jueves, 1 de diciembre de 2016

«Como en los días de Noé y Lot, así será la venida del Hijo del hombre».

Días de Noé y Lot
Fueron castigados porque cayeron en los Vicios de impureza sexual; en los que se incluye el  pecado de sodomía. 


El pecado de adulterio, sodomía, y toda impureza sexual son una rebelión contra la Voluntad de Dios:
 Esta es la voluntad de Dios, a saber, vuestra santificación, que os abstengáis de la fornicación. 1 Tesalonicenses 4:2

Y la Escritura advierte que quienes rechazan estas enseñanzas se rebelan contra el Espíritu Santo.

1 Tesalonicenses 4: 7 (8). Así que quien menosprecia estos preceptos, no desprecia a un hombre, sino a Dios, que es el autor de ellos, y el cual asimismo nos ha dado su santo Espíritu. ( Biblia Torres Amat Traducción de la Vulgata al castellano 1825)

 

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- Lc 17,26-30 -

“Y como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre. Comían y bebían: los hombres tomaban mujeres y las mujeres maridos, hasta el día en que entró Noé en el Arca y vino el diluvio y acabó con todos. Asimismo como fue en los días de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, plantaban y hacían casas. Y el día que salió Lot de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los mató a todos. De esta manera será el día en que se manifestará el Hijo del hombre”.
 
San Beda (Catena Aurea)
Pasando en silencio aquel crimen nefando de los sodomitas, únicamente recuerda aquellos delitos que parecían leves o veniales, para dar a entender cómo serían castigados los pecados graves, cuando aun lo lícito cometido por imprudencia es castigado con el fuego y el azufre. Prosigue: "Y el día que salió Lot de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo", etc.

 San Alfonso María de Ligorio:
«Salviano escribe que fue por el pecado de impureza que Dios envió el castigo a la Tierra con el diluvio universal, causado porque la lluvia continuó durante cuarenta días y cuarenta noches. En este diluvio, las aguas subieron quince codos por encima de las cimas de las montañas más altas; y sólo ocho personas, junto con Noé se salvaron en el arca. El resto de los habitantes de la Tierra, que eran más numerosos entonces que en la actualidad, fueron castigados con la muerte como castigo de los vicios de la impureza.
..."Por eso yo, el Señor, digo: Puesto que te has olvidado de mí y me has vuelto la espalda, tendrás que sufrir el castigo de tu libertinaje y de tus fornicaciones." Ezequiel 23:35 ...  
Conforme con esta doctrina, que fue revelado a un alma santa, así como el orgullo ha llenado el infierno con los demonios, así la impureza lo llena de los hombres».

El Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 6, cap. 15:
«...la doctrina de la divina ley, que excluye del reino de Dios, no sólo los infieles, sino también los fieles que caen en la fornicación, los adúlteros, afeminados, sodomitas, ladrones, avaros, vinosos, maldicientes, arrebatadores (1 Cor. 6:9), y todos los demás que caen en pecados mortales; pues pueden abstenerse de ellos con el auxilio de la divina gracia, y quedan por ellos separados de la gracia de Cristo».


Cardenal Pell: «La comunión para los divorciados vueltos a casar es... solo la punta del iceberg, el caballo de Troya. Ellos quieren cambios más amplios, el reconocimiento de las uniones civiles, el reconocimiento de las uniones homosexuales» 
 
San Beda (Catena Aurea)
En sentido místico construye Noé el Arca cuando el Señor forma la Iglesia con los fieles de Jesucristo uniéndolos entre sí como maderas ajustadas. Y una vez que ésta se encuentra concluida perfectamente, entra en ella, ilustrándola con la gloria visible de su presencia en el día del juicio y siendo su habitante eterno. Pero mientras el Arca se está construyendo, los malvados se entregan a sus excesos, mas cuando entra en ella perecen. Porque los que en este mundo ultrajan a los santos que luchan, reciben la eterna condenación, mientras éstos son coronados en la gloria.
 
 
San Eusebio (Catena Aurea):
Como el Señor había citado el ejemplo del diluvio, para que no se creyese que vendría otro de agua, cita el segundo ejemplo de Lot, enseñando cómo había de ser la perdición de los impíos, cuando la ira de Dios caiga sobre ellos como fuego bajado del cielo. Por esto dice: "Asimismo como fue en los días de Lot", etc 
 
 


San Eusebio
No dice que cayó el fuego del cielo sobre los impíos de Sodoma, antes que saliese de en medio de ellos, ni que el diluvio cayó sobre la tierra haciendo perecer a sus moradores antes que Noé entrase en el Arca; porque mientras Noé y Lot vivían con los malvados, Dios no dejaba correr su ira para evitar que sucumbiesen con los pecadores. Cuando quiso perder a éstos, separó de en medio de ellos al justo. Así sucederá en el fin del mundo, puesto que no concluirá éste antes que todos los justos sean separados de los impíos. Por esto sigue: "De esta manera será el día", etc.


Los que se unan a Bergoglio se unen a la anti-iglesia y se separan de la Iglesia de Cristo.

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 79,1
Después los separa hasta de lugar, pues sigue: "Y colocará a las ovejas a la derecha, y los cabritos a la izquierda".



San Jerónimo

El cabrito es animal lascivo, que en la ley antigua se ofrecía para víctima de los pecados; y no dice cabras, que pueden tener crías y salen esquiladas del lavadero.

 




San Agustín (354-430) Afirmó: "Los pecados contra la naturaleza, por lo tanto, como el pecado de Sodoma, son abominables y merecen el castigo en cualquier momento y dondequiera que se cometan. Si todas las naciones los cometieran, todos por igual sería condenadas por el mismo cargo en la ley de Dios, porque nuestro Creador no estableció que debemos utilizarnos los unos a otros de esta manera. De hecho, la relación que debemos tener con Dios es en sí misma violada cuando nuestra naturaleza, de los cual Dios es autor, es profanada por la lujuria pervertida ".

Profecías de Ana Catalina Emmerich:
LA ESCISIÓN DE LA IGLESIA
Tuve todavía una visión sobre la gran tribulación, bien en nuestra tierra, bien en países alejados. Me pareció ver que se exigía del clero una concesión que no podía hacer. Vi muchos ancianos sacerdotes y algunos viejos franciscanos, que ya no portaban el hábito de su orden y sobre todo un eclesiástico muy anciano, llorar muy amargamente. Vi también algunos jóvenes llorar con ellos. (AA.III.161)

Vi a otros, entre los cuales todos tibios, se prestaban gustosos a lo que se les demandaba.

Vi a los viejos, que habían permanecido fieles, someterse a la defensa con una gran aflicción y cerrar sus iglesias. Vi a muchos otros, gentes piadosas, paisanos y burgueses, acercarse a ellos: era como si se dividieran en dos partes, una buena y una mala. (AA.III.162)

Quieren ellos ser un solo cuerpo en algo diferente que el Señor.

Se formó un cuerpo, una comunidad fuera del cuerpo de Jesús que es la Iglesia: una falsa Iglesia sin Redentor, en la que el misterio es no tener misterio. (AA.II.89)


LA IGLESIA DE LOS APÓSTATAS
«Vi la iglesia de los apóstatas crecer grandemente. Vi las tinieblas que partían de ella, repartirse alrededor y vi muchas personas abandonar a la Iglesia legítima y dirigirse hacia la otra diciendo: «Ahí todo es mas bonito, más natural y más ordenado» (AA.II.414)



Roma ha perdido la fe y  Bergoglio la convertido  en la sede del Anticristo. 

 
Teofilacto (Catena Aurea):
 
Después que venga el Anticristo, los hombres se harán lascivos, entregándose a los vicios más enormes, según aquellas palabras del Apóstol ( 2Tim 3,4): "los que son más amantes de sus pasiones que de Dios". Por tanto, si en el Anticristo se encierra todo pecado, ¿qué es lo que éste traerá a la raza humana en aquel tiempo sino sus vicios? Y esto es lo que el Señor dio a conocer por el ejemplo del diluvio y de los sodomitas.
 

 
Profecías de Ana Catalina Emmerich:
LA TRASLACIÓN DE LA IGLESIA
Llegué a la casa de San Pedro y San Pablo (Roma) y vi un mundo tenebroso lleno de angustia, de confusión y de corrupción. (AA.II.413)
Vi la Iglesia de San Pedro que un hombre pequeño llevaba sobre sus hombros; tenía algo de judío en los trazos del rostro. El asunto parecía muy peligroso. María estaba de pie sobre la iglesia en el lado norte y extendía su manto para protegerla. (AA.III.124) 
Ese hombrecito parecía sucumbir. Parecía ser todavía laico y yo lo conocía.

Los doce hombres que veo siempre como nuevos apóstoles debían ayudarle a llevar su carga: pero ellos venían demasiado lentamente. Parecía que él caería bajo el peso de la carga, entonces, finalmente, llegaron todos ellos, se pusieron debajo y numerosos ángeles vinieron en su ayuda. Eran solamente los cimientos y la parte posterior de la iglesia (el coro y el altar), todo el resto había sido demolido por la secta y por los servidores de la iglesia mismos. (AA.III.124)
 
La Mujer Fiel que es la Iglesia fiel huye al desierto.
 
 
San Beda
En sentido místico, Lot, que quiere decir el que se aísla, es el pueblo de los escogidos, que vive como forastero en Sodoma, esto es, entre los réprobos, y se aísla o se separa de sus crímenes cuanto puede y evita su destrucción. Mas cuando Lot ha salido, Sodoma perece. Porque al final del mundo saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los llevarán al horno de fuego ( Mt 13,49). Pero el fuego y el azufre que dice bajarán del cielo, no significan la misma llama del eterno suplicio, sino la repentina llegada de aquel día.


San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 77,2
 
Y para que comprendas que no es efecto de su ignorancia lo que calla, acerca del día y de la hora del juicio, aduce otro pronóstico cuando añade: "Y así como sucedió en los días de Noé, así será también la venida del Hijo del hombre". Esto lo dijo dando a entender que vendrá repentina e inopinadamente, y cuando muchos estarán entregados al pecado. Esto mismo dice San Pablo ( 1Tes 5): porque cuando digan: paz y seguridad, entonces les sobrecogerá una muerte repentina. Por lo que añade también aquí: "Porque así como en los días antes del diluvio se estaban comiendo y bebiendo", etc.
 
San Jerónimo
Se trata de averiguar, cómo se ha dicho anteriormente: "Se levantará gente contra gente y reino contra reino, y habrá pestilencia, y hambres, y terremotos". Y al mencionar ahora las cosas que han de suceder, se diga que son indicios de paz. Pero hay que tener en cuenta que, después de las guerras y de todo lo demás que ha de desolar al género humano, ha de seguir una paz corta, que aparente estar ya tranquilo todo, para que sea probada la fe de los creyentes.
 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 77,2
 
O bien paz y disipación para aquéllos que insensiblemente están dispuestos al placer. Por este motivo no dijo el Apóstol: cuando haya paz, sino cuando digan: paz y seguridad ( 1Tes 5,3), indicando la insensibilidad de aquéllos semejantes a la de los que vivieron en los días de Noé, cuando los malos se entregaban a la disolución. Mas no así los justos que vivían constantemente en la tribulación y en la tristeza. Con esto da a entender que, cuando venga el Anticristo, los apetitos más indecentes tendrán aceptación en aquéllos que a la sazón serán hombres inicuos, quienes desesperarán de su propia salvación. Y por lo mismo pone un ejemplo que viene muy a propósito a este caso: cuando, pues, se construía el arca estaba puesta a la vista de todos, prediciendo los males futuros. Mas los hombres malos no lo creían, y se entregaban a la disipación (como si ningún mal hubiese de venir). Y dado que muchos no dan crédito a las cosas futuras, el ejemplo de las pasadas hace creíble lo que se predice.
Fija después otra señal, por la que da a conocer también que aquel día vendrá de una manera impensada, y que no ignora aquel día, cuando dice: "Entonces estarán dos en el campo: el uno será tomado, y el otro será dejado". Con estas palabras da a entender que serán tomados y dejados los siervos y los señores, los ociosos y los que trabajan.  

San Hilario, in Matthaeum, 26
 
O el día del Señor sorprenderá a dos en el campo, a saber, los dos pueblos de los fieles y de los infieles en el siglo, como en el trabajo de esta vida. Serán, con todo, separados, y el uno dejado y tomado el otro; en lo cual se da a conocer la separación de los fieles e infieles. Porque al agravarse la ira de Dios, los escogidos se ocultarán en sus moradas; mas los pérfidos serán dejados para combustible del fuego del cielo. Lo mismo hay que decir, respecto de los que muelen; de donde sigue diciendo: "Dos mujeres molerán, etc." La muela es la obra de la ley, mas, porque una parte de los judíos, así como creyó por los apóstoles, ha de creer también por Elías y ha de ser justificada por la fe; por eso, una parte será tomada por la misma fe, a causa de sus buenas obras, y la otra será dejada en el trabajo infructuoso de la ley, moliendo en vano, y no amasará el pan del manjar celestial. 

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