Por sus llagas hemos sido sanados ♰♰♰

martes, 2 de junio de 2020

Mes de junio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús- Día Segundo

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany en 1877, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   

   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 2º – EL SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE HUMILDAD
  
I

Mira, alma mía, la profundísima humildad del Corazón de Jesús. Siendo Jesucristo Dios, y como tal potentísimo y excelso, no le bastó hacerse Niño en las entrañas de una mujer, y nacer luego en una cueva de animales, y trabajar más tarde en un taller, y morir, finalmente, como reo miserable en una cruz. Aun después de su existencia mortal vive glorioso en el cielo, es verdad, pero en la tierra vive humillado y abatido.
 
Contémplale en este Sacramento. Ha escogido para vivir entre nosotros las apariencias más modestas. Déjase encerrar como prisionero en el fondo de nuestros pobres tabernáculos, en nuestras iglesias mil veces desiertas y abandonadas. ¡Ah, mi buen Jesús! ¡Cómo sois Vos el mismo hoy que cuando nacíais en Belén, trabajabais en Nazaret, recorríais a pie los campos y aldeas de Judea, y moríais entre injurias y desprecios en el Calvario! No habéis mudado la condición llana y sencilla; no habéis dejado vuestras humildes maneras, a fin de que se acercasen a Vos sin temor los pobres y pequeñuelos, y aprendiesen en Vos sencillez y humildad los vanos y orgullosos.
   
¡Oh! ¡humildísimo Jesús! ¡Enseñadme a mí, altivo y presuntuoso que soy, esta santa virtud de la humildad!
 
Medítese unos minutos.
   
II
 
Me avergüenzo y me espanto, ¡oh Jesús mío!, cuando doy una mirada a mi pobre corazón. Es todo al revés del vuestro, tan sencillo y tan humilde. Está lleno de vanidad, presunción, necio orgullo, insaciable amor propio. Busca siempre el aplauso y la alabanza, sobresalir y brillar, obscurecer a los demás, hacerse superior a todos.
 
¡Ah! No Son éstas las lecciones de vuestro humildísimo Corazón. Vos me queréis humilde para con Dios, para con mis prójimos y para conmigo mismo. Para con Dios, reconociéndome siervo y discípulo suyo, acatando sin murmurar todas sus disposiciones, sujetándome sin réplica a su dulce Providencia, agradeciendo como cosa suya todo lo que de bueno haya en mí.
 
Para con mis prójimos, portándome como si fuese el menor de todos ellos, sufriéndolos con caridad, tratándolos con dulzura, perdonando sus injurias, huyendo sus aplausos y alabanzas.
 
Paro conmigo mismo, teniéndome por lo que soy, criatura miserable, indigna del polvo que piso, del cielo que contemplo y del aire que respiro, reconociéndome infeliz pecador que sólo por la divina compasión no ardo ya en los infiernos.
 
¡Corazón de Jesús humilde! Dadme ese espíritu de perfecta humildad, para que consiga sentarme un día en el trono que reserváis a vuestro lado a los humildes como Vos.
   
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
 
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos, dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
 
Miles Christi

lunes, 1 de junio de 2020

Mes de junio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús



 


MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - DÍA PRIMERO
Miles Christi

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany en 1877, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   


 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 1º – EL SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE AMOR
  
I

¿Qué motivos han inducido al buen Jesús a darnos su Sagrado Corazón? Sólo por motivos de amor. Porque nos amó se hizo hombre, porque nos amó sufrió Pasión y muerte, porque nos amó quiso quedarse en la Eucaristía, porque nos amó se dignó manifestarnos en estos últimos tiempos las riquezas de su adorable Corazón.
 
¿Y a quién amó? A criaturas ingratas y culpables, indignas de ocupar uno solo de sus pensamientos. Nos vio como éramos, pobres, infelices, llenos de corrupción y de pecados, por nuestra suma miseria nos amó. ¡Oh amor tiernísimo del Corazón de Jesús!
   
¿Y cómo nos amó? No como aman los hombres, ni como aman los Ángeles, ni como ama la misma Virgen María. Nos amó como sólo puede amar Él; con amor eterno, infinito, divino, amor del Corazón de un Dios.
 
¡Oh Pobre corazón mío! ¡Qué nobleza la tuya! Has sido amado a pesar de tu miseria por el Corazón de todo un Dios! ¿Conoces, ¡oh hombre!, hasta qué punto te ha engrandecido Dios, haciéndote objeto de su amor?
 
Medítese unos minutos.
   
II
 
¿Y qué pide el Corazón de Jesús en cambio de este amor? No pide nuestra vida, nuestra salud ni nuestras riquezas. Pide sólo el amor de nuestro corazón. Pide sólo ser amado, no como merece Él, sino como podemos amar nosotros con nuestro pobrecito corazón. Con una gotita del nuestro se contenta Él, a trueque del océano que nos da del suyo.
 
Tengo sed, clama desde este sagrario, como desde la cruz. Tengo sed de vuestro amor. ¡Ah! ¡hermanos míos! ¡amigos míos! ¡no nos hagamos los sordos a este grito amoroso del Corazón de Jesús! ¡Amemos al Sagrado Corazón!
    
¿Y cómo se le ama? Se le ama guardando su ley, procurando seguir sus inspiraciones, buscándole amigos que le quieran, ganándoles almas que un día sean con Él dichosas, evitándole injurias y menosprecios, desagraviándole por ellos. Así se aman los hombres unos a otros. Así debemos amar a Jesús.
   
¿Qué haces tú por aquel padre, por aquella esposa, por aquel hermano, por aquel amigo a quien amas tanto? ¿Cómo les hablas? ¿Cómo les sirves? ¿Cómo les contentas? pues bien; haz lo mismo con el Corazón de tu buen Jesús, y estará satisfecho de ti.
   
¡Ay de ti si no le amas por lo menos de esta suerte! ¡Infeliz! Deberás aborrecerlo por toda la eternidad.
   
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
 
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos, dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.



 

domingo, 31 de mayo de 2020

La Fiesta de Pentecostés contradice la AntiDoctrina que promueve el Anti Papa Bergoglio

Con la Venida del Espiritu Santo comenzó la obra apostólica de la Iglesia de hacer proselitismo para ganar almas para Cristo.


Catecismo Mayor de San Pío  X


Venida del Espíritu Santo. Predicación de los Apóstoles
 
114. Los Apóstoles, siguiendo las órdenes de su divino Maestro,
recogiéronse luego al cenáculo de Jerusalén. Allí, por espacio de diez días, esperaron en oración al Espíritu Santo que Jesús les había prometido, y que bajó sobre ellos en forma de lenguas de fuego-la mañana del día décimo, llamado Pentecostés. 115. Ellos entonces, mudados en otros hombres, empezaron dé repente a hablar diversas lenguas, según el mismo Espíritu les movía a hablar. Aquellos días moraban en Jerusalén judíos de todas las naciones; una multitud de ellos acudió a presenciar aquel prodigio, y en un sermón que hizo San Pedro sobre las profecías verificadas en la persona de Jesucristo y los milagros obrados por Él, convirtiéronse tres mil oyentes. Algunos días después, el mismo Pedro, junto con el Apóstol San Juan, tras una milagrosa curación de un tullido de nacimiento, hablando a aquella multitud de judíos, trajo a la fe otros cinco mil. No sólo en Jerusalén, sino en toda la Judea, donde predicaban los Apóstoles, iba creciendo el número de los creyentes. 116. Pero luego los ancianos del pueblo y los príncipes de los sacerdotes comenzaron a perseguir a los Apóstoles, y llamados y reprendidos ásperamente, les intimaron que no hablasen más de Jesús. Ellos respondían: No podemos callar lo que hemos visto y oído; juzgad vosotros mismos si es lícito obedecer a los hambres, desobedeciendo a Dios; los prendieron, con todo, y maltratáronlos; hicieron morir al diácono San Esteban bajo una tempestad de piedras; y los Apóstoles, alegres por haber sido dignos de padecer por Jesucristo, se alentaron más a predicar, y crecía sin cesar el número de los que se convertían.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor 🔥

 


Hechos 1:8
 
recibiréis, sí, la virtud del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y me serviréis de testigos en Jerusalén , y en toda la Judea, y Samaria, y hasta el cabo del mundo
 

SANTO DIA DE PENTECOSTES
Martirologio romano: Solemnidad de Pentecostés, que concluye el tiempo sagrado de los cincuenta días de Pascua y, a través de la efusión del Espíritu Santo sobre los discípulos en Jerusalén, hay una conmemoración de los comienzos de la Iglesia y el inicio de la misión de los apóstoles de predicar a todas las tribus, pueblos y naciones.

 
ENTREGA AL ESPÍRITU SANTO
implorando sus dones y frutos

Espíritu Santo, Dios eterno, cuya gloria llena los cielos y la tierra, heme aquí postrado humildemente en tu presencia. Te ofrezco y te hago entrega de mi cuerpo y de mi alma. Adoro el resplandor de tu pureza, de tu justicia inmutable y del poder de tu amor.

No permitas que te ofenda o resista a las inspiraciones de tu gracia; antes bien dirige mi entendimiento, a fin de que escuche dócilmente la voz de tus inspiraciones y las siga, hallando en tu misericordia un amparo contra mi debilidad.

Espíritu de Sabiduría, domina todos mis pensamientos, palabras y obras.
Espíritu de Entendimiento, ilumíname e instrúyeme.
Espíritu de Consejo, guíame en mi inexperiencia.
Espíritu de Ciencia, ahuyenta mi ignorancia.
Espíritu de Fortaleza, hazme perseverante en el servicio de Dios; dame fuerzas para proceder en todo con bondad y benevolencia, con mansedumbre y sinceridad, con paciencia y caridad, con alegría y longanimidad.
Espíritu de Piedad, hazme afectuoso y filial en mis relaciones con Dios.
Espíritu del Santo Temor de Dios, líbrame de todo mal.
Espíritu de Paz, dame tu paz.
Espíritu de Santidad, adorna con las celestiales virtudes de pureza y modestia el templo que has elegido por tu morada y preserva siempre mi alma, con tu gracia omnipotente, de la ruina del pecado. Así sea.
 
 
 
 
Los siete dones del Espíritu Santo son:
sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios
 
 
 
Sabiduría: gusto para lo espiritual, capacidad de juzgar según la medida de Dios. 
Inteligencia (Entendimiento): Es una gracia del Espíritu Santo para comprender la Palabra de Dios y profundizar las verdades reveladas.
Consejo: Ilumina la conciencia en las opciones que la vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma.
Fortaleza: Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud moral de la fortaleza.  Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida. Para resistir las instigaciones de las pasiones internas y las presiones del ambiente. Supera la timidez y la agresividad.
Ciencia: Nos da a conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador.
Piedad: Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como hijos del mismo Padre.  Clamar  ¡Abba, Padre!
Temor de Dios: Espíritu contrito ante Dios, consientes de las culpas y del castigo divino, pero dentro de la fe en la misericordia divina. Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad.
 Isaías 11:1-3Saldrá un vástago del tronco de Jesé,
y un retoño de sus raíces brotará.
Reposará sobre él el espíritu de Yahveh:
espíritu de sabiduría e inteligencia,
espíritu de consejo y fortaleza,
espíritu de ciencia y temor de Yahveh.


Los resultados de los siete dones del Espíritu Santo, son los doce frutos del Espíritu Santo:
En su epístola a los Gálatas, el Apóstol enumera los doce frutos del Espíritu Santo consagrados por la tradición de la Iglesia: caridad, alegría, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad.
 
 

Los 12 frutos del Espíritu Santo:
Caridad | Gozo | Paz | Paciencia | Mansedumbre | Bondad | Benignidad | Longanimidad | Fe | Modestia | Templanza | Castidad.
 
 
 

Los tres primeros frutos del Espíritu Santo —caridad, gozo y paz— ordenan el alma en sí misma con relación al bien, mientras que la paciencia y la longanimidad lo hacen con relación al mal. bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad la ordenan en relación con lo demás; modestia, continencia y castidad en relación a aquello que nos es inferior -o sea, las pasiones-.

Dentro de la Modestia encontramos la modestia externa: modestia en el vestir, modestia en el comportamiento.

Por fin, tras haberse ordenado la mente en relación a lo que está a su alrededor, cumple hacerlo respecto a lo que le es inferior, y esto ocurre en primer lugar por la modestia, “que pone moderación en todos los dichos y hechos”.26

Esta virtud mantiene nuestros ojos, labios, risas, movimientos, en fin, toda nuestra persona, sin excluir la ropa que la reviste, “dentro de los justos límites que corresponden a su estado, ingenio y fortuna”.27

San Agustín recomienda particular cuidado con la modestia exterior, que puede tanto edificar como escandalizar a los que nos rodean. 28

Las virtudes de templanza y castidad atañen a los placeres del cuerpo, reprimiendo los ilícitos y moderando los permitidos.
-La templanza refrena la desordenada afición de comer y de beber, impidiendo los excesos que pudieran cometerse
-La castidad regula o cercena (limita, restringe) el uso de los placeres de la carne.

Del Catecismo

1809 La templanza es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. La persona moderada orienta hacia el bien sus apetitos sensibles, guarda una sana discreción y no se deja arrastrar ‘para seguir la pasión de su corazón’ (Si 5,2; cf 37, 27-31). La templanza es a menudo alabada en el Antiguo Testamento: ‘No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena’ (Si 18, 30). En el Nuevo Testamento es llamada ‘moderación’ o ‘sobriedad’. Debemos ‘vivir con moderación, justicia y piedad en el siglo presente’ (Tt 2, 12).
....

2290. La virtud de la templanza conduce a evitar toda clase de exceso, el abuso de la comida, del alcohol, del tabaco y de las medicinas. Quienes en estado de embriaguez, o por afición inmoderada de velocidad, ponen en peligro la seguridad de los demás y la suya propia en las carreteras, en el mar o en el aire, se hacen gravemente culpables

Castidad es la virtud que gobierna y modera el deseo del placer sexual según los principios de la fe y la razón. Por la castidad la persona adquiere dominio de su sexualidad y es capaz de integrarla en una sana personalidad, en la que el amor de Dios reina sobre todo. Por lo tanto no es una negación de la sexualidad. Es un fruto del Espíritu Santo.

La castidad consiste en el dominio de sí, en la capacidad de orientar el instinto sexual al servicio del amor y de integrarlo en el desarrollo de la persona.
- Sagrada Congregación para la educación católica: Pautas de educación sexual, nº 18. Revista ECCLESIA, 2155 (24-XII-83)23

Continencia y Castidad

El Espíritu del Amor viene siempre en socorro de nuestra flaqueza, con sus gracias y dones y aún nos da por medianera y abogada a su
fidelísima esposa.

La continencia y la castidad.

Según Santo Tomás, se distinguen una de otra “bien porque la castidad refrena al hombre en lo ilícito, mientras que la continencia le refrena incluso en lo lícito; o bien en el sentido de que el continente siente las concupiscencias, pero no se deja arrastrar por ellas, mientras que el casto ni es arrastrado ni las padece.29
De hecho, el alma que produce el fruto de la castidad se vuelve realmente angélica. Muy al contrario de los tormentos interiores de agitación y ansiedad, en los que vive quien se entrega a las pasiones desordenadas, el casto ya se anticipa al gozo del Cielo en la Tierra.
La continencia, por su parte, “robustece la voluntad para resistir las concupiscencias desordenadas muy vehementes”;30 por tanto, indica un freno, en cuanto que uno se abstiene de obedecer a las pasiones.31 Prepara, de este modo, el alma para esa castidad, pues “los que hacen todo lo que está permitido acabarán haciendo lo que no lo está” . 32  


 
 
 
Vista previa

 
 
 
 
CONSAGRACIÓN DE LA FAMILIA AL ESPÍRITU SANTO


¡Oh Dios Espíritu Santo! Postrados ante tu divina majestad, venimos a consagrarnos a Ti con todo lo que somos y tenemos.

Por un acto de la omnipotencia del Padre hemos sido creados, por gracia del Hijo hemos sido redimidos, y por tu inefable amor has venido a nuestras almas para santificarnos, comunicándonos tu misma vida divina.

Desde el día de nuestro bautismo has tomado posesión de cada uno de nosotros, transformándonos en templos vivos donde Tú moras juntamente con el Padre y el Hijo; y el día de la Confirmación fue la Pentecostés en que descendiste a nuestros corazones con la plenitud de tus dones, para que viviéramos una vida íntegramente cristiana.

Permanece entre nosotros para presidir nuestras reuniones; santifica nuestras alegrías y endulza nuestros pesares; ilumina nuestras mentes con los dones de la sabiduría, del entendimiento y de la ciencia; en horas de confusión y de dudas asístenos con el don del consejo; para no desmayar en la lucha y el trabajo concédenos tu fortaleza; que toda nuestra vida religiosa y familiar esté impregnada de tu espíritu de piedad; y que a todos nos mueva un temor santo y filial para no ofenderte a Ti que eres la santidad misma.

Asistidos en todo momento por tus dones y gracias, queremos llevar una vida santa en tu presencia.
Por eso hoy te hacemos entrega de nuestra familia y de cada uno de nosotros por el tiempo y la eternidad. Te consagramos nuestras almas y nuestros cuerpos, nuestros bienes materiales y espirituales, para que Tú sólo dispongas de nosotros y de lo nuestro según tu beneplácito. Sólo te pedimos la gracia que después de haberte glorificado en la tierra, pueda toda nuestra familia alabarte en el cielo, donde con el Padre y el Hijo vives y reinas por los siglos de los siglos.

Así sea.
 

sábado, 30 de mayo de 2020

Acto de oblación al Espíritu Santo


De rodillas, ante la gran multitud de testigos celestiales me ofrezco, en alma y cuerpo a Ti, Eterno Espíritu de Dios. Adoro el brillo de tu pureza, la absoluta perfección de tu Justicia y el poder de tu amor.
Tu eres la fuerza y la Luz de mi alma. En Ti yo vivo, me muevo y existo. Nunca Deseo afligirte por la infidelidad a la gracia y pido de todo corazón me protejas del más mínimo pecado contra ti.
Protege misericordiosamente cada uno de mis  pensamiento y concédeme que siempre pueda estar atento a tu luz y escuchar tu voz y seguir tus inspiraciones llenas de gracias. Me aferro a ti y me entrego a ti y te pido por tu compasión que me cuides en mi debilidad. Sosteniendo los Pies traspasados de Jesús y mirando Sus Cinco Heridas y confiando en Su Preciosa Sangre y adorando su costado abierto y su Corazón herido Te suplico, Adorable Espíritu, Auxiliador en mi enfermedad, que me mantengas en tu gracia para que nunca pueda pecar contra Ti.
Dame la gracia Oh Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo para decirte siempre y en todas partes “Habla, Señor, que tu siervo escucha” Amen.

 

Santa Juana de Arco, heroína nacional y mártir de la religión ruega por nosotros

La Religión  Católica y el Patriotismo son enemigos del Nuevo Orden Mundial.
 
 
 
Heroína nacional y mártir de la religión
Patrona de Francia y Doncella de Orleáns
"Por lo tanto, primero debemos servir a Dios".

  "Prefiero morir que hacer algo que sé que es pecado, o estar en contra de la voluntad de Dios"
 
Martirologio Romano: En Rouen, en la región de Normandía, Francia, santa Juana de Arco, virgen, conocida como la doncella de Orleans, que después de luchar firmemente por su patria, al final fue entregada al poder de los enemigos, quienes la condenaron en un juicio injusto a ser quemada en la hoguera. ( 1431)
 
 

El testimonio de Santa Juana de Arco también se opone a la agenda radical izquierdista de Bergoglio que está al servicio de George Soros que busca destruir las fronteras para instalar el Nuevo Orden Mundial.

Una heroína francesa que combatió en la guerra por defender su patria de la invasión inglesa.
Ya no faltaba sino una ciudad importante por caer en manos de los ingleses. Era Orleans. Y estaba sitiada por un fuerte ejército inglés. El rey Carlos y sus militares ya creían perdida la guerra. Pero Juana le pide al monarca que le conceda a ella el mando sobre las tropas. Y el rey la nombra capitana. Juana manda hacer una bandera blanca con los nombres de Jesús y de María y al frente de diez mil hombres se dirige hacia Orleans.

 
La Virgen en la Salette describe el reinado del anticristo como un gobierno mundial  sin amor a la familia ni a la patria, donde se pisotean las Leyes de Dios.
 
Santa Juana de Arco es la patrona de los cautivos; Francia; Personas encarceladas; Mártires; Oposición de las autoridades de la Iglesia; La gente ridiculizaba por su piedad; Prisioneros.

El papa Pío X la beatificó en 1909 y el papa Benedicto XV la canonizó en 1920. Como patrona de Francia y de los soldados.


  "Todas las batallas se ganan o se pierden, en la mente"

“Es mejor estar solo con Dios. Su amistad no me fallará, ni su consejo, ni su amor. En su fuerza, me atreveré, me atreveré y me atreveré hasta que muera"



ORACIÓN PARA PEDIR UN FAVOR

Gloriosa Santa Juana de Arco, llena de compasión por todos los que te invocan y de amor por los que sufren, agobiado por el peso de mis problemas, ante ti me arrodillo para humildemente pedirte que tomes mi presente necesidad bajo tu especial cuidado.

(Mencione aquí sus intenciones.)

Encomiéndasela a la Virgen María y deposítala ante el trono de Jesús. No dejes de interceder por mi hasta que mi petición me sea concedida. Pero por encima de todo, obtenme la gracia de un día encontrar a Dios cara a cara, para que junto contigo, la Virgen María y todos los ángeles y santos le alabemos por toda la eternidad.
Poderosa santa Juana, no dejes que mi alma se pierda y obtenme la gracia de ganar mi camino hacia el cielo por los siglos de los siglos. Amén.

__________


ORACIÓN PARA PEDIR LA PERSEVERANCIA EN LA FE



Ante tus enemigos, ante el hostigamiento, el ridículo y la duda, te mantuviste firme en la fe. Incluso abandonada, sola y sin amigos, te mantuviste firme en la fe. Incluso cuando encaraste tu propia muerte, te mantuviste firme en la fe. Te ruego para que yo sea tan inconmovible en mis creencias como tú lo fuiste, Santa Juana. Ayúdame a ser consciente de lo vale la pena ganar cuando soy constante en perseverar. Te ruego que me acompañes en mis propias batallas. Ayúdame a mantenerme firme en la fe. Ayúdame a confiar en mis habilidades para actuar bien y sabiamente. Amén.


Cuando el Señor Dios de los ejércitos te dio la victoria,
Expulsaste al extranjero e hiciste coronar al rey.
Juana, tu nombre se hizo famoso en la historia.
Nuestros mayores conquistadores palidecieron ante ti.
   
Pero eso fue solo una fugaz gloria.
Tu nombre necesitaba un halo de santo.
Entonces el Amado te ofreció su copa amarga,
Y, como Él, fuiste rechazado por los hombres.
   
En el fondo de un calabozo negro, cargado de pesadas cadenas,
El cruel extranjero te llenó de pena.
Ninguno de tus amigos participó en tu dolor.
Nadie se adelantó para limpiarte las lágrimas.
   
Juana, en tu oscura prisión me pareces
Más radiante, más hermosa que en la coronación de tu Rey.
Este reflejo celestial de gloria eterna,
¿Quién te lo trajo? Fue traición.
   
Ah! Si el Dios del amor en este valle de lagrimas
No había venido a buscar la traición y la muerte,
El sufrimiento no nos atraería.
Ahora lo amamos; Es nuestro tesoro.
 
 
 

viernes, 29 de mayo de 2020

Santa María Magdalena de Pazzi protectora contra las tentaciones sexuales

 
 
 
Martirologio Romano: Santa María Magdalena de Pazzi, virgen de la Orden de Carmelitas, que en la ciudad de Florencia, en la Toscana, llevó una vida de oración abnegadamente escondida en Cristo, rezando con empeño por la reforma de la Iglesia. Distinguida por Dios con muchos dones, dirigió de un modo excelente a sus hermanas hacia la perfección. ( 1607)



Santa María Magdalena de Pazzi también  contradice la anti-doctrina que promueve el anti Papa Bergoglio. Por ejemplo ella enseñó que el sufrimiento nos lleva a un profundo nivel espiritual y ayuda a salvar el alma. Por eso amaba el sufrimiento por amor a Dios y a la salvación de las almas.


Sufrió terribles tentaciones, ataques diabólicos y desolación por cinco años (1585-90). Se dedicó a orar y hacer penitencia por la conversión y santificación de todos los estados de la vida en la Iglesia. Poseía dones extraordinarios. Tenía el don de la profecía, de curación. Realizó muchos milagros. Desde que recibió el hábito hasta su muerte experimentó una serie de raptos y éxtasis. En medio de un éxtasis, abrazando su crucifijo, con rostro brillante exclamaba: "Oh Jesús mío, concédeme palabras eficaces para convencer al mundo de que tu amor es grande y verdadero y que nuestro egoísmo es engañoso y tramposo". 



Sufrió dolores por los estigmas de Jesucristo en las manos y los pies, fuertes dolores de cabeza y su cuerpo quedaba a veces paralizado, con alegría ofrecía sus dolores por la salvación de las almas,  por eso también es patrona de las personas enfermas.

Quince días antes de su muerte dijo: “Dejo el mundo, sin poder entender cómo la criatura puede resolverse a cometer un pecado contra su Creador”

Alentó a sus hermanas religiosas a la Santidad.
 “Os ruego, en el nombre de nuestro Señor, que sólo le améis a Él!







ORACIÓN
Oh Dios, amador de la virginidad, que habéis abrasado de vuestro amor y adornado con vuestros dones celestiales a vuestra bienaventurada virgen María Magdalena, haced que honrando su memoria, imitemos su pureza y su castidad. Por J. C. N. S.

Novena al Milagroso Santo Niño de Praga





Fuente Miles Christi

Traducción por el Padre Gabino Chávez de la Novena francesa publicada en Montréal en 1894 con Imprimátur del padre Florent Bourgeault, Vicario capitular y Administrador de la Archidiócesis de Montréal, publicada por la Librería Católica Internacional de Puebla en 1913, con licencia eclesiástica.
  
DECLARACIÓN: Conforme al decreto Sanctíssimus Dóminus Noster del Papa Urbano VIII (13 de Marzo de 1625), declaramos reconocer en los hechos milagrosos relatados en este libro una autoridad puramente humana, sometiéndonos totalmente al juicio de la Santa Iglesia Romana.

ADVERTENCIA
Antigua es, y data de siglos la devoción a la imagen milagrosa del Santo Niño de Praga, que extendida hoy por todas partes, se ha reconocido ser un medio dispuesto por la Providencia divina para obtener con más seguridad los favores celestiales, siendo verdad en nuestros días lo que en el siglo pasado escribía uno de sus historiadores, que «todos los que acuden a esta imagen milagrosa, orando ante ella con fe, logran asistencia en los peligros, en las tristezas consuelo, en la pobreza socorro, en las penas alivio, luz en las tinieblas de alma y cuerpo, gracia en la sequedad, en las enfermedades salud y en las épocas de desaliento esperanza».
  
Los ojitos tan dulces del Niño Jesús, su boca llena de celeste sonrisa, encierran no sé qué tiernos encantos, que aun las almas menos sensibles no pueden resistir. No existe mal alguno que el divino Niño no haya puesto remedio: sufrimientos terribles, fiebres violentas, gravísimas enfermedades, llagas gangrenosas, fatales accidentes, locuras peligrosas, pestilenciales contagios, en fin, aun malignas diabólicas influencias, todo, todo cede a su poder. E igualmente sabe el Niño meter paz en las familias, terminar los procesos, poner en libertad a los prisioneros, salvar a los condenados a muerte, y bendecir los matrimonios estériles; y más que todo, muestra ser el médico de los niños, el que ayuda a los escolares en sus exámenes, y da trabajo o consigue algún empleo a los que lo han menester. En una palabra, a todos favorece y a todos les hace bien. Mas como principalmente por medio de las novenas prodiga sus beneficios, creemos deber proporcionar a sus devotos la presente, que ojalá sirva para hacer conocer y amar más al Niño. Los rasgos históricos se han tomado de la Historia de la milagrosa imagen del Niño de Praga, escrita por un P. Carmelita descalzo, y publicada en 3ª edición en 1894 por la imprenta de Godenne en Namur. Y en esta edición sale una traducción más esmerada y más conforme a la índole de nuestro idioma.
 
NOVENA AL MILAGROSO SANTO NIÑO JESÚS DE PRAGA
  

 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
  
DÍA PRIMERO
MEDITACIÓN: LA NATIVIDAD DE JESÚS
Te representarás al Niño Jesús en la cueva de Belén envuelto en pobres pañales, recostado en las pajas de un pesebre, entre dos humildes animales que con su aliento le calientan… ¡Mírale cuán pequeño y cuán pobre, cuán débil y sin fuerzas se muestra!
  
Entre tanto la Virgen María y Señor San José, arrodillados le adoran como a su Dios, mientras los coros de los Ángeles cantan su gloria por los aires, la noche en que nace resplandece como el día, y una estrella milagrosa anuncia su nacimiento. La santa fe me dice que este niño es mi Creador, que es el Todopoderoso, el Eterno e Infinito, que es mi Dios, que se ha hecho hombre por mi amor, tomando un cuerpo y alma como los míos en el seno de la Virgen Santísima por obra del Espíritu Santo. Hále dado a luz su Madre Inmaculada; el Patriarca José va a servirle de Padre y de custodio; el Niño irá creciendo en edad y sabiduría y trabajará como artesano con el sudor de su rostro hasta la edad de treinta años; y después de haber predicado su Evangelio por otros tres, haciendo grandes milagros y estableciendo su Iglesia, acabará por dar su vida por mí en la cruz, tomando sobre sí mis pecados y la pena por ellos merecida. Quien en Él crea y guarde su doctrina se salvará; mas el que rehúse creerle se perderá eternamente.
   
ORACIÓN PARA EL DÍA PRIMERO: EJERCITANDO LA FE
¡Oh dulce Jesús mío!, con toda mi alma creo en tu palabra que es la verdad misma: tú todo lo conoces; creo como ciertas todas las verdades que a tus Apóstoles enseñaste y a la Iglesia quedaron confiadas para enseñárnoslas; creo que tú eres el Unigénito de Dios y que eres Dios con el Padre y el Espíritu Santo, dignándote hacerte hombre y padecer la muerte para rescatarnos del Infierno; creo que María Santísima es tu Madre verdadera, Inmaculada, exenta de todo pecado y siempre Virgen purísima. También creo, Jesús, por tu palabra, en el Cielo, en el Infierno y en el Purgatorio, y firmemente creo en tu presencia real en el Santísimo Sacramento. Creo igualmente que es muy justo y provechoso el honrar a la Santísima Virgen y a todos los Santos, y el venerar y darles culto a sus imágenes, particularmente a las tuyas, oh divino Redentor mío. Y así ahora quiero honrar especialmente esta dulce imagen que en tu divina infancia te representa. ¡Oh Jesús, divino Niño!, dígnate conservar y aumentar cada día en mí el don inestimable de la Fe. Y tú, Virgen Santísima, Madre de Dios y madre mía, intercede con tu Divino Hijo para que no me ponga yo en peligro de perder la santa fe, en compañías o lecturas perniciosas, antes conformando mi conducta con mis creencias vaya a alabar contigo al Señor en la Gloria. Amén.
  
EJEMPLO: Era el año de 1628, cuando la princesa Polixena de Pernestán de Alemania llegó a entregar a los PP. Carmelitas descalzos de la ciudad de Praga una hermosísima estatua del Niño Jesús: «Honrad piadosamente a este Niño, y veréis que nada llega a faltaros», les decía. Los religiosos, muy atribulados a la sazón, colocando la imagen en su capilla, le tributan devotos homenajes, y al punto descendieron a su convento toda clase de bendiciones: sus campos, antes estériles, hiciéronse productivos, rindiendo abundantes cosechas en aquel año, y lo mismo sucedió en los siguientes a pesar de los hielos, piedra y tempestades que asolaban los campos cercanos; llegáronles recursos bastantes no sólo para su sustento, sino aun para continuar la fábrica de su iglesia y monasterio. Y a mayor abundamiento envióles la Divina Providencia excelentes novicios de piedad y de buenas aptitudes, que vinieron a ser fervorosos adoradores del Niño Jesús. Y era muy de notar que, conforme se iban entibiando en la devoción de la bendita imagen, íbanse retirando los favores y venían las calamidades; pero luego que volvían a emprender los piadosos ejercicios renacían en la comunidad la quietud y la paz, y juntamente la prosperidad de otros días.
 
Y tú, piadoso lector, toma este aviso por tuyo: honra piadosamente a este Niño, y verás que nada te falta.
      
ORACIÓN AL SANTO NIÑO DE PRAGA PARA TODOS LOS DÍAS (Compuesta por su devoto siervo el Padre Cirilo de la Madre de Dios OCD)
A ti recurro, oh santo Niño Jesús, pidiéndote por tu Santísima Madre, que me asistas en la presente necesidad (se dice cuál sea) pues creo firmemente que puede auxiliarme tu Divinidad, y con confianza espero obtener la gracia que pido. Con todo mi corazón te amo, y con todas las fuerzas de mi alma; arrepiéntome de veras de mis pecados, y te pido, buen Jesús, me des fortaleza para triunfar de todos ellos; propongo nunca más ofenderte, y quiero ofrecerme a ti, dispuesto a padecerlo todo antes que desagradarte. De hoy en adelante quiero servirte con entera fidelidad; por tu amor, Divino Niño, amaré a mi prójimo como a mí mismo. Oh Jesús, Niño poderosísimo, de nuevo te suplico que me ayudes en esta circunstancia (expresarla), y que me concedas la gracia de poseerte eternamente con María y José, y adorarte con los Santos Ángeles de la Corte Celestial. Así sea.
  
LETANÍAS DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS (300 días de Indulgencia cada vez. Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, 21 de Agosto de 1861).
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
   
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.
   
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad, que sois un solo Dios, ten piedad de nosotros.
   
Jesús, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
Jesús, esplendor del Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús resplandor de la luz eterna, ten piedad de nosotros.
Jesús, Rey de la gloria, ten piedad de nosotros.
Jesús, sol de justicia, ten piedad de nosotros.
Jesús, Hijo de María Virgen, ten piedad de nosotros.
Jesús amable, ten piedad de nosotros.
Jesús admirable, ten piedad de nosotros.
Jesús, Dios fuerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, Padre del siglo venidero, ten piedad de nosotros.
Jesús, Ángel del gran consejo, ten piedad de nosotros.
Jesús poderosísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús pacientísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús obedientísimo, ten piedad de nosotros.
Jesús, manso y humilde de corazón, ten piedad de nosotros.
Jesús, amante de la castidad, ten piedad de nosotros.
Jesús, amador nuestro, ten piedad de nosotros.
Jesús, Dios de la paz, ten piedad de nosotros.
Jesús, Autor de la vida, ten piedad de nosotros.
Jesús, Ejemplar de las virtudes, ten piedad de nosotros.
Jesús, Celador de las almas, ten piedad de nosotros.
Jesús, Dios nuestro, ten piedad de nosotros.
Jesús, Refugio nuestro, ten piedad de nosotros.
Jesús, padre de los pobres, ten piedad de nosotros.
Jesús, tesoro de los fieles, ten piedad de nosotros.
Jesús, buen Pastor, ten piedad de nosotros.
Jesús, luz verdadera, ten piedad de nosotros.
Jesús, Sabiduría eterna, ten piedad de nosotros.
Jesús, Bondad infinita, ten piedad de nosotros.
Jesús, Camino y Vida nuestra, ten piedad de nosotros.
Jesús, Gozo de los Ángeles, ten piedad de nosotros.
Jesús, Rey de los Patriarcas, ten piedad de nosotros.
Jesús, Maestro de los Apóstoles, ten piedad de nosotros.
Jesús, Doctor de los Evangelistas, ten piedad de nosotros.
Jesús, Fortaleza de los Mártires, ten piedad de nosotros.
Jesús, Luz de los Confesores, ten piedad de nosotros.
Jesús, Pureza de las Vírgenes, ten piedad de nosotros.
Jesús, Corona de todos los Santos, ten piedad de nosotros.
  
Sénos propicio; perdónanos, Jesús.
Sénos propicio; escúchanos, Jesús.
  
De todo mal, líbranos Jesús.
De todo pecado, líbranos Jesús.
De tu ira, líbranos Jesús.
De las asechanzas del diablo, líbranos Jesús.
Del espíritu de la fornicación, líbranos Jesús.
De la muerte eterna, líbranos Jesús.
Del menosprecio de tus inspiraciones, líbranos Jesús.
Por el misterio de tu santa Encarnación, líbranos Jesús.
Por tu Natividad, líbranos Jesús.
Por tu infancia, líbranos Jesús.
Por tu divinísima vida, líbranos Jesús.
Por tus trabajos, líbranos Jesús.
Por tu Agonía y Pasión, líbranos Jesús.
Por tu Cruz y desamparo, líbranos Jesús.
Por tus Angustias, líbranos Jesús.
Por tu Muerte y sepultura, líbranos Jesús.
Por tu Resurrección, líbranos Jesús.
Por tu Ascensión, líbranos Jesús.
Por tu institución de la santísima Eucaristía, líbranos Jesús.
Por tus gozos, líbranos Jesús.
Por tu gloria, líbranos Jesús.
   
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Jesús.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Jesús.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros, Jesús.
 
Jesús, óyenos.
Jesús, escúchanos.
 
ORACIÓN
Oh Señor Jesucristo, que dijiste: «Pedid y recibiréis; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá»: rogámoste que nos concedas, como te pedimos, el afecto de tu divinísimo amor, para que con todo el corazón, con palabras y obras, te amemos, y de alabarte nunca cesemos.
   
Haz, Señor, que siempre temamos y juntamente amemos tu santo Nombre, pues nunca desampara tu Providencia a los que sólidamente arraigas en tu amor: Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
    
Cinco Padrenuestros y Ave Marías con este verso:
℣. Bendito sea el nombre del Señor.
℟. Nuestro auxilio está en el nombre del Señor.
  
GOZOS AL SANTO NIÑO JESÚS DE PRAGA
   
Que tu voluntad yo haga
Gustoso enteramente,
Oye mis preces clemente,
¡Oh hermoso Niño de Praga!
  
Pues por mí nacer quisiste
En el portal de Belén,
Y por mi salud también
El duro invierno sentiste;
Que yo también penitente
Por mis culpas satisfaga:
Oye mis preces clemente,
¡Oh hermoso Niño de Praga!

  
Mucho tus cinco sentidos
Cuando naciste sufrieron,
Pues el establo sintieron
En frío y en pajas metidos,
¡Y a mí el deleite me halaga
Y huyo la cruz torpemente!
Oye mis preces clemente,
¡Oh hermoso Niño de Praga!

  
Y en el Corazón llevaste
Desde Niño la cruz puesta,
Porque tu gloria fue esta:
Padecer por los que amaste;
Haz que de tu amor la llaga
Venga a herirme dulcemente:
Oye mis preces clemente,
¡Oh hermoso Niño de Praga!

  
Niño, ya al pecho llevabas
Llamas y espinas y heridas,
Pues las culpas cometidas
Sobre ti todas cargabas,
Y por mis deudas la paga
Diste, Jesús, inocente.
Oye mis preces clemente,
¡Oh hermoso Niño de Praga!

  
Niño, cuando yo te mire,
Reinando excelso en el Cielo,
Saciado será mi anhelo
Donde te alabe y admire;
Allí ahuyenta toda plaga
De delicias el torrente.
Oye mis preces clemente,
¡Oh hermoso Niño de Praga!

  
Que en mi alma y cuerpo se haga
Tu voluntad providente.
Oye mis preces clemente,
¡Oh hermoso Niño de Praga!
  
ORACIÓN FINAL
Amabilísimo Jesús, Dios nuestro, que haciéndote Niño por nosotros, quisiste nacer en una gruta para sacarnos de las tinieblas del pecado y atraernos a ti, inflamándonos en tu santo amor, te adoramos, Creador y Redentor nuestro, y te reconocemos y queremos por nuestro Rey y Señor ofreciéndote como tributo todos los afectos de nuestro pobre corazón. Dígnate, oh amado Jesús mío, aceptar esta ofrenda, y para que pueda ser agradable a tus ojos, concédenos el perdón de nuestras culpas, alúmbranos con tu luz, inflámanos con el fuego sagrado que viniste a traer al mundo, para encenderle en los corazones; y de este modo llegará a ser nuestra alma un perpetuo sacrificio que arda siempre en tu amor, y buscando en todo tu mayor gloria en la tierra, podrá ir a gozar tu infinita hermosura en la luz de los Cielos. Amén. (100 días de Indulgencia aplicable a los difuntos. Decreto de la Sagrada Congregación de Indulgencias, 18 de Enero de 1894).
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
MEDITACIÓN: EL DULCE NOMBRE DE JESÚS
«A los ocho días de su natividad, aplicaron al niño la circuncisión, y le pusieron por nombre Jesús».
 
En este nombre dulcísimo cifro toda mi esperanza. Cerrado tenían al Cielo los pecados, mas el Hijo de Dios descendiendo a la tierra, ha lavado con su Sangre todos los pecados del mundo. Hoy, siendo aún tierno Niño, derrama las primeras gotas en la dolorosa circuncisión, y por eso el Padre celestial quiere que al punto se le imponga el nombre más glorioso que es el nombre adorable de Jesús, que significa Salvador, y gracias a esa Sangre y a ese Nombre, se salvarán todos los hombres de buena voluntad.
 
Todas las gracias puedo obtener por el dulce Nombre de Jesús: el perdón de mis pecados, la gracia para no recaer en ellos, la amistad del Señor, la bienaventuranza y hasta los bienes de este mundo (si no estorbasen mi salud eterna). Para alcanzarlo todo, basta pedirlo todo a Dios con perseverancia y por el Nombre de Jesús su divino Hijo, pues Él mismo ha dicho en el Evangelio: «todo lo que pidiereis en mi nombre a mi Padre, os lo concederá».
  
No hay, pues, nada imposible para el que invoca con la fe el dulce Nombre de Jesús.
  
ORACIÓN PARA EL DÍA SEGUNDO: EJERCITANDO LA ESPERANZA
¡Oh Dios de infinita bondad!, yo espero firmemente el poder superar todas las dificultades de la vida presente, para llegar a la bienaventuranza con el auxilio de tu gracia que me has prometido y que Jesucristo mi Salvador me ha merecido. Aun cuando todos los males y las penas cayesen sobre mí, poderoso eres y benigno, Jesús mío, para librarme de ellos; y aun cuando hubiese cometido todos los delitos de la tierra, tan grande es, Dios mío, tu misericordia, que gustoso me perdonarías, arrepintiéndome por la Sangre de mi Redentor: sí, amado Jesús mío, aun cuando tuviese todos los defectos y todos los vicios, ciertamente llegaría a corregirme con el auxilio de tu santo Nombre.
  
Oh Virgen Santísima, Madre de Dios y Madre mía, si por desgracia me dejase llevar de una necia presunción, mantenedme en el santo temor de Dios, y si el abatimiento quisiera abatirme, levantad mi pobre alma con una plena confianza en mi Padre celestial, en Jesucristo mi Salvador, y en ti, ¡oh mi dulce Madre!, a quien nunca dejaré de invocar, para que ayudándome en la tierra pueda alabar a Dios contigo eternamente. Amén.
 
EJEMPLO: En la ciudad de Praga, por los años de 1650, un gentilhombre se vio cruelmente atormentado por el temor quimérico de llegar a poseer la elevada posición de que gozaba en el Estado, creciendo su pena a tal grado, que por librarse de la desgracia que creía amenazarle, resolvió acabar con su vida. Había hecho ya los funestos preparativos, cuando el piadoso Padre Cirilo llegó a tocar a su puerta logrando inspirarle gran confianza en el poder del Niño Jesús, llevándole a los pies de su imagen milagrosa colocada en la capilla de los Carmelitas descalzos. Y apenas hubo contemplado el caballero el aire de bondad y dulzura que el Niño respira, cuando derritiéndose en lágrimas sintió dilatarse en su corazón y disiparse, sus lúgubres pensamientos. Confesóse, comulgó y quedó libre para siempre de aquellas crueles angustias.
  
Piadoso lector, cuando te sientas agobiado por el peso de tus penas, acude al Niño Jesús y su imagen prodigiosa, invocando su nombre hallarás el consuelo.
  
Las Oraciones, la Letanía y los Gozos los rezarás todos los días.
  
DÍA TERCERO
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
MEDITACIÓN: LA ADORACIÓN DE LOS PASTORES.
Me figuraré que veo a los pastores advertidos por los Ángeles, cómo van llegando en esa clara noche a la cueva solitaria de Belén, cómo van entrando llenos de respeto, y se van arrodillando delante del pesebre.
  
¡Con cuánta atención y con cuánto cariño contemplan al Niño Jesús que muestra con su sonrisa cuánto agradece sus obsequio! Hablándole con la voz del corazón le dicen: «Tú eres, ¡oh Niño!, el Mesías prometido, tú eres el Salvador de Israel». Hombres sencillos y temerosos de Dios eran estos pastores, y por eso eran muy queridos del Corazón de Jesús.
  
Los pastores me predican la principal de mis obligaciones, la de buscar y amar al Señor; y puesto que Dios me ha amado el primero, y me creó para hacerme gozar de su misma bienaventuranza eternamente, y por mi amor entregó a su Hijo único a la muerte; y puesto que Jesucristo me amó hasta abrazar la pobreza, los desprecios y los dolores e ignominias de la cruz para mover mi corazón y cautivarme, ¿qué no debo yo hacer para corresponderle? ¿Qué es lo que Jesús mismo pide de mí en reconocimiento? ¡Ah!, solo quiere que yo le ame, que ame a su Padre Celestial, con todo mi corazón y con todas mis fuerzas; que le ame más que a mí mismo; más que a mi propia vida, más que a mis amigos y a mis deudos, más que a mis placeres y más que a todos mis bienes. Pero, ¿acaso amo yo a mi Jesús de esta manera?
  
ORACIÓN PARA EL DÍA TERCERO: EJERCITANDO EL AMOR DE DIOS
Yo te amo y aprecio sobre todas las cosas, por ser tú quien eres, Dios y Señor mío, la misma bondad y hermosura, la ciencia y la omnipotencia infinitas. Te amo también por los innumerables beneficios de que me has colmado, y que recibo a cada instante de tu inagotable bondad, puesto que de ti proceden todos los bienes que recibo. Te amo por haberme perdonado tantas veces, en lugar de arrojarme a las llamas eternas como lo merecía por mis pecados. Gózome de que en tu reino disfrutes de infinita felicidad y gloria, y desearía que todas las criaturas de la tierra ardientemente te amasen y con toda fidelidad te sirviesen. Quiero, Dios mío, lo que tú quieres. Sí, Jesús, divino Niño, con todo el corazón te amo; miro como el más precioso de los bienes tu amistad y la del Padre celestial, y quisiera perder todas las cosas antes que perderla.
  
El que peca, no ama, antes bien permanece en la muerte y en la enemistad de Dios. Madre Santísima de mi Señor Jesucristo, ruégale que no caiga yo jamás en pecado, sino que viva siempre en la amistad y gracia de mi Dios, y pues como a hijo tuyo me amas, yo también te amo como a mi madre, y te pido con toda mi alma, que me alcances un verdadero amor a Jesús tu Hijo y Señor mío. Así sea.
 
EJEMPLO: Corría el año de 1733, cuando un virtuoso eclesiástico de Praga quiso hacerse cargo de la educación de un pobre huérfano, sobrino suyo, no omitiendo al efecto ni sacrificio, ni avisos, ni castigos, aunque todo en vano: el sobrino, lejos de corresponder a esos cuidados, y tras dos años de estudio, ni había aprendido nada, ni pensaba más que en divertirse. Fastidiado el buen tío, quiso celebrar varias veces en el altar del Niño milagroso, pidiendo por el joven disipado, y logrando que rezase ante la imagen esta sencilla plegaria: «Escucha, divino Niño, / Lo que pido con fervor: / Para el bien dame cariño / Y para el estudio ardor». Movióse a las súplicas del tío y del sobrino el divino Salvador, y de tal modo cambió el ánimo del joven, que por su aplicación y su piedad llegó a ser el consuelo de su protector, y no solo eso, sino que con el tiempo, dejóle todo por servir a Dios en la Religión de Santo Domingo.
  
Alma cristiana, pidamos al Niño Jesús el don del santo amor, y pues vino a meter fuego a la tierra y no quiere más que encenderle, esforcémonos en amarle y servirle.
  
Las Oraciones, la Letanía y los Gozos los rezarás todos los días.
  
DÍA CUARTO
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
MEDITACIÓN: LOS REYES MAGOS Y SUS DONES.
Imaginaré que veo a los Santos Reyes dejar su país y caminar, guiados por una estrella prodigiosa, hasta llegar a la Judea a adorar al Niño Dios, y ofrecerle sus presentes. La estrella se paró en Belén sobre el pobre portal. ¡Qué morada para el Rey de la Gloria! Mas como Jesús tiene tanto amor a la pobreza, allí ha querido nacer: allí le encuentran los Santos Reyes, y alumbrados por la fe, reconocen por su Creador a aquel Niño recostado en un pesebre. Allí se postran hasta el suelo, y abriendo sus tesoros, le ofrecen oro como a su rey, incienso como a su Dios, y mirra como a hombre mortal. A ejemplo de estos santos varones, yo también le ofreceré al Niño Jesús el oro de mi amor, con el incienso de la oración y la mirra de la penitencia. Pero el Niño quiere que le mire y le ame en la persona de mis prójimos necesitados, y que en ellos le lleve mis presentes; por eso procuraré ayudar a mis hermanos pobres, débiles y enfermos, no olvidando lo que el Señor ha dicho: «Lo que hiciereis con uno de estos pequeñuelos, conmigo lo hicisteis». Examinaré si ejercito de este modo la caridad.
  
ORACIÓN PARA EL DÍA CUARTO: ACTUANDO LA CARIDAD PARA CON EL PRÓJIMO
Dios y Señor mío, yo amo a mi prójimo, a todos los hombres, como a mí mismo y por amor tuyo, pues los criaste a tu semejanza para ser hijos tuyos y herederos de tu reino; por ellos Jesús tu Hijo murió en la cruz, y todos quieres que sean salvos. Haz, Señor, haz que se conviertan los pecadores, los impíos, los infieles y los enemigos de tu Iglesia. ¡Oh, y cuán dignos son de compasión los que viven en pecado y se dejan arrastrar por los demonios al fuego eterno! Quiero ahora perdonar y perdono a todos mis enemigos, así como tú tantas veces te has dignado perdonar mis pecados, propongo, Señor, practicar con mi prójimo las obras de misericordia conforme a mi posibilidad y a mis fuerzas, imitándote a ti, mi Jesús, que pasaste haciendo el bien. Virgen Santísima, que tanto amaste a los hombres, que consentiste en que Jesús tu Hijo muriese por ellos en la cruz; ya que a nadie rechazas, ni aun a los más culpables que a ti acuden, alcánzame un verdadero amor para con mi prójimo, y derrama en la tierra el espíritu de unión, de dulzura y caridad, para que amándonos todos como hermanos, todos juntos gocemos del Señor. Así sea.
  
EJEMPLO: Al principiar el año de 1872, hallábase en Praga una pobre familia reducida a la miseria: el padre sin trabajo, la madre enclavada en una cama, los hijos pidiendo limosna que no conseguían, y para colmo de angustias, el dueño de la casa, amenazando con ponerlos al día siguiente en la calle si no pagaban las rentas vencidas. En cuanto al mueble, había desaparecido por completo. ¡Pobre familia! El padre acude a la iglesia de Santa María de la Victoria a echarse a los pies del Santo Niño, cuya imagen allí se venera, y derramó un río de lágrimas, implora, y no en vano, su protección. El 30 de Enero, un miembro de la Sociedad de San Vicente de Paúl le lleva un auxilio que reconoce insuficiente. Inventa escribir al conde C. de R. implorando su favor y recomienda la carta al Niño de Praga. El Conde contesta enviando un auxilio suficiente, y la familia queda llena de agradecimiento a sus protectores, pero especialmente al piadoso Niño Jesús, que sabe inspirar tanta compasión y generosidad en las almas para con los pobres que padecen.
  
Alma cristiana, si quieres asegurar el fruto de tu Novena, haz o promete hacer a un pobre una limosna en honor del Niño Jesús.
  
Las Oraciones, la Letanía y los Gozos los rezarás todos los días.
  
DÍA QUINTO
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
MEDITACIÓN: LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS EN EL TEMPLO.
Contemplaré a la Virgen María y a su castísimo Esposo José cómo llevan al Niño Jesús al Templo de Jerusalén a los cuarenta días de nacido, presentando la Madre a su Hijo al Señor por mano del Sacerdote, conociendo que más que a ella pertenece a su Eterno Padre, que puede recogerlo para sí según su beneplácito. El Niño, por su parte, ofrece a su Padre el sacrificio de su vida en reparación de su honor ultrajado, y para obrar nuestra redención, aceptando el Señor la ofrenda del Hijo y de la Madre, aunque devolviéndole el Niño, que rescata ofreciéndole dos tortolillas conforme a la Ley de Moisés.
  
También yo debo ofrecerme a Dios con todo lo que me pertenece, puesto que todo es suyo y a cada instante me está conservando a mí y a cuanto poseo, teniendo el más amplio derecho de recogerlo cuando le agrade. Todo cuanto soy, está en continua y entera dependencia de mi Creador, y como reconocerlo así es adorarlo, es muy conveniente adorarle al despertar por la mañana, y por la noche al recogerme. También me corre grande obligación de adorarle en el Templo los domingos y días de fiesta, oyendo misa con devoción. ¿Cumplo por ventura como debo esta obligación?
  
ORACIÓN PARA EL DÍA QUINTO: PRACTICANDO LA ADORACIÓN DEL SEÑOR
Dios y Señor mío, reconozco tu excelencia sobre todo cuanto existe y aun cuanto pueda existir: Tú solo eres infinito en poder como en sabiduría, en bondad y en santidad; Tú solo, Señor, existes por ti mismo y de toda la eternidad, y todo lo demás por ti existe en el tiempo, y sin ti no puede subsistir cosa alguna. A tus pies estoy postrado para adorarte, reconociéndote por mi Creador y Soberano Dueño que tienes derecho de vida y muerte sobre mí, y confesándome tu humilde esclavo, obligado a servirte y alabarte, y a implorar siempre tu socorro. De todo corazón me someto a tu imperio; me siento dichoso al vivir bajo tu dependencia, porque el servir a tan gran Rey es reinar. Pobres son mis obsequios e insuficientes, lo confieso: mas ahora te ofrezco las adoraciones del Niño Jesús, y el honor infinito que inmolándose a cada hora por tu gloria, se te tributa en el Santo Sacrificio del Altar por todo el universo. Y a ti, Virgen Santísima, Madre de mi Jesús, también quiero ahora honrarte y venerarte más que a todos los Ángeles y Santos: ruega al Señor por mí para que yo nunca te olvide, y para que sea siempre fiel como tú en tributar a mi Creador los debidos homenajes. Así sea.
  
EJEMPLO: Sabido es, que en una sociedad piadosa de jóvenes que hay en Burdeos, y se llaman los Jóvenes Apostólicos, han edificado recientemente al Santo Niño de Praga una capilla, en cuyas cercanías vivía un viejo militar, hombre excelente, aunque por desgracia afiliado a la masonería. Este militar llegó un día a quejarse con el Padre Director de dicha Escuela Apostólica, de que todas las noches a una hora fija le daban un fuerte golpe en la puerta del aposento. «Mi mujer, añadía, lo oyó también, lo mismo que varios soldados amigos que he convidado a montar la guardia para sorprender al travieso, y que estando en el corredor, nada han visto ni encontrado, y van años enteros que el toque se repite día con día sin interrupción». El Padre fue a bendecir la casa, pero el golpe no cesó por ello. Algún tiempo después llamaron de nuevo al Padre para ver al militar enfermo de peligro, y entretanto los niños de la Escuela se pusieron a rezar en la capilla del Niño Jesús. Después de la conversación dijo el Padre al enfermo: «Para poneros en paz, muy bueno sería que os confeséis». «No me opongo a ello». «Pero sería preciso no dilatarlo». «¡Pero tengo tantos años de no confesarme!». «No hay cuidado por eso, ¿me prometéis hacerlo?». «Palabra de honor, y a fe y de soldado, que lo hago». Y en efecto, a los pocos días, y en tanto que los escolares pedían por él de nuevo en la capilla, el militar hacía su confesión con la sencillez de un niño. Terminada que hubo sido, abrazando al Padre y derramando lágrimas, decía: «¡Oh, y cuán dichoso me siento ahora!», y le confesó que desde entonces habían cesado los golpes en la puerta. Todavía pudo ir a comulgar en la capilla, y el Niño Jesús completó su obra concediéndole la gracia más preciosa, pues algunas semanas más tarde tuvo una santa muerte, recibiendo con edificante devoción los últimos Sacramentos.
 
Alma cristiana, siquiera un día de tu Novena haz celebrar una Misa u óyela al menos, en el altar del Niño Jesús, pues el tiempo del Santo Sacrificio es el más favorable para dirigir al Cielo nuestras plegarias.
  
Las Oraciones, la Letanía y los Gozos los rezarás todos los días.
  
DÍA SEXTO
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
MEDITACIÓN: LA HUÍDA A EGIPTO.
Queriendo el rey Herodes dar muerte al Niño Jesús, y no conociéndole, manda cruelmente matar a todos los niños de edad menor de dos años en Belén y sus cercanías. José y María, avisados por un ángel, huyen por la noche llevando consigo al Niño Jesús a Egipto, de donde muerto Herodes, vuelven siete años después a la Judea, y van a morar en Nazaret. Por aquí se ve cómo prueba el Señor a los que ama, pues pudiendo quitar de en medio a Herodes o estorbar sus intentos, no quiso sino dejarle obrar según su malicia, para enseñarnos que los justos han de ser perseguidos, y que por muchas tribulaciones es preciso llegar al Reino de Dios. Así es, que cuando seamos probados, debemos tener valor y sufrirlo con paciencia, a imitación de la Sagrada Familia; no abandonar las prácticas piadosas, e insistir en la santa oración, pues el Señor acabará por libertarnos y recompensará con un tiempo eterno de gloria las penas llevadas por su amor en el breve tiempo de nuestra vida. ¿Cuál ha sido hasta aquí mi paciencia en los trabajos?
  
ORACIÓN PARA EL DÍA SEXTO: CON AFECTOS DE PACIENCIA
Sí, pacientísimo Jesús, de hoy en adelante quiero esforzarme en sufrir con paciencia y por amor tuyo todas las amarguras y las penas que te dignares mandarme, sin murmurar de tu Providencia, que todo lo ordena para mi provecho. Ni me entristeceré, ni me dejaré llevar de la envidia si otros son más favorecidos, pues sé cuán perfecta es tu equidad, y que sabrá mejorarme en el Cielo, cuanto en la tierra me humillare. Quiero ser fiel a mis deberes y apartarme de todo mal, aun cuando el camino de tus mandamientos me llegue a parecer pesado, y aun cuando me asalten las tentaciones; quiero soportar con constancia las persecuciones de los hombres, como Tú, divino Niño, las soportaste; quiero llevar la cruz de los trabajos, amarguras y reveses que me sucedan, para que imitando a mi Salvador en sus sufrimientos, pueda participar de sus glorias. Si quisieres, Señor, quitarme a mis deudos, o las honras y bienes de este mundo, diré a todo como Jesús en el huerto de los Olivos; «Padre, si es posible pase de mí este cáliz, mas no se haga mi voluntad sino la tuya», o también como el Santo Job: «El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea su nombre». ¡Oh María, la más valerosa y más paciente de las vírgenes!
 
¡Oh Madre de dolores!, ruega por mí para que nunca me falte la paciencia que tanto necesito, ni vaya a perder la corona con que el Señor recompensa los trabajos de esta vida, antes logre disfrutarla y alabarte por todos los siglos en la gloria. Así sea.
  
EJEMPLO: Una carta escrita en 1889 decía lo siguiente: «Ya hacía muchos meses que nuestra familia padecía horribles angustias, sucediéndose unos tras otros los contratiempos, y aunque hacíamos muchas novenas, y acudíamos a muchos santos, nada alcanzábamos: llorábamos en secreto, pasábamos sin poder dormir las noches, y ¡ni esperanza! ¡Solo Dios podía ayudarnos en situación tan desesperada! Por entonces llegó a nuestra noticia que en la iglesia de los Carmelitas de Gante iba a ser bendecida e inaugurada solemnemente una imagen del Santo Niño de Praga, y con esto renació nuestra confianza, pensando que en ese día el Divino Niño, prodigando sus favores, nos auxiliase devolviéndonos la paz y la prosperidad que habíamos perdido. Asistimos a la ceremonia, rogamos con confianza y podemos decirlo muy alto, el Niño nos auxilió más de lo que esperábamos, pues nuestra casa, foco de dolor y de tristezas, vino a ser luego mansión de gozo y de tranquila paz; ya somos dichosos, y no nos cansamos de alabar y bendecir al Niño Jesús, que nos libró de nuestras penas, ni podremos jamás olvidarlo».
 
Alma cristiana, espera tú también aún contra toda esperanza, pues el Niño Jesús, para premiar tu confianza vencerá aun los imposibles.
  
Las Oraciones, la Letanía y los Gozos los rezarás todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
MEDITACIÓN: LA CASA DE NAZARET.
Me representaré a la Sagrada Familia en la casa de Nazaret a su vuelta de Egipto; el Niño Jesús ha cumplido ya siete años, y se deja ver modesto, afable y hermosísimo, creciendo cada día en gracia y en sabiduría: por la mañana, por la tarde, y antes y después de la comida, ora lleno de piedad y devoción; a veces en el taller, regocija a Señor San José con su compañía; a veces ayuda a su dulce Madre en los menudos quehaceres de la casa. Así, después de los días del destierro y del llanto, ¡qué gozos y contento para María y José! ¿Quién podría explicar los transportes de su agradecimiento? No obstante, su alegría no es completa, pues muy bien saben, y no pueden olvidarlo, que el Niño está destinado a sufrir algún día dolorosísima Pasión. Y así, por un misterio inefable, a un mismo tiempo gozan y padecen. Y es que el Señor, compadecido de nuestra flaqueza, va mezclando en la vida del Hombre las alegrías con los pesares, los dolores con los gozos; mas en los días de la prosperidad, no nos debemos dejar llevar de una confianza demasiada, sino cumplir con la deuda de la gratitud, que Dios pide y espera por sus beneficios. Y como estos son cada día y a cada instante, no deberíamos pasar uno solo sin dar las debidas garantías por tantos favores. Y yo, ¿cómo he cumplido con esta deuda de agradecimiento para con el Señor?
  
ORACIÓN PARA EL DÍA SÉPTIMO: PRACTICANDO EL AGRADECIMIENTO POR LOS DIVINOS FAVORES
¡Oh Señor y Dios mío!, ¿Qué te retribuiré yo por todos tus beneficios? Tú me sacaste de la nada; me diste un alma inmortal, con una inteligencia de que hago gran caudal; un cuerpo tan admirablemente organizado; conservándome todo esto a cada instante y dándome actitud para ejercitarlo; tú has formado para mí el cielo con sus estrellas, y la tierra con sus plantas, sus flores y sus frutos; los animales que la pueblan y las maravillas que la hermosean; dones son todos de vuestra bondad, los vestidos que me cubren, el aire que respiro, la luz que me alumbra, el alimento que me nutre y me da vida; aun las mil facilidades de la vida, realizados con el humano progreso, ¿qué otra cosa son, sino favores debidos a la acción bienhechora de tu Providencia?
  
Y por los beneficios del orden espiritual, ¿qué podré, Señor, retribuirte? ¿Por la gracia del Bautismo, que comunicándome vuestra propia vida me ha hecho hijo vuestro e hijo de la Iglesia y heredero de tu reino? ¿Por la educación cristiana que he recibido, por los Sacramentos, la Santa Misa, la palabra de Dios, los buenos ejemplos, la asistencia de los Santos Ángeles, y las luces interiores, y otras muchas gracias que de estas dimanan o a estas las acompañan? ¡Ay de mí, qué ingrato he sido, pues no he correspondido a tantos beneficios sino con ofensas y pecados!…
  
Y al corazón humillado y contrito no lo has despreciado, pues si en el tiempo en que era tu enemigo me hubieses mandado la muerte, ya estaría sepultado en el Infierno. ¡Piedad, mi Señor y mi Dios, ten piedad de mí!, que yo te ofrezco en acción de gracias las alabanzas del Niño Jesús, con las de su Inmaculada Madre, las de los Ángeles y Santos, y particularmente el sacrificio que tu Divino Hijo hace de Sí mismo en la Santa Misa, y me gozo en el alma de que con esa ofrenda queden mis deudas enteramente satisfechas.
  
¡Oh María, a quien la bondad de Jesús ha hecho mi Madre! Gracias te doy cuantas puedo por tu protección maternal, y te pido que no ceses de rogar por este tu hijo para que no llegue jamás a ser ingrato e infiel para con el Señor. Así sea.
  
EJEMPLO: En una carta de Roma del mes de Abril de 1893 nos escribían de esta suerte: «Mucho tiempo hacía que una persona estaba pidiendo un favor espiritual que ardientemente deseaba, para lo cual se había dirigido en lo corriente del año pasado a Nuestra Señora de Pompeya, y a otros muchos santuarios; mas al principio de este año (1893) le mandaron una imagen del Santo Niño de Praga, en cuyo honor comenzó una novena, consiguiendo su petición enteramente el día noveno de su rezo. Y ya no halla esta persona cómo mostrar su reconocimiento».
 
Ya ves, oh alma mía, cómo quiere el Señor distribuir sus favores y gracias por medio de la imagen del Niño Jesús de Praga. Pídele, pues, con confianza, lo que necesites.
  
Las Oraciones, la Letanía y los Gozos los rezarás todos los días.
  
DÍA OCTAVO
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
MEDITACIÓN: LA PÉRDIDA DEL NIÑO JESÚS Y SU HALLAZGO EN EL TEMPLO.
Contemplaré al Niño Jesús, de doce años de edad, caminando con sus padres y parientes al Templo de Jerusalén y luego orando allí con ellos. Veré a los peregrinos reunirse para la vuelta, a la Virgen María en compañía de las demás mujeres, y Señor San José con los varones, acompañando los niños ya al padre, ya a la madre. Al rendir la primera jornada, y reuniéndose María y San José, echan de menos al Niño Jesús. ¿Dónde podrá encontrarse? Preguntan a los viajeros, y ninguno lo ha visto. ¡Cuán grande fue la desolación de sus padres, aunque sometidos siempre a las disposiciones del Altísimo! Determinan volver a Jerusalén y desandan el camino, y buscan con perseverancia a su querido Hijo, su tesoro y su vida, llenos de ardientes deseos y de angustias mortales, hasta que al fin, tres días después le encuentran en medio de los doctores de la ley, a los que hace preguntas y llena de admiración con su sabiduría. La pérdida del Niño fue una terrible prueba que a María y José manda la Providencia, aunque no tuvieron culpa alguna; cuando yo, al perder a Jesús, siempre la tengo; y cuando cometo grave pecado, con Jesús lo pierdo todo, pues pierdo a Dios para siempre. ¡Oh locura inaudita! ¡Oh desgracia la más grande de todas! ¡Ojalá y cuando me hubiese pasado hubiese corrido luego a buscar a Jesús, con mis lágrimas y arrepentimiento! Mas antes, cuando Jesús mismo ha llegado a tocar a las puertas de mi corazón, pidiéndome la entrada, he tenido tal vez la cruel ingratitud de cerrar la puerta. Y no obstante, no hay cosa tan dulce y tan gozosa como el encontrarle en una sincera confesión.
  
ORACIÓN PARA EL DÍA OCTAVO: HACIENDO ACTOS DE CONTRICIÓN
¡Oh, y cuán culpable he sido, Dios y Señor mío, cometiendo el pecado mortal! Con él me he hecho culpable conmigo mismo, quitando a mi alma la vida sobrenatural que es vida divina y lleva a la vida eterna: renunciando a ser hijo de Dios por ser esclavo de satanás mi cruel enemigo, rechazando el Cielo por escoger el Infierno; me he hecho culpable para con mi amantísimo Redentor, causando su muerte, crucificándole con los judíos con desprecio de las promesas de mi bautismo; me he hecho también por el pecado culpable contra tu divinidad, violando las leyes de mi Creador y Supremo Legislador. He dicho como el impío, si no con mis palabras, pero sí con mis acciones: «No te serviré, por más que tengas absoluto derecho al servicio de tus criaturas». Yo te he deshonrado, oh Dios Santo y adorable, ultrajándote a tu vista y delante de ti que estás presente en todas partes… ¡Oh, y con cuánta ingratitud he correspondido a un Dios de amor y de toda bondad! ¿Será posible, Señor y Dueño mío, que te haya puesto en la balanza con un vano placer, y con una vil satisfacción? ¿Y que haya llegado a preferir tal deleite y el barro inmundo, al Bien supremo e infinito? ¿Será posible que estando obligado a amarte con todo mi corazón me haya hecho enemigo tuyo, cometiendo aquello con que sabía te iba a causar profundo desagrado? Me avergüenzo ahora, Dios mío, de haber sido tan criminal y tan ingrato, y quisiera mil veces morir antes que volver a ofenderte. Me arrepiento de todo corazón y abomino mis pecados, y por los méritos de la preciosa Sangre del Señor te pido el perdón de todos ellos. María Santísima, Madre de Dios, ruega por este pobre pecador, para que su Majestad me perdone, y yo no vuelva jamás a ofenderte. Amén.
   
EJEMPLO: Un hijo de familia había, en cierta vez que llegó a menospreciar la autoridad de su padre, y resistió a sus mandatos obstinándose en su malicia hasta el punto de alejarse de su casa y familia, y aun de renegar de su religión, de lo cual, sumamente afligido su padre y sus hermanos, mandaron celebrar varias Misas en el altar del Niño Jesús; y como muchas veces Dios sabe herir el cuerpo para salvar el alma, el joven se sintió atacado en una pierna de un mal incurable que hizo declarar a los facultativos que debía hacerse la amputación o morir sin remedio. Con esto, el desgraciado comenzó a volver en sí, conoció sus errores, pidiendo perdón a Dios y al prójimo escandalizado, y aceptó la muerte en satisfacción de sus pecados, de suerte que, recibidos piadosamente los Sacramentos, entregó su alma al Señor.
   
Bueno será que tú, cristiano, también te confieses y comulgues un día de la Novena, o al menos te comprometas formalmente a hacerlo después.
  
Las Oraciones, la Letanía y los Gozos los rezarás todos los días.
  
DÍA NOVENO
Por la señal,…
Acto de contrición.
      
MEDITACIÓN: LA SUMISIÓN DEL NIÑO JESÚS A SUS PADRES.
Me figuraré que veo al Niño Jesús que saliendo del Templo, vuelve de Jerusalén a Nazaret al lado de sus padres viviendo en su compañía, sumiso y obediente, hasta la edad de treinta años. Si por tres días los había dejado era para enseñarnos que debemos obedecer a Dios, dejando, si es preciso, aún lo más querido para seguir su llamamiento, pero vuelve con ellos y les está sometido, para que sepamos que debemos obedecer a nuestros padres y superiores que, en nombre de Dios y en su lugar nos gobiernan, de suerte que el que los oye, a Dios oye, y el que los desprecia, a Dios desprecia. Por su parte, los padres y superiores deben imitar la bondad del Padre celestial, no mandando nunca cosa contraria a su voluntad, a sus divinas leyes o a las de la Iglesia. Cierto es que a nuestra viciada naturaleza le es muy costoso obedecer y someterse, pero si un Dios se ha hecho niño, y por treinta años ha vivido sumiso y obediente, ¿cómo podríamos dejar de obedecer por Dios a nuestros semejantes?
 
ORACIÓN PARA EL DÍA NOVENO: CON AFECTOS DE OBEDIENCIA
Reconozco, Dios mío, que tú eres el Árbitro supremo a quien debemos el más profundo respeto y la más rendida obediencia en todas las cosas, y por eso digo como tu divino Hijo al entrar en este mundo: «Heme aquí, Señor, dispuesto a cumplir tu voluntad y observar tus mandamientos». Reconozco también, Señor, cómo has dado parte de tu autoridad a nuestros padres y superiores, que tienen por eso el derecho de mandarme y gobernarme a nombre tuyo, y yo estoy pronto a obedecerlos como a ti mismo sin querer nunca resistirlos, pues que a pesar de sus defectos, son dignos de respeto y obediencia como tus representantes. ¡Oh Santo Niño Jesús!, que quisiste sujetarte a la dura ley de la circuncisión, y acudir al Templo para mostrar la más exacta obediencia a la ley mosaica, yo quiero también guardar fielmente los mandamientos de la Santa Madre Iglesia creyendo cuanto me manda creer, y haciendo todo lo que ordena practicar con respecto a la Santa Misa, los ayunos y abstinencias, el pago de los diezmos y demás prescripciones suyas. ¡Oh Rey divino!, que desde el nacer ya quisiste obedecer las órdenes del emperador Augusto, haciéndote inscribir en el registro, yo también quiero obedecer por tu amor a las leyes y autoridades civiles, quiero trabajar, como tú, sujeto a mis maestros. Sí, Creador mío, que te hiciste obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, dígnate hacerme sumiso y obediente, a ejemplo tuyo, para que imitándote aquí en la tierra, pueda un día participar eternamente de tu gloria. Amén.
  
¡Oh María, Reina soberana del universo! Ya que tú fuiste la más humilde y la más obediente de todas las criaturas, ruega por mí, Señora y Madre mía, para que nunca me separe del camino seguro de la obediencia que me lleve a alegrarme contigo en la Patria celestial. Amén.
  
EJEMPLO: En una ciudad de Francia había una señora que después de ocho años de oraciones había obtenido del Cielo la bendición de su matrimonio en una linda niña, mas a los ocho meses de nacida, siendo atacada de una meningitis muy grave, vióse a punto de expirar y llego a estar muerta en su cuna como un cadáver, no consiguiendo nada tres médicos que la asistían. Su madre, desolada, comenzó una novena al Santo Niño de Praga en unión con una comunidad de Carmelitas que había en las cercanías; pero la niña no daba señales de vida y más bien parecía estar realmente muerta, tanto que su padre así lo creyó y hasta compró unas flores para ponerle; mas como una madre espera siempre contra toda esperanza, la señora continuó pidiéndole al Niño Jesús. Muchos días pasaron y se vieron aparecer como rayos de vida seguidos muy luego de presagios ciertos de la muerte. Una mañana, sobreviniendo la última crisis, todo parecía acabado: la niña expira, la pobre madre llena de dolor se aparta de la cuna y corre por vez postrera a la capilla de los Carmelitas a pedirle al Niño Jesús la vida de su hija, de aquella pobre niña que está para expirar o ya ha expirado tal vez. Cuando vuelve a su casa, temblando en el zaguán, inquieta pregunta: «¿Qué sucede con mi hija?». «Señora, se encuentra mejorada». «¡Bendito sea el Señor!». Y en efecto, la niña en esta vez se ha salvado… Cuatro años han pasado después de esto, y la niña ha crecido, y va de salud perfectamente.
   
Persevera tú, alma cristiana, en tus súplicas al Niño Jesús, y si preciso fuere, repite varias veces esta Novena, que al fin acabará por escucharte y concederte lo que pides, siempre que no pidas nada que no sea del agrado de su Padre Celestial.
     
Las Oraciones, la Letanía y los Gozos los rezarás todos los días.

Mes de junio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús- Día Segundo

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany en 1877, con aprobación eclesiástica.     MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE J...