R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros



♰♰♰

jueves, 22 de julio de 2021

Devoción de las lágrimas de Santa María Magdalena

 Tomado de APOSTOLADO DE LA PIEDAD POPULAR.


DEVOCIÓN DE LAS LÁGRIMAS DE SANTA MARÍA MAGDALENA



    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
ORACIÓN INICIAL
¡Oh gloriosa Santa María Magdalena! Ejemplar de penitencia, Discípula amada de Jesucristo y Maestra del Divino Amor: Yo, aunque indignísimo pecador, confiando en tu benignidad te escojo hoy, y para siempre por mi especial protectora y abogada, te ruego amabilísima Santa mía, me recibas debajo de tu patrocinio y me alcances con tu intercesión de la Divina Piedad, una perfecta, íntima y continua contrición de mis pecados, y la remisión de todos ellos, y aquellas llamas de caridad con que fue abrazado tu corazón. Asísteme, te suplico, por el amor del Verbo Humanado, tu Divino Maestro, en la hora de mi muerte, y has con tus oraciones y méritos, que, encendido de la Divina Caridad, por la fuerza de ella expire mi alma y me asemeje a ti, que por la vehemencia del Divino Amor felizmente moriste. Amén.

DEPRECACIONES
Oh Verbo humanado, te doy humildes, reverentes y afectuosas gracias por los favores, privilegios y tesoros de gracia y gloria con que enriqueciste a Santa María Magdalena, y te ruego por sus méritos me concedas una perfecta contrición de mis pecados y un encendido amor tuyo, y que me la des propicia en la hora de mi muerte, por Ti mismo, que vives, y reinas en los siglos de los siglos. Amén.

Santa María Magdalena, ejemplar de penitencia: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Tu que regaste con tus lagrimas los Pies de Cristo, con tus cabellos los enjugaste; y con precioso licor los ungiste: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Que recibiste el perfecto perdón de tus culpas de la boca misma del Verbo humanado, y de pecadora fuiste levantada en un momento a una gran santidad: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Discípula amada de Cristo, instruida con sus Divinas Palabras, así exteriores, como interiores, para una heroica santidad: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Que seguiste a pie a tu Celestial Maestro por los lugares y valles por donde iba predicando el Reino de Dios, subministrando de tus bienes a su Divina Majestad y a sus Discípulos el sustento necesario: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que hospedabas en tu casa al Salvador, y no pudiendo apartarte de su Divina Presencia, te fuiste a sus Pies para alimentar tu espíritu con la dulzura de sus Celestiales Palabras: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que con tus lágrimas mereciste el que el Salvador llorase, y te resucitara a tu hermano Lázaro: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que por instinto del Espíritu Santo limpiaste del polvo los Pies del Salvador con tus cabellos, y los ungiste con preciosísimo ungüento; y rompiendo el Vaso, derramaste todo aquel oloroso licor sobre su Sagrada Cabeza, previniéndole desde entonces para la sepultura: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que, por la mucha devoción, y ardiente caridad con que ungiste al Salvador, fuiste alabada de su Divina Majestad, y serás con eternas alabanzas celebradas por todo el mundo: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que tuviste por Defensor y Abogado a Cristo nuestro Señor: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que al pie de la Cruz padeciste un martirio tan grande de dolor y compasión por las penas y Muerte de tu Divino Señor, que hubieras muerto de puro dolor, si Dios con especial providencia no te hubiera librado: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que después de la Santísima Virgen fuiste la primera, y antes que todos los Apóstoles regalada con la vista, y presencia del Señor resucitado: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que fuiste constituida por Cristo Abogada, y aun Evangelista de los Apóstoles: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que viste con gran gozo en compañía de la Santísima Virgen y de los Apóstoles y Discípulos subir al Cielo a tu Divino Maestro: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que, con la Santísima Virgen y los Santos Apóstoles recibiste el Espíritu Santo, y el Don de las lenguas, y la virtud de hacer milagros: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que por causa de Cristo fuiste arrojada en el mar en un navío sin remos, sin velas, sin timón, a un evidente naufragio, y por virtud Divina fuiste librada de él: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, Apóstola de los Gentiles e Idólatras: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, ejemplar de vida contemplativa: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.
 
Santa María Magdalena, Maestra del divino amor: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, Mártir en el espíritu y en el cuerpo: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que por la pureza singular de tu Alma y cuerpo fuiste colocada por la Iglesia la primera en el Coro de las Vírgenes: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, singularmente amiga de la Reina de toda pureza: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que conversaste familiarmente con los Ángeles, y fuiste favorecida de ellos: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que viviste por treinta años sin sustento terreno: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que siete veces al día fuiste levantada por los Ángeles en el aire para oír los cantos, y músicas celestiales: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que en la Gruta de Marsella fuiste frecuentemente regalada y favorecida con la presencia visible de Cristo nuestro Señor: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, Serafín de amor: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa Maria Magdalena, que fuiste llevada por los Ángeles a la Iglesia para recibir a Cristo Sacramentado: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que abrasada con tu Dios Sacramentado espiraste de amor, por la vehemencia de la caridad: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.

Santa María Magdalena, que te levantaste tan alta en la pureza, gracia y caridad, que fuiste de las tres almas que más agradaron al Verbo humanado sobre todos las demás Santos: Padre nuestro, Avemaría y Gloria.
   
℣. Ruega por nosotros, ¡Oh Seráfica María Magdalena!
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
  
ORACIÓN
Señor mío Jesucristo, que concediste a Santa María Magdalena este singular privilegio que fuese de los Ángeles levantada en el aire siete veces al día para oír los cantos celestiales: te ruego por sus méritos e intercesión, levantes mi corazón de la tierra para que tenga siempre su conversación en el Cielo: Por Ti mismo, Redentor mío, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

sábado, 17 de julio de 2021

Novena en Honor a nuestra abuelita Santa Ana

  


                     

                         

Primer Día

OFRENDA PARA TODOS LOS NUEVE DÍAS

Gloriosa Santa Ana, llena de compasión por los que te invocan y de amor por los que sufren, cargados con el peso de mis angustias me arrojo a tus pies y te ruego humildemente que tomes el presente asunto que te recomiendo bajo tu protección especial.

(Aquí pide el favor que deseas obtener.)

Dígnate  recomendarlo a tu hija, la Santísima Virgen María y colocarlo ante el trono de Jesucristo, para que Él pueda felizmente resolverlo. No ceses de interceder por mí hasta que mi petición sea concedida. Sobre todo, obtén para mí la gracia de un día poder contemplar a mi Dios cara a cara,  contigo, con Santa María y todos los santos, alabando y bendiciendo a Dios Todopoderoso por toda la eternidad. Amén

Ora un Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre 


Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén. 

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén 

Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.



PRIMER DÍA

Gloriosa Santa Ana, graba indeleblemente en mi corazón y en mi mente las palabras que han reformado y santificado tantos pecadores: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?" Que este sea el fruto principal de estos ejercicios piadosos con los que me esforzaré por honrarte durante esta Novena. Inclinado ante tus pies renuevo mi resolución de invocarte diariamente, no solo para el éxito de mis asuntos temporales y para ser preservado de la enfermedad y el sufrimiento, sino sobre todo para ser preservado de todo pecado; para que pueda obtener la victoria sobre mis inclinaciones depravadas, y que pueda lograr mi salvación eterna. Oh mi poderosa Protectora, no dejes que pierda mi alma, sino obtén para mi la gracia de conquistar mi camino al Cielo, para ahí contigo, tu bienaventurado esposo y tu gloriosa hija,  cantar las alabanzas a la Santísima y adorable Trinidad, por y para siempre. Amén

Ora un Padrenuestro, Ave María y Gloria al Padre

PRÁCTICA: Honra a la Buena Santa Ana todos los días de tu vida, con una oración o breve jaculatoria.

Medita por un momento y reza la oración final, abajo.


ORACIÓN EN HONOR DE LA BENDITA VIRGEN Y SANTA ANA

Salve, llena de gracia, el Señor es contigo; tu gracia sea conmigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendita es tu santa madre, Santa Ana, de la cual procediste sin mancha de pecado, oh Virgen María de ti nació Cristo Jesús, Hijo del Dios viviente; que es Dios, que vive y reina  en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.  Amén 


Segundo Día 


OFRENDA PARA TODOS LOS NUEVE DÍAS

Gloriosa Santa Ana, llena de compasión por los que te invocan y de amor por los que sufren, cargados con el peso de mis angustias me arrojo a tus pies y te ruego humildemente que tomes el presente asunto que te recomiendo bajo tu protección especial.

(Aquí pide el favor que deseas obtener.) 

Dígnate  recomendarlo a tu hija, la Santísima Virgen María y colocarlo ante el trono de Jesucristo, para que Él pueda felizmente resolverlo. No ceses de interceder por mí hasta que mi petición sea concedida. Sobre todo, obtén para mí la gracia de un día poder contemplar a mi Dios cara a cara,  contigo, con Santa María y todos los santos, alabando y bendiciendo a Dios Todopoderoso por toda la eternidad. Amén

Ora un Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre 


Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén. 

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén 

Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.



SEGUNDO DÍA

Gloriosa Santa Ana, ¿cómo no rebosar de ternura por los pobres pecadores como yo, si eres abuela de quien derramó la sangre por ellos y madre de quien los santos llaman abogada de los pecadores? A ti, por lo tanto, dirijo mis oraciones con confianza. Dígnate  encomendarme a Jesús y a María, para que, a petición tuya, me conceda la remisión de mis pecados, el don de la perseverancia, el amor de Dios, la caridad para los seres humanos y esta gracia especial que tanto necesito: [Aquí menciona tus intenciones]

¡Oh, mi poderosa protectora! No permitas que pierda mi alma, sino obtén para mí por los méritos de Jesucristo y la intercesión de la Santísima Virgen María que tenga la dicha de verlos, de amarlos y alabarlos contigo por toda la eternidad. Amén.

Ora un Padrenuestro, Ave María y Gloria al Padre



PRÁCTICA: Cuando reces a Santa Ana, no dejes de pedirle el amor de Jesús y María. Es la oración más beneficiosa que puedes ofrecer y siempre será concedida.

Medita por un momento y reza la oración final, abajo.


ORACIÓN EN HONOR DE LA BENDITA VIRGEN Y SANTA ANA
Salve, llena de gracia, el Señor es contigo; tu gracia sea conmigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendita es tu santa madre, Santa Ana, de la cual procediste sin mancha de pecado, oh Virgen María de ti nació Cristo Jesús, Hijo del Dios viviente; que es Dios, que vive y reina  en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.  Amén 






Tercer Día 

OFRENDA PARA TODOS LOS NUEVE DÍAS

Gloriosa Santa Ana, llena de compasión por los que te invocan y de amor por los que sufren, cargados con el peso de mis angustias me arrojo a tus pies y te ruego humildemente que tomes el presente asunto que te recomiendo bajo tu protección especial.

(Aquí pide el favor que deseas obtener.) 

Dígnate  recomendarlo a tu hija, la Santísima Virgen María y colocarlo ante el trono de Jesucristo, para que Él pueda felizmente resolverlo. No ceses de interceder por mí hasta que mi petición sea concedida. Sobre todo, obtén para mí la gracia de un día poder contemplar a mi Dios cara a cara,  contigo, con Santa María y todos los santos, alabando y bendiciendo a Dios Todopoderoso por toda la eternidad. Amén



Ora un Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre 


Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén. 

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén 

Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.



TERCER DÍA

Amados de Jesús, María y José, Madre de la Reina del Cielo, tomadnos a nosotros y todos los que nos son queridos, bajo tu especial cuidado. Obtén para nosotros las virtudes que has infundido en el corazón de ella, que estaba destinada a ser la Madre de Dios, y las gracias con las que ha sido dotada. ¡Modelo sublime de feminidad cristiana! Ora para que podamos imitar tu ejemplo en nuestros hogares y familias, escucha nuestras súplicas, y obtén nuestras peticiones, Guardiana de la infancia y niñez de la Santísima Virgen María; obtén las gracias necesarias para todos los que entran en el estado matrimonial, que imitando tus virtudes santifiquen sus hogares y conduzcan a la gloria eterna a las almas que les han sido confiadas. Amén

Ora un Padrenuestro, Ave María y Gloria al Padre

PRÁCTICA: Pide a Dios, por intercesión de Santa Ana y de San Joaquín, las virtudes propias de tu estado de vida y la gracia de cumplir dignamente todas sus obligaciones.

Medita por un momento y reza la oración final, abajo.


ORACIÓN EN HONOR DE LA BENDITA VIRGEN Y SANTA ANA

Salve, llena de gracia, el Señor es contigo; tu gracia sea conmigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendita es tu santa madre, Santa Ana, de la cual procediste sin mancha de pecado, oh Virgen María de ti nació Cristo Jesús, Hijo del Dios viviente; que es Dios, que vive y reina  en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.  Amén 





Cuarto Día 

OFRENDA PARA TODOS LOS NUEVE DÍAS

Gloriosa Santa Ana, llena de compasión por los que te invocan y de amor por los que sufren, cargados con el peso de mis angustias me arrojo a tus pies y te ruego humildemente que tomes el presente asunto que te recomiendo bajo tu protección especial.

(Aquí pide el favor que deseas obtener.) 

Dígnate  recomendarlo a tu hija, la Santísima Virgen María y colocarlo ante el trono de Jesucristo, para que Él pueda felizmente resolverlo. No ceses de interceder por mí hasta que mi petición sea concedida. Sobre todo, obtén para mí la gracia de un día poder contemplar a mi Dios cara a cara,  contigo, con Santa María y todos los santos, alabando y bendiciendo a Dios Todopoderoso por toda la eternidad. Amén



Ora un Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre 


Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén. 

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén 

Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.



CUARTO DÍA

Santa Gloriosa, me arrodillo en confianza a tus pies porque también has probado la amargura y el dolor de la vida. Mis necesidades, la causa de mis lágrimas, son las siguientes: [Aquí menciona tu intención]. Buena Santa Ana, tú que sufriste mucho durante los veinte años que precedieron a tu gloriosa maternidad, te suplico, por todos tus sufrimientos y humillaciones, me concedas mi petición. Te ruego que por el amor a tu glorioso esposo, por el amor a tu inmaculada hija, por la alegría que sentiste en el momento de su feliz nacimiento, no me rechaces. Bendecidme, bendice a mi familia y a todos los que me son queridos, para que algún día todos podamos estar contigo en la gloria del cielo por toda la eternidad. Amén

Ora un Padrenuestro, Ave María y Gloria al Padre

PRÁCTICA: La paciencia bajo el sufrimiento es el camino más corto hacia el cielo, y un gran signo de predestinación. Cuando las cruces te alcancen, pídele a Santa Ana que te dé paciencia y resignación para soportarlas.

Medita por un momento y reza la oración final, abajo.


ORACIÓN EN HONOR DE LA BENDITA VIRGEN Y SANTA ANA

Salve, llena de gracia, el Señor es contigo; tu gracia sea conmigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendita es tu santa madre, Santa Ana, de la cual procediste sin mancha de pecado, oh Virgen María de ti nació Cristo Jesús, Hijo del Dios viviente; que es Dios, que vive y reina  en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.  Amén 



Quinto Día 

OFRENDA PARA TODOS LOS NUEVE DÍAS

Gloriosa Santa Ana, llena de compasión por los que te invocan y de amor por los que sufren, cargados con el peso de mis angustias me arrojo a tus pies y te ruego humildemente que tomes el presente asunto que te recomiendo bajo tu protección especial.

(Aquí pide el favor que deseas obtener.) 


Dígnate  recomendarlo a tu hija, la Santísima Virgen María y colocarlo ante el trono de Jesucristo, para que Él pueda felizmente resolverlo. No ceses de interceder por mí hasta que mi petición sea concedida. Sobre todo, obtén para mí la gracia de un día poder contemplar a mi Dios cara a cara,  contigo, con Santa María y todos los santos, alabando y bendiciendo a Dios Todopoderoso por toda la eternidad. Amén


Ora un Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre 


Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén. 

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén 

Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


QUINTO DÍA

Gran santa, qué tan lejos estoy de parecerme a ti, tan fácilmente doy paso a la impaciencia y al desánimo; Y tan fácilmente dejo de orar  cuando Dios no me concede inmediatamente mi petición. Por eso estoy tan angustiado y tan necesitado de virtud. La oración es la llave de todos los tesoros celestiales y no puedo orar, porque mi débil fe y mi lánguida confianza me fallan al menor retraso de la misericordia divina. Oh mi poderosa Protectora, ven en mi ayuda, para que mi confianza y fervor, apoyados en las promesas de Jesucristo, se redoblen a medida que se prolonga la prueba a la que Dios en su bondad me somete, para que así pueda obtener, como tú , más de lo que me atrevo a pedir. En el futuro, recordaré que estoy hecho para el cielo y no para la tierra, para la eternidad y no para el tiempo; que, por consiguiente, debo pedir, sobre todo, la salvación de mi alma que está asegurada a todos los que oran debidamente y que perseveran en la oración. Amén

Ora un Padrenuestro, Ave María y Gloria al Padre

PRÁCTICA: Una de las gracias más grandes que puedes pedir a Dios a través de la intercesión de Santa Ana, es la confianza inquebrantable en la promesa hecha por Jesús a los que oran.

Medita por un momento y reza la oración final, abajo.


ORACIÓN EN HONOR DE LA BENDITA VIRGEN Y SANTA ANA

Salve, llena de gracia, el Señor es contigo; tu gracia sea conmigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendita es tu santa madre, Santa Ana, de la cual procediste sin mancha de pecado, oh Virgen María de ti nació Cristo Jesús, Hijo del Dios viviente; que es Dios, que vive y reina  en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.  Amén 


Sexto Día 


OFRENDA PARA TODOS LOS NUEVE DÍAS

Gloriosa Santa Ana, llena de compasión por los que te invocan y de amor por los que sufren, cargados con el peso de mis angustias me arrojo a tus pies y te ruego humildemente que tomes el presente asunto que te recomiendo bajo tu protección especial.

(Aquí pide el favor que deseas obtener.) 

Dígnate  recomendarlo a tu hija, la Santísima Virgen María y colocarlo ante el trono de Jesucristo, para que Él pueda felizmente resolverlo. No ceses de interceder por mí hasta que mi petición sea concedida. Sobre todo, obtén para mí la gracia de un día poder contemplar a mi Dios cara a cara,  contigo, con Santa María y todos los santos, alabando y bendiciendo a Dios Todopoderoso por toda la eternidad. Amén


Ora un Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre 


Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén. 

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén 

Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.



SEXTO DÍA

Gloriosa Santa Ana, madre de la augusta Madre de Dios, te ruego que obtengas, por tu intercesión, el perdón de mis pecados y la ayuda que necesito en mis problemas. ¿Qué no puedo esperar si te dignas tomarme bajo tu protección? El Altísimo se ha complacido en conceder las oraciones de los pecadores siempre que has sido lo suficientemente caritativa como para ser su  abogada. Humildemente postrado a tus pies, te ruego que me ayudes en todos los peligros espirituales y temporales; para guiarme en el verdadero camino de la perfección Cristiana y, finalmente, para obtener la gracia de concluir mi vida con la muerte de los justos, para que pueda contemplar cara a cara a tu amado Jesús ya tu hija María en tu amorosa compañía por toda la eternidad. Amén

Ora un Padrenuestro, Ave María y Gloria al Padre

PRÁCTICA: Invoca la ayuda de Santa Ana siempre que Dios te pida que hagas un doloroso y difícil sacrificio; ella lo hará más fácil para ti.

Medita por un momento y reza la oración final, abajo.


ORACIÓN EN HONOR DE LA BENDITA VIRGEN Y SANTA ANA

Salve, llena de gracia, el Señor es contigo; tu gracia sea conmigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendita es tu santa madre, Santa Ana, de la cual procediste sin mancha de pecado, oh Virgen María de ti nació Cristo Jesús, Hijo del Dios viviente; que es Dios, que vive y reina  en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.  Amén 


Séptimo Día 

 

OFRENDA PARA TODOS LOS NUEVE DÍAS

Gloriosa Santa Ana, llena de compasión por los que te invocan y de amor por los que sufren, cargados con el peso de mis angustias me arrojo a tus pies y te ruego humildemente que tomes el presente asunto que te recomiendo bajo tu protección especial.

(Aquí pide el favor que deseas obtener.) 

Dígnate  recomendarlo a tu hija, la Santísima Virgen María y colocarlo ante el trono de Jesucristo, para que Él pueda felizmente resolverlo. No ceses de interceder por mí hasta que mi petición sea concedida. Sobre todo, obtén para mí la gracia de un día poder contemplar a mi Dios cara a cara,  contigo, con Santa María y todos los santos, alabando y bendiciendo a Dios Todopoderoso por toda la eternidad. Amén


Ora un Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre 


Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén. 

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén 

Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.



SÉPTIMO DÍA

Buena Santa Ana, tan justamente llamada madre de los enfermos y la cura de los que padecen enfermedades, mira con bondad a los enfermos por los que pido; alíviale sus sufrimientos; Haz que santifiquen sus sufrimientos con paciencia y completa sumisión a la voluntad divina; por último, dignos en obtener la salud para ellos y con ella, la firme resolución de honrar a Jesús, a María y a ti misma por el fiel cumplimiento de los deberes. Pero, misericordiosa Santa Ana, te pido sobre todo la salvación del alma, más que la salud corporal, pues estoy convencido de que esta vida efímera se nos da sólo  para asegurarnos una vida mejor. Ahora bien, no podemos obtener esa vida mejor sin la ayuda de las gracias de Dios; por lo tanto les suplico fervientemente por los enfermos y por mí, por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, por la intercesión de Su Madre Inmaculada y por tu eficaz y poderosa  mediación, Oh gloriosa Santa Ana. Amén


Ora un Padrenuestro, Ave María y Gloria al Padre

PRÁCTICA: Una manera segura de hacerse queridos a Santa Ana es ser caritativo a sus hermanos, todos los cuales son sus hijos. Aplíquense a aliviar sus necesidades corporales; sed celosos de su salvación; nunca deje pasar un día sin orar por la conversión de los pecadores y la liberación de las almas en el Purgatorio.

Medita por un momento y reza la oración final, abajo.


ORACIÓN EN HONOR DE LA BENDITA VIRGEN Y SANTA ANA

Salve, llena de gracia, el Señor es contigo; tu gracia sea conmigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendita es tu santa madre, Santa Ana, de la cual procediste sin mancha de pecado, oh Virgen María de ti nació Cristo Jesús, Hijo del Dios viviente; que es Dios, que vive y reina  en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.  Amén 


Día  8

OFRENDA PARA TODOS LOS NUEVE DÍAS

Gloriosa Santa Ana, llena de compasión por los que te invocan y de amor por los que sufren, cargados con el peso de mis angustias me arrojo a tus pies y te ruego humildemente que tomes el presente asunto que te recomiendo bajo tu protección especial.

(Aquí pide el favor que deseas obtener.) 

Dígnate  recomendarlo a tu hija, la Santísima Virgen María y colocarlo ante el trono de Jesucristo, para que Él pueda felizmente resolverlo. No ceses de interceder por mí hasta que mi petición sea concedida. Sobre todo, obtén para mí la gracia de un día poder contemplar a mi Dios cara a cara,  contigo, con Santa María y todos los santos, alabando y bendiciendo a Dios Todopoderoso por toda la eternidad. Amén


Ora un Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre 


Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén. 

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén 

Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.



OCTAVO DÍA

Recuerda, oh Santa Ana, tú cuyo nombre significa gracia y misericordia, que jamás se ha escuchado decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu ayuda y  ha buscado tu intercesión, haya sido desamparado de ti. Inspirado por esta confianza, acudo a ti, buena y amable madre; me refugio a tus pies y, pecador como soy, me atrevo a comparecer ante ti, gimiendo bajo el peso de mis pecados. Santa Madre de la Inmaculada Virgen María, no desprecies mis súplicas, antes bien, escúchame y concede mi oración. Amén

Ora un Padrenuestro, Ave María y Gloria al Padre

PRÁCTICA: La santidad es el don más elevado al que una criatura puede aspirar. Con la ayuda de la gracia divina puedes obtenerla. Dios incluso te ordena luchar por ella con todas tus fuerzas: por eso eres Cristiano. Haz la resolución de hacer todo lo que esté a su alcance para ganar ese tesoro. Ha habido santos en todas las condiciones de vida; ¿Por qué no puedes, con la ayuda de Dios, hacer lo que ellos han hecho?

Medita por un momento y reza la oración final, abajo.


ORACIÓN EN HONOR DE LA BENDITA VIRGEN Y SANTA ANA

Salve, llena de gracia, el Señor es contigo; tu gracia sea conmigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendita es tu santa madre, Santa Ana, de la cual procediste sin mancha de pecado, oh Virgen María de ti nació Cristo Jesús, Hijo del Dios viviente; que es Dios, que vive y reina  en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.  Amén 





Día  9

OFRENDA PARA TODOS LOS NUEVE DÍAS

Gloriosa Santa Ana, llena de compasión por los que te invocan y de amor por los que sufren, cargados con el peso de mis angustias me arrojo a tus pies y te ruego humildemente que tomes el presente asunto que te recomiendo bajo tu protección especial.

(Aquí pide el favor que deseas obtener.) 

Dígnate  recomendarlo a tu hija, la Santísima Virgen María y colocarlo ante el trono de Jesucristo, para que Él pueda felizmente resolverlo. No ceses de interceder por mí hasta que mi petición sea concedida. Sobre todo, obtén para mí la gracia de un día poder contemplar a mi Dios cara a cara,  contigo, con Santa María y todos los santos, alabando y bendiciendo a Dios Todopoderoso por toda la eternidad. Amén


Ora un Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre 


Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad 
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén. 

Dios te salve, María, 
llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita Tú eres 
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén 

Gloria al Padre
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.



NOVENO DÍA

Santísima Madre de la Virgen María, gloriosa santa Ana, yo, miserable pecador, confiado en tu bondad, te escojo hoy como mi abogada especial. Ofrezco y consagro mi persona y todos mis intereses a tu asistencia y cuidado maternal. Quiero servirte y honrarte toda mi vida por el amor de tu hija santísima y hacer todo lo que esté a mi alcance para difundir tu devoción.

Oh mi buenisima Madre y abogada, dígnate aceptarme como tu siervo y adoptarme como tu hijo. Oh gloriosa reina, te ruego, por la pasión de mi muy amado Jesús, el Hijo de María, tu santísima hija, que me ayudes en todas las necesidades de mi cuerpo y de mi alma. Venerable Madre, te ruego que me obtengas la gracia de llevar una vida perfectamente conforme en todas las cosas a la voluntad divina. Pongo mi alma en tus manos y en las de tu buena hija; te la confío, sobre todo en el momento en que estará lista a separarse de mi cuerpo para que compareciendo bajo tu patrocinio ante el Juez Supremo; que Él pueda encontrarla digna de gozar de Su presencia divina en tu santa compañía en cielo. Amén

Ora un Padrenuestro, Ave María y Gloria al Padre

PRÁCTICA: Ore diariamente a Santa Ana por el amor de Jesús y María y por la victoria sobre aquella inclinación maligna que es la más hiriente para su alma.

Medita por un momento y reza la oración final, abajo.


ORACIÓN EN HONOR DE LA BENDITA VIRGEN Y SANTA ANA

Salve, llena de gracia, el Señor es contigo; tu gracia sea conmigo. Bendita eres entre todas las mujeres, y bendita es tu santa madre, Santa Ana, de la cual procediste sin mancha de pecado, oh Virgen María de ti nació Cristo Jesús, Hijo del Dios viviente; que es Dios, que vive y reina  en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.  Amén 

Devoción de las lágrimas de Santa María Magdalena

  Tomado de APOSTOLADO DE LA PIEDAD POPULAR. DEVOCIÓN DE LAS LÁGRIMAS DE SANTA MARÍA MAGDALENA      En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y ...