viernes, 23 de diciembre de 2016

☆ミAdoración al Niño Jesús ☆ミ

 
Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Juan 3:16

San Beda (Catena Aurea de Santo Tomás  de Aquino)
 
Para qué hombres piden los ángeles la paz, lo manifiestan diciendo: "A los hombres de buena voluntad", esto es, para aquellos que reciben bien el nacimiento del Señor. Así pues, no hay paz para los impíos ( Is 57), pero sí la hay abundante para los que aman el nombre de Dios ( Sal 118).

Firmes en Cristo.
 
Orígenes, in Lucam, 13 ( Catena Aurea)
Pero el lector solícito tratará de inquirir en qué sentido dice el Salvador ( Lc 12,51): "No he venido a poner paz en la tierra", y ahora los ángeles cantan en su nacimiento: "Paz en la tierra a los hombres"; pero esta duda queda aclarada al decir que la paz es para los hombres de buena voluntad, porque la paz que Dios no concede sobre la tierra no es paz de buena voluntad.
 

San Beda ( Catena Aurea)

Para que no pareciese pequeña la autoridad de un solo ángel, después que anunció uno el misterio del nacimiento nuevo, apareció inmediatamente una multitud de ángeles del cielo, y por esto dice: "Y al punto mismo se dejó ver con el ángel un ejército numeroso de la milicia celestial". Con toda propiedad se llama milicia celestial al coro de ángeles que viene, porque obedece humildemente a aquel poderoso jefe que apareció para destruir las potestades del aire. Y El mismo, para que estas potestades enemigas no puedan tentar a los mortales tanto cuanto quieren, las confunde fuertemente con las armas del cielo. Porque el que ha nacido es Dios y hombre a la vez, y por tanto se canta con razón: "Gloria a Dios en lo más alto de los cielos, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad", conforme a las palabras del evangelista. Un sólo ángel, un enviado, es quien anuncia que ha nacido Dios, según la carne, y al punto una multitud de espíritus celestiales prorrumpe en alabanzas al Señor. De este modo rinde culto a Cristo y nos instruye con su ejemplo para que, cuando uno de nuestros hermanos pronuncie una palabra de la ciencia sagrada, o cuando nosotros mismos pensemos en cosas piadosas, inmediatamente demos alabanzas a Dios con nuestro corazón, con nuestra palabra y con nuestras obras.
 
 


  Adoración al Niño Jesús ☆ミ

Os bendigo, porque os habéis dignado descender hasta mí, para ser mi modelo en la práctica de todas las virtudes, mi guía en las dificultades de la vida y mí, consuelo en los días de aflicción. Os bendigo por venir en mi rescate. Os bendigo por ser el camino seguro de regreso al Padre. Os bendigo  por ser mi Dios, mi Creador y Señor.



Y el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros. Y vimos la gloria de El; gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan 1:14


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