R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros



♰♰♰

miércoles, 29 de septiembre de 2021

San Miguel remedio contra del Paganismo, la idolatría y la apostasía

                                           

                              ‘¿Quién como Dios?’

Es una grito de guerra contra la idolatría,  contra las fuerzas demoniacas, contra la rebelión, contra la herejía, que proclama que por encima de Dios no hay nada ni nadie mas poderoso que El.


San Miguel remedio contra del Paganismo, la idolatría, la apostasía.

En el Monte Gargano San Miguel prometió la protección contra la invasión pagana de los pueblos cercanos

El Santuario del glorioso San Miguel Arcángel en la gruta del Monte Gargano es considerado uno de los más antiguos, célebres y devotos de todo el mundo. La Iglesia, para atestiguar este hecho histórico, marcó en el Calendario Litúrgico Universal la fiesta conmemorativa de esta Aparición el día 8 de mayo. En la fiesta de hoy 8 de Mayo celebramos al gran príncipe de las huestes celestiales, fiesta que fue extendida a la Iglesia universal por el Papa san Pío V.

Ya vemos porque los herejes modernistas la eliminaron del Misal Romano.


La aparición tuvo lugar en el año 490 en el sur de Italia, en el monte Gargano. Es el más antiguo santuario en Europa Occidental dedicado al Arcángel Miguel y ha sido un importante lugar de peregrinación desde la edad media.

-Ex 23:20
“He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado. Pórtate bien en su presencia y escucha su voz: no le seas rebelde, que no perdonara vuestras transgresiones, pues en el esta mi Nombre. si escuchas atentamente su voz y haces todo lo que yo diga, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversarios mis adversarios. Mi ángel caminara delante de ti y te introducirá en el país de los amorreos, de los hititas, de los perizitas, de los cananeos, de los jivitas y de los jebuseos; y yo los exterminaré. No te postrarás ante sus dioses, ni les darás culto, ni imitaras su conducta; al contrario, los destruirás por completo y romperás sus estelas. Vosotros daréis culto a Yahveh, vuestro Dios”.

Imploremos que San Miguel Arcángel nos defienda  en esta lucha contra las herejías de Bergoglio que se levanta desafiante contra la Santa Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo violado el primer mandamiento y promoviendo la idolatría y el paganismo.
 
  
 
Muchos santos han visitado este monte sagrado entre ellos se pueden mencionar a san Francisco, el Padre Pío, San Antonio, San Agustín.
El Monte Gargano donde está este santuario, está cerca del convento de Nuestra Señora de Gracia, donde vivió y murió el célebre estigmatizado Santo Padre Pío de Pietrelcina.
 
 San Francisco de Sales, nos enseña que: "La veneración a San Miguel es el mas grande remedio en contra de la rebeldía y la desobediencia a los mandamientos de Dios, en contra del ateísmo, escepticismo y de la infidelidad."
 
Dios ha prometido que nos guiara por medio de San Miguel Arcángel en la batalla final que estamos liberando contra la fuerza de los apostatas confiémonos a su poderosa protección pues Dios nos ha prometido la victoria final.

“En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo”. -Daniel 12:1
 
 

                                                        
 

Dom Prospero Gueranger:
ELOGIO. — Cuán hermoso eres oh Arcángel San Miguel, dando gloria al Señor cuyo enemigo derribaste. Tu mirada se dirige al trono de Dios cuyos derechos defendiste concediéndote la victoria. Tu grito ¿quién como Dios? electrizó a las legiones fieles y se trocó en tu nombre y tu corona. En la eternidad nos recordará siempre tu fidelidad y tu triunfo sobre el dragón. Entretanto, descansamos bajo tu custodia: somos leales servidores tuyos. 




PROTECTOR DE LA IGLESIA. — ¡Angel custodio de la Santa Iglesia! Ha llegado el momento de desplegar toda la fuerza de tu brazo. Satanás, amenaza furioso a la Esposa de tu Señor. Haz que brille tu espada y lánzate contra ese enemigo implacable y contra sus horrendos cohortes. El reino de Cristo se ha conmovido en sus cimientos. Pero si la tierra debe existir aún, si no se han cumplido los destinos de la Iglesia ¿no es tiempo, poderoso Arcángel, de mostrar al demonio que en la tierra no se ultraja impunemente a Aquel que la creó y la rescató y se llama Rey de Reyes y Señor de señores? El torrente del error y del mal no cesa de arrastrar hacia el abismo a la generación seducida; sálvala y destruye las malvadas conjuraciones de que es víctima. 
PROTECTOR DE LA BUENA MUERTE. — Eres el protector de nuestras almas en el momento de su  paso del tiempo a la eternidad. Durante nuestra vida tu mirada nos sigue y tu oído nos escucha. Te amamos, Príncipe inmortal, y vivimos felices y confiados a la sombra de tus alas. Pronto llegará el día en que, ante nuestros restos inanimados, la Iglesia nuestra Madre, pedirá para nosotros que seamos libres de las garras del león infernal y que tus manos poderosas nos reciban y nos eleven a la luz eterna. En espera de este momento solemne, vela Arcángel sobre tus devotos. El dragón nos amenaza y quisiera devorarnos. Enséñanos a repetir contigo: "¿Quién como Dios?" El honor de Dios, el sentimiento de sus derechos, la obligación de serle siempre fieles, de servirle, de confesarle en todos los tiempos y lugares serán el escudo y la armadura con que venceremos como tú venciste. Pero necesitamos algo de ese valor que tú sacabas del amor de que estabas lleno. Haz que amemos a nuestro común Señor y entonces seremos también invencibles como tú. Satanás no resiste a la criatura que está llena de amor de Dios y huye vergonzosamente de ella. El Señor te creó y tú le amaste como a tu Criador; a nosotros no sólo nos ha creado sino que nos ha rescatado con su propia sangre. ¿Cuál deberá ser, pues, nuestro amor para con él? Afianza ese amor en nuestros corazones; y puesto que combatimos en tu ejército, dirígenos, anímanos, sosténnos con tu mirada y detén los golpes de nuestro enemigo. En nuestra hora postrera estarás, así lo esperamos, a nuestro lado abanderado de nuestra salvación. En pago de nuestra devoción está presente en nuestro lecho y cúbrele con tu escudo. No abandones a nuestra alma cuando a ti se acoja. Llévala ante el tribunal de Dios, cúbrela con tus alas, disipa sus temores y que el Señor se digne mandarte transportarla con presteza a la región de las alegrías eternas.
 
 

 
LETANÍA DEL ARCÁNGEL SAN MIGUEL

Kyrie, eleison.
(Señor, ten piedad)

Christe, eleison.
(Cristo, ten piedad)
Kyrie, eleison.
(Señor, ten piedad)

Christe, audi nos.
(Cristo, óyenos)

Christe, exaudi nos
(Cristo, escúchanos)
Pater de caelis Deus, miserere nobis.
(Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros)
Fili Redemptor mundi, Deus, miserere nobis.
(Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros)
Spiritus Sancte, Deus, miserere nobis.
(Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros)
Sancta Trinitas, unus Deus, miserere nobis.
(Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros)

Sancta Maria, Regina Angelorum, ora pro nobis.
(Santa María, Reina de los Ángeles, ruega por nosotros)

Sancte Michael Archangele, ora pro nobis.
(San Miguel Arcángel, ruega por nosotros)
Sancte Michael, sapientiae divinae fons abundans, ora pro nobis.
(San Miguel, fuente abundante de la sabiduría divina, ruega por nosotros)

Sancte Michael, divini Verbi adorator perfectissime, ora pro nobis.
(San Miguel, adorador pefectísimo del Verbo Divino, ruega por nosotros)

Sancte Michael, quem gloria et honore Deus coronavit, ora pro nobis.
(San Miguel, a quien coronó Dios de gloria y honor, ruega por nosotros)
Sancte Michael, caelestis exercitus princeps potentissime, ora pro nobis.
(San Miguel, príncipe poderosísimo del ejército celestial, ruega por nosotros)
Sancte Michael, Trinitatis sanctissimae signifer, ora pro nobis.
(San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad, ruega por nosotros)
Sancte Michael, paradisi custos, ora pro nobis.
(San Miguel, guardián del Paraíso, ruega por nosotros)

Sancte Michael, dux et consolator populi Dei, ora pro nobis.
(San Miguel, caudillo y consolador del pueblo de Dios)
Sancte Michael, splendor et fortitudo militantis Ecclesiae, ora pro nobis.
(San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante, ruega por nosotros)
Sancte Michael, confortator prgantis Ecclesiae, ora pro nobis.
(San Miguel, confortador de la Iglesia purgante, ruega por nosotros)

Sancte Michael, honor et gaudium triumphantis Ecclesiae, ora pro nobis.
(San Miguel, honor y gozo de la Iglesia triunfante, ruega por nosotros)

Sancte Michael, lumen Angelorum, ora pro nobis.
(San Miguel, lumbrera de los Ángeles, ruega por nosotros)

Sancte Michael, praesidium orthodoxi populi, ora pro nobis.
(San Miguel, asilo del pueblo ortodoxo, ruega por nosotros)

Sancte Michael, sub signo Crucis militantium fortitudo, ora pro nobis.
(San Miguel, fortaleza de los que militan bajo el signo de la Cruz, ruega por nosotros)

Sancte Michael, lux et spes animarum in agone mortis, ora pro nobis
(San Miguel, luz y esperanza de las almas que están en agonía, ruega por nosotros)
Sancte Michael, auxilium tutissimum, ora pro nobis.
San Miguel, auxilio segurísimo, ruega por nosotros)
Sancte Michael, in adversitatibus nostris adiutorium, ora pro nobis.
(San Miguel, ayuda en nuestras adversidades, ruega por nosotros)

Sancte Michael, aeternarum sententiarum proclamator, ora pro nobis.
(San Miguel, proclamador de las sentencias eternas, ruega por nosotros)
Sancte Michael, consolator animarum in purgatorio languentium, ora pro nobis.
(San miguel, consolador de las almas del Purgatorio, ruega por nosotros)

Sancte Michael, animas electorum post mortem suscipiens, ora pro nobis.
(San Miguel, que recibes las almas de los elegidos cuando mueren, ruega por nosotros)
Sancte Michael, princeps noster, ora pro nobis.
(San Miguel, nuestro príncipe, ruega por nosotros)
Sancte Michael, defensor noster, ora pro nobis.
(San Miguel, defensor nuestro, ruega por nosotros)

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, parce nobis, Domine.
(Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor)

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, exaudi nos, Domine.
(Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor)
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
(Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros)

V. Ora pro nobis, Sancte Michael Archangele.
(Ruega por nosotros, San Miguel Arcángel)

R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.
(Para que seamos dignos de las promesas de Cristo)

Oremus. Domine Iesu Christe, benedictione perpetua sanctifica nos, et concede, per intercessionem sancti Michaelis illam sapientiam quae doceat nos thesaurizare thesaurum in caelis, et pro temporalibus, aeterna bona eligere. Qui vivis et regnas in saecula saeculorum. R. Amen
(Oremos. Señor Jesucristo, santifícanos con tu perpetua bendición y concédenos por intercesión de San Miguel aquella sabiduría que nos enseñe a acumular tesoros en el cielo y, en las cosas temporales, elegir los bienes eternos. Que vives y reinas por los siglos de los siglos, R. Amén.)




 Santo Tomás dijo: "Miguel es el aliento del espíritu del Redentor que al final del mundo combatirá y destruirá al Anticristo, como hizo con Lucifer al principio".

jueves, 23 de septiembre de 2021

Sabias Palabras del Padre Pío

 

“No hay tiempo mejor empleado que el que se invierte en santificar el alma del prójimo”


"Ocupa el tiempo en ganar almas para Jesús, enseñándoles el modo de agradarle."


Hijo , no te deprimas, tienes que ser fuerte lo peor ya pasará.

"Mantener el buen ánimo y cumplir el deber es lo propio de las almas más perfectas." 

"Camina con alegría y con un corazón lo más sincero y abierto que puedas; y cuando no puedas mantener esta santa alegría, al menos no pierdas nunca el valor y la confianza en Dios."




“Si no consigues localizarme envíame a tu Ángel de la guarda y él me traerá tu mensaje. Te ayudaré en todo lo que me sea posible”


Haré más desde el Cielo, de lo que puedo hacer aquí en la Tierra.


La sociedad de hoy no reza, por eso se está desmoronando.


La oración es la mejor arma que poseemos, la llave que abre el corazón de Dios.


"Ten por cierto que cuanto más crecen los asaltos del demonio, tanto más cerca del alma está Dios."


Si el pobre mundo pudiera ver la belleza del alma sin pecado, todos los pecadores, todos los incrédulos, se convertirían al instante.  

"Cuando se hace bien, la oración conmueve el corazón de Dios y le invita, siempre más, a acoger nuestras súplicas."


"Actuemos de modo que Dios no vea en nosotros nada más que el bien."



Sería más fácil para el mundo existir sin el sol que sin la Santa Misa.

"En estos tiempos tan tristes de fe muerta, en los que triunfa la impiedad, el medio más seguro para mantenerse libres del terrible mal que nos rodea, es el de fortalecerse con este alimento eucarístico. Algo que no lo podrá conseguir aquel que vive meses y meses sin saciarse de la carne inmaculada del Cordero divino."

"La piedad es útil para todo y se adapta a todo según las circunstancias, menos a lo que sea pecado."

"Ora, ten fe y no te preocupes".

"Ora con perseverancia, con confianza y con la mente tranquila y serena."


El tiempo transcurrido en glorificar a Dios y en cuidar la salud del alma, no será nunca tiempo perdido. 

"Procura no inquietar tu alma ante el triste espectáculo de la injusticia humana. Sobre esta injusticia verás un día el triunfo definitivo de la justicia de Dios."

« Al final de los tiempos me pondré en la puerta del paraíso y no entrare hasta que halla entrado el último de mis hijos espirituales » -Padre Pío.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

A Nuestra Señora de los Dolores 🌷🌷🌷

 

Señora y Madre nuestra: tu estabas serena y fuerte junto a la cruz de Jesús. Ofrecías tu Hijo al Padre para la redención del mundo.
Lo perdías, en cierto sentido, porque El tenía que estar en las cosas del Padre, pero lo ganabas porque se convertía en Redentor del mundo, en el Amigo que da la vida por sus amigos.
María, ¡qué hermoso es escuchar desde la cruz las palabras de Jesús: "Ahí tienes a tu hijo", "ahí tienes a tu Madre".
¡Qué bueno si te recibimos en nuestra casa como Juan! Queremos llevarte siempre a nuestra casa. Nuestra casa es el lugar donde vivimos. Pero nuestra casa es sobre todo el corazón, donde mora la Trinidad Santísima. Amén. 🙏🏻 🙏🏻 🙏🏻

Corona de Desagravios a Nuestra Señora de los dolores

 


 

Para los Martes y Viernes de la semana, consagra a las almas devotas un religioso de Nuestro Seráfico Padre San Francisco

 

Impreso en México, en la oficina de D. Alejandro Valdés.

Año de 1817

 

MÚSICA

María, llena de dolores

enardeciendo mis labios,

os alabo en desagravios

de todos los pecadores.

 

ORACIÓN

María Purísima, Madre Dolorosa de Jesús Crucificado, a ti llega mi alma, alma de mi vida, para que, abrasado mi pecho con el cuchillo de fuego que partió tu corazón, le inflames con tu amor, haciendo ardiente brasero de toda mi voluntad, ilustrando mi entendimiento y agilitando mi lengua, para acertar como desea mi amor, a desagraviarte de todas las ofensas cometidas contra tu Hijo, motivo y causa de tus agudos tormentos, y de todos los pecados que yo cometí contra su bondad inmensa, alcanzadnos gracia, para todas las espinas del Calvario, convertirlas en corona de rosas fragantísimas, que te sean agradables. Amén.

 

Peque, María, tened misericordia de mí.

Pecamos, Reina y Señora, ruega a tu Hijo por nosotros.

 

MÚSICA

La más vil pecadora

criatura está a tus plantas

pésale de ofensas tantas,

Misericordia Señor.

 

Llegue a los cielos mi voz

cuando tan bárbaro eh sido,

me pesa haber ofendido

Virgen y Madre, a mi Dios.

 

L/: Dios mío ven en mi auxilio

R/: Señor, date prisa en socorrerme

 

L/: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo

R/: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

 

Comienzan los misterios con un Padre nuestro y diez Aves Marías y se canta:

 

PRIMER MISTERIO

 

MÚSICA

Por remediar nuestros males

con indecible tormento,

Dios camina a paso lento

preso por los tribunales.

 

Acompaña, alma amorosa,

con llanto del corazón,

en tu sangrienta Pasión,

a su Madre dolorosa.

 

ORACIÓN

Angustiadísima Madre de mi Señor Jesucristo, Princesa de los cielos y la tierra, singular y bendita entre todas las mujeres: estas diez Aves Marías y el Padre nuestro, os ofrezco en desagravio de aquella pena y dolor, que partió tu corazón, viendo la traición de Judas y prisión de mi Redentor amado, a quien atado cruelmente llevaron a la presencia de Anás, Caifás y Pilatos. Por este dolor, ardientemente os suplico, saquéis del Purgatorio las almas de mis parientes y bienhechores, con las demás que allí hubiere, y a nosotros nos asistas con tu auxilio eficaz para llorar nuestras culpas. Amén.

 

 

SEGUNDO MISTERIO

 

MÚSICA

A una Columna amarrado

hallarás al Rey del Cielo,

arrastrado por el suelo,

herido y ensangrentado.

 

En aquesta disciplina

sí le quieres aliviar,

llega alma a desagraciar

a la Paloma Divina.

 

ORACIÓN

Oh amantísima Reina de los Ángeles, Hija del Eterno Padre, dolorosísima madre mía, este Padre nuestro y diez Aves Marías, os ofrecemos en desagravio del gran dolor que sufriste, cuando en la casa de Pilatos, amarrado a una columna, visteis azotar a tu Hijo con tan enorme crueldad, que, descarnados los huesos, se le contaban las costillas: yo os suplico Madre mía, pidáis a su Majestad, nos haga castos y humildes celadores de su honra y observantes de su ley. Amén.

 

 

TERCER MISTERIO

 

MÚSICA

Rompiendo los corazones,

verás de Dios la grandeza,

taladrada la cabeza

con inhumanos cambrones.

 

Haz de estas espinas, flores,

para que, en tal tiranía,

sirvan a el Ave María,

de antídoto sus dolores.

 

ORACIÓN

Traspasada Emperatriz de los cielos, Madre penada del Encarnado Verbo: este Padre nuestro y diez Aves Marías os ofrecemos, en desagravio de la agudísima pena que partió vuestro corazón tiernísimo, cuando viste coronar de agudos marinos juncos, la cabeza del Rey de los Reyes, Cristo, y que la Sangre corría por su Rostro soberano: Yo os suplico, pidáis a su Majestad, la paz y concordia por las coronadas cabezas de los príncipes cristianos, y el acierto de la Iglesia a la Suprema Cabeza, y que nos libre del demonio, dándonos tu santa gracia. Amén.

 

 

CUARTO MISTERIO

 

MÚSICA

Con un cruzado madero,

y dolor extraordinario,

camina para el Calvario,

el inocente Cordero.

 

Alma el aliento apresura,

y a María hallarás llorando,

y con lágrimas regando

la calle de la amargura.

 

ORACIÓN

Purísima Virgen Madre, Esposa del Espíritu Santo, y la más angustiada del mundo: estas diez aves Marías y un Padre nuestro os ofrecemos, en desagravio de la rigorosísima pena que tuvisteis, cuando encontrasteis a vuestro amantísimo Hijo, en traje de ajusticiado, cayendo sobre la tierra con el peso de la Cruz: por este dolor os suplico, pidáis a su Majestad, de destierre de su Iglesia toda secta y herejía, que traiga en paz a sus casas a los Cautivos, y a las Santas Órdenes las conserve en perfección. Amén.

 

 

QUINTO MISTERIO

 

MÚSICA

Del Padre el Hijo adorado,

el mejor Isaac, Jesús,

en el ara de la Cruz

se mira crucificado.

 

Acompaña vigilante,

a la que, en tanto dolor,

da muestras de su valor

al pie de la Cruz constante.

 

ORACIÓN

Sapientísima Madre de toda ciencia y virtud, Templo de la Beatísima Trinidad, y afligida madre mía: este Padre nuestro y diez Aves Marías, os ofrecemos en desagravio de la rigorosa angustia que os llegó a los íntimo de vuestra alma y corazón, registrando en la cima del Calvario a la luz de vuestros ojos, clavado en una Cruz, y entregar el espíritu en las manos de su Padre, por este dolor os suplicamos nos asistas propicia en la hora de nuestra muerte, para morir de dolor de haber ofendido a vuestro Hijo idolatrado, y haberos causado a vos tan angustiadísima de penas. Amén.

 

 

SEXTO MISTERIO

 

MÚSICA

De Cristo el pecho rompió

con una lanza un soldado,

de cuyo roto costado,

Sangre y agua nos manó.

 

¡Oh cruel inhumana lanza!

pues en tus cortes admiro

que siendo Jesús el tiro,

al pecho de María alcanza.

 

ORACIÓN

Virgen Madre Dolorosa, Refugio de pecadores y socorro de afligidos: estas diez aves Marías y Padre nuestro os ofrezco, en desagravio de la congoja que al pie de la Cruz tuvisteis, cuando dieron la lanzada a aquel amoroso pecho de vuestro inocentísimo Hijo: por esta pena os suplico, pidáis a su Majestad, no de permiso al demonio llegue a nuestros corazones, haciéndonos consentir en alguna tentación, sino que, venciendo al demonio, mundo y carne, merezcamos su presencia, para alabarle en la corte de la Gloria. Amén.

 

 

SÉPTIMO MISTERIO

 

MÚSICA

En continuo padecer

llore el Cielo sin cesar,

el más sangriento pesar

de ver a Dios descender.

 

Ve a acompañar, alma mía,

hecho el corazón pedazos

pues le miras en los brazos,

de la tórtola María.

 

ORACIÓN

Dolorosa, desconsolada y tristísima Madre, mar amargo de tormentos, y de pecadores madre: estas diez Aves Marías y un Padre nuestro os ofrezco, en desagravio de la más activa pena y gran dolor que tuvisteis, cuando al bajar de la cruz el Santísimo Cuerpo de vuestro Santísimo Hijo, le tomasteis en los brazos, colocándole en el doloroso altar de vuestro angustiado pecho, y contemplando en sus llagas, os anegabais en llanto, por estas llagas, por vuestra Soledad, vuestra orfandad y dolores, os suplicamos, que a todos los que por desagraviarte rezamos esta corona, nos alcancéis de vuestro Hijo, nos de espíritu y gracia para estampar en el alma las penas de su pasión, y pasión de vuestras penas, que contemplemos devotos las finezas de vuestro amor, y su amor para agradarle eternamente y morir en su santo servicio. Amén.

 

Acabado este ultimo ofrecimiento, se reza una Salve y la Letanía de nuestra Señora, y para dar fin al ejercicio, dirás la oración siguiente:

 

 

ORACIÓN

Oh Virgen Santísima de los Dolores, Madre y Señora mía: yo os ofrezco con todas las veras de mi corazón, esta Santísima Corona, que en memoria de vuestros siete acerbísimos Dolores, os eh rezado (aunque con la tibieza de mi corazón) por cuyo medio os pido, amantísima Madre mía, el que supliendo con maternal amor, lo defectuoso de mi fervor y devoción, me alcancéis de vuestro Santísimo Hijo y mi Señor Jesucristo, me conceda por los infinitos méritos de su vida, pasión y muerte, el remedio que necesito en mis necesidades temporales y espirituales, el alivio en mis trabajos, el consuelo en mis tristezas, la paciencia en mis tribulaciones y contratiempos, y una resignación perfecta en su Santísima Voluntad. Bien sabes, Madre y Señora mía, que desde que el mundo es mundo, no se ha valido ninguna criatura de vuestro soberano e inagotable patrocinio, que no haya salió llanamente consolado y remediado: espero, dolorosísima Señora, el que por vuestro poderoso medio, no se frustre mi esperanza, como el que así mismo me alcancéis de vuestro amantísimo Jesús, mi Salvador y Redentor, me comunique especial gracia, para que yo dirija todas mis obras, palabras y pensamientos a su santo servicio y dignación, y el cumplimiento de las obligaciones de mi estado, con acierto en la erudición, crianza y gobierno de mis hijos, o personas que penden de mi cuidado, para que, unidos y conformes, pasemos el resto de nuestra miserable vida, ejercitándonos en el santo amor y temor de su Divina Majestad y agrado vuestro, y después de ella, merezcamos ser colocados en la Patria Celestial, en donde os gocemos y alabemos eternamente, participando de la visión Beatífica de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo, en quien en unidad y distinción de personas, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 12 de septiembre de 2021

12 de septiembre Fiesta del dulcísimo nombre de María

 

En el Tratado de la verdadera Devoción a María, San Luis María Grignion de Montfort escribe:

El signo más infalible e indudable por el cual podemos distinguir a un hereje, un hombre de mala doctrina, un reprobado, de uno de los predestinados, es que el hereje y el reprobado no tienen nada más que desprecio e indiferencia por nuestra Santísima Señora, esforzándose por su palabras y ejemplos para disminuir la veneración y el amor de ella. 

 

El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen de San Luis María Grignion de Montfort nos enseña que la Virgen María nos liderará en la lucha contra Satanás , para batallar en contra del ejercito del Anticristo; formado por herejes, apóstatas, cismáticos, impíos, idolatras y mahometanos. 

«El ecumenismo es el enemigo de la Inmaculada» – San Maximiliano Kolbe


 - El Año Litúrgico - Dom Próspero Gueranguer

 
 

VALOR SOBRENATURAL DEL NOMBRE DE MARÍA. El nombre de María es inseparable del nombre de Jesús, como la Madre es inseparable de Hijo. "En mi nombre, decía Nuestro Señor en el momento de subir al cielo, los que crean arrojarán los demonios; hablarán nuevas lenguas; cogerán las serpientes y si beben algún veneno, no les hará ningún mal; impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos"[12]. También el nombre de María posee una eficacia singular y una virtud totalmente divina [13]. Dios le aprecia más que los demás nombres; es luz para los creyentes y para nosotros está repleto de las bendiciones del Señor[14]. "Tu nombre santísimo, oh dulce Virgen María, es para tus servidores, que siempre, en todas las ocasiones, en todo lugar y en todo tiempo, le tienen en sus labios, no sólo la muestra, sino la causa de la vida, de la alegría y de la ayuda... Oh María, a la sola invocación de tu nombre se estrellan los asaltos del Maligno contra tus servidores y los pones en seguridad[15]: La virtud de tu nombre santísimo, oh Bienaventurada Virgen María, es tan poderosa, que a su invocación el cielo sonríe, la tierra salta de júbilo, los ángeles se alegran, los demonios tiemblan, el infierno se conturba. Tan grande es la virtud de tu nombre santísimo, oh bendita Virgen María, que penetra la dureza del corazón humano[16] y le enternece de modo maravilloso. Un ejército de la tierra teme menos a fuerzas enemigas importantes que los poderes del infierno al nombre omnipotente de María y a la eficacia de su ayuda. Esas fuerzas del infierno se desvanecen y disipan "como la cera se derrite al fuego"[17], siempre que chocan con la memoria frecuente de este santo nombre y con su invocación devota[18]. Oh sublime, oh dulce, oh amabilísima María, no se puede pronunciar tu nombre sin que nos inflames, ni siquiera pensar en él sin que pongas ánimos en la voluntad de los que te aman. Tu recuerdo no puede saltar a la memoria sin que en ella penetre esa dulzura innata en ti"[19].
 
PALABRAS DE SANTA BRÍGIDA. — Nuestra Señora por sí misma se dignó revelar a Santa Brígida el valor singular de su nombre. "Escucha, la decía, cómo quiso mi Hijo honrar mi nombre... Cuando le oyen los ángeles, se regocijan hasta lo más íntimo de su ser y dan gracias a Dios de haber realizado por mí y conmigo esta maravilla de la gracia, que vean la humanidad de mi Hijo glorificada y unida a la. divinidad... Al oír mi nombre, las almas del purgatorio se alegran, como un enfermo en su camilla a una apalabra de consuelo... Si le oyen pronunciar por algunos de quienes son custodios, los ángeles buenos los rodean con más interés y se felicitan de sus progresos... Todos los demonios respetan y temen mi nombre. Al oírle, huyen desatinados. Como el pájaro de presa que al menor ruido abandona a su víctima en la que ya hendía sus garras y a la que desgarraba con su pico, está siempre dispuesto a volver así que advierte que no es nada, de igual modo los demonios, al oír mi nombre, todo temblorosos abandonan el alma que tenían amarrada, pero de un vuelo rápido como la flecha vuelven junto a ella cuando no se sigue una enmienda verdadera. Del que invoca mi nombre con el firme propósito de mudar de vida, el diablo se retira incontinenti para no volver más, con tal que ese hombre se arrepienta de su pecado"[20] "Al que invocare tu nombre, decía el Señor a su Madre, poniendo en ti su esperanza con el firme propósito de enmendar su vida, le concederé contrición de sus pecados, gracia de satisfacer por ellos, fuerza para obrar bien y además el reino de los cielos. Son para mí tan dulces tus palabras, que nada puedo negarte de cuanto me pides, porque sólo quieres lo que yo quiero" [21].

miércoles, 8 de septiembre de 2021

La Natividad de la Virgen María – 8 de septiembre

 

DÍA DE ALEGRÍA. — Con muchísima razón la Iglesia nos hace decir hoy en un arranque de alegría: “Tu nacimiento, oh Virgen Madre de Dios, ha sido para el mundo entero un mensaje de consuelo y de alegría, pues de ti ha nacido Jesucristo, Sol de Justicia, nuestro Dios, que nos libertó de la maldición para darnos la bendición: y El mismo, al quedar triunfador de la muerte, nos ha procurado la vida eterna”.

Si vemos que el nacimiento de un niño llena de regocijo el hogar paterno aunque ignoran éstos su porvenir; si la Iglesia nos dice el 24 de junio que ese día es un día de alegría porque el nacimiento de San Juan Bautista nos da la esperanza del nacimiento de Aquel cuyos caminos viene a preparar, ¿qué alegría traerá al corazón de todos los que esperan la salvación y la vida, el ver llegar a este mundo a la que será la Madre del Redentor?

Por el Evangelio sabemos que el nacimiento Juan Bautista fué un contento para sus padres, para el pueblecito de Ain-Karim y para las aldeas vecinas. Del nacimiento de María nada sabemos, pero, si este nacimiento para muchísimos pasó inadvertido, si Jerusalén exteriormente permaneció indiferente, no ignoramos que este día es y continuará siendo no tan sólo para una ciudad o un pueblo, sino para el mundo entero y a lo largo de todos los siglos que se irán sucediendo, un día de incomparable alegría.

ALEGRÍA EN EL CIELO. — En el cielo hay alegría en la Santísima Trinidad: alegría en el Padre eterno, que se felicita del nacimiento de su Hija carísima, a la que va a hacer participante de su paternidad; alegría en el Hijo, que contempla la belleza sobrenatural de la que va a ser su Madre, de la cual tomará El su carne para rescatar al mundo; alegría en el Espíritu Santo, pues, como cooperadora en la obra de la concepción y encarnación del Verbo, María tenía que ser el Santuario inmaculado de aquella tercera persona. Hay alegría en los ángeles: con admiración ven que esta niña es la maravilla de las maravillas del Omnipotente; en Ella desplegó Dios más sabiduría, más poder y más amor que en todas las demás criaturas: de María hizo el espejo clarísimo en que se reflejan todas sus perfecciones; comprenden que María, por sí sola, da a su Criador más honra y gloria que todas sus jerarquías juntas y la saludan ya como a su Reina, como la gloria de los cielos, ornato del mundo celeste y del mundo terrestre.

ALEGRÍA EN EL LIMBO DE LOS JUSTOS. — Opina San Juan Damasceno que las almas detenidas en ios limbos tuvieron conocimiento de este feliz nacimiento y que Adán y Eva con una alegría que no habían conocido desde su pecado en el paraíso terrenal, exclamaron: “Bendita sea la hija que Dios nos prometió después de nuestra caída: de nosotros has recibido un cuerpo mortal; tú nos devuelves la túnica de inmortalidad. Nos llamas a nuestra primitiva morada; cerramos las puertas del paraíso; y ahora dejas expedito el camino del árbol de la vida”.

Otros escritores antiguos nos señalan a los patriarcas y los profetas que de lejos anunciaron y alabaron la venida de María, saludando en ella el cumplimiento por fin realizado de sus divinos oráculos.

ALEGRÍA EN LA TIERRA. — Finalmente, hubo también alegría en la tierra. Con los Santos podemos pensar sin ser temerarios que Dios concedió a las almas “que esperaban entonces la redención de Israel” un contento extraordinario, una alegría grave y religiosa que se insinuó en sus corazones y, sin podérselo explicar ellos, les dió como una convicción íntima de que la hora de la salvación del mundo estaba ya muy cerca.

Pero esta alegría fué sobre todo para los afortunados padres San Joaquín y Santa Ana. Como arrobados contemplaron a esta hijita esclarecida, que contra toda esperanza les concedía Dios al declinar de sus días. Y tal vez se preguntaron si acaso sería ella uno de los anillos de la línea, agraciada de donde tenía que salir el Rey que restableciese el trono de David y salvase a Israel. Su acción de gracias subió fervorosa hasta Dios, a quien sentían presente en su humilde morada. “Oh pareja felicísima, exclamaba San Juan Damasceno, toda la creación es deudora vuestra; pues, por vosotros, ofreció a Dios el don más preciado entre todos los dones, la Madre admirable, la única digna de El. ¡Dichoso tu seno, oh Ana, que llevó a la que llevará en el suyo al Verbo eterno, al que no puede ser encerrado en nada y traería la regeneración a todos los hombres! ¡Oh tierra, primero infecunda y estéril, de donde nació la tierra dotada de una maravillosa fecundidad: pues ella va a producir la espiga de vida que alimentará a todos los hombres! Felices tus pechos, porque amamantaron a la que daría el pecho al Verbo de Dios, a la nodriza de Aquel que sustenta al mundo…”.

MARÍA, CAUSA DE NUESTRA ALEGRÍA. — Así, pues, el nacimiento de la Santísima Virgen es causa de alegría, y la alegría es el sentimiento que todo lo absorbe y penetra en esta festividad. La Iglesia quiere que nos penetremos de esta alegría desbordante y triunfal. Y a ella nos invita en todo el oficio: “Celebremos el nacimiento de María, nos hace cantar desde el Invitatorio de Maitines, adoremos a Cristo, Hijo suyo y Señor nuestro”; y un poco después: “Celebremos con tierna devoción el nacimiento de la Santísima Virgen María para que interceda por nosotros cerca de Jesucristo. Con júbilo y tierna devoción celebremos el nacimiento de María”.

Si la Iglesia nos invita a la alegría, es debido a que la Virgen es Madre de la divina gracia y ya, en el pensamiento divino, la Madre del Verbo encarnado. Las palabras gracia y alegría tienen en griego la misma raíz; gracia y alegría van siempre a la par; se mide la una por la otra; María, por estar llena de gracia, lo está también de alegría para sí y para nosotros. En esta agraciada niña, aunque acaba de nacer, nos muestra la Liturgia a la Madre de Jesús; María es inseparable de su Hijo y sólo nace para El, para ser su Madre y para ser también nuestra Madre dándonos la verdadera vida, que es la vida de la gracia. Y, por eso, todas las oraciones de la Misa proclaman la maternidad de la Virgen María, como si no pudiese separar la Iglesia su nacimiento del nacimiento del Emmanuel.

EL LUGAR DEL NACIMIENTO DE MARÍA. — Pero ¿en qué lugar nació la Santísima Virgen? Una tradición antigua e ininterrumpida señala a Jerusalén, cerca de la piscina Probática, lugar donde hoy se levanta la Iglesia de Santa Ana. Allí precisamente, nos dice San Juan Damas- ceno, “en el aprisco paterno nació aquella de quien quiso nacer el Cordero de Dios”. Allí también fueron más tarde enterrados San Joaquín y Santa Ana; los Padres Blancos descubrieron el 18 de marzo de 1889 sus sepulcros al lado de la gruta de la Natividad. Por el siglo IX se construyó allí una iglesia; monjas benedictinas se establecieron en ella después de llegar los Cruzados a Palestina y continuaron hasta el siglo XV. Por esa fecha, una escuela musulmana reemplazó al monasterio, pero a continuación de la guerra de Crimea, el sultán Abdul-Madjid entregó la iglesia y la piscina probática a Francia, que había entrado victoriosa en Sebastopol el 8 de septiembre de 1855.

ORIGEN DE LA FIESTA.—La fiesta de la Natividad tuvo su origen en Oriente. La Vida del Papa Sergio (687-701) la cuenta ya entre las cuatro fiestas de la Santísima Virgen que existían entonces; y, por otra parte, sabemos que el emperador Mauricio (582-602) había prescrito su celebración juntamente con la Anunciación, la purificación y la Asunción. En Alemania introdujo esta fiesta San Bonifacio. Una bonita leyenda atribuía al santo obispo de Angers, Maurilio, la institución de esta fiesta: y, en efecto, tal vez introdujo una fiesta en su diócesis para cumplir el deseo de la Virgen, que hacia el año 430 se le apareció en las praderas de Marillais.

Chartres, por su parte, reclama para su obispo Fulberto (t 1028) una parte importante en la difusión de esta fiesta por toda Francia. El rey Roberto el Piadoso (o sus consejeros), quiso poner en música los tres bellos Responsorios Solem justitiae, Stirps Jesse, Ad Nutum Domini, en que Fulberto celebra la aparición de la estrella misteriosa de la que tiene que nacer el sol; la rama que brota del tronco de Jessé para producir la flor divina en que reposará el Espíritu Santo; la omnipotencia, en fin, que hace que nazca de Judea María, como del espino la rosa.

En la tercera sesión del primer concilio de Lyon, en 1245, Inocencio IV estableció para toda la Iglesia la Octava de la Natividad de la Santísima Virgen; así se daba cumplimiento al voto que él y los demás cardenales hicieron durante la vacante de diecinueve meses, que, resultado de las intrigas del emperador Federico II, acareó a la Iglesia la muerte de Celestino IV, y a la cual se puso fin con la elección de Sinibaldo Fieschi, después Inocencio.

En 1377, Gregorio XI, el gran Papa que acababa de romper las cadenas de la cautividad de Avignon, quiso completar las honras tributadas a María en el misterio de su nacimiento añadiendo una vigilia a la solemnidad; pero, sea porque sólo expresó un deseo sobre este particular, sea por otra causa cualquiera,, lo cierto es que de las intenciones del Papa se hizo caso poco tiempo en aquellos años agitados que siguieron a su muerte.

LA PAZ.— Como fruto de esta fiesta tan alegre, imploremos, con la Iglesia1 la paz, ya que parece huir cada vez más de estos desdichados tiempos. Precisamente Nuestra Señora vino al mundo en el segundo de los tres períodos famosos de paz universal en tiempo de Augusto; en el último de ellos acaeció el advenimiento del mismo Príncipe de la paz.

Al cerrarse el templo de Jano, del suelo en que se tenía que construir el primer santuario de la Madre de Dios en la Ciudad eterna, brotaba el aceite misterioso; los presagios se multiplicaban; el mundo vivía a la expectativa; el poeta cantaba: “¡He aquí que al fin llega la última edad anunciada por la Sibila, he aquí que comienza a abrirse la gran serie de los siglos nuevos, he aquí a la Virgen”!

En Judea se ha quitado el cetro a Judá; pero aquel mismo que se ha hecho dueño del poder, Herodes el Idumeo, continúa de prisa la restauración espléndida que permitirá al segundo Templo recibir de un modo digno dentro de sus muros al Arca Santa del Nuevo Testamento.

Es el mes sabático, el primero del año civil y séptimo del ciclo sagrado: el Tisri, en el que empieza el descanso de cada siete años y se anuncia el Año Santo del Jubileo; el mes más alegre, con su Neomenia solemne que hacen famosa las trompetas y los cantos, su ñesta de los Tabernáculos y la conmemoración de la terminación del primer Templo en tiempo de Salomón.

Finalmente, en el cielo, el astro del día acaba de dejar el signo del León (Leo) para entrar en el de la Virgen (Virgo). En la tierra, dos descendientes oscuros de David, Joaquín y Ana, dan gracias a Dios por haber bendecido su unión tanto tiempo infecunda.

CONMEMORACION DE SAN ADRIAN, MARTIR

Vela con los ángeles junto a la cuna de la Madre de Dios un Mártir ilustre. El Oriente fué el lugar de los combates de Adrián; su cuerpo, trasladado primeramente a Bizancio, lo fué des pués a la Ciudad eterna. La ciudad imperial enriquecida con el precioso depósito, supo hermanar magníficamente el homenaje debido a María en su nacimiento con el honor que se merecía el soldado heroico que ese mismo día es huésped suyo. El Papa Sergio I, ya desde el siglo VII, quiso que la iglesia de San Adrián fuese el punto de partida de la Letanía solemne que en esta fiesta de la Natividad y luego en la de la Purificación, Anunciación y Asunción de la Santísima Virgen, llevaba al pueblo romano desde el foro a Santa María la Mayor.

MISA

Entona la Iglesia el hermoso canto de Sedulio a la Madre de Dios; en efecto, la mira ya, y también el Altísimo, como a Madre, pues lo es por la predestinación antes de todos los siglos.

María corresponde también al saludo de la Iglesia con el canto de la Esposa, el salmo del epitalamio, que nunca resonó con tan perfecto sentido para ninguna otra alma como para la suya desde este primer día.

INTROITO

Salve, Santa Madre, que diste a luz al Rey que rige el cielo y la tierra por los siglos de los siglos. — Salmo: Brota de mi corazón una palabra buena: dedico mis obras al Rey. V. Gloria al Padre.

Se pide en la Colecta que el presente misterio desarrolle en nosotros la obra de la santificación y de la paz.

COLECTA

Suplicárnoste, Señor, concedas a tus siervos el don de la gracia celestial: a fin de que aquellos para quienes el parto de la Santa Virgen fué el origen de la salud, la votiva solemnidad de su Natividad les dé aumento de la paz. Por Nuestro Señor Jesucristo.

En las misas privadas, a continuación de la Colecta, Secreta y Poscomunión de la ñesta, se hace conmemoración de San Adrián.

ORACION

Suplicárnoste, oh Dios omnipotente, hagas que, los que celebramos el natalicio de tu santo mártir Adrián, seamos fortalecidos por su intercesión en el amor de tu nombre. Por Nuestro Señor Jesucristo.

EPISTOLA

Lección del Libro de la Sabiduría (Prov., VIII, 22-35).

El Señor me tuvo consigo al principio de sus obras, antes que al principio hiciese él cosa alguna. Desde la eternidad fui constituida, desde el comienzo, antes que fuese hecha la tierra. No existían aún los abismos y yo estaba ya concebida: no habían brotado aún las fuentes de las aguas: no estaban asentados aún en su grandiosa mole los montes: antes que los collados, fui dada a luz: aun no había criado la tierra, ni los ríos, ni los ejes del orbe de la tierra. Cuando él preparaba los cielos, yo estaba presente: cuando con ley fija encerraba él los mares dentro de su ámbito: cuando sujetaba en lo alto las nubes y equilibraba las fuentes de las aguas: cuando circunscribía al mar en sus términos e imponía ley a las aguas para que no traspasasen sus límites: cuando asentaba los cimientos de la tierra Con él estaba yo disponiendo todas las cosas: y me deleitaba todos los días jugueteando ante él todo el tiempo: jugueteando en el orbe de la tierra: siendo mis delicias estar con los hijos de los hombres. Ahora pues, hijos míos, oídme: Bienaventurados quienes siguen mis caminos. Atended al consejo y sed sabios, y no lo menospreciéis. Bienaventurado el hombre que me escucha y vela a mis puertas cada día y guarda las jambas de mis entradas. Quien me hallare, hallará la vida y alcanzará del Señor la salvación.

LA PREDESTINACIÓN DE MARÍA. — Junto a la cuna de los príncipes se suele pronosticar su futura grandeza, tejiendo a los recién nacidos una aureola de la gloria de los abuelos. Eso mismo hace hoy la Iglesia y mucho mejor. El Evangelio tiene que recordarnos la genealogía temporal del Mesías y la de aquella que hoy nace tan sólo para darle existencia a El; pero el origen en Dios del Hijo y de la Madre, nos lo acaba de comunicar antes el pasaje de los Proverbios que ha servido de Epístola. Antes que los collados y que la tierra, fui dada a luz, dice para los dos la Sabiduría eterna; cuando él preparaba los cielos, yo estaba presente.

¡Qué diferencia entre nuestra pobre humanidad que está sujeta al tiempo y percibe las cosas conforme a la serie de su evolución sucesiva, y Dios que las considera por encima del tiempo al que domina desde la eternidad, en el orden de mutua dependencia en que las colocó con vistas a la manifestación de su gloria! El comienzo para Dios, el principio de toda obra, está determinado por la razón. Ahora bien, el Altísimo no obra fuera de sí si no es para revelarse por su Verbo hecho carne, el cual, siendo hijo del Creador, lo quiso también ser de una Madre criada. El Hombre-Dios como fln, María como medio: tal es el motivo de las decisiones eternas, el porqué del mundo, la concepción fundamental en la que todo lo demás se ve a título de dependencia y en segundo plano.

¡Oh Señora nuestra, que te dignas llamarnos también hijos tuyos: nos sentimos felices de que en ti la bondad corra parejas con la grandeza! ¡Afortunado linaje el de los hombres, que estuvo alerta esperándote y al fin te encuentra: pues en ti están la salvación y la vida!

En el Gradual la Iglesia continúa cantando la maternidad virginal y divina, que es lo que hace glorioso a este día, en que nos es dada la Madre de Dios.

GRADUAL

Bendita y venerable eres, oh Virgen María: que, sin mancha del pudor, fuiste Madre del Salvador.
V. Oh Virgen, Madre de Dios: Aquel a quien todo el orbe no puede contener, se encerró, hecho hombre en tus entrañas.

Aleluya, aleluya. V. Eres feliz, oh sagrada Virgen María, y dignísima de toda alabanza: porque de ti nació el Sol de justicia, Cristo, nuestro Dios. Aleluya.

EVANGELIO

Comienzo del santo Evangelio según San Mateo (Mt., I, 1-16).

Libro de la generación de Jesucristo, Hijo de David, Hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac. E Isaac engendró a Jacob. Y Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Y Judá engendró a Fares y a Zaran de Tamar. Y Fares engendró a Esrón. Y Esrón engendró a Arán. Y Arán engendró a Amínadab. Y Amínadab engendró a Naasón. Y Naasón engendró a Salmón. Y Salmón engendró a Booz de Rahab. Y Booz engendró a Obed de Ruth. Y Obed engendró a Jessé. Y Jessé engendró al rey David. Y el rey David engendró a Salomón de aquella que fué de Urías. Y Salomón engendró a Roboán. Y Roboán engendró a Abías. Y Abías engendró a Asa. Y Asa engendró a Josafat. Y Josafat engendró a Jorán. Y Jorán engendró a Ozías. Y Ozías engendró a Joatán. Y Joatán engendró a Acaz. Y Acaz engendró a Ezequías. Y Ezequías engendró a Manasés. Y Manasés engendró a Amón. Y Amón engendró a Josías. Y Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos en la transmigración de Babilonia. Y, después de la transmigración de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel. Y Salatiel engendró a Zorobabel. Y Zorobabel engendró a Abiud. Y Abiud engendró a Elíacim. Y Elíacim engendró a Azor. Y Azor engendró a Sadoc. Y Sadoc engendró a Aquín. Y Aquín engendró a Eliud. Y Eliud engendró a Eleazar. Y Eleazar engendró a Matán. Y Matán engendró a Jacob. Y Jacob engendró a José, esposo de María, de la cual nació Jesús, que ge llama Cristo.



 EL “MISTERIO” DE MARÍA. — María, de la que nadó Jesús: en estas palabras se encierra todo el misterio de Nuestra Señora; ellas expresan a partir de este día, según hemos visto, el título constitutivo de su ser natural y sobrenatural, así como Jesús, que había de nacer de María, ser hijo de la mujer e hijo de Dios, fué desde el principio el motivo secreto de toda la creación, cuyo misterio no debía revelarse hasta la plenitud de los tiemposs. Obra única, de la que extasiado decía el Profeta: Tu obra, oh Dios, tú la darás a conocer en medio de los años; el Santo vendrá de la montaña sombreada: los polos del mundo se inclinarán a los pasos de su eternidad. La montaña de donde a su tiempo tiene que venir el Santo, el Eterno, el Dominador del mundo, es la Santísima Virgen, a quien la virtud del Altísimo cubrirá con su sombra y cuya elevación sobrepuja ya en su nacimiento a todas las alturas del cielo o de la tierra.

Los tiempos ya se cumplieron. Desde el momento en que la Trinidad eterna salió de su reposo para crear, el cielo y la tierra, todas las generaciones del cíelo y de la tierra, como dice la Escritura, sentían dolores de parto por el día en que la Madre esperada nos diese al Hijo de Dios. Paralela a la línea que va de Abraham y de David hasta el mismo Mesías, todas las genealogías humanas preparaban a María la generación de los hijos adoptivos que Jesús, nacido de María, recibiría por hermanos.

Felicitemos con la Iglesia a Nuestra Señora por esta maternidad sublime que abarca en su eterna virginidad al Creador y a las criaturas.

OFERTORIO

Bienaventurada eres tú, oh Virgen María, que llevaste al Creador de todas las cosas: engendraste al que te hizo, y permaneces Virgen eternamente.

Acérquennos cada vez más al Hijo de María, que es al mismo tiempo Hijo de Dios, la maternidad de la Virgen y su virginidad consagrada por la maternidad; únannos en una pureza mayor al Sacrificio que está preparado en el altar para festejar este día.

SECRETA

Socórranos, Señor, la humanidad de tu Unigénito: para que, el que, naciendo de la Virgen, no disminuyó, antes consagró, la integridad de la Madre: nos purifique de nuestras manchas y, en la fiesta de su Natividad, te haga acepta nuestra oblación, Jesucristo, Nuestro Señor, que vive y reina contigo.

CONMEMORACION DE SAN ADRIAN

Aceptadas nuestras ofrendas y preces, suplicárnoste, Señor, nos purifiques con estos celestes Misterios y nos escuches clemente. Por Nuestro Señor Jesucristo.

En la Comunión, no olvidemos, en posesión ya del Señor, que debemos su venida a la bendita Niña que nació en este día, hace ya veinte siglos, para hacer ese don al mundo.

COMUNION

Bienaventuradas las entrañas de la Virgen María, que llevaron al Hijo del Padre eterno.

Quiera Dios que la repetición de esta santa fiesta no sea infecunda en nuestras almas, y que los Misterios adorables, en los que hemos tenido la suerte de tomar parte, logren alejar de nosotros el mal temporal y el mal eterno, como lo pide la Poscomunión.

POSCOMUNION

Hemos recibido, Señor, los votivos Sacramentos de esta anual festividad: haz, te suplicamos, que nos den los remedios de la vida temporal y los de la eterna. Por Nuestro Señor Jesucristo.

CONMEMORACION DE SAN ADRIAN

Suplicárnoste, Señor, Dios nuestro, hagas que, así como nos regocijamos en el culto temporal con la conmemoración de tus Santos, así nos alegremos de su perpetua visión. Por Nuestro Señor Jesucristo.

PLEGARIA A MARÍA NIÑA. — Este mundo nuestro, oh María, por fin te posee. Tu nacimiento le hace conocer cuál es su destino; le revela el secreto del amor que le sacó de la nada para hacerle palacio del Dios que residía encima de los cielos. Pero, ¿qué misterio es éste, por el que el pobre género humano, inferior a los ángeles en cuanto a la naturaleza, es elegido para dar un Rey y una Reina a los coros angélicos y a toda la creación? Al Rey pronto le adorarán los ángeles recién nacido en tus brazos; la Reina hoy la veneran y la admiran en la cuna como saben ellos admirar. Luceros de la mañana, estos nobles espíritus contemplaban al principio las manifestaciones de la Omnipotencia y alababan al Altísimo; pero su mirada nunca descubrió una maravilla igual a la que ahora los estremece; ven que Dios se refleja de un modo más puro bajo dé velos corporales, en la naturaleza frágil de una niña de un día, que no en el poder y en toda la esplendidez de sus nueve coros; ven a todo un Dios cautivo de la flaqueza unida mediante la gracia a tanto amor, que la convierte en punto culminante de su obra y ha decretado, por eso, manifestar en ella a su Hijo.

Reina de los Angeles, pero también nuestra; acéptanos la fidelidad y el homenaje. En este día en que el primer suspiro de tu alma santísima fué para el Señor y el primer sonreír de tus ojos para los padres que te trajeron al mundo, dígnese admitirnos la Bienaventurada Ana a besar de rodillas tu mano bendita, siempre pronta a las divinas larguezas de que es dispensadora predestinada. Y crece ahora, dulce niña; vayan tus pies fortaleciéndose para quebrantar la cabeza de la serpiente, se hagan tus brazos robustos para poder llevar el tesoro del mundo: el ángel y el hombre, toda la naturaleza, Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo están esperando el momento solemne en el que Gabriel pueda echarse a volar desde los cielos saludándote llena de gracia y trayéndote el mensaje del amor.

 

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