Por sus llagas hemos sido sanados ♰♰♰

martes, 18 de febrero de 2020

La Virgen de Lourdes confirmó el dogma de la Inmaculada Concepción que contraatacó el liberalismo, el interconfesionalismo, la mentalidad igualitaria masónica de la Revolución Francesa

 

 

 
 
El pontificado Pío IX duró 32 años, transcurrió en una época histórica convulsa; la masonería internacional tenía en el punto de mira a la Iglesia. Se le conoce como el Papa del Syllabus, del antiliberalismo y de la anti modernidad. Este papa se opuso a la masonería, condenó  el naturalismo, la teoría de la evolución  de Charles Darwin , el panteísmo,  el racionalismo, la indiferencia religiosa , el latitudinarismo, el socialismo y el comunismo. 

En su primera encíclica condenó las sociedades secretas, la masonería y el comunismo.


En1854, Papa Pio IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción y, en el primer Concilio Vaticano (1869_70), el dogma de la infalibilidad papal.

 ´En 1854 proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción . En 1864 promulgó la encíclica Quanta cura. Designó a san José, Patrono de la Iglesia Universal, reconoció las apariciones de María en La Salette y en Lourdes, convocó el Concilio Vaticano I (1869-70), y dentro del mismo promulgó el dogma de la infalibilidad papal.´


La Inmaculada Concepción: primer marco del resurgimiento contra-revolucionario.

Syllabus es un documento de carácter doctrinal o dogmático. Es decir que todos los católicos estamos obligados a conocerlo, creerlo y obedecerlo.

Syllabus: 'El Papa no puede ni debe llegar a pactos con el liberalismo, la modernidad (el modernismo) y el progreso' donde por “progreso” se pretende el “progresismo”.

A mediados del siglo XIX, el papa Pío IX declaró: "Los católicos liberales son los peores enemigos de la Iglesia".
 
 
Y la Virgen  con su aparición milagrosa de Lourdes lo respaldó confirmando el dogma de la Inmaculada Concepción.

Cuantos más rosarios recen, más segura será la protección de la Virgen
Cuantas veces y con más fervor se digan las preces del Rosario, tanto más seguro será el patrocinio de la Virgen en favor del pueblo cristiano. (Pío IX. Decreto Proditum est, 8 de febrero de 1875)

Ahora ustedes pueden entender por que los masones marxistas como Bergoglio niegan y atacan este dogma mariano.  
Los peores enemigos de la Iglesia son los malos católicos
 
 
 
 
“Con cuanto cuidado y vigilancia los Romanos Pontífices, Nuestros Predecesores, cumpliendo con el oficio que les fue dado del mismo Cristo Señor en la persona del muy bienaventurado Pedro, Príncipe de los Apóstoles, y con el cargo que les puso de apacentar los corderos y las ovejas, no han cesado jamás de nutrir diligentemente a toda la grey del Señor con las palabras de la fe, y de imbuirla en la doctrina saludable, y de apartarla de los pastos venenosos, es cosa a todos y muy singularmente a Vosotros, Venerables Hermanos, bien clara y patente. Y a la verdad, los ya dichos Predecesores Nuestros, que tan a pechos tomaron en todo tiempo el defender y vindicar con la augusta Religión católica los fueros de la verdad y de la justicia, solícitos por extremo de la salud de las almas, en ninguna cosa pusieron más empeño que en patentizar y condenar en sus Epístolas y Constituciones todas las herejías y errores, que oponiéndose a nuestra Divina Fe, a la doctrina de la Iglesia católica, a la honestidad de las costumbres y a la salud eterna de los hombres, han levantado a menudo grandes tempestades y cubierto de luto a la república cristiana y civil. Por lo cual, los mismos Predecesores Nuestros se han opuesto constantemente con apostólica firmeza a las nefandas maquinaciones de los hombres inicuos, que arrojando la espuma de sus confusiones, semejantes a las olas del mar tempestuoso, y prometiendo libertad, siendo ellos, como son, esclavos de la corrupción, han intentado con sus opiniones falaces y perniciosísimos escritos transformar los fundamentos de la Religión católica y de la sociedad civil, acabar con toda virtud y justicia, depravar los corazones y los entendimientos, apartar de la recta disciplina moral a las personas incautas, y muy especialmente a la inexperta juventud, y corromperla miserablemente, y hacer porque caiga en los lazos del error, y arrancarla por último del gremio de la Iglesia católica.

El Magisterio del  Papa Pío IX Juzga las herejías de Bergoglio

Cualquier unión fuera del matrimonio sacramental es concubinato
Pero ningún católico ignora o puede ignorar que el matrimonio es verdadera y propiamente uno de los siete sacramentos de la ley evangélica, instituido por Cristo Señor, y que, por tanto, no puede darse el matrimonio entre los fieles sin que sea al mismo tiempo sacramento, y, consiguientemente, cualquier otra unión de hombre y mujer entre cristianos, fuera del sacramento, sea cualquiera la ley, aun la civil, en cuya virtud esté hecha, no es otra cosa que torpe y pernicioso concubinato tan encarecidamente condenado por la Iglesia; y, por tanto, el sacramento no puede nunca separarse del contrato conyugal […]. (Denzinger-Hünermann 2998. Pío IX. Alocución Acerbissimum vobiscum, 27 de septiembre de 1852)


Juzga la idea herética de la conversión  del papado del anti Papa Bergoglio

Los Romanos Pontífices tienen la misión de apartar el rebaño de los pastos envenenados
Todos saben, todos ven y vosotros como nadie, Venerables Hermanos, sabéis y veis con cuánta solicitud y pastoral vigilancia los Romanos Pontífices, Nuestros Predecesores, han llenado el ministerio y han cumplido la misión a ellos confiada por el mismo Cristo Nuestro Señor, en la persona de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles de apacentar los corderos y a las ovejas; de tal suerte, que nunca han cesado de alimentar cuidadosamente con las palabras de la fe, de imbuir en la doctrina de salvación a todo el rebaño del Señor, apartándole de los pastos envenenados. (Pío IX. Encíclica Quanta cura, n. 1, 8 de diciembre de 1864)


Los conciliadores son enemigos de la Iglesia

En estos tiempos de confusión y de desorden, no es raro ver cristianos, católicos ―hasta los hay en el clero secular, en los claustros― que siempre tienen en los labios la palabra de término medio, de conciliación, de transacción. Pues bien, no vacilo en declararlo: esos hombres están en un error, y no los miro como los enemigos menos peligrosos de la Iglesia. Vivimos en una atmósfera corrompida, pestilencial; sepamos preservarnos de ella; no nos dejemos emponzoñar por las falsas doctrinas, que todo lo pierden, so pretexto de salvarlo todo. (Pío IX. Discurso en la Iglesia de Aracoeli, 17 de septiembre de 1861)
 
 

No es lícito disimular un dogma

Ni siquiera con el pretexto de hacer más fácil la concordia no es lícito, disimular siquiera un solo dogma; pues, como advierte el patriarca de Alejandría: “Desear la paz es ciertamente primero y mayor bien, pero no si debe por tal motivo permitir que venga a menos la virtud de la piedad en Cristo”. (Pío XII. Encíclica Orientalis Ecclesiae, 9 de abril de 1944)

Alegar que los anglicanos forman parte de la Iglesia Católica trastorna de arriba a abajo la constitución divina de la Iglesia

Se ha comunicado a la Santa Sede que algunos católicos y hasta varones eclesiásticos han dado su nombre a la sociedad para procurar, como dicen, la unidad de la cristiandad […]. En efecto, formada y dirigida por protestantes, está animada por el espíritu que expresamente profesa, a saber, que las tres comuniones cristianas: la romano-católica, la greco-cismática y la anglicana, aunque separadas y divididas entre sí, con igual derecho reivindican para si el nombre católico. La entrada, pues, a ella está abierta para todos, en cualquier lugar que vivieren, ora católicos, ora grecocismáticos, ora anglicanos, pero con esta condición: que a nadie sea lícito promover cuestión alguna sobre los varios capítulos de doctrina en que difieren, y cada uno pueda seguir tranquilamente su propia confesión religiosa. Mas a los socios todos, ella misma manda recitar preces y a los sacerdotes celebrar sacrificios según su intención, a saber: que las tres mencionadas comuniones cristianas, puesto que, según se supone, todas juntas constituyen ya la Iglesia Católica, se reúnan por fin un día para formar un solo cuerpo… El fundamento en que la misma se apoya es tal que trastorna de arriba abajo la constitución divina de la Iglesia. (Pío IX. Carta del Santo Oficio a los obispos de Inglaterra, 16 de septiembre de 1864)

  • No se puede tolerar que los eclesiásticos oren por la unidad guiados por los herejes, según una intención infectada de herejía


Toda ella, en efecto, consiste en suponer que la verdadera Iglesia de Jesucristo consta parte de la Iglesia Romana difundida y propagada por todo el orbe, parte del cisma de Focio y de la herejía anglicana, para las que, al igual que para la Iglesia Romana, hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo (cf. Eph 4, 5)… Nada ciertamente puede ser de más precio para un católico que arrancar de raíz los cismas y disensiones entre los cristianos, y que los cristianos todos sean solícitos en guardar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz (Eph 4, 3)… Más que los fieles de Cristo y los varones eclesiásticos oren por la unidad cristiana, guiados por los herejes y, lo que es peor, según una intención en gran manera manchada e infecta de herejía, no puede de ningún modo tolerarse. (Pío IX. Carta del Santo Oficio a los obispos de Inglaterra, 16 de septiembre de 1864)

 
El más grande deber de la caridad cristiana es sacar de las tinieblas del error a los que están fuera de la verdad de la Iglesia Católica
Lejos, sin embargo, de los hijos de la Iglesia Católica ser jamás en modo alguno enemigos de los que no nos están unidos por los vínculos de la misma fe y caridad; al contrario, si aquellos son pobres o están enfermos o afligidos por cualesquiera otras miserias, esfuércense más bien en cumplir con ellos todos los deberes de la caridad cristiana y en ayudarlos siempre y, ante todo, pongan empeño por sacarlos de las tinieblas del error en que míseramente yacen y reducirlos a la verdad católica y a la Madre amantísima, la Iglesia, que no cesa nunca de tenderles sus manos maternas y llamarlos nuevamente a su seno, a fin de que, fundados y firmes en la fe, esperanza y caridad y fructificando en toda obra buena (Col 1, 10), consigan la eterna salvación. (Denzinger-Hünermann 1678. Pío IX. Encíclica Quanto conficiamur moerore, n. 8, 10 de agosto de 1863)
  • Es preciso cortar y arrancar de raíz las yerbas nocivas que veamos crecer: a los que diseminan falsas doctrinas y traicionan al depósito de la fe

Creemos de nuestro deber y oficio cortar y arrancar de raíz las yerbas nocivas que viéremos crecer, a fin de que no se arraiguen y propaguen en daño del campo del Señor. Y por cierto, que ya desde el origen de la Iglesia naciente, conviniendo que la fe de los elegidos fuera probada como el oro en el fuego, el Apóstol, vaso de elección, quiso advertir a los fieles, que si alguno se levantare de los que alteran y trastornan el Evangelio de Cristo, diseminando falsas doctrinas y haciendo traición al depósito de la fe, aunque fuera un ángel el que evangelizara otra cosa que lo evangelizado, era preciso anatematizarlo. (Pío IX. Carta apostólica Ad Apostolicae Sedis, 22 de agosto de 1851)
  • Es perverso el sistema que propugna la indiferencia en materia de religión

Tal es el sistema perverso y opuesto a la luz natural de la razón que propugna la indiferencia en materia de religión, con el cual estos inveterados enemigos de la Religión, quitando todo discrimen entre la virtud y el vicio, entre la verdad y el error, entre la honestidad y vileza, aseguran que en cualquier religión se puede conseguir la salvación eterna, como si alguna vez pudieran entrar en consorcio la justicia con la iniquidad, la luz con las tinieblas, Cristo con Belial (2 Cor 6, 15). (Pío IX. Encíclica Qui pluribus, n. 9, 9 de noviembre de 1846)


Es engaño decir que el protestantismo es lo mismo que la Iglesia Católica
Pero tampoco ignoráis, Venerables Hermanos, que los principales autores de esta tan abominable intriga, […] han formado ellos el designio de atraer a los pueblos de Italia a sus opiniones y conventículos protestantes en que, engañosamente les dicen una y otra vez para seducirlos que no deben ver en ello más que una forma diferente de la misma Religión cristiana verdadera, en que lo mismo que la Iglesia Católica se puede agradar a Dios. Entre tanto, en modo alguno ignoran que aquel principio básico del protestantismo, a saber, el libre examen e interpretación de la Sagrada Escritura, por el juicio particular de cada uno, en sumo grado aprovecharía su impía causa. (Pío IX. Encíclica Noscitis et nobiscum, n. 4, 8 de diciembre de 1849)
  • Condenación de la doctrina que enseña que el protestantismo es apenas una variante de la única Religión verdadera

18- El protestantismo no es más que una forma distinta de la verdadera religión cristiana; y dentro de aquélla se puede agradar a Dios lo mismo que en la Iglesia católica.(Denzinger-Hünermann 2918. Pío IX, Syllabus o recopilación de los errores modernos, 8 de diciembre de 1864)
  • Necesidad de anatematizar a los que se apartan de la fe de Cristo, traicionando al depósito de la fe

Ya desde el origen de la Iglesia naciente, conviniendo que la fe de los elegidos fuera probada como el oro en el fuego, el Apóstol, vaso de elección, quiso advertir a los fieles, que si alguno se levantare de los que alteran y trastornan el Evangelio de Cristo, diseminando falsas doctrinas y haciendo traición al depósito de la fe, aunque fuera un ángel el que evangelizara otra cosa que lo evangelizado, era preciso anatematizarlo. (Pío IX. Carta apostólica Ad Apostolicae Sedis, 22 de agosto de 1851)
  • Las confesiones separadas de la Iglesia no constituyen parte de Ella

Examinando cuidadosamente y reflexionando sobre el estado de las diversas sociedades religiosas, divididas entre sí, y separadas de la Iglesia Católica… no se puede dejar de estar convencido de que cualquiera de estas sociedades por sí mismas, ni todas ellas juntas, no pueden de ninguna manera constituir y ser la única Iglesia católica que Cristo nuestro Señor construyó y estableció, y que por su voluntad debe continuar; y que no pueden de ninguna manera decir que son ramas o partes de esa Iglesia, ya que están visiblemente separadas de la unidad católica. (Denzinger-Hünermann 2998. Pío IX, Carta apostólica Iam vos omnes, 13 de septiembre 1864)



Mejor es tener pocos ministros buenos, que muchos no idóneos

Mas como no haya nada tan eficaz para mover a otros a la piedad y culto de Dios como la vida de los que se dedican al divino ministerio, y cuales sean los sacerdotes tal será de ordinario el pueblo, bien veis, Venerables Hermanos, que habéis de trabajar con sumo cuidado y diligencia para que brille en el Clero la gravedad de costumbres, la integridad de vida, la santidad y doctrina, para que se guarde la disciplina eclesiástica con diligencia, según las prescripciones del Derecho Canónico, y vuelva, donde se relajó, a su primitivo esplendor. Por lo cual, bien lo sabéis, habéis de andar con cuidado de admitir, según el precepto del Apóstol, al Sacerdocio a cualquiera, sino que únicamente iniciéis en las sagradas órdenes y promováis para tratar los sagrados misterios a aquellos que, examinados diligente y cuidadosamente y adornados con la belleza de todas las virtudes y la ciencia, puedan servir de ornamento y utilidad a vuestras diócesis, y que, apartándose de todo cuanto a los clérigos les está prohibido y atendiendo a la lectura, exhortación, doctrina, sean ejemplo a sus fieles en la palabra, en el trato, en la caridad, en la fe, en la castidad (1 Tim 4, 12), y se granjeen la veneración de todos, y lleven al pueblo cristiano a la instrucción y le animen. Porque mucho mejor es —como muy sabiamente amonesta Benedicto XIV, Nuestro predecesor de feliz memoria— tener pocos ministros, pero buenos, idóneos y útiles, que muchos que no han de servir para nada en la edificación del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. (Pío IX. Encíclica Qui pluribus, n. 14, 9 de noviembre de 1846)
 Condenación del Syllabus
[Errores relativos al reconocimiento del protestantismo como una religión verdadera] 5. La revelación divina es imperfecta, y, por tanto, está sujeta a un progreso continuo e indefinido, que corresponda al desarrollo de razón humana.
6. El protestantismo no es más que una forma distinta de la verdadera religión cristiana; y dentro de aquélla se puede agradar a Dios lo mismo que en la Iglesia católica.(
Denzinger-Hünermann 2905; 2918. Pío IX, Syllabus o recopilación de errores que se proscribieron, 8 de diciembre de 1864)
  • Los que viven ajenos a la verdadera fe no pueden llegar a la eterna salvación

Es menester recordar y reprender nuevamente el gravísimo error en que míseramente se hallan algunos católicos, al opinar que hombres que viven en el error y ajenos a la verdadera fe y a la unidad católica pueden llegar a la eterna salvación [v. 2917]. Lo que ciertamente se opone en sumo grado a la doctrina católica. (Denzinger-Hünermann 2865. Pío IX, Encíclica Quanto conficiamur moerore, 10 de agosto de 1863)
  Errores condenados sobre el matrimonio cristiano
85. No puede demostrarse por razón alguna que Cristo elevara el matrimonio a la dignidad de sacramento.66. El sacramento del matrimonio no es más que un accesorio del contrato y separable de él, y el sacramento mismo consiste únicamente en la bendición nupcial.
67. El vínculo del matrimonio no es indisoluble por derecho de la naturaleza, y en varios casos, la autoridad civil puede sancionar el divorcio propiamente dicho. (
Denzinger-Hünermann 2965-2967. Pío IX, Sílabo o colección de los errores modernos, § VIII, Errores sobre el matrimonio cristiano, 8 de diciembre de 1864)



El nuevo socialismo y nuevo comunismo: nefandos sistemas y perversas doctrinas

Pero tampoco ignoráis, Venerables Hermanos, que los principales autores de esta tan abominable intriga, no se proponen otra cosa que impulsar a los pueblos, agitados ya con todo viento de perversas doctrinas, al trastorno de todo orden humano de las cosas, y a entregarlos a los nefandos sistemas del nuevo Socialismo y Comunismo. Saben muy bien y lo han comprobado con la larga experiencia de muchos siglos, que ninguna transigencia pueden esperar de la Iglesia Católica, que en la custodia del depósito de la divina Revelación, no permitirá que se le sustraiga un ápice de las verdades de fe propuestas, ni que se le añadan las invenciones de los hombres. Por lo mismo han formado ellos el designio de atraer a los pueblos de Italia a sus opiniones y conventículos protestantes en que, engañosamente les dicen una y otra vez para seducirlos que no deben ver en ello más que una forma diferente de la misma Religión cristiana verdadera, en que lo mismo que la Iglesia Católica se puede agradar a Dios. (Pío IX. Encíclica Noscitis et Nobiscum, 8 de diciembre de 1849)



Doctrina funesta contraria al derecho natural
Aquella doctrina funesta y más que nunca contraria al derecho natural, que llamamos comunismo, una vez admitida la cual, se derrumbarían completamente los derechos, los patrimonios, las propiedades e incluso la sociedad humana. (Denzinger-Hünermann 2786. Pío IX, Encíclica Qui pluribus, 9 de noviembre de 1846)

 
 Hombres falaces que quieren eliminar la doctrina e influencia de la Iglesia
Y no contentos con eliminar la religión de la sociedad pública, quieren también alejarla de las familias privadas. Porque es así que enseñando y profesando el funestísimo error del comunismo y del socialismo, afirman que “la sociedad domestica o familia toma toda su razón de existir únicamente del derecho civil y que, por ende, de la ley civil solamente dimanan y dependen todos los derechos de los padres sobre los hijos, y ante todo el derecho de procurar su instrucción y educación.” Con estas impías opiniones y maquinaciones lo que principalmente pretenden estos hombres falacísimos es eliminar totalmente la saludable doctrina e influencia de la Iglesia católica en la instrucción y educación de la juventud. (Denzinger-Hünermann, 2891-2892. Pío IX, Encíclica Quanta cura, 8 de diciembre de 1864)

Necesidad de anatemizar a los que se apartan de la fe de Cristo

 
Ya desde el origen de la Iglesia naciente, conviniendo que la fe de los elegidos fuera probada como el oro en el fuego, el Apóstol, vaso de elección, quiso advertir a los fieles, que si alguno se levantare de los que alteran y trastornan el Evangelio de Cristo, diseminando falsas doctrinas y haciendo traición al depósito de la fe, aunque fuera un ángel el que evangelizara otra cosa que lo evangelizado, era preciso anatematizarlo. (Carta apostólica Ad Apostolicae Sedis, de 22 de agosto de 1851)

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