Por sus llagas hemos sido sanados ♰♰♰

viernes, 28 de febrero de 2020

Oración de los jóvenes a San Gabriel de la Dolorosa- Santo Patrón de la Juventud


Dame, hijo mio, tu corazón, y pon tus ojos en mis caminos. Prov 23, 26.  


 
‟Voy a intentar día a día romper mi voluntad en pedazos. Yo quiero hacer la Santa Voluntad de Dios no la mía!”
- San Gabriel de la Dolorosa
 

La oración de los jóvenes

Traducida por Angie W.

Fuente: Sangabriele.org
(Escrito por Gabriele Cingolani)

 

Querido San Gabriel, en este período de mi vida necesito tu ayuda. Obtenme del Señor la luz para entender el proyecto que tiene sobre mí y la fuerza para cumplirlo con fidelidad.
Siento la necesidad de ser libre. Que con el uso de mi libertad también sepa respetar la de los demás. Enséñame a usar mi libertad para tomar decisiones correctas, es decir, dando de mí mismo y no para la explotación de los demás.
Siento la necesidad de amar y ser amado. Que yo pueda conocer mi vocación y responder a ella con generosidad. Hazme sensible a los problemas de los demás, especialmente a los de  mis padres y los que están cerca de mí.
Que yo sea  capaz de asumir mis responsabilidades en la familia, la parroquia y en la sociedad y cumplirla coherentemente siempre dando buen testimonio de Cristo.
Tú, que has amado la vida y que ha encontrado la plenitud del amor en el cumplimiento de la Crucifixión y del dolor, me has dado a entender que cada valor de la experiencia humana tiene su culminación en Dios.
Amén.



“Ama a María. Ella es amorosa, fiel, constante. Ella nunca se dejará superar en el amor, sino que siempre será superior. Si estás en peligro, ella se apresurará a liberarte. Si tienes problemas, ella te consolará. Si estás enfermo, ella te traerá alivio. Si lo necesitas, ella te ayudará. Ella no mira para ver qué tipo de persona has sido. Ella simplemente llega a un corazón que quiere amarla. Ella viene rápidamente y te abre su corazón misericordioso, te abraza, te consuela y te sirve. Ella incluso estará a la mano para acompañarte en el viaje a la eternidad”. - San Gabriel de la Madre Dolorosa

 

Pidamos a San Gabriel de la dolorosa que nos ayude a combatir la Plaga de la ideología marxista de género para que todos los jóvenes que fueron contagiados sean liberados y resuciten a una vida de Santidad y pureza en cumplimiento a la Voluntad de Dios.
 
Palabras de la Virgen a San Gabriel Possenti : "Tú no estás llamado a seguir en el mundo. ¿Qué haces, pues, en él?
 
 
 Nació  en Italia en una familia numerosa y  fue bautizado con el nombre de Francisco el mismo día de su nacimiento en la misma fuente en la que San Francisco de Asís y santa Clara de Asís  había sido bautizados. Perdió a su madre cuando tenía solo cuatro años.   Su papá, que era un excelente católico, se preocupó por darle una educación esmerada, mediante la cual logró ir dominando su carácter fuerte que era muy propenso a estallar en arranques de ira y de mal genio. 

Tuvo la dicha de educarse con dos comunidades de excelentes educadores: los Hermanos Cristianos y los Padres Jesuitas; y las enseñanzas recibidas en el colegio le ayudaron mucho para resistir los ataques de sus pasiones y de la mundanalidad. 
Después de haberse curado dos veces de enfermedades graves, llegó a creer que Dios lo estaba llamando a la vida religiosa.
 
El 22 de agosto de 1856, mientras asistía a la procesión del "Icono Sagrado", una imagen mariana venerada en Spoleto, la Virgen María habló a su corazón para invitarlo con urgencia: "Tú no estás llamado a seguir en el mundo. ¿Qué haces, pues, en él?

A los 18 años ingresó al noviciado pasionista en Morrovalle (Macerata) y tomó el nombre religioso de Gabriel.

En una de las 40 cartas que de él se conservan, le escribe a un antiguo amigo, cuando ya se ha entrado de religioso: "Mi buen colega; si quieres mantener tu alma libre de pecado y sin la esclavitud de las pasiones y de las malas costumbres tienes que huir siempre de la lectura de novelas y del asistir a teatros donde se dan representaciones mundanas. Mucho cuidado con las reuniones donde hay licor y con las fiestas donde hay sensualidad y huye siempre de toda lectura que pueda hacer daño a tu alma. Yo creo que si yo hubiera permanecido en el mundo no habría conseguido la salvación de mi alma. ¿Dirás que me divertí bastante? Pues de todo ello no me queda sino amargura, remordimiento y temor y hastío. Perdóname si te di algún mal ejemplo y pídele a Dios que me perdone también a mí".

 

Estaba dotado de talento de un orden superior y con una memoria maravillosa; y en su observancia exacta de la regla, su espíritu de oración y su ferviente devoción a la Pasión de nuestro Señor, a la Sagrada Eucaristía y a los Dolores de la Santísima Virgen. En el sexto año de su vida religiosa murió de tuberculosis; dos días antes de cumplir los 24 años; su muerte fue la de los justos, santos y edificantes, y fue enterrado en la iglesia adjunta al retiro en Isola di Gran Sasso, donde se encuentran sus restos , y donde se han forjado numerosos prodigios y se han realizado numerosas conversiones, a través de su intercesión.
 
 
San Gabriel es el santo patrón de:
• Acción católica
• clérigos
• estudiantes
• de los jóvenes
 

San Gabriel es patrono de todos los jóvenes y especialmente de los jóvenes religiosos, tanto novicios como profesos, en todo lo que concierne a la vida espiritual.

Le piden su ayuda los jóvenes de la Acción Católica y los aspirantes al sacerdocio.


Patrono de los estudiantes, los jóvenes y los clérigos


El santo de los jóvenes, El santo de los milagros, El santo de la sonrisa.
Es modelo de los enfermos.



Santa Gemma Galgani, al leer la vida de San Gabriel de Nuestra Señora de los Dolores, sintió un fuerte vínculo espiritual con él y San Gabriel se le apareció en muchas ocasiones para guiarla y consolarla. Santa Gemma Galgani le atribuyó su curación de una grave meningitis.


S.S Pío XII lo bautizó como "El Santo de la Sonrisa".
San Gabriel de la Dolorosa es el patrón de la juventud católica.
"hombre fuerte y valiente de Dios"

Pidamos a San Gabriel custodie la virtud de la pureza de nuestros jóvenes , y que los libre de todos los peligros del cuerpo o del alma.
Santa Gema mas de una vez pudo confirmar que ante la presencia poderosa de San Gabriel de la Dolorosa huía el demonio; cuando la quería atacar, también se le conoce a San Gabriel por su gran valentía en defender a otros, desarmó a un soldados que estaban atacando a una joven, enfrentándose sin miedo a la banda los hizo huir del pueblo a punta de pistola; utilizando las habilidades de cacería que había aprendido cuando era niño, también se defendió a el mismo ; se sabe que San Gabriel en una ocasión rechazó las proposiciones deshonestas de un libertino, amenazándole con una navaja".

Se han escrito varios libros sobre su vida
  Life_of_Gabriel_Sorrows


"Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios" (Mateo 5:8).

~ Santa Gema Galgani y San Gabriel de la Dolorosa, rueguen por nosotros!



Quita, pues, de tu corazón la ansiedad, y aleja de tu cuerpo el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad.

Eclesiastés 11:10

 

Huye de las malas pasiones de la juventud, y esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio

2 Timoteo 2 :22

 

¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra?
      Viviendo conforme a tu palabra

Salmo 119:9

 

Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza. (...)dedícate a leer en público las Escrituras, a animar a los hermanos y a instruirlos

♥  1 Timoteo 4:12-13


Acuérdate, pues, de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y se acerquen los años en que digas: No tengo en ellos placer

♥  Eclesiastés 12 :1

 


"Por él lo dejé todo, con tal de ganar a Cristo"
♥ Filipenses 3, 8-14


Dichosos los que con un corazón noble y generoso guardan la palabra de Dios y dan fruto perseverando.
♥ Lc 8,15



Empezar el 18 de Febrero o el 19 de Febrero





Novena a San Gabriel de Nuestra Señora de los Dolores Traducida por Angie W.


Patrono de la juventud católica. Su patrocinio es también invocado por la Iglesia por los estudiantes, seminaristas, novicios y religiosos.


 
            En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


 


Ven en mi ayuda, oh Dios. Oh Señor, date prisa en socorrerme.


Dios Todopoderoso, Padre de misericordias y dador de todas las gracias, me presento ante ti para honrarte en tus santos y pedir su ayuda en mis multiples necesidades . Tu has prometido que los que piden, recibirán, aquellos que buscan,  encuentran, los que llaman, tendría las puertas abiertas . Escucha las oraciones de tu Iglesia, concédeme mi solicitud, y el perdón de mis pecados. Amén.



Oración a San Gabriel ¡Oh buen San Gabriel, Dios te inspiró  para ver la Pasión de Jesús, ya que se reflejó en el Corazón de María, su madre. A su lado,  acompañandola  al pie de la cruz de Jesús, contemplandolo a él como ella lo hizo y así aprender el significado del amor. Oh San Gabriel, queremos, al igual que tú, crecer en amor a Dios y a todos sus fieles. Acuérdate de nosotros en nuestras pruebas, recuerda especialmente a aquellos que son jóvenes.
(Aquí menciona tu petición)


Ayúdanos con tus oraciones, todos nuestros días. Y cuando esta vida se acabe, podamos estar unidos  el Cielo en la compañía gozosa de Jesús y María. Pedimos la gracia de una muerte feliz. Amén.
Oh San Gabriel de Nuestra Señora de los Dolores,  obtén para nuestros jóvenes la gracia de seguir a Jesús con generosidad.
Que el lugar del evangelio este en el centro de sus vidas. Ojalá que ellos tengan  el deseo de amar a Dios de todo corazón como tú. Que sobre todo tengan una verdadera devoción al  Inmaculado Corazón  de María, y, siguiendo el ejemplo tuyo que todos crezcan en la gracia, ruega por nosotros para que seamos santos, para que conozcamos   la paz y la alegría de la vida eterna en el Cielo . Amén.


miércoles, 26 de febrero de 2020

Oración para el comienzo de la Cuaresma


Meménto, homo, quia pulvis es, et in púlverem revertéris.

"Hombre, acuérdate que polvo eres y que al polvo volverás".

 
Dios todopoderoso! Me uno al comienzo de esta sagrada temporada de penitencia con la Iglesia militante, luchando por realizar  estos días realmente de dolor por mis pecados y la crucifixión del hombre sensual.
   ¡Oh Señor Jesús! en unión con tu ayuno y pasión, te ofrezco mi ayuno en obediencia a la Iglesia, por tu honor y acción de gracias por los muchos favores que he recibido, en satisfacción por  mis pecados y  de los demás, y para que pueda recibir la gracia de evitar el pecado de _________ y practica la virtud de __________.



 

El Miércoles de Ceniza es "un llamado a la conversión y nos recuerda que nuestra vida tiene un final"


Año Litúrgico - Dom Prospero Gueranger

INVITACIÓN DEL PROFETA. — Hervía ayer el mundo en los placeres, y los mismos cristianos se entregaban a expansiones permitidas; mas ya de madrugada ha resonado a nuestros oídos la trompeta sagrada de que nos habla el Profeta. Anuncia la solemne apertura del ayuno cuaresmal, el tiempo de expiación, la proximidad más inminente de los grandes aniversarios de nuestra Redención. Arriba, pues, cristianos, preparémonos a combatir las batallas del Señor.
ARMADURA ESPIRITUAL. — En esta lucha, empero, del espíritu contra la carne, hemos de estar armados, y he aquí que la Iglesia nos convoca en sus templos para adiestrarnos en los ejercicios, en la esgrima de la milicia espiritual. S. Pablo nos ha dado ya a conocer al pormenor las partes de nuestra defensa: "Ceñidos vuestros lomos con la verdad, revestida la coraza de la justicia, y calzados los pies prontos para anunciar el Evangelio de la paz. Embrazad en todo momento el escudo de la fe y la esperanza de salvaros por yelmo que proteja la cabeza'". El Príncipe de los Apóstoles viene por su parte a decirnos: "Cristo padeció en la carne, armáos también vosotros del mismo pensamiento"'. La Iglesia nos recuerda hoy estas enseñanzas apostólicas, pero añade por su parte otra no menos elocuente, haciéndonos subir hasta el día de la prevaricación, que hizo necesarios los combates a que nos vamos a entregar, las expiaciones que hemos de pasar.
ENEMIGOS CON QUIENES HEMOS DE LUCHAR. — Dos clases de enemigos se nos enfrentan decididos: las pasiones en nuestro corazón y los demonios por de fuera. El orgullo ha acarreado este desorden. El hombre se negó a obedecer a Dios. Dios le ha perdonado, con la dura condición de que ha de morir. Le dijo, pues: "Polvo eres, hombre, y en polvo te volverás". ¡Ay! ¿cómo olvidamos este saludable aviso? Hubiera bastado sólo él para fortalecernos contra nosotros mismos persuadidos de nuestra nada, no nos hubiéramos atrevido a quebrantar la ley de Dios. Si ahora queremos perseverar en el bien, en que la gracia de Dios nos restableció, humillémonos, aceptemos la sentencia y consideremos la vida como sendero más o menos corto que acaba en la tumba. Con esta perspectiva, se renueva todo, todo se explica. La bondad inmensa de Dios que se dignó amar a seres condenados a la muerte se nos presenta todavía más admirable; nuestra insolencia y nuestra ingratitud contra quien desafiamos en los breves instantes de nuestra existencia nos parece cada vez más para sentida, y la reparación que podemos hacer y que Dios se digna aceptar, más puesta en razón y salutífera.
IMPOSICIÓN DE LA CENIZA. — Este es el motivo que decidió a la Iglesia, cuando juzgó oportuno anticipar de cuatro días el ayuno cuaresmal, a iniciar este santo tiempo, señalando con ceniza la frente culpable de sus hijos y repitiendo a cada uno las palabras del, Señor que nos condenan a muerte. El uso, sin embargo, como signo de humillación y penitencia, es muy anterior a la presente institución y la vemos practicada en la antigua alianza. Job mismo, en el seno de la gentilidad, cubría de ceniza su carne herida por la mano de Dios, e imploraba de este modo su misericordia. Más tarde el salmista en la contrición viva de su corazón, mezclaba ceniza con el pan que comía y análogos ejemplos abundan en los Libros históricos y en los Profetas del Antiguo Testamento. Y es que vivamente sentían entonces ya la relación que hay entre ese polvo de un ser materialmente quemado y el hombre pecador, cuyo cuerpo ha de ser reducido a polvo al fuego de la divina justicia. Para salvar por de pronto al alma, acudía el pecador a la ceniza y reconociendo su triste fraternidad con ella, se sentía más a resguardo de la cólera de Aquel que resiste a los soberbios y tiene a gala perdonar a los humildes.
PENITENTES PÚBLICOS. — El uso litúrgico de la ceniza el miércoles de Quincuagésima, no parece haberse dado en los comienzos a todos los fieles, sino tan sólo a los culpables de los pecados cometidos a la penitencia pública de la Iglesia. Antes de Misa se presentaban en el templo donde todo el pueblo se hallaba congregado. Los sacerdotes oían la confesión de sus pecados, y después los cubrían de cilicios y derramaban ceniza en sus cabezas. Después de esta ceremonia clero y pueblo se postraban en tierra y rezaban en voz alta los siete salmos penitenciales. Tenía lugar después la procesión en la que los penitentes iban descalzos; a la vuelta eran arrojados solemnemente de la Iglesia por el Obispo que les decía: "Os arrojamos del recinto de la Iglesia por vuestros pecados y crímenes, como Adán, el primer hombre fué arrojado del paraíso por su desobediencia." Cantaba a continuación el clero algunos responsorios sacados del Génesis, en los que se recordaban las palabras del Señor, que condenaban al hombre al sudor y trabajo en esta tierra ya maldita. Cerraba en seguida las puertas de la Iglesia. Y los pecadores no debían pasar sus umbrales hasta volver Jueves Santo, a recibir con solemnidad la absolución.
EXTENSIÓN DEL RITO LITÚRGICO. — Después del siglo XI empezó a caer en desuso la penitencia pública; en cambio, la costumbre de imponer la ceniza a todos los fieles este día, llegó a generalizarse y se ha clasificado entre las ceremonias esenciales de la Liturgia romana (No es fácil determinar la fecha exacta en que se llevó a cabo esta evolución. Sólo sabemos que en el Concilio de Benevento en 1091, Urbano II la hizo obligatoria para todos los fieles. La ceremonia actual va detallada en los Ordines del siglo XII; las antífonas, responsorios y oraciones de la bendición de la ceniza, estaban ya en uso entre el siglo VIII y X). Antiguamente se acercaban descalzos a recibir este aviso de la nada del hombre, y aun en pleno siglo XII el mismo Papa salía de Santa Anastasia a Santa Sabina donde se celebraba la Estación y hacía el recorrido descalzo, lo mismo que los Cardenales de su cortejo. La Iglesia ha cedido en esta severidad exterior, sin dejar de tener estima grande de los sentimientos que tan imponente rito debe producir en nuestras almas. Como acabamos de insinuar, la estación en Roma se celebra hoy en Santa Sabina, sobre el Monte Aventino. Bajo los auspicios de esta santa mártir se inicia la penitencia cuaresmal. Empiezan las sagradas ceremonias por la bendición de la ceniza. Proceden de los ramos benditos el año anterior el, domingo antes de Pascua. La bendición que reciben en este nuevo estado tiene por finalidad hacernos más dignos del misterio de contrición y humildad que ha de significar. Canta el coro en primer lugar esta antífona que implora la misericordia divina.
ANTIFONA
Escúchanos, Señor, porque tu misericordia es benigna: míranos, Señor, según la muchedumbre de tus misericordias.-—Salmo: Sálvame, oh Dios, porque las aguas han penetrado hasta mi alma. Y. Gloria al Padre. Escúchanos...
El sacerdote teniendo en el altar la ceniza, pide a Dios las haga instrumento de santificación en favor nuestro.
ORACION
Omnipotente y sempiterno Dios, perdona a los penitentes, sé propicio con los suplicantes: y dígnate enviar desde el cielo a tu Angel, el cual ben + diga, y santifique estas cenizas, para que sean saludable remedio a todos los que imploren humildemente tu santo nombre, a los que se confiesen de sus pecados y a los que lloren sus crímenes delante de tu majestad o invoquen rendida y porfiadamente tu serenísima piedad; y haz que, por la invocación de tu santísimo nombre, todos los que fueren signados con ellas, para redención de sus pecados, alcancen la salud del cuerpo y la tutela del alma. Por Cristo, Nuestro Señor. R. Amén.
ORACION
Oh Dios, que no deseas la muerte, sino la penitencia de los pecadores: contempla begnísimo la fragilidad de la condición humana; y dígnate, por tu piedad, ben + decir estas cenizas, que vamos a imponer sobre nuestras cabezas, para profesar humildad y alcanzar el perdón: a fin de que, puesto que nos reconocemos ceniza y que, por causa de nuestra depravación, nos hemos de convertir en polvo, merezcamos alcanzar misericordiosamente el perdón de todos los pecados y los premios prometidos a los penitentes. Por Cristo, Nuestro Señor. R. Amén.
ORACION
Oh Dios, que te doblegas con la humillación y te aplacas con la satisfacción: inclina a nuestras preces el oído de tu piedad; y derrama propicio la gracia de tu bendición sobre las cabezas de tus siervos, signadas con la unción de estas cenizas: para que los llenes del espíritu de compunción, y les concedas eficazmente lo que justamente te pidieren, y les conserves perpetuamente firme e intacto lo que les hubieres concedido. Por Cristo, Nuestro Señor. R. Amén.
ORACION
Omnipotente y sempiterno Dios, que concediste los remedios de tu perdón a los Ninivitas, que hicieron penitencia con ceniza y cilicio: haz que los imitemos de tal modo en el hábito, que consigamos también el perdón. Por el Señor.
Después de las oraciones, aspergea el sacerdote con agua bendita la ceniza y la inciensa. Acabada la incensación recibe él mismo la ceniza en la cabeza de manos del sacerdote más digno; este la recibe a su vez del celebrante, quien después de haberla impuesto a los ministros del altar y demás clero, la distribuye sucesivamente al pueblo.
Cuando se acerque el sacerdote a señalaros con el sello de la penitencia, acepta sumiso la sentencia de muerte que Dios mismo pronunciará sobre ti al decirte: "Acuérdate, hombre, que eres polvo y en polvo te volverás." Humíllate y recuerda que por haber querido ser como dioses, prefiriendo tu capricho al querer de tu Señor, has sido condenado a morir. Pensemos en la inacabable secuela de pecados que añadimos al de Adán, y admiremos la clemencia de Dios que se contentará con una sola muerte por tantas rebeldías.
Mientras se distribuye la ceniza canta el coro las dos antífonas y responsorios siguientes:
ANTIFONAS
Mudemos el vestido en ceniza y cilicio: ayunemos, y lloremos ante el Señor: porque nuestro Dios es muy misericordioso para perdonar nuestros pecados.
Entre el vestíbulo y el altar llorarán los sacerdotes, ministros del Señor, y dirán: Perdona, Señor, perdona a tu pueblo: y no cierres, Señor, las bocas de los que te cantan.
RESFONSORIO
R. Mejoremos lo que pecamos por ignorancia: no sea que, sorprendidos por el día de la muerte, busquemos espacio para la penitencia, y no podamos hallarlo. * Atiende, Señor, y ten compasión: porque hemos pecado contra ti.
V. Ayúdanos, oh Dios, Salvador nuestro: y, por el honor de tu nombre, líbranos, Señor. Atiende, Señor. V. Gloria al Padre. Atiende, Señor.
Terminada la distribución de la ceniza canta el preste la oración siguiente:
ORACION
Concédenos, Señor, la gracia de comenzar con santos ayunos la carrera de la milicia cristiana: para que, al luchar contra los espíritus malignos, seamos protegidos con los auxilios de la continencia. Por Cristo, Nuestro Señor. R. Amén.
MISA
Alentada por el acto de humildad que acaba de realizar, el alma cristiana se llena de ingenua confianza hacia Dios misericordioso; se atreve a recordarle su amor para con los hombres que ha creado, y la longanimidad con que se dignó esperar su vuelta a El. Estos sentimientos son tema del Introito cuyas palabras están sacadas del libro de la Sabiduría.
INTROITO
Te compadeces, Señor, de todos, y no odias nada de lo que has hecho, disimulando los pecados de los hombres por su penitencia, y perdonándoles: porque tú eres el Señor, nuestro Dios. — Salmo: Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí: porque en ti confía mi alma. V. Gloria al Padre.
Pide en la colecta la Iglesia a favor de sus hijos, que la saludable práctica del ayuno sea acogida por ellos con sincera complacencia y que en ella perseveren para bien de sus almas.
COLECTA
Concede, Señor, a tus fieles la gracia de comenzar con sincera piedad la veneranda solemnidad de estos ayunos y de continuarla con segura devoción. Por el Señor.
EPISTOLA
Lección del Profeta Joel.
Esto dice el Señor: Convertios a mí de todo vuestro corazón, en ayuno, y en lloro, y en llanto. Y rasgad vuestros corazones, y no vuestros vestidos, y convertios al Señor, vuestro Dios: porque es benigno y misericordioso, paciente y de mucha misericordia, y superior a toda malicia. ¿Quién sabe si se volverá, y perdonará, y dejará en pos de sí bendición, sacrificio y libación al Señor, Dios vuestro? Tocad la trompeta en Sión, santificad el ayuno, llamad a concilio, congregad el pueblo, santificad la asamblea, reunid a los ancianos, juntad a los niños y a los que maman: salga el esposo de su lecho, y la esposa de su tálamo. Entre el vestíbulo y el altar llorarán los sacerdotes, ministros del Señor, y dirán: Perdona, Señor, perdona a tu pueblo: y no des tu herencia al oprobio, para que les dominen las naciones. ¿Por qué dicen en los pueblos: Dónde está su Dios? El Señor amó su tierra, y perdonó a su pueblo. Y respondió el Señor y dijo a su pueblo: He aquí que yo os daré trigo, y vino, y aceite, y os llenaréis de ellos: y no os haré ya más el oprobio de las gentes: lo dice el Señor omnipotente.
EFICACIA DEL AYUNO. — Este magnífico paso del Profeta nos descubre la importancia que el Señor da a la expiación por el ayuno. Cuando el hombre contrito por sus pecados mortifica su carne, Dios se aplaca. El ejemplo de Nínive lo demuestra; perdona el Señor a una ciudad infiel por el solo hecho de que sus habitantes imploraban su compasión bajo la librea de la penitencia; pues, ¿qué no hará a favor de su pueblo, si acierta a juntar a la inmolación del cuerpo el sacrificio del corazón? Entremos, pues, animosos en el sendero de la penitencia; y si la mengua de los sentimientos de fe y temor de Dios amenazan, al parecer, acabar en derredor nuestro prácticas tan antiguas como el cristianismo, Dios nos libre de entrar por las veredas del relajamiento tan pernicioso al conjunto de las costumbres cristianas. Recapacitemos, sobre todo, en nuestros compromisos personales con la divina justicia; ella nos condonará los deslices y castigos que merecen en la medida que pongamos solícito empeño en ofrendarle la satisfacción a que tiene pleno derecho.
Continúa la Iglesia desahogando en el Gradual los vivos sentimientos de confianza en Dios bondadosísimo, y cuenta en la felicidad de sus hijos que sabrán aprovechar los medios con que los brinda para desarmar su enojo.
El Tracto es una hermosa plegaria de David; repítela la Iglesia tres veces por semana durante la Cuaresma, y de ella se sirve para apaciguar la cólera de Dios en tiempos calamitosos.
GRADUAL
Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí: porque en ti confía mi alma. V. Vino del cielo, y me libró: llenó de oprobio a los que me pisoteaban.
TRACTO
Señor, no nos pagues según los pecados que hemos cometido: ni según nuestras iniquidades. V. Señor, no te acuerdes de nuestras antiguas iniquidades, antes anticípense pronto tus misericordias: porque somos muy pobres. (Aquí se arrodilla.) Y. Ayúdanos, oh Dios, Salvador nuestro: y, por la gloria de tu nombre, líbranos, Señor: y sé propicio con nuestros pecados, por tu nombre.
EVANGELIO
Continuación del santo Evangelio según S. Mateo.
En aquel tiempo dijo Jésús a sus discípulos: Cuando ayunéis, no os pongáis, como los hipócritas, tristes. Porque ellos maceran sus rostros, para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo: ya han recibido su galardón. Tú, en cambio, cuando ayunes, unge tu cabeza, y lava tu cara, para que no vean los hombres que ayunas, sino tu Padre, que está oculto: y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo premiará. No atesoréis tesoros en la tierra: donde el orín y la polilla los destruyen, y donde los ladrones los minan, y roban. Atesorad, en cambio, tesoros en el cielo, donde ni el orín ni la polilla los destruyen, y donde los ladrones no los minan, ni roban. Donde está tu tesoro, allí está también tu corazón.
ALEGRÍA DE CUARESMA. — No quiere Nuestro Señor recibamos el anuncio del ayuno expiatorio como triste y mortificante nueva. El cristiano entiende lo suficiente cuán arriesgado es para él el vivir en déficit con la divina justicia; ve, por consiguiente, llegarse el tiempo de Cuaresma con gozo y consuelo; de antemano sabe que, si es fiel a las prescripciones de la Iglesia, aliviará su carga. Estas satisfacciones, hoy tan suavizadas por la indulgencia de la Iglesia, ofrecidas a Dios con las del mismo Redentor y fecundadas por esta comunicación en haz común de propiación las obras santas de todos los miembros de la Iglesia militante, purificarán nuestras almas y las harán dignas de participar de las inefables alegrías de la Pascua. No estemos, por tanto, tristes porque ayunamos, ni lo estemos por haber hecho necesario nuestro ayuno por el pecado. Otro consejo nos da el Señor que la Iglesia recalcará a menudo en el decurso de la santa Cuaresma; añadamos la limosna a las privaciones corporales. Nos exhorta atesoremos, pero sólo para el cielo. Tenemos necesidad de intercesores; busquémosles entre los pobres.
Canta la Iglesia en el Ofertorio nuestra libertad. Se regocija al ver curadas ya las heridas de nuestra alma porque cuenta con nuestra perseverancia.
OFERTORIO
Te exaltaré, Señor, porque me recibiste, y no alegraste a mis enemigos sobre mí: Señor, clamé a ti, y me sanaste.
SECRETA
Suplicámoste, Señor, hagas que nos adaptemos convenientemente a estos dones que te ofrecemos, y con los cuales celebramos el comienzo de este mismo venerable Sacramento. Por el Señor.
PREFACIO
Es verdaderamente digno y justo, equitativo y saludable que, siempre y en todas partes, te demos gracias a ti, Señor santo, Padre omnipotente, eterno Dios: Que, con el ayuno corporal, reprimes los vicios, elevas la mente, das la virtud y los premios: por Cristo, nuestro Señor. Por quien a tu Majestad alaban los Angeles, la adoran las Dominaciones, la temen las Potestades. Los cielos, y las Virtudes de los cielos, y los santos Serafines, la celebran con igual exultación. Con los cuales, te suplicamos, admitas también nuestras voces, diciendo con humilde confesión:
Santo, Santo, Santo, etc.
Las palabras de la antífona de la Comunión encierran importantísimo consejo. Necesitamos mantenernos firmes durante la Cuaresma. Meditemos la ley del Señor y sus misterios. Si saboreamos la palabra de Dios que la Iglesia nos propone cada día, la luz y el amor se acrecentarán en nuestros corazones sin cesar, y cuando el Señor salga de las sombras del sepulcro, reverberarán sobre nosotros sus divinos resplandores.
COMUNION
El que meditare en la Ley del Señor día y noche, dará su fruto a su tiempo.
POSCOMUNION
Haz Señor, que los Sacramentos recibidos nos aprovechen: para que nuestros ayunos te sean gratos a ti, y a nosotros nos sirvan de alivio. Por el Señor.
Todos los días de Cuaresma, a excepción de los domingos, antes de despedir a la asamblea de los fieles, el Preste pronuncia sobre ellos una oración particular (Es una fórmula de bendición pidiendo a Dios que los fieles puedan volver a sus ocupaciones ordinarias, llevando consigo prenda segura de la protección del cielo. Callewaert, Sacris erudiri 694), precedida siempre de esta advertencia del diácono:
Humillad vuestras cabezas ante Dios.
ORACION
Señor, contempla propicio a los que se inclinan ante tu majestad: para que, los que han sido alimentados con tu don divino, se sientan siempre alimentados por este socorro celestial.

La devoción del Primer Miércoles de mes a San José

Fuente Proyecto Emaús.
 
La devoción del Primer Miércoles de mes a San José es una devoción muy recomendada para los verdaderos devotos del Santo Patriarca, el Señor San José.
 
El 5 de Julio de 1883 el Papa León XIII aprueba la dedicación del miércoles como el día consagrado a la devoción de San José en toda la Iglesia Universal. Unos años más tarde, el 15 de agosto de 1889, publica la carta encíclica QuamQuam Pluries. En ella se habla sobre las virtudes del padre putativo de Nuestro Señor Jesucristo, y nos invita a seguirlo como modelo de santidad, amor, fe y paciencia. Al pie de la encíclica, aparece esta hermosa oración:
A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio.
Con aquella caridad que te tuvo unido con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.
 
Protege, oh providentísimo Custodio de la divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios. Asístenos propicio desde el cielo, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del Niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad.
 
Y a cada uno de nosotros protégenos con tu constante patrocinio, para que, a ejemplo tuyo, y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir y morir santamente y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.

 

La promesas de San José a quienes recen el primer miércoles de cada mes:

En cada miércoles del mes, mi corazón castísimo brinda innumerables gracias a todos aquellos que recurren a mi intercesión. Este día las almas recibirán una lluvia de gracias extraordinarias. Comparto con todos los que me honran y recurren a mí, todas las gracias, todas las bendiciones, todas las virtudes y todo el amor que he recibido de mi Divino Hijo Jesús y de mi esposa María Santísima cuando yo vivía en este mundo y las que ahora recibo en la Gloria del Paraíso.
¡Hijo mío! No sabes cúal grande honor y dignidad he recibido de Nuestro Padre del Cielo. Él ha hecho estallar de alegría mi corazón. El Padre del Cielo me ha concedido el honor de poder representarlo en este mundo, dándome la responsabilidad de proteger a su Divino y amado Hijo Jesús. He puesto todo en las manos del Señor y como su siervo he estado siempre dispuesto a hacer su santísima voluntad.
 

Las promesas del primer Miércoles de mes a San José

  • Interceder delante de Dios por todos los que honoren mi corazón recurriendo a mí.
  • Daré la gracia de poder resolver los problemas más difíciles, socorrer en las necesidades más urgentes que a los ojos de los hombres parecen imposibles.
 

La oración de cada Primer Miércoles de mes a San José, Custodio de Nuestro Señor Jesús:

San José, ruega a Jesús que venga a mi corazón y lo inflame de caridad.
San José, ruega a Jesús que venga a mi inteligencia y la ilumine.
San José, ruega a Jesús que venga a mi voluntad y la fortalezca.
San José, ruega a Jesús que venga a mis pensamientos y los purifique.
San José, ruega a Jesús que venga a mis afectos y los ordene.
San José, ruega a Jesús que venga a mis deseos y los dirija.
San José, ruega a Jesús que venga a mis acciones y las bendiga.
San José, haz que Jesús me done su Santo Amor.
San José, haz que Jesús me done la imitación de sus virtudes.
San José, haz que Jesús me done la verdadera humildad de espíritu.
San José, haz que Jesús me done la paz del alma.
San José, haz que Jesús me done el santo temor de Dios.
San José, haz que Jesús me done el deseo de la perfección.
San José, haz que Jesús me done la dulzura de carácter.
San José, haz que Jesús me done un corazón puro y caritativo.
San José, haz que Jesús me done la gracia de soportar con paciencia los sufrimientos de la vida.
San José, por el amor que le diste a Jesús ayúdame a amarlo de verdad.
San José, recíbeme y protégeme como tu fiel devoto.
San José, yo me pongo en tus manos, acéptame y socórreme.
San José, no me abandones en la hora de mi muerte.
Amén.
San José, ¡ruega por nosotros!

Mes de junio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús- Día Segundo

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany en 1877, con aprobación eclesiástica.     MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE J...