Por sus llagas hemos sido sanados ♰♰♰

miércoles, 15 de enero de 2020

San José fue declarado por el Papa Benedicto XV en 1920 como santo patrón contra el comunismo, contra el contagio del socialismo, contra el naturalismo y contra la relajación moral


 
 

Actualmente el  mayor enemigo de nuestra Iglesia es el marxismo y su agenda anti católica que se ha infiltrado en la Jerarquía que se ha tomado el control de muchos colegios católicos; con la finalidad de corromperle la mente a muchos jóvenes católicos. Los marxistas infiltrados han estado controlándolos psicológicamente y manipulándolos  emocionalmente para que miren a la Iglesia y a Dios como los ´opresores´ y para que ellos se sientan como los justicieros que tienen la finalidad de combatirlos, para que ellos se enlistan  en la causa marxista según ellos para ´liberar´ a supuestas victimas de sus 'opresores', es decir liberar al mundo de Dios y de la Iglesia y así engañados se enlistan en una guerra contra Dios, contra la familia y contra la Iglesia.
Los marxistas han manipulado a los jóvenes  para que se rebelen contra las enseñanzas dogmáticas de la Iglesia, para que se rebelen contras la autoridad de sus padres, para  vean a la familia tradicional como enemiga del ´progreso´, para que se opongan al trabajo de evangelización cristiana y se avergüencen de ella, y para que en lugar de procurar  la conversión  de los pecadores  quieran construir una nueva iglesia sin Dios, una que tenga que arrodillarse ante el mundo y pedirle perdón a los hombres malos porque las enseñanzas morales de la Iglesia  que buscan su conversión para procurar su salvación se opone a sus vicios.
Estos marxistas le han sellado la mente a muchos jóvenes que han estudiado en colegios católicos y salen siendo los peores ateos y los mayores enemigos de las enseñanzas morales de la Iglesia.

Los activistas marxistas le inyectan odio  a los jóvenes para que se unan a la rebelión de la causa marxista. Estos jóvenes  seducidos por la ideología marxista  supuestamente buscaban mejoras sociales,  pero a la hora de la verdad no tienen ningún problema en convertirse en delincuentes juveniles  y en vándalos, dispuestos a dar rienda suelta a cualquier desenfreno.
 
Es hora de despertar y de contra atacar la ideología de genero marxista satánica que busca desterrar a Dios, atacar la familia y las enseñanzas perennes de nuestra Iglesia católica. Todos los padres de familia están en la obligación moral de educar a sus hijos y darle las herramientas necesarias para que rechacen el marxismo cultural.
 
El Manifiesto Comunista señaló como objetivo transformar culturalmente a la sociedad, así lo establece en el capítulo dos. Donde Marx y Engels dejaron muy claro que buscaban abolir la nación, la religión y la familia. Ellos dicen que “el comunismo abole las verdades eternas, toda religión y toda moral”. 

 
El Papa Benedicto XV escribió en la encíclica Humani Generis Redemptionem: “Si consideramos hasta qué punto han llegado las costumbres públicas y privadas y las instituciones de los pueblos, vemos como cada día crecen por todas partes el desprecio y el olvido de las cosas sobrenaturales; poco a poco nos alejamos de la austeridad de la virtud cristiana y cada día retrocedemos cada vez más hacia la infame vida de los paganos” 
 
Imploremos la Poderosa ayuda de San José  en esta guerra contra el Marxismo Cultural, especialmente en este año 2020 en el que  se cumple un siglo y medio del aniversario de la proclamación de San José, como patrón de la Iglesia Universal, que fue promulgado en 1870 por el Papa Pío IX ‘Quemadmodum Deus’.


 
 
Hace 100 años que el Papa Benedicto XV nombró a San José,  como  santo patrón contra el comunismo, contra el contagio del socialismo, contra el naturalismo y contra la relajación moral.
Antes estos ataques inminentes que estamos presenciando contra la moral católica  levantemos nosotros también el estandarte de San José y enlistémonos en el Ejercito de Jesucristo para  luchar por defender nuestra fe.

 
BONUM SANE ET SALUTARE  
 
Motu Proprio de BENEDICTO XV
 
 
 Sobre las solemnidades del 50º aniversario de la  declaración de San José como Patrono de la Iglesia Católica
 
Del 25 de julio de 1920
 
 
1. Motivo: 50º aniversario del Patronato de San José y aumento de su culto
 
Bueno y saludable para el nombre cristiano fue que Nuestro predecesor de inmortal memoria, Pío IX, declarara Patrono de la Iglesia Católica a José, castísimo esposo de la Madre de Dios  y padre nutricio del Verbo Encarnado; y, por cuanto en el próximo mes de Diciembre harán 50 años que auspiciosamente se efectuara esa proclamación,  creímos de mucha utilidad el que en todo el orbe se celebrase la solemne conmemoración de este acontecimiento.
Al tender la mirada retrospectiva sobre ese lapso del pasado, salta a la vista la aparición de una no interrumpida serie de Institutos que indican que el culto al santísimo Patriarca está sensiblemente creciendo entre los fieles cristianos hasta nuestros días. Mas al contemplar de cerca las acerbas penalidades que afligen hoy al género humano parece que debemos fomentar mucho más intensamente en el pueblo este culto y propagarlo más extensamente.
 
2. Mayor motivo de recurrir a San José: el naturalismo
 
En Nuestra Encíclica "De Pacis Reconciliatione Christiana"[1] en que considerábamos principalmente, las relaciones tanto entre los pueblos como entre los individuos, señalábamos cuánto aún falta para lograr restablecer la tranquilidad general del orden después de esa grave contienda de la guerra pasada. Pero ahora debemos atender a otra causa de perturbación mucho más grave por cuanto se infiltró en las mismas venas y entrañas sociedad humana; pues, se comprende que en ese tiempo en que la calamidad de la guerra absorbía la atención de los hombres, el naturalismo, esa peste perniciosísima del siglo, los corrompiera totalmente y que, donde se desarrollaba bien, debilitaba el deseo de los bienes celestiales, ahogaba las llamas de la caridad divina, sustraía al hombre de la gracia de Cristo que sana y eleva y, despojándolo finalmente de la luz de la fe y abandonándolo a las solas fuerzas enfermas y corrompidas de la naturaleza, permitía las desenfrenadas concupiscencias del corazón. Por cuanto demasiados hombres acariciaban ansias dirigidas exclusivamente a las cosas caducas, y que entre los proletarios y ricos reinaban celos y odios muy enconados, la duración y magnitud de la guerra aumentó las mutuas enemistades de clases y las hacía más agudas, especialmente porque por un lado, para las masas causó una intolerable carestía de víveres y por el otro, proporcionó a un grupo muy reducido una súbita abundancia de bienes de fortuna.
 
3. Relajación moral.
 
Sumóse a eso que por la guerra en muchísimos hombres había sufrido no poco detrimento la santidad de la fidelidad conyugal y el respeto a la patria potestad, por cuanto la larga separación de los cónyuges relajó los lazos de sus mutuas obligaciones y la ausencia del que las había de custodiar empujó, especialmente a los jóvenes a la temeridad de lanzarse a una conducta más licenciosa.
   Por lo tanto, hemos de deplorar mucho más que antes que las costumbres sean más libres y depravadas y que, por la misma razón, se agrave cada día más la que llaman causa social, de modo que debemos temer males de gravedad extrema.
 
4. El comunismo extiende sus amenazas.
 
Pues, en los deseos y la expectativa de cualquier desvergonzado se presenta como inminente la aparición de cierta República Universal que como en principios fijos se basa en la perfecta igualdad de los hombres y la común posesión de bienes, y en la cual no habría diferencia alguna de nacionalidades ni se acataría la autoridad de los padres sobre los hijos, ni la del poder público sobre los ciudadanos, ni la de Dios sobre los hombres unidos en sociedad.
Si esto se llevara a cabo no podría menos de haber una secuela de horrores espantosos; hoy día ya existe esto en una no exigua parte de Europa que los experimenta y siente. Ya vemos que se pretende producir esa misma situación en los demás pueblos; y que, por eso, ya existen aquí y allá grandes turbas revolucionarias porque las excitan el furor y la audacia de unos pocos.
 
5. San José remedio contra estos males.
 
Nos ante todo, preocupados, naturalmente, por el curso de los acontecimientos, no omitimos, ocasionalmente, recordar sus deberes a los hijos de la Iglesia, como en las recientes cartas al Obispo de Bérgamo y a los obispos de la región véneta. Por la misma razón, para retener en su deber a todos los hombres que se ganan el sustento por sus fuerzas y su trabajo donde quiera vivan, y conservarlos inmunes del contagio del socialismo que es el enemigo más acérrimo de la sabiduría cristiana, ante todo les proponemos fervorosamente a San José para que lo elijan como guía particular de su vida y lo veneren como patrono.
Pues, él pasó, sus años llevando un género de vida similar al de ellos; y por esta misma razón, Cristo-Dios, siendo como era el Unigénito del eterno Padre, quiso ser llamado Hijo del Carpintero. Pero con ¡ cuántas y cuán eximias virtudes adornó la humildad del lugar y de la fortuna, especialmente con aquéllas que correspondían a aquel que era esposo de MARÍA Inmaculada y que se tenía por el padre de Jesús, Nuestro Señor!
 
6. Elevar la mirada a las cosas imperecederas.
 
Por esto, aprendan todos en la escuela de San José a mirar todas las cosas que pasan bajo la luz de las cosas futuras que permanecen y, consolándose, por las incomodidades de la humana condición, con la esperanza de los bienes celestiales, a encaminarse hacia ellos, obedeciendo a la voluntad de Dios, conviene a saber: viviendo sobria, recta y piadosamente[2].
 
7. Cita de León XIII sobre el respeto al orden establecido por Dios.
 
Por lo que respecta propiamente a los obreros, plácenos citar lo que Nuestro predecesor de feliz recordación, LEÓN XIII dijo en una ocasión similar[3]: Los obreros y cuantos se ganan el sustento con el salario de sus manos, pensando en estas cosas, deben levantar los ánimos y sentir rectamente; que, aunque estén en su derecho, (cuando no se opone la justicia), de salir de la pobreza y de lograr una mejor situación, la razón y la justicia no permiten trastrocar el orden establecido por la providencia de Dios. Insensato, empero, sería el propósito recurrir a la fuerza y emprender algo semejante, mediante la sedición y el desorden, lo cual en la mayoría de los casos causaría males mayores que aquellos que se tratan de aliviar. No se fíen pues, los pobres, si quieren ser prudentes, de las promesas de los hombres sediciosos sino que confíen en el ejemplo y el patrocinio de San José, y así mismo en la maternal caridad de la Iglesia la cual en verdad se preocupa de ellos cada día más solícitamente.
 
8. Frutos de la devoción a San José para la vida del hogar y de la sociedad
 
Si crece la devoción a San José, el ambiente se hace al mismo tiempo más propicio a un incremento de la devoción a la Sagrada Familia, cuya augusta cabeza fuera: una devoción brotará espontáneamente de la otra. Pues, JOSÉ nos lleva derecho a María, y por María llegamos a la fuente de toda santidad, a JESÚS, quien por su obediencia a José y María consagró las virtudes del hogar.
Deseamos que las familias cristianas se renueven a fondo y se hagan conformes a tantos ejemplos de virtudes como ellos practicaron. Por cuanto la comunidad del género humano se ha fundado sobre la familia se inyectará, bajo la universal influencia de la virtud de Cristo, cierto nuevo vigor y una como nueva sangre en todos los miembros de la sociedad humana, cuando la sociedad doméstica, comunidad, pues, más religiosamente de castidad, concordia y fidelidad, goce de una mayor firmeza; y de allí no sólo seguirá la enmienda de la costumbres de los particulares sino también la de la vida común y del orden civil.
 
9. Exhortación papal a una mayor devoción a San José.
 
Nos, pues, totalmente confiados en el patrocinio de aquel a cuya vigilancia y previsión quiso Dios encomendar a su Unigénito encarnado y a la Virgen y Madre de Dios, propiciamos que todos los Obispos del orbe católico exhorten a todos los fieles a implorar el auxilio de San José, tanto más insistentemente cuanto es más adverso el tiempo a la causa cristiana.
Dado que esta Sede Apostólica ha aprobado varios modos de venerar al Santo Patriarca, ante todo, cada miércoles del año y por un mes entero determinado, deseamos que, bajo la insistente admonición del Obispo, se practiquen todos ellos de ser posible, en todas las Diócesis, en especial, empero, incumbe a Nuestros Venerables Hermanos apoyar y fomentar con todo el peso de su autoridad e interés las asociaciones piadosas, como la de la Buena Muerte, la del Tránsito de San José y la de los Agonizantes, las cuales fueron fundadas para implorar a San José por los agonizantes, porque con razón se considera a aquel como eficacísimo protector de los moribundos a cuya muerte asistieron el mismo Jesús y María.
 
10. Plegaria e indulgencia.
 
Para perpetua memoria, empero, del Decreto Pontificio que arriba mencionamos, ordenamos y mandamos que dentro del año que comienza a correr el 8 de Diciembre próximo, se hagan en todo el orbe católico solemnes súplicas, en el tiempo y modo que parezca mejor a cada Obispo, en honor de San José, Esposo de la Santísima Virgen y Patrono de la Iglesia Católica.
Todos cuantos asistan a ellas podrán ganar para sí una indulgencia de sus pecados, bajo las acostumbradas condiciones.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 25 de julio, en la fiesta de Santiago Apóstol, en el año 1920, sexto de Nuestro pontificado. Benedicto XV. 

 


[1]Se refiere a la Encíclica: Pacem Dei munus  

[2] Tito 2,12 

[3] EpistolaEncicl. Quamquam pluries, de agosto de 1889.


El Papa Benedicto XV hizo hincapié en que la familia es el "núcleo y la base" de la sociedad humana, y alentó a las familias a guiarse con el ejemplo de la Sagrada Familia. Afirmó que fortalecer la sociedad doméstica con pureza, armonía y fidelidad, no solo afectaría la mejora de la moral privada, sino también la vida moral de la comunidad.
En 1917, el Papa Benedicto XV promulgó el  Código de Derecho Canónico, el cual confirmó la bula “Cum ex apostolatus” que ANULA la elevación de un hereje al papado.
derecho canonico



Canonizó a la heroína medieval francesa Juana de Arco en 1920.

Siguiendo al Papa Pío X, Benedicto condenó al modernismo teológico y los errores de los sistemas filosóficos modernos en su Ad Beatissimi Apostolorum. Declinó readmitir a los eruditos excomulgados en los pontificados anteriores.


Durante su papado combatió a los malos sacerdotes pidió que todos los sacerdotes que son incapaces de predicar o confesar fueran removidos de sus posiciones y en su Encíclica Humani Generis Redemptionem denunció  a los malos pastores: “debemos definir vano orador, y no predicador del Evangelio, a aquel cuyo objetivo no es conducir a los hombres a un más exacto conocimiento de Dios y al camino de la salvación eterna”


 

San José Patrono de la Iglesia Universal en estos tiempos de tribulaciones, le pedimos que destruya las herejías, el espíritu de rebelión que se levanta contra la Ley de Dios. San José, te suplicamos que intercedas ante el trono de tu divino Hijo por la conversión de los pecadores y por la libertad y exaltación de nuestra santa Madre la Iglesia.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén✝🙏


martes, 14 de enero de 2020

Poderosa oración a San José por la conversión de un ser querido

 
 
“Oh glorioso patriarca San José, que mereciste  ser llamado “justo” por el Espíritu Santo, te encomiendo urgentemente al alma de [Nombre], que Jesús redimió a precio de su Preciosa Sangre.
Sabes cuán deplorable es el estado, y cuán infeliz la vida, de aquellos que han desterrado de sus corazones a su Amoroso Salvador, y de lo mucho que están expuestos al peligro de perderse eternamente.
No permitas, te lo ruego, que un alma tan querida para mí continúe por más tiempo en la maldad; protégelo del peligro que lo amenaza; toca el corazón de este niño pródigo, y llévalo de vuelta al seno de sus amorosos padres.
No lo abandones, te lo imploro, hasta que le abras las puertas de la ciudad celestial, donde te amará y te bendecirá por toda la eternidad, por la felicidad que él deberá a tu poderosa intercesión.
Amén”.

sábado, 11 de enero de 2020

Solemnidad de la Sagrada Familia

Para aumentar la devoción a la Sagrada Familia, el Papa León XIII prescribió que las familias cristianas deberían ser consagradas a ella.

Domingo dentro de la octava de Epifanía
o Primer Domingo después de Epifanía
El Año Litúrgico - Dom Próspero Gueranguer
 


 
OBJETO DE ESTA FIESTA. — En la Liturgia de de este Domingo la Iglesia cantaba antiguamente la realeza de Cristo y su imperio eterno, uniendo sus cánticos a los de los coros angélicos en la adoración del Dios humanado[1]. Pero, guiada por el Espíritu Santo y maternalmente previsora, juzgó que podía ser útil invitar a los hombres de nuestros días a considerar hoy las mutuas relaciones de Jesús, de María y de José ;para recoger las lecciones que se desprenden de ellas y aprovechar la ayuda tan eficaz que ofrece su ejemplo. [2].
Podemos creer que, en la elección del lugar que ocupa ahora en el calendario esta nueva fiesta, ha influido bastante el evangelio asignado en el Misal al Domingo Infraoctava de Epifanía que es el mismo de la actual fiesta de la Sagrada Familia.
Por lo demás, esta fiesta tampoco nos aparta de la contemplación de los misterios de Navidad y Epifanía: ¿no nació la devoción a la Sagrada Familia en Belén, donde María y José recibieron el homenaje de los pastores y de los Magos? Y aunque es verdad que el objeto de la presente festividad va más allá de los primeros momentos de la existencia terrena del Salvador, extendiéndose hasta los treinta afios de su vida oculta, ¿no encontramos ya en el pesebre algunos de sus más significativos aspectos? En la voluntaria debilidad en que le sitúa su infantil estado, se abandona Jesús a aquellos a quienes los designios de su Padre han encargado de su guarda; María y José cumplen en espíritu de adoración todas las obligaciones que su misión sagrada les impone con respecto a Aquel de quien deriva su autoridad.
MODELO DE HOGAR CRISTIANO. — Hablando el Evangelio más tarde de la vida de Jesús en Nazaret al lado de María y de José, la describe con estas sencillas palabras: "Estaba sumiso a ellos. Y su madre conservaba todas estas cosas en su corazón, y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres [3]. A pesar de su concisión, este sagrado texto contiene una luminosa visión de orden y de paz que revela a nuestra mirada, la autoridad, sumisión, dependencia y mutuas relaciones de la Sagrada Familia. La santa casa de Nazaret se presenta a nuestra vista como el modelo perfecto del hogar cristiano. José manda allí con tranquila serenidad, como el que tiene conciencia de que al obrar así hace la voluntad de Dios y habla en nombre suyo. Comprende que, al lado de su virginal Esposa y de su divino Hijo él es el más pequeño; y con todo eso, su humildad hace que, sin temor ni turbación, acepte su papel de jefe de la Sagrada Familia que Dios le ha encomendado, y como un buen superior, no piensa en hacer uso de su autoridad sino para cumplir de un modo más perfecto su oficio de servidor, de súbito y de instrumento. María, como conviene a la mujer, se somete humildemente a José, y adorando al mismo tiempo a quien manda, da sin vacilar sus órdenes a Jesús en las múltiples ocasiones que se presentan en la vida de familia, llamándole, pidiendo su ayuda, señalándole tal o cual trabajo, como lo hace una madre con su hijo. Y Jesús acepta humildemente sus indicaciones: se muestra atento a los menores deseos de sus padres, dócil a sus más leves órdenes. El, más hábil, más sabio que María y que José, se somete a ellos en todos los detalles de la vida ordinaria y así continuará obrando hasta su vida pública, porque es la condición de la humanidad que ha asumido, y la voluntad de su Padre. "En efecto, exclama San Bernardo entusiasmado ante un espectáculo tan sublime, el Dios a quien están sujetos los Angeles, a quien obedecen los Principados y Potestades, estaba sometido a María; y no sólo a María, sino también a José por causa de María. Admirad, por tanto, a ambos, y ved cuál es más admirable, si la liberalísima condescencia del Hijo o la gloriosísima dignidad de la Madre. De los dos lados hay motivo de asombro; por ambas partes, prodigio. Un Dios obedeciendo a una criatura humana, he ahí una humildad nunca vista; una criatura humana mandando a un Dios, he ahí una grandeza sin igual" 4.
Lección saludable la que aquí se nos ofrece. Dios quiere que se obedezca y que se mande conforme al papel y al cargo de cada uno, no conforme a sus méritos o sus virtudes. En Nazaret, el orden de la autoridad y de la dependencia no es precisamente el mismo que el de la perfección y de la santidad. Lo mismo ocurre de ordinario en la sociedad humana y en la misma Iglesia: si el superior debe a veces respetar en el inferior una virtud mayor que la suya, el inferior tiene siempre la obligación de acatar en. el superior una autoridad derivada de la autoridad misma de Dios.
La Sagrada Familia vivía del trabajo de sus manos. La oración en común, los santos coloquios por medio de los cuales formaba y educaba Jesús de manera progresiva las almas de María y de José, tenían su tiempo señalado, debiendo cesar ante la necesidad de proveer a los menesteres de la vida cotidiana. La pobreza y el trabajo son medios aptísimos de santificación para que Dios dejara de imponerlos al grupo bendito de Nazaret. José ejercía, pues, con asiduidad, su oficio de carpintero, y Jesús compartirá su trabajo, en cuanto esté en edad propicia. Todavía en el siglo II, la tradición conservaba el recuerdo de yugos y arados... fabricados por sus divinas manos [5]. Entretanto, María cumplía con sus deberes de señora de una humilde casa. Preparaba la comida que José y Jesús debían hallar al final de su trabajo, cuidaba del orden y la limpieza de la casa, y, sin duda, conforme a la costumbre de entonces, hacía también casi todos sus propios vestidos y los de su familia, o bien trabajaba para los de fuera, con el fin de aumentar el jornal y el bienestar de todos. De esta manera, con su vida obscura y laboriosa en el taller de José, elevó y ennobleció Jesús el trabajo manual, condición de la mayoría de los hombres. Al elegir para sí y para sus padres el oficio de simple artesano elevó y santificó de un modo maravilloso la condición de las clases trabajadoras, que en adelante pueden ya buscar en tan augustos ejemplos el estímulo para la práctica de las más nobles virtudes, y un motivo constante de alegría y contento [6]
Así se nos presenta la Sagrada Familia bajo el techo de Nazaret, verdadero modelo de la vida doméstica en sus mutuas relaciones de amor y en sus inefables bellezas, vida que constituye la esfera de acción de millares de fieles de todo el mundo; donde el marido gobierna como José y la mujer obedece como María; donde los padres atienden a la educación de los hijos, y éstos imitan a Jesús con su obediencia, sus progresos, su alegría y la luz que esparcen a su alrededor. Según la expresión de un piadoso autor que nos complacemos en citar aquí, el hogar cristiano es "el vestíbulo del paraíso" por las gracias que todos los días y en cada momento derrama el cielo sobre él, por las numerosas virtudes que ejercita, y, finalmente, por las alegrías que atesora [7]. Por eso, no hay que extrañar que sea objeto de los continuos ataques por parte de los enemigos del género humano; y si éstos logran con frecuencia destacadas victorias sobre el reino fundado aquí abajo por Nuestro Señor Jesucristo "es porque han conseguido mancillar la santidad del matrimonio, destruir la autoridad de los padres o resfriar los afectos y deberes de los hijos para con sus progenitores." A los ojos del cielo, no es tan detestable una invasión de hordas salvajes avanzando por una región floreciente y arrasándola a sangre y fuego, como una ley que sanciona la disolución del vínculo matrimonial, o que arrebata los niños al cuidado y educación de los padres. Gracias a Dios, la familia cristiana es una institución universal, defendida por la Iglesia como su más bella creación y como el mayor beneficio que ha podido prestar a la sociedad. Ahora bien, la luz, la paz, la pureza y la felicidad que irradia el hogar cristiano, todo ello dimana de la vida que llevaron en la santa casa de Nazaret, Jesús María y José.
HISTORIA DE ESTE CULTO. — El culto de la Sagrada Familia se desarrolló de un modo especial en el siglo XVII, por medio de piadosas asociaciones que se proponían la santificación de las familias cristianas, imitando a la del Verbo Encarnado. Esta devoción, introducida en el Canadá por los Padres de la Compañía de Jesús, se propagó allí rápidamente gracias al celo de Francisco de Montmorency-Laval, primer obispo de Quebec. Este virtuoso prelado, por sugerencias, y con la ayuda del P. Chaumonot y de Bárbara de Boulogne, viuda de Luis de Aillebout de Coulonges, antiguo gobernador de Canadá, fundó en 1665 una Cofradía cuyos estatutos determinó él mismo, instituyendo poco después canónicamente en su diócesis la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José, y ordenando que se hiciese uso de la misa y del oficio que había hecho componer con tal motivo[8].
Dos siglos más tarde, ante las crecientes manifestaciones de la piedad de los fieles hacia el misterio de Nazaret, el Papa León XIII, por el Breve "Neminem fugit" del 14 de junio de 1892, establecía en Roma la asociación de la Sagrada Familia, con el fin de unificar todas las cofradías instituidas bajo este mismo título. Al año siguiente, el mismo soberano Pontífice decretaba que la fiesta de la Sagrada Familia fuera celebrada en todas partes donde estaba permitida, el domingo tercero después de Epifanía, asignándole una Misa nueva y un oficio cuyos himnos él mismo había compuesto. Finalmente, Benedicto XV, en 1921, extendía esta fiesta a la Iglesa universal, fijándola en el domingo dentro de la Octava de Epifanía.
MISA
INTROITO
Gócese mucho el padre del Justo, alégrense tu Padre y tu Madre; regocíjese la que te engendró. Salmo: ¡Qué amables son tus tiendas, oh Señor de los ejércitos! Mi alma codicia y ansia los atrios del Señor. — J. Gloria al Padre.
En la Colecta, lo mismo que en la secreta y en la Poscomunión, la Iglesia trata de resumir las enseñanzas que propone a los fieles en esta fiesta, y les indica los frutos que desea verles sacar de la contemplación de este misterio.
ORACION
Señor Jesucristo, que, sometido a María y a José, consagraste la vida doméstica con inefables virtudes: haz que nosotros con el auxilio de ambos, nos instruyamos con los ejemplos de tu santa Familia, y alcancemos su eterna compañía. Tú que vives y reinas.
EPISTOLA
Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Colosenses. (III, 12-17.)
Hermanos: Revestios como elegidos de Dios, como santos y amados (suyos), de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de modestia y de paciencia, soportándoos mutuamente y perdonándoos los unos a los otros, si alguien tuviese queja contra otro. Como el Señor os perdonó a vosotros, así debéis hacer vosotros. Más, sobre todas estas cosas, tened caridad, porque ella es el vínculo de la perfección. Y la paz de Cristo salte gozosa en vuestros corazones, pues por ella habéis sido llamados a formar un solo Cuerpo. Y sed agradecidos. La Palabra de Cristo habite copiosa en vosotros en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos los unos a los otros con salmos, e himnos, y cánticos espirituales, cantando con gracias a Dios en vuestros corazones. Todo cuanto hagáis, de palabra o de obra, hacedlo en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, dando gracias a Dios y al Padre por El.
En este trozo del Apóstol San Pablo hallamos enumeradas las virtudes domésticas que deben adornar al hogar cristiano: dulzura, humildad, paciencia, virtudes que templan al alma contra el choque de los defectos y diferencias de carácter y temperamento; el amor mutuo que hace que cada uno se ingenie por aliviar las cargas de los demás, que sólo conoce las desgracias y flaquezas para dulcificar su amargura; la benévola indulgencia que sabe olvidar los roces inevitables, y predispone los corazones heridos al perdón, por imitar al Señor que todo lo perdonó. Todas estas disposiciones morales tienen su raíz en la caridad, de la que son como reflejos: merced a ella se perfeccionan las relaciones domésticas, se sobrenaturalizan y se desarrollan dentro de un amor profundo, de respeto, de mutuas atenciones, de sumisión y de obediencia. La práctica de estas virtudes, unida a los actos de religión que santifican todas las alegrías y las penas naturalmente anejas a la vida de familia, garantiza a los hombres la mayor participación posible en la felicidad de que pueden gozar aquí abajo, buscando su perfecto dechado en las figuras de Jesús, de María y de José.
GRADUAL
Una cosa he pedido al Señor y esta buscaré: morar en la Casa del Señor todos los días de mi vida. — V. Dichosos los que habitan en tu Casa, Señor: te alabarán por los siglos de los siglos.
ALELUYA
Aleluya, aleluya. —- V. Verdaderamente tú eres un Rey escondido, eres el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya.
EVANGELIO
Continuación del santo Evangelio según San Lucas. (II, 42, 52.)
Cuando Jesús fué de doce años, subieron ellos a Jerusalén, conforme a la costumbre del día de fiesta. Y, pasados los días, volviendo ellos, se quedó el Niño Jesús en Jerusalén; y no lo advirtieron sus padres. Pensando que estaría en la caravana, anduvieron el camino de un día, y le buscaron entre l o s parientes y conocidos. Y, no encontrándole, volvieron a Jerusalén, buscándole. Y aconteció que, tres días después, le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. Y, todos los que le oían, se admiraban de su prudencia, y de sus respuestas. Y, cuando le vieron se pasmaron. Y le dijo su Madre: Hijo ¿por qué nos has hecho esto? He aquí que tu padre y yo te hemos buscado con dolor. Y El les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que me conviene atender a las cosas de mi Padre? Pero ellos no entendieron lo que les dijo. Y bajó con ellos y vino a Nazaret: y estaba sujeto a ellos. Y su Madre conservaba en su corazón todas estas palabras. 'Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad y en gracia, delante de Dios y de los hombres.
¡Oh Jesús! has bajado del cielo para enseñarnos. La flaqueza de la infancia que te oculta a nuestras miradas, no impide que tu celo nos haga conocer al único Dios que lo ha creado todo, y a ti, su Hijo a quien envió.
Recostado en el pesebre y con una simple mirada has instruido a los pastores; bajo tus humildes pañales y en tu voluntario silencio has revelado a los Magos la luz que buscaban siguiendo a la estrella. A los doce años, explicas a los doctores de Israel las Escrituras que dan testimonio de ti; poco a poco disipas las tinieblas de la Ley con tu presencia y con tus palabras. En trueque de cumplir la voluntad de tu Padre celestial, no dudas en dejar intranquilo el corazón de tu Madre, buscando almas para iluminarlas.
Tu amor hacia los hombres ha de herir todavía con mayor dureza ese tierno corazón el día en que, por la salvación de esos mismos hombres, te haya de contemplar clavado en el madero de la cruz, expirando en medio de inmensos dolores. Sé, bendito, oh Emmanuel, en los primeros misterios de tu infancia, en los cuales apareces preocupado exclusivamente de nosotros, prefiriendo la compañía de estos hombres pecadores que un día han de conspirar contra ti, a la de tu misma Madre.
OFERTORIO
Llevaron sus padres a Jesús a Jerusalén, para presentarle al Señor.
SECRETA
Ofrecérnoste, Señor, esta Hostia de placación, y suplicárnoste humildemente que, por intercesión de la Virgen, Madre de Dios, y del bienaventurado José, consolides firmemente nuestras familias en tu paz y gracia. Por el mismo Señor.
COMUNION
Bajó Jesús con ellos, y fué a Nazaret, y estaba sujeto a ellos.
POSCOMUNION
A los que alimentas con estos celestes Sacramentos, hazlos, Señor, imitar siempre los ejemplos de tu santa Familia: para que en la hora de nuestra muerte, acompañados de la gloriosa Virgen, tu Madre, y del bienaventurado José, merezcamos ser recibidos por ti en las eternas moradas. Tú que vives y reinas.
_____________________________________________
[1] Introito de la Misa del Domingo dentro de la Octava de Epifanía. [2] Martirologio romano. [3] 8. Lucas, II, 51-52. [4] Homilía I sobre el Missus est. [5] S. Justino. Diálogo con Tritón, 88. [6] 1 León XIII. Breve Neminem fugit del 14 de Julio de 1892. [7] Coleridge. La vie de notre vie ou Histoire de Notre Seiyneur. J. C., III, c. 16. [8] Gosselin. Fie de Mgr. de Lavál, I ch. 27.

lunes, 6 de enero de 2020

Solemnidad de la Epifanía del Señor

 

  
San Gregorio Magno
ANTE LA EPIFANÍA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Habiendo nacido el Rey del cielo, se turbó el rey de la tierra porque la grandeza de este mundo se anonada en el momento que aparece la majestad del cielo. Mas sé nos ocurre preguntar: ¿qué razones hubo para que inmediatamente que nació en este mundo nuestro Redentor fuera anunciado por los ángeles a los pastores de la Judea, y a los magos del Oriente no fuera anunciado por los ángeles sino por una estrella, para que viniesen a adorarlo?
Porque a los judíos, como criaturas que usaban de su razón, debía anunciarles esta nueva un ser racional, esto es, un ángel; y los gentiles, que no sabían hacer uso de su razón, debían ser guiados al conocimiento de Dios, no por medio de palabras, sino por medio de señales. De aquí que dijera San Pablo: 'Las profecías fueron dadas a los fieles, no a los infieles; las señales a los in fieles, no a los fieles', porque a aquéllos se les han dado las profecías como fieles, no a los infieles, y a éstos se les han dado señales como infieles, no a los fieles.
Es de advertir también que los Apóstoles predicaron a los gentiles a nuestro Redentor cuando era ya de edad perfecta; y que mientras fue niño, que no podía hablar naturalmente, es una estrella la que lo anuncia; la razón es porque el orden racional exigía que los predicadores nos dieran a conocer con su palabra al Señor que ya hablaba, y cuando todavía no hablaba lo predicasen muchos elementos.
Debemos considerar en todas estas señales que fueron dadas tanto al nacer como al morir el Señor, cuánta debió ser la dureza de corazón de algunos judíos, que no llegaron a conocerlo ni por el don de profecía, ni por los milagros.
Todos los elementos han dado testimonio de que ha venido su Autor. Porque, en cierto modo, los cielos lo reconocieron como Dios, pues inmediatamente que nació lo manifestaron por medio de una estrella. El mar lo reconoció sosteniéndolo en sus olas; la tierra lo conoció porque se estremeció al ocurrir su muerte; el sol lo conoció ocultando a la hora de su muerte el resplandor de sus rayos; los peñascos y los muros lo conocieron porque al tiempo de su muerte se rompieron; el infierno lo reconoció restituyendo los muertos que conservaba en su poder. Y al que habían reconocido como Dios todos los elementos insensibles, no lo quisieron reconocer los corazones de los judíos infieles y más duros que los mismos peñascos, los cuales aún hoy no quieren romperse para penitencia y rehúsan confesar al que los elementos, con sus señales, declaraban como Dios.
Y aun ellos, para colmo de su condenación, sabían mucho antes que había de nacer el que despreciaron cuando nació; y no sólo sabían que había de nacer,
sino también el lugar de su nacimiento. Porque preguntados por Herodes, manifestaron este lugar que habían aprendido por la autoridad de las Escrituras. Refirieron el testimonio en que se manifiesta que Belén sería honrada con el nacimiento de este nuevo caudillo, para que su misma ciencia les sirviera a ellos de condenación y a nosotros de auxilio para que creyéramos.
Perfectamente los designó Isaac cuando bendijo a su hijo Jacob, pues estando ciego y profetizando, no vio en aquel momento a su hijo, a quien tantas cosas predijo para lo sucesivo; esto es, porque el pueblo judío, lleno del espíritu de profecía y ciego de corazón, no quiso reconocer presente a aquel de quien tanto se había predicho.
Inmediatamente que supo Herodes el nacimiento de nuestro Rey, recurre a la astucia con el fin de no ser privado de su reino terreno. Suplica a los magos que le anunciasen a su vuelta el lugar en donde estaba el Niño; simula que quiere ir también a adorarlo, para sí pudiera tenerlo entre manos, quitarle la vida. Mas ¿de qué vale la malicia de los hombres contra los designios de Dios? Escrito está: 'No hay sabiduría, ni prudencia, ni consejo contra el Señor'. Así la estrella que apareciera guió a los Magos, que hallan al Rey recién nacido, le ofrecen sus dones y son avisados en sueños para que no volviesen a ver a Herodes, y de esta manera sucedió que Herodes no pudiera encontrar a Jesús, a quien buscaba.
¿Quiénes están representados en la persona de Herodes sino los hipócritas, los cuales, pareciendo que sus obras buscan al Señor, nunca merecen hallarlo?
Los Magos ofrecen oro, incienso y mirra; el oro conviene al rey, el incienso se ponía en los sacrificios ofrecidos a Dios; con la mirra eran embalsamados los cuerpos de los difuntos. Por consiguiente, con sus ofrendas místicas predican los Magos al que adoran: con el oro, como rey; con el incienso, como Dios, y con la mirra, como hombre mortal.
Hay algunos herejes que creen en Jesús como Dios, pero niegan su reino universal; éstos le ofrecen incienso, pero no quieren ofrecerle también el oro. Hay otros que le consideran como rey, pero no lo reconocen como Dios: éstos le ofrecen el oro y rehúsan ofrecerle el incienso. Y hay algunos que lo confiesan como Dios y como rey, pero niegan que tomase carne mortal: éstos le ofrecen incienso y oro, y rehúsan ofrecerle la mirra de la mortalidad.
Ofrezcamos nosotros al Señor recién nacido oro, confesando que reina en todas partes; ofrezcámosle incienso, creyendo que Aquel que se dignó aparecer en el templo era Dios antes de todos los siglos; ofrezcámosle mirra, confesando que Aquel de quien creemos que fue impasible en su divinidad, fue mortal por haber tomado nuestra carne.
En el oro, incienso y mirra puede darse otro sentido. Con el oro se designa la sabiduría, según Salomón, el cual dice: 'Un tesoro codiciable descansa en
boca del sabio'. Con el incienso que se quema en honor de Dios se expresa la virtud de la oración, según el Salmista, el cual dice: 'Diríjase mi oración a tu presencia a la manera del incienso'. Por la mirra se representa la mortificación de nuestra carne; de aquí que la Santa Iglesia diga de los operarios que trabajan hasta la muerte por Dios: 'Mis manos destilaron mirra'.
Por consiguiente, ofrecemos oro a nuestro rey recién nacido si resplandecemos en su presencia con la claridad de la sabiduría celestial. Le ofrecernos incienso, si consumimos los pensamientos carnales, por medio de la oración, en el ara de nuestro corazón, para que podamos ofrecer al Señor un aroma suave por medio de deseos celestiales. Le ofrecemos mirra, si mortificamos los vicios de la carne por medio de la abstinencia. La mirra, como hemos dicho, es un preservativo contra la putrefacción de la carne muerta. La putrefacción de la carne muerta significa la sumisión de este nuestro cuerpo mortal al ardor de la impureza, como dice el profeta de algunos: 'Se pudrieron dos jumentos en su estiércol' (Joel, 1, 17). El entrar en putrefacción los jumentos en su estiércol significa terminar los hombres su vida en el hedor de la lujuria. Por con siguiente, ofrecernos la mirra a Dios cuando preservamos a este nuestro cuerpo mortal de la podredumbre de la impureza por medio de la continencia.
Al volver los Magos a su país por otro camino distinto del que trajeron nos manifiestan una cosa que es de suma importancia. Poniendo por obra la advertencia que recibieron en sueñas, nos indican qué es lo que nosotros debemos hacer.
Nuestra patria es el paraíso, al que no podemos llegar, conocido Jesús, por el camino por donde vinimos. Nos hemos separado de nuestra patria por la soberbia, por la desobediencia, siguiendo el señuelo de las cosas terrenas y gustando el manjar prohibido; es necesario que volvamos a ella, llorando, obedeciendo, despreciando las cosas terrenas y refrenando los apetitos de nuestra carne. Por consiguiente, volvemos a nuestra patria por un camino muy distinto, porque los que nos hemos separado de los goces del paraíso con los deleites de la carne, volvemos a ellos por medio de nuestros lamentos.
De aquí que sea necesario, hermanos carísimos, que con mucho temor y temblor pongamos siempre ante nuestra vista, por una parte las culpas de nuestras obras, y por otra el estrecho juicio a que se nos ha de someter. Pensemos en la severidad con que ha de venir el justo juez, que nos amenaza con un estrechísimo juicio y ahora está oculto a nuestra vista; que amenaza con severos castigos a los pecadores, y, no obstante, todavía las espera: que está dilatando su segunda venida para encontrar menos a quiénes condenar. Castiguemos con el llanto nuestras culpas, y prevengamos su presencia por medio de la confesión.
No nos dejemos engañar por fugaces placeres, ni tampoco nos dejemos seducir por vanas alegrías. No tardaremos en ver al juez que dijo: '¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis'. Por eso dijo
Salomón: 'La risa será mezclada con el dolor, y el fin de los goces será ocupado por el llanto'. Y en otro lugar dice: 'He considerado la risa como un error, y he dicho al gozo: ¿por qué engañas en vano?'
Temamos mucho los preceptos de Dios, si con sinceridad celebramos las fiestas de Dios; porque es un sacrificio muy grato a Dios la aflicción de los pecados, como dice el Salmista: 'El espíritu atribulado es un sacrificio para Dios'. Nuestros pecados antiguos quedaron borrados al recibir el bautismo; mas después de recibido hemos cometido muchísimos, pero no nos podemos volver a lavar con su agua.
Puesto que hemos manchado nuestra vida después de recibido el bautismo, bauticemos con lágrimas nuestra conciencia, para que, volviendo a nuestra patria por distinto camino del que llevamos, los que nos hemos separado de él atraídos por los bienes terrenales volvamos a él llenos de amargura por los males que hemos obrado, con el auxilio de Nuestro Señor Jesucristo.
San Gregorio Magno (Homilía X in Evangelia)


 

La Adoración de los Reyes Magos desenmascara a los herejes que se niegan a reconocer a Jesús como Rey, Como Dios y como Redentor

 
 
 
Esta fiesta nos enseña la doble naturaleza de Jesucristo es decir la Encarnacion del Hijo de Dios que vino a redimirnos del Pecado.

Hoy reconocemos la realeza de Jesucristo con el oro como nuestro Rey que nos gobierna, con el incienso como nuestro Dios y con la Mirra como nuestro Redentor.

San Gregorio Magno nos enseña   que al adorar a Jesucristo nosotros también podemos ofrecerle a Oro, Incienso  y Mirra. “Ofreceremos, pues, oro a este nuevo Rey, si resplandecemos delante de él con la luz de la sabiduría; el incienso, si por medio de la oración con nuestras oraciones exhalamos en su presencia olor fragante; y mirra si con la abstinencia mortificamos los apetitos de la sensualidad”. 
San Agustín, in sermonibus de Epiphania




“Se le ofrece el oro como a un gran rey, se quema el incienso en su presencia como delante de Dios, y se le ofrece la mirra como a aquél que había de morir por la salvación de todos.” 

Remigio
“Debe notarse que cada uno de los tres no presenta por sí separadamente uno de los tres dones, sino que cada uno ofrece los tres, predicando así al rey, al hombre y a Dios.”


 
 “cayendo de rodillas, lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra” (Mt 2,11).
 
Sucede lo contrario con los herejes.



 

San Agustín, in sermonibus de Epiphania. Así como los magos desean un Redentor, Herodes teme un sucesor. Esto es lo que significan aquellas palabras: "Y el Rey Herodes, cuando lo oyó, se turbó".

San Gregorio Magno: ¿Quiénes están representados en la persona de Herodes sino los hipócritas, los cuales, pareciendo que sus obras buscan al Señor, nunca merecen hallarlo?
Los Magos ofrecen oro, incienso y mirra; el oro conviene al rey, el incienso se ponía en los sacrificios ofrecidos a Dios; con la mirra eran embalsamados los cuerpos de los difuntos. Por consiguiente, con sus ofrendas místicas predican los Magos al que adoran: con el oro, como rey; con el incienso, como Dios, y con la mirra, como hombre mortal.
Hay algunos herejes que creen en Jesús como Dios, pero niegan su reino universal; éstos le ofrecen incienso, pero no quieren ofrecerle también el oro. Hay otros que le consideran como rey, pero no lo reconocen como Dios: éstos le ofrecen el oro y rehúsan ofrecerle el incienso. Y hay algunos que lo confiesan como Dios y como rey, pero niegan que tomase carne mortal: éstos le ofrecen incienso y oro, y rehúsan ofrecerle la mirra de la mortalidad.
Ofrezcamos nosotros al Señor recién nacido oro, confesando que reina en todas partes; ofrezcámosle incienso, creyendo que Aquel que se dignó aparecer en el templo era Dios antes de todos los siglos; ofrezcámosle mirra, confesando que Aquel de quien creemos que fue impasible en su divinidad, fue mortal por haber tomado nuestra carne.


 



 
 
San Agustín: Todos los errores de los herejes acerca de Cristo se pueden reducir a tres clases: los concernientes a su divinidad, a su humanidad, o a ambas a la vez ( Sobre las hereitas. 8).


Los santos padres han visto en la adoración que hicieron los Reyes Magos la aceptación de la divinidad de Jesucristo por parte de los pueblos paganos.

Oh Dios, que por una estrella guiaste  a los magos a la adoración de tu Hijo Jesucristo os rogamos que conduzcas a ti mismo a los sabios y los grandes  de toda la tierra para que toda rodilla se doble ante tu  Santísima Trinidad , y lleva cautivo a cada pensamiento.  Por Jesucristo nuestro Señor. Amén
 

“Vieron al Niño con María y, postrados, le adoraron”

(Mt. 2, 11).

“Vieron al Niño con María y, postrados, le adoraron” (Mt. 2, 11). 
 
La Tradición de la Iglesia los venera como Santos. Un antiguo comentarista del Evangelio de San Marcos y entre las obras de San Juan Crisóstomo dice que después de que fueron bautizados en Persia por el apóstol Santo Tomás, se convirtieron en evangelizadores. Se dice que sus cuerpos  fueron trasladado a Constantinopla después de los primeros emperadores cristianos, de allí fueron llevados a Milán donde el lugar en el que fueron depositados todavía se muestra en la iglesia de los dominicos de aquella ciudad. El emperador Federico Barbarroja habiendo tomado Milán, causó  que fueran trasladados  a Colonia, en Alemania, en el siglo XII. La catedral de Colonia contiene   los restos de los Santos Reyes Magos.
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2
“Si los magos hubieran buscado al Salvador como a un rey terrenal, una vez que lo hubieran encontrado no lo habrían dejado jamás. Pero no fue así, sino que lo adoraron y se volvieron. Después de haber vuelto a su país, se mostraron más fieles a Dios que antes, y con su predicación convirtieron a muchos. Más tarde, cuando Tomás llegó a aquellas regiones, se unieron a él, y después de bautizados fueron sus compañeros en la predicación del Evangelio.”


Sus nombres están en el  Martirologio menciona a San Gaspar el primero de Enero, San Melchor el día seis y San Baltasar el once (Acta SS., I, 8, 323, 664).


“A estos ciegos paganos Dios les anunció con mucha anticipación el Nacimiento del Salvador....Me impresionó que pasaran su día de fiesta al sábado, mientras antes celebraban el viernes.” Ana Catalina Emmerich

La mística  Ana Catalina Emmerick  dice que después de esta revelación divina ellos dejaron sus costumbres paganas y empezaron a adorar a Dios y ofrecieron sus reinos y sus pueblos al Dios verdadero.
Ella nos dice que  eran  tres reyes pero llegaron en  caravanas acompañados de 200 personas.


Isaías 60:6
Te verás cubierta de caravanas de camellos que vienen de Madián y de Efá; vendrán todos los de Sabá, cargados de oro y de incienso, y proclamarán las acciones gloriosas del Señor.


La Mística Sor María de Jesús de Ágreda también describe que los  Reyes Magos por medio de la anticipada revelación divina del nacimiento del redentor les infundió  el deseo de buscarlo y adorarlo y luego de su encuentro dedicaron sus vidas y reinos al Dios Verdadero. “Ellos se tornaron apóstoles del Redentor y su celo encontró poderoso auxiliar en la reliquia que habían llevado y que habían colocado en un relicario de oro y de piedras preciosas. De este relicario salía un perfume tan penetrante que se sentía casi a una legua de distancia, pero solamente para aquellos que tenían Fe.”



 

San José fue declarado por el Papa Benedicto XV en 1920 como santo patrón contra el comunismo, contra el contagio del socialismo, contra el naturalismo y contra la relajación moral

    Actualmente el  mayor enemigo de nuestra Iglesia es el marxismo y su agenda anti católica que se ha infiltrado en la Jerarquía...