza misma

Según la Escritura, los sodomitas eran gente pésima y grandes pecadores ante le Señor. Este crimen atroz y pecado nefando en su naturaleza misma fue execrado por Pedro y Paulo, y la Escritura verdaderamente lo atacó con declaraciones de fuerte magnitud. (San Pedro Canisio. De pecatis in coelum clamantibus, III. Summa Doctrina Christiana, p. 141)


“Aquellos que no tienen vergüenza de violar la ley divina y natural son esclavos de esta infamia que jamás será  suficientemente execrada”.

Significado de Execrar: 

tr. Condenar y maldecir [una persona o cosa] con autoridad. Rechazar y aborrecer una cosa censurable.
Abominar.

"San Pablo no sólo reprende a los que hombres se acuestan con los hombres, sino que condena también a las personas impuras y afeminadas, uno de los cuales era Onan." 

Blog de Barnhardt: 

Hoy es la fiesta de San Pedro Canisio, Doctor de la Iglesia.



(...)

Y esta cita de San Pedro Canisio probablemente debería estar enmarcada y colgada en todos los hogares:

“Es mejor que queden pocos católicos, firmes y sinceros en su religión, en lugar de que ellos, siendo muchos, deseen estar en connivencia con los enemigos de la Iglesia y en conformidad con los enemigos abiertos de nuestra fe. ”


Esta entrada fue publicada el 27 de abril de ARSH 2022 por Ann Barnhardt.

San Pedro Canisio tuvo el valor de reprender al clero corrupto alemán:

“Hemos deshonrado el altar de Dios con manos impuras y labios corrompidos, con nuestros corazones contaminados, vidas escandalosas y abusos enormes. Nuestro pecado es tanto mayor cuanto que insultamos la dignidad [sacerdotal] que se nos concedió. Por eso, por nuestra causa, el nombre de Dios es blasfemado. Para tales hombres, no hay honestidad en el hogar, ni sobriedad en la mesa, ni continencia en la cama, ni estudio de sus libros, ni devoción en sus corazones”.

sábado, 23 de abril de 2022

Oración a San Jorge

 


Tú, oh Jorge, eres el tipo glorioso de un soldado cristiano. Mientras servías a las órdenes de un Monarca terrenal, no olvidaste tu deber para con el Rey del cielo. Tú derramaste tu sangre por la fe de Cristo; y él, a cambio, te nombró Protector de los ejércitos cristianos. Sé su defensor en la batalla, y bendice con la victoria a los que luchan por una causa justa. Protégelos bajo la sombra de tu estandarte; cúbrelos con tu escudo; conviértelos en el terror de sus enemigos. Nuestro Señor es el Dios de los Ejércitos; y frecuentemente usa la guerra como instrumento de sus designios, tanto de justicia como de misericordia. Solo ellos obtienen la verdadera victoria, los que tienen el cielo de su lado; y éstos, cuando están en el campo de batalla, le parecen al mundo que están haciendo la obra del hombre, mientras que es la obra de Dios lo que están promoviendo. De ahí que sean más generosos, porque son más religiosos, que otros hombres. Los sacrificios que tienen que hacer y los peligros que tienen que enfrentar les enseñan el desinterés. ¡Qué maravilla, entonces, que los soldados hayan dado tantos mártires a la Iglesia!


Pero hay otra guerra, en la que todos los cristianos estamos alistados, y de la que habla San Pablo, cuando dice: Trabajad como buen soldado de Cristo; porque nadie es coronado sino el que lucha legítimamente (II. Tim. ii. 5.). Que así hemos de esforzarnos y luchar durante nuestra vida, el mismo Apóstol nos lo asegura con estas palabras: Tomaos la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y estar firmes en todo perfectos.  Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. En todas las cosas tomad el Escudo de la Fe, con el cual podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el Yelmo de la esperanza de salvación, y la Espada del espíritu, que es la palabra de Dios (Ef. vi. 13, 17). ¡Nosotros, pues, somos soldados, como lo fuiste tú, oh santo mártir! Antes de ascender al cielo, nuestro divino Caudillo desea pasar revista a sus tropas; preséntanos a él. Nos ha colmado de honores, a pesar de nuestras pasadas deslealtades; debemos, de ahora en adelante, demostrar que somos dignos de nuestra posición. En la Comunión Pascual que hemos recibido, tenemos una prenda de victoria; ¡Cómo podemos ser tan bajos como para permitirnos ser conquistados! ¡Cuídanos, oh santo Guerrero! Que tus oraciones y ejemplo nos animen a luchar contra el dragón del infierno. Él teme la Armadura que usamos; porque es el mismo Jesús quien nos la preparó, y la templó en su propia Sangre preciosa: ¡oh! para que, como tú, se la presentemos íntegra y entera, cuando nos llame a nuestro descanso eterno.


Hubo un tiempo en que todo el mundo cristiano amaba y honraba tu memoria con entusiasta alegría: pero ahora, ¡ay! esta devoción se ha enfriado, y tu Fiesta pasa desapercibida para miles. ¡Oh santo mártir! venga esta ingratitud, imitando a tu divino Rey, que hace salir su sol sobre buenos y malos; ten piedad de este mundo, pervertido como está por falsas doctrinas, y atormentado en este mismo tiempo por los más terribles flagelos. Ten compasión de tu querida Inglaterra, que ha sido seducida por el Dragón del infierno, y por él hecha el instrumento para efectuar sus complots contra el Señor y su Cristo. Toma tu Lanza, como antaño; da batalla al Monstruo y emancipa a la Isla de los Santos de su yugo servil. El cielo y la tierra se unen en esta gran oración; en el nombre de nuestro Jesús Resucitado, ¡ayuda a los tuyos, y una vez  a tu pueblo devoto, a una gloriosa resurrección!

miércoles, 20 de abril de 2022

Oración de reparación por los actos maliciosos coordinados por Bergoglio para profanar el Lunes de Pascua

 












Adoración a las cinco llagas de Jesucristo en la Cruz. Oración





Adoro, Señor, tu santísima llaga de la  mano derecha, y te suplico, por el dolor que entonces sintió tu alma purísima, que mi alma sea penetrada del dolor y sentimiento de haber empleado   mis acciones en ofensas contra tu Divina Majestad. Amén.

Padrenuestro… Avemaría… Gloria…

Adoro, Señor, tu santísima llaga de la mano izquierda, y te suplico por el dolor  que entonces  sintió tu alma purísima, que mi espíritu sea penetrado del más firme propósito y resolución de nunca jamás desviarse del camino  que conduce a la gloria. Amén.

Padrenuestro… Avemaría… Gloria…

Adoro, Señor, tu santísima llaga del pie derecho, y te suplico por el dolor que entonces sintió tu alma purísima, que mi corazón conciba los deseos más eficaces de mantenerme siempre firme y establece en la observancia de tus divinos mandamientos. Amén.

Padrenuestro… Avemaría… Gloria…

Adoro, Señor, tu santísima llaga del pie izquierdo, y te suplico, por el dolor que entonces sintió tu alma purísima, que todas mis acciones y movimientos sean encaminados a tu amor y servicio. Amén.

Padrenuestro… Avemaría… Gloria…

Adoro, Señor, tu santísima llaga de tu costado, y te suplico, por el dolor que entonces sintió tu alma purísima, que mi corazón sea traspasado con el dolor de las culpas, consagrándose eternamente en obsequio de tu divino amor. Amén.

Padrenuestro… Avemaría… Gloria…

domingo, 17 de abril de 2022

Feliz Pascua de Resurrección 🕊️


 
¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado! 🕊️
 
 
«La fe de los cristianos -dice San Agustín- es la resurrección de Cristo. No es gran cosa creer que Jesús ha muerto; esto lo creen también los paganos; todos lo creen. Lo verdaderamente grande es creer que ha resucitado».

La pascua es la fiesta principal y mas antigua de los cristianos. Es el corazón del año litúrgico. El papa León  la llama la fiesta mayor (festum festorum), y dice que la Navidad se celebra en preparación para la Pascua (Sermón xvii en Exodum). 
“Mane nobiscum, Domine!”

La temporada de la Pascua
Siendo la fiesta mas importante de la liturgia, la pascua se celebra por 50 días, desde el domingo de Pascua hasta Pentecostés.  Según la liturgia actual, la cuaresma termina en la tarde del Jueves Santo con la liturgia de la Cena del Señor que da comienzo al Triduo Pascual.  El Viernes Santo se hace el "ayuno pascual" que se continúa el sábado santo, preparatorio a la gran celebración pascual .  El triduo culmina en la Vigilia Pascual del sábado por la tarde.
Los primeros ocho días de la pascua constituyen la octava  y se celebran como solemnidades del Señor. 
El agua bendecida en la Vigilia pascual se usa para los bautismo en toda la temporada de pascua.




 
 A la víctima pascual entonen alabanzas los cristianos. El Cordero redimió a las ovejas: Cristo inocente reconcilió con su Padre a los pecadores. La muerte y la vida lucharon con denuedo admirable; el Señor de la vida reina vivo después de muerto. Dinos, María, ¿qué has visto en el camino? Vi el sepulcro de Cristo vivo y la gloria del Resucitado. Vi ángeles como testigos; vi el sudario y los vestidos. ¡Resucitó Cristo, mi esperanza! precederá a sus discípulos a Galilea. ¡Sabemos que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos! Tú, oh Rey triunfador, apiádate de nosotros.
 
 
Himno para la Octava de Pascua:
Omnes qui in Christo baptizati estis, Christum induistis, Alleluia.
Mementote mirabilium eius quae fecit,
prodigia eius, et iudicia oris eius.
Omnes qui in Christo baptizati estis, Christum induistis, Alleluia. Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen. Omnes qui in Christo baptizati estis, Christum induistis, Alleluia
.





viernes, 15 de abril de 2022

Viernes Santo: Oración por la conversión de los judíos

Hechos 17:30: «Dios, pues, pasando por alto los tiempos de la ignorancia, anuncia ahora a los hombres que todos y en todas partes deben convertirse.

 
ORATIONEM PRO CONVERSIONE IVDAEORVM
 
 



 
OREMVS ET PRO PERFIDIS IVDAEIS VT DEVS ET DOMINVS NOSTER AVFERAT VELAMEN DE CORDIBVS EORVM VT ET IPSI AGNOSCANT IESVM CHRISTVM DOMINVM NOSTRVM (Non respondetur Amen, nec dicitur Oremus, aut Flectamus genua, aut Levate, sed statim dicitur:) OMNIPOTENS SEMPITERNE DEVS QVI ETIAM IVDAICAM PERFIDIAM A TVA MISERICORDIA NON REPELLIS EXAVDI PRECES NOSTRAS QVAS PRO ILLIVS POPVLI OBCAECATIONE DEFERIMVS VT AGNITA VERITATIS TVAE LVCE QVAE CHRISTVS EST A SVIS TENEBRIS ERVANTVR PER EVDEM DOMINVM NOSTRVN IESVM CHRISTVM FILIVM TVVM QVI TECVM VIVIT ET REGNAT IN VNITATE SPIRITVS SANCTI DEVS PER OMNIA SAECVLA SAECVLORUM AMEN

Oremos también por los pérfidos judíos, para que Dios Nuestro Señor aparte el velo de sus corazones, de modo que ellos también reconozcan a Cristo Nuestro Señor (No se responde "amén", ni se dice "Oremos", ni "Arrodillémonos" o "En pie", sino que inmediatamente se dice:) Omnipotente y sempiterno Dios, Tú que no excluyes de tu Misericordia ni siquiera a los pérfidos judíos, escucha nuestras preces, que te dirigimos por la obcecación de aquel pueblo; de tal modo que, conocida la Verdad de tu Luz, que es Cristo, salgan de sus tinieblas. Por el mismo Cristo Nuestro Señor, Hijo tuyo, que vive y reina en la Unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
(MISSALE ROMANVM: Oraciones solemnes del Viernes Santo)
 
 
 
 2 Corintios 3:14
 
 
Pero ellos se negaron a entender esto, y todavía ahora, cuando leen la antigua alianza, ese mismo velo les impide entender, pues no les ha sido quitado, porque solamente se quita por medio de Cristo.


San Cirilo de Jerusalén –Dios no acepta el culto de quienes no adoran al Hijo

El Padre se indigna cuando el Hijo unigénito es privado de su honor.
Un rey considera grave que alguien insulte a un simple soldado. Por tanto, si se trata indecorosamente a alguien de las personas más honorables, compañeros o amigos, más se enciende la propia cólera. Y si alguien injuria al Hijo único del Rey, ¿quién aplacará y suavizará al Padre del Hijo unigénito de tal modo conmovido? Si alguien, por consiguiente, quiere ser piadoso para con Dios, adore al Hijo; de otro modo, el Padre no admitirá su culto. (
San Cirilo de Jerusalén. Catequesis X, Un solo Señor, Jesucristo, n. 1-2)

San Juan Crisóstomo
Los judíos no serán perdonados ni por la circuncisión ni por otras normas, sino por el bautismo
“Y esta será mi alianza con ellos, cuando los purifique de sus pecados”. No cuando sean circuncidados, ni cuando sacrifiquen, ni cuando cumplan las otras normas, sino cuando encuentren absolución de sus pecados. Si, pues, esto ha sido prometido, aunque todavía no ha acontecido con ellos, ni se han apartado mediante la absolución del bautismo, tendrá lugar ciertamente. Así añade: “Porque los dones y el llamado de Dios son irrevocables”. (San Juan Crisóstomo. Homilía IX sobre la Carta a los Romanos, n. 6)


 
 
 - Jn 1,11-13 -

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a cuantos le recibieron, les dio poder de ser hechos hijos de Dios, a aquéllos que crean en su nombre. Los cuales son nacidos no de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.


Crisóstomo, in Ioannem, hom. 8 (Catena Aurea)
El mismo llama ahora suyos a los judíos, como pueblo escogido. Pero llama a todos los hombres, porque todos han sido hechos por El. Como antes decía, avergonzándose por la naturaleza humana, que con el mundo hecho por El no había reconocido a su autor por quien había sido hecho, así ahora se indigna otra vez por la ingratitud de los judíos, y los reprende diciendo: "Y los suyos no le recibieron".

Crisóstomo, ut sup
Y no dijo que los obligó a hacerse hijos de Dios, sino que les dio poder de ser hechos hijos de Dios, manifestando que se necesita de mucho cuidado para que conservemos siempre la imagen de la adopción, que se ha impreso y formado en nosotros por el bautismo. Además nos manifiesta así que a ninguno de nosotros podrá arrebatársele esta gracia, si nosotros no nos privamos de ella. Por tanto, si los que reciben de los hombres el dominio de algunas cosas poseen el dominio de ellas casi tanto como los que se las conceden, mucho más nosotros, que recibimos de Dios esta gracia. También quiere dar a entender que esta gracia se concede a los que la quieren y la buscan. Porque depende del libre albedrío y de la obra de la gracia que los hombres se hagan hijos de Dios.


Beda (Catena Aurea)
La generación carnal de todos procede de la unión de los consortes, pero la espiritual se concede en virtud de la gracia del Espíritu Santo.


Concilio de Florencia (XVII Ecuménico)
•Nadie, ni siquiera los judíos, puede salvarse fuera de la Iglesia.
Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y, sus ángeles (Mt 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; (Denzinger-Hünermann, 1351. Concilio de Florencia. Bula Cantate Domino, de 4 de febrero de 1442)


El Papa Gregorio XVI:
 
 “Por lo tanto, deben instruirlos en la verdadera adoración de Dios, que es única para la religión católica.” (Summo Iugiter Studio (# 6), 27 de mayo de 1832)
 
El Papa San Gregorio Magno:
La sacrosanta Iglesia universal enseña que no es posible adorar a Dios verdaderamente excepto en ella…”

“Firmes en la fe, Mal que le pese a Roma (Bergoglio)”—Monseñor Héctor Aguer

  «Seguros en la Fe, Mal que le pese a Roma» Es causa de asombro, desconcierto y preocupación de muchísimos fieles la persistencia del máxim...