Por sus llagas hemos sido sanados ♰♰♰

martes, 21 de enero de 2020

Santa Inés, ejemplo de “doble martirio: el de la castidad y el de la fe”


Filipenses 2:15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.
 
Martirologio Romano: Memoria de santa Inés, virgen y mártir, que siendo aún adolescente, ofreció en Roma el supremo testimonio de la fe, consagrando con el martirio el título de la castidad. Obtuvo victoria sobre su edad y sobre el tirano, suscitó una gran admiración ante el pueblo y adquirió una mayor gloria ante el Señor. Hoy se celebra el día de su sepultura (s. III/IV).
 
Etimología: Inés = aquella que se mantiene pura, es de origen griego.
 Inés viene de "agnus" o cordero, símbolo de ofrenda de Jesucristo.
Inés es un nombre de origen griego αγνη ("hagnē"), forma femenina de αγνος (hagnós), que significa "casto" o "sagrado". O bien, del latín de la palabra "agnus" que significa "cordero".
 
En torno a ella surgió la costumbre de los corderos blancos de cuya lana se hacen palios que usan Papas, Patriarcas y Arzobispos en las ceremonias litúrgicas más solemnes. 
 
Santa Inés ha sido siempre considerada en la Iglesia como patrona de la pureza. Es una de las más populares santas cristianas, y su nombre está incluido en el canon de la misa.
 
San Gregorio Magno nos enseña que: Nosotros tenemos las antorchas encendidas en nuestras manos cuando, con las buenas obras, damos a nuestros prójimos buenos ejemplos.
 
 
 
“Puedes manchar tu espada con Mi sangre, pero nunca profanarás mi cuerpo que he consagrado a Cristo”
 
 
 

Oficio de lectura, 21 de enero. Santa Inés, Virgen y mártir
No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria
Del tratado de san Ambrosio, obispo, sobre las vírgenes.
Libro 1, caps. 2. 5. 7-9

Celebramos hoy el nacimiento para el cielo de una virgen, imitemos su integridad; se trata también de una mártir, ofrezcamos el sacrificio. Es el día natalicio de santa Inés. Sabemos por tradición que murió mártir a los doce años de edad. Destaca en su martirio, por una parte, la crueldad que no se detuvo ni ante una edad tierna; por otra, la fortaleza que infunde la fe, capaz de dar testimonio en la persona de una jovencita.

¿Es que en aquel cuerpo tan pequeño cabía herida alguna? Y, con todo, aunque en ella no encontraba la espada donde descargar su golpe, fue ella capaz de vencer a la espada. Y eso que a esta edad las niñas no pueden soportar ni la severidad del rostro de sus padres, y si distraídamente se pinchan con una aguja, se poner a llorar como si se tratara de una herida.

Pero ella, impávida entre las sangrientas manos del verdugo, inalterable al ser arrastrada por pesadas y chirriantes cadenas, ofrece todo su cuerpo a la espada del enfurecido soldado, ignorante aún de lo que es la muerte, pero dispuesta a sufrirla; al ser arrastrada por la fuerza al altar idolátrico, entre las llamas tendía hacia Cristo sus manos, y así, en medio de la sacrílega hoguera, significaba con esta posición el estandarte triunfal de la victoria del Señor; intentaban aherrojar su cuello y sus manos con grilletes de hierro, pero sus miembros resultaban demasiado pequeños para quedar encerrados en ellos.

¿Una nueva clase de martirio? No tenía aún edad de ser condenada, pero estaba ya madura para la victoria; la lucha se presentaba difícil, la corona fácil; lo que parecía imposible por su poca edad lo hizo posible su virtud consumada. Una recién casada no iría al tálamo nupcial con la alegría con que iba esta doncella al lugar del suplicio, con prisa y contenta de su suerte, adornada su cabeza no con rizos, sino con el mismo Cristo, coronada no de flores, sino de virtudes.

Todos lloraban, menos ella. Todos se admiraban de que, con tanta generosidad, entregara una vida de la que aún no había comenzado a gozar, como si ya la hubiese vivido plenamente. Todos se asombraban de que fuera ya testigo de Cristo una niña que, por su edad, no podía aún dar testimonio de sí misma. Resultó así que fue capaz de dar fe de las cosas de Dios una niña que era incapaz legalmente de dar fe de las cosas humanas, porque el Autor de la naturaleza puede hacer que sean superadas las leyes naturales.

El verdugo hizo lo posible para aterrorizarla, para atraerla con halagos, muchos desearon casarse con ella. Pero ella dijo:

«Sería una injuria para mi Esposo esperar a ver si me gusta otro; él me ha elegido primero, él me tendrá. ¿A qué esperas, verdugo, para asestar el golpe? Perezca el cuerpo que puede ser amado con unos ojos a los que no quiero».

Se detuvo, oró, doblegó la cerviz. Hubieras visto cómo temblaba el verdugo, como si él fuese el condenado; como temblaba su diestra al ir a dar el golpe, cómo palidecían los rostros al ver lo que le iba a suceder a la niña, mientras ella se mantenía serena. En una sola víctima tuvo lugar un doble martirio: el de la castidad y el de la fe. Permaneció virgen y obtuvo la gloria del martirio.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que eliges a los débiles para confundir a los fuertes de este mundo, concédenos a cuantos celebramos el triunfo de tu mártir santa Inés imitar la firmeza de su fe. Por nuestro Señor Jesucristo.

 
 
Que nunca me aparte de ti y, que por la intercesión de Santa Inés, bajo el amparo protector de la Virgen María me mantengas siempre alejado de las ocasiones de pecado.
Amén
 
 
Oración de petición a Santa Inés
(Autor :Tomás de Kempis)
Traducción para uso interno: 

 Oh dulce Santa Inés, yo sinceramente imploro tu misericordia y me encomiendo a tus oraciones. Oh noble virgen, que despreciaste todas las cosas de la tierra y preferiste el amor de Cristo a la gloria del mundo. La diste la bienvenida a la muerte, mientras los santos ángeles estaban esperando tu alma para otorgarte los placeres del Paraíso, donde, adornada con la palma del martirio, llegaste a las bodas de tu Esposo celestial. Yo también le busco; dignate interceder por mí para que El me conceda la salud de la mente y del cuerpo, refrenar las tentaciones del diablo, extinguir los deseos de la carne, darme tiempo para el verdadero arrepentimiento y enmendar mi vida, concederme el perdón de todos mis pecados, junto con las gracias para alcanzar un buen fin y una muerte feliz. Amen.
 
 
Oración en honor de Santa Inés
Traducida para uso interno 

 Dulce Señor Jesucristo, fuente de todas las virtudes, amante de las vírgenes, vencedor poderoso de los demonios, erradicador de vicios! dígnate poner tus ojos en mi debilidad, y por la intercesión de María santísima, Madre y Virgen, y de Tu amada esposa Santa Inés, virgen y mártir gloriosa, concédeme la ayuda de tu gracia celestial, a fin de que yo pueda aprender a despreciar todas las cosas terrenales, y amar lo que es celestial, para oponerme a los vicios y ser a prueba de toda tentación, para caminar con firmeza en el camino de la virtud, no buscar honores, a huir de los placeres, llorar por mis ofensas pasadas, para mantenerme lejos de las ocasiones del mal, para mantenerme libre de malos hábitos, para buscar la compañía de los buenos, y perseverar en la justicia, a fin de que, con la ayuda de tu gracia, yo pueda merecer la corona de la vida eterna, junto con Santa Agnes y todos los santos, en tu reino para siempre jamás. Amen.

(Indulgencia de 100 días, Pío IX, 1854)






Bergoglio no quiso recibir los corderos para la bendición tradicional en el Día de Santa Inés entonces las monjitas invitaron a Matteo Salvini

 Con este hecho Bergoglio despreció  el Papado instituido por Cristo puesto que El palio es un símbolo del papado más antiguo que la famosa tiara.


 

lunes, 20 de enero de 2020

Novena a la Capa Santa de San José



 
Novena para pedir el amparo bajo el manto sagrado de San José para honrarlo y pedirle su patrocinio

La Novena:
1.- Esta novena en honor de San José es llamada el Santo Manto de San José, para merecer el patrocinio de este gran santo de una manera particular y especial y a la vez tributarle honor.

2.- Es para ser recitada durante treinta días consecutivos en la memoria de los treinta años de San José en compañía de Jesús , Hijo de Dios. Si por alguna razón usted no puede recitar la oración de un día en particular, usted puede compensarla al recitarla el día 30, las veces que le faltó rezar la oración de la novena.

3.- Las gracias extraordinarias obtenidas por esta oración son innumerables. De hecho, Santa Teresa, dijo: " Si usted quiere realmente creer en él, pruébelo recitando la novena y finalmente se convencerá."

4.- Es más eficaz esta novena cuando se hace oración por las almas del Purgatorio.

 Con la misma solicitud que ayudamos a secar las lágrimas de las almas que sufren, podemos esperar que San José nos ayudará a secar nuestras lágrimas en nuestras necesidades. De esta manera, La Capa Santa de San José se extiende sobre nosotros y nos servirá como un escudo contra todos los peligros que nos acechan, de modo que podamos un día, con la gracia de Dios, obtener la salvación eterna.

Nuestro Señor y Nuestra Señora nos invita a amar , honrar y rezar a San José:
El mismo Jesús dijo a Santa Margarita, "Me gustaría que todos los días se ofrezcan oraciones especiales a mi madre y a San José, mi más dulce guardián .

"La Santísima Virgen le dijo a la Venerable Sor María de Jesús de Ágreda con relación a San José:
"Usted debe asegurarse de aumentar continuamente su amor y dedicación a este gran santo. En todas sus necesidades, usted debe servirse de su protección, bajo todas las circunstancias usted debe animar a tantas personas como le sea posible hacia esta devoción, de hecho, lo que mi devoto esposo pide en el cielo, Dios todopoderoso lo concederá en la Tierra"
 




Se reza todo hasta el final cada día, hasta completar la novena.   

+ En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

T. Jesús, María y José, les doy mi corazón y el alma mía.

 A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)

 
 I
Oh Glorioso Patriarca San José, yo humildemente me postro ante ti. Ruego al Señor Jesús, a tu Esposa Inmaculada, la Virgen María, y todos los Ángeles y los Santos en la Corte Celestial, que me acompañen en esta devoción.

Te ofrezco este Manto precioso, mientras que prometo mi más sincera fe y devoción. Me comprometo a hacer todo en mi poder para honrarte a lo largo de mi vida para probar mi amor por ti.

  Ayúdame, San José. Asísteme ahora y durante toda mi vida, pero especialmente en el momento de mi muerte, como tu fuiste asistido por Jesús y María, para unirnos un día en el Cielo y allí honrarte por toda la eternidad. R. Amén.

II
 Oh Glorioso Patriarca San José, postrado, delante de ti y de tu Divino Hijo, Jesús, te ofrezco, con sincera devoción, este precioso tesoro de la oración, siendo siempre consciente de las numerosas virtudes que adornan tu sagrada Persona.

 En ti, Oh Glorioso Patriarca, se cumplió el sueño de tu precursor del primer José, que de por sí parece haber sido enviado por Dios para preparar el camino para tu presencia en esta tierra.

De hecho, no sólo te ha rodeado por el esplendor luminoso de los rayos del Sol Divino, de Jesús, sino que también tú fuiste espléndidamente reflejado en la brillante luz de la luna mística, la Santísima Virgen María.

  Oh Glorioso Patriarca, si el ejemplo del anciano Jacob, quien fue personalmente a felicitar a su hijo predilecto, quien fue exaltado en el trono de Egipto, sirvió para traer a todos sus descendientes allí, acaso no, deben el ejemplo de Jesús y María, que te honran con su mayor respeto y confianza, servirme para llevarme a mi tu fiel devoto, que me presente a ti con este Manto precioso en tu honor.

  Concédeme, oh Gran San José, que Dios Todopoderoso pueda a su vez dirigir una mirada benévola hacia mí. Pues el ancestral José no rechazó a sus hermanos culpables y crueles, sino más bien los acepto con amor y protección y los salvó del hambre y la muerte, te lo suplico, Oh Glorioso Patriarca, a través de tu intercesión, haz que el Señor nunca me abandone en este exilio de valle de dolores.

 Haz que él siempre me nombre como uno de sus fieles siervos que viven tranquilos y seguros, bajo el patrocinio de tu Manto Santo.  Haz que yo pueda vivir siempre dentro de la protección de este patrocinio, todos los días de mi vida y sobre todo en el momento en que respire mi último aliento. R. Amén.

 

  I
  Yo te saludo oh Glorioso San José, tú que estás encargado de invaluables tesoros del Cielo y la Tierra y eres el Padre adoptivo de Aquel que nutre a todas las criaturas del universo. Tú eres, después de María, el santo más digno de nuestro amor y devoción.

Tú solo, por encima de todos los Santos, has sido elegido para ese honor supremo de la crianza, orientación, de alimentar e incluso abrazar al Mesías, a quien tantos reyes y profetas habrían deseado mirar.

  San José, salva mi alma y obtén para mí de la Divina Misericordia de Dios la petición que te ruego humildemente _________ Y para las almas del Purgatorio, concédeles un gran alivio en su dolor.
 


A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)



II
  Oh poderoso San José, tú fuiste proclamado patrono de la Iglesia Universal, por lo tanto, yo pido tu auxilio, por encima de todos los otros Santos, como el mayor protector de los afligidos, y ofrezco incontables bendiciones a tu generosísimo corazón, siempre dispuesto a ayudar en cualquier necesidad.

  A ti, oh Glorioso San José, vienen las viudas, los huérfanos, los abandonados, los afligidos, los oprimidos. No hay dolor, angustia o agonía que no has consolado. Dígnate, te ruego, utilizar en mi nombre los dones que Dios te ha dado, hasta que a mi también me concedas la respuesta a mi petición y que las almas benditas del purgatorio, recen a San José por mí. 

 A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional.. (Recitar 3 Gloria...)



III
  Innumerables son aquellos que han rezado a ti antes que yo y han recibido consuelo y paz, gracias y favores. Mi corazón, tan triste y doloroso, no puede encontrar reposo en medio de esta prueba que me acosa.

Oh Glorioso San José, tú sabes todas mis necesidades, incluso antes de que las pronuncie en la oración. Tú sabes lo importante que esta petición es para mí. Me postro ante ti mientras suspiro bajo el peso del problema que se enfrenta a mí.

  No hay corazón humano en el cual pueda confiar mi dolor, y aunque me encuentre a un ser compasivo que estaría dispuesto a asistirme, todavía no podría ayudarme. Sólo tú puedes ayudarme en mi dolor, San José, y te ruego oigas mi súplica.

Acaso No ha dejado Santa Teresa escrito en sus diálogos que el mundo debe siempre saber: "Todo lo que pidáis de San José, lo recibiréis."

  Oh San José, consolador de los afligidos, ten piedad de mi tristeza y compadécete de las pobres almas que ponen en ti tanta esperanza en sus oraciones.



A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)


IV
1.Oh Sublime Patriarca San José, a causa de tu perfecta obediencia a Dios, interceder por mí.

2.Por tu santa vida llena de gracia y de méritos, oye mi oración.

3.Por tu nombre dulcísimo, ayúdame.

4.Por tus lágrimas santísimas, confórtame.

5.Por tu siete dolores, intercede por mí.

6.Por tus siete alegrías, consuélame.

7.De todo mal del cuerpo y del alma, líbrame.

8.De todos los peligros y desastres, sálvame.

9.Ayúdame con tu poderosa intercesión y obtenme, por tu poder y misericordia, *todo lo necesario para mi salvación y en particular el favor que ahora te presento con gran necesidad _____________ .

 
A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)


V
  Oh Glorioso San José, son innumerables las gracias y favores que has obtenido para las almas afligidas. Asistes a los Enfermos de cualquier naturaleza, ayudas a los oprimidos, perseguidos, traicionados, privado de todo consuelo humano, incluso aquellos que necesitan del pan de vida,  todos los que imploran tu poderosa intercesión son consolados en su aflicción.

  Oh querido San José, no permitas que yo sea el único de todos los que han apelado a ti, a quien niegues esta petición que yo tan ardientemente te suplico. Demuéstrame incluso a mí, tu bondad y generosidad, para que pueda gritar en acción de gracias, "¡Gloria eterna a nuestro Santo Patriarca San José, mi gran protector en la Tierra y el defensor de las Almas Santas en el Purgatorio." 
 


A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)



VI
  Eterno Padre, que estás en el cielo, por los méritos de Jesús y María, te ruego me concedas mi petición.

En el nombre de Jesús y María, me postro ante tu presencia Divina y te ruego que aceptes mi súplica llena de esperanza para perseverar en la oración para que pueda ser contado entre la multitud de aquellos que viven bajo el patrocinio de San José.

Extiende tu bendición sobre este precioso tesoro de las oraciones que ofrezco hoy a él como prenda de mi devoción.


A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)



 1.San José, ruega para que Jesús pueda entrar en mi alma y me santifique.

2.San José, ruega para que Jesús pueda entrar en mi corazón e inspirarme con la caridad.

3.San José, ruega para que Jesús pueda entrar en mi mente y me ilumine.

4.San José, ruega para que Jesús pueda guiar mi voluntad y la refuerce.

5.San José, ruega para que Jesús pueda dirigir mis pensamientos y purificarlos.

6.San José, ruega para que Jesús pueda guiar mis buenos deseos y dirigirlos.

7.San José, ruega para que Jesús pueda mirar mis acciones y extienda sobre mi sus bendiciones.

8.San José, ruega para que Jesús me inflame de amor por él.

9.San José, solicita de mi parte a Jesús la imitación de tus virtudes.

10.San José, pide de mi parte a Jesús un verdadero espíritu de humildad .

11.San José, pide de mi parte a Jesús mansedumbre de corazón.

12.San José, pide de mi parte a Jesús la paz del alma.

13.San José, pide de mi parte a Jesús el santo temor del Señor.

14.San José, pide de mi parte a Jesús un deseo de perfección.

15.San José, pide de mi parte a Jesús una dulzura de corazón.

16.San José, pide de mi parte a Jesús un corazón puro y caritativo.

17.San José, pide de mi parte a Jesús la sabiduría de la fe.

18.San José, pide de mi parte a Jesús su bendición de la perseverancia de mis buenas obras.

19.San José, pide de mi parte a Jesús la fuerza para llevar mis cruces.

20.San José, pide de mi parte a Jesús el desprecio por los bienes materiales de este mundo.

21.San José, pide de mi parte a Jesús la gracia de caminar siempre en el camino angosto hacia el Cielo.

22.San José, pide de mi parte a Jesús la gracia de evitar toda ocasión de pecado.

23.San José, pide de mi parte a Jesús un deseo santo de la felicidad eterna.

24.San José, pide de mi parte a Jesús la gracia de la perseverancia final.

25.San José, no me abandones.

26.San José, ruega que mi corazón nunca deje de amarte y que mis labios nunca dejen jamás de elogiarte.

27.San José, por el amor que le tienes a Jesús, haz que yo pueda aprender a amarlo.

28.San José, amablemente acéptame como tu fiel devoto.

29.San José, yo me entrego a ti, acepta mis ruegos y escucha mi oración.

30.San José, no me abandones en la hora de mi muerte.

T. Jesús, María y José, les doy mi corazón y el alma mía.

 A nuestro Padre Celestial en acción de gracias por haber exaltado a San José a una posición de dignidad tan excepcional. (Recitar 3 Gloria...)

 
I
  Acuérdate, oh purísimo esposo de María y mi amadísimo guardián, San José, que jamás se ha oído decir que alguno de los que han implorado tu protección y pedido tu ayuda, ha sido dejado sin consuelo.

Animado con esta confianza, acudo a ti con todo el fervor de mi espíritu, me encomiendo a ti. No desprecies mi súplica, oh Padre Adoptivo del Salvador, antes bien, dígnate recibirla favorablemente y concedérmela. R. Amén.

II
  Glorioso San José, esposo de la Santísima Virgen María y virginal padre de Jesús, guárdame y vela por mí, llévame por el camino de la gracia santificante, presta atención a las necesidades urgentes que ahora te pido que envuelvas dentro de los pliegues de tu manto paternal.

Aparta de mí, los obstáculos y las dificultades que se encuentran en el camino de mi oración y concede que la feliz respuesta a mi petición pueda servir para la mayor gloria de Dios y mi salvación eterna.

Como prenda de mi eterna gratitud, me comprometo a difundir la noticia de tu gloria, mientras que daré gracias al Señor por tener tanta bendición de tu poder y maravillas en el Cielo y la Tierra. R. Amén.
 

1.Señor, ten misericordia de nosotros
2.Cristo, ten misericordia de nosotros.
3.Señor, ten misericordia de nosotros.
4.Cristo óyenos.
5.Cristo escúchanos.

6.Dios Padre celestial, R. ten misericordia de nosotros.
7.Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
8.Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
9.Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
10.Santa María, R. ruega por nosotros.

11.San José, R. ruega por nosotros.
12.Ilustre descendiente de David,  ruega por nosotros.  
13.Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.  
14.Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.  
15.Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.

16.Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.  
17.Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.  
18.Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.  
19.José, justísimo, ruega por nosotros.  
20.José, castísimo, ruega por nosotros.  

21.José, prudentisimo, ruega por nosotros.  
22.José, valentísimo, ruega por nosotros.  
23.José, fidelísimo, ruega por nosotros.  
24.Espejo de paciencia, ruega por nosotros.  
25.Amante de la pobreza, ruega por nosotros.  

26.Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.  
27.Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.  
28.Custodio de Vírgenes, ruega por nosotros.  
29.Sostén de las familias, ruega por nosotros.  
30.Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.  

31.Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.  
32.Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.  
33.Terror de los demonios, ruega por nosotros.  
34.Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.

35.Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor.
36.Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor,
37.Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros.
V.- Le estableció señor de su casa.
R.- Y jefe de toda su hacienda.

Oremos
 Oh Dios, que en tu inefable providencia, te dignaste elegir a San José por Esposo de tu Santísima Madre: concédenos, te rogamos, que merezcamos tenerle por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén 

 
Oh Glorioso Patriarca San José, tú que fuiste elegido por Dios por encima de todos los hombres para ser la cabeza terrenal de la más santa de las familias, te ruego que me aceptes en los pliegues de tu manto sagrado, que llegues a ser el guardián y custodio de mi alma.

A partir de este momento, yo te elijo como mi padre, mi protector, mi consejero, mi Santo Patrón y te ruego que custodies mi cuerpo, mi alma, todo lo que soy, todo lo que poseo, mi vida y mi muerte.

  Mírame como uno de tus hijos; defiéndeme de la traición de mis enemigos, invisible o visibles, ayúdame en todo momento en todas mis necesidades, consuélame en las amarguras de mi vida, y especialmente a la hora de mi muerte.

Di tan solo una palabra a mí favor al Divino Redentor a quien tú fuiste considerado digno de sostenerlo en tus brazos, y ser digno de la Santísima Virgen María, tu castísima esposa. Pide para mí las bendiciones que me llevarán a la salvación. Inclúyeme dentro de los más queridos por ti y yo te demostraré que soy digno de tu especial amparo. R. Amén. 

 

A ti clamamos en las tribulaciones, Oh Bendito San José, suplicamos con confianza tu amparo, después de la de tu santísima esposa, la Virgen María.

  Por ese enlace sagrado de devoción que te ligó a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paternal que prodigaste al niño Jesús, te pedimos echar una mirada sobre los dones celestiales que el Divino Redentor ha obtenido para toda la humanidad a través de su Preciosa Sangre y por tu poder y misericordia, ayúdanos en nuestras necesidades.

 Oh Santo protector de la Sagrada Familia, protégenos a nosotros los niños de nuestro Señor Jesucristo, mantén lejos de nosotros los errores y males que corrompen el mundo, ayúdanos desde el cielo en nuestras luchas contra los poderes de las tinieblas.

Como tú una vez protegiste al Divino Niño de la crueldad del edicto de Herodes, ahora defiende la Iglesia y mantenla segura de todos los peligros y amenazas, reparte sobre todos nosotros tu Santo amparo, para que siguiendo tu ejemplo y con la ayuda de tu guía espiritual, todos podamos aspirar a una vida virtuosa, una muerte santa y asegurar para nosotros la bendición de la felicidad eterna en el Cielo. R. Amén.
 

miércoles, 15 de enero de 2020

San José fue declarado por el Papa Benedicto XV en 1920 como santo patrón contra el comunismo, contra el contagio del socialismo, contra el naturalismo y contra la relajación moral


 
 

Actualmente el  mayor enemigo de nuestra Iglesia es el marxismo y su agenda anti católica que se ha infiltrado en la Jerarquía que se ha tomado el control de muchos colegios católicos; con la finalidad de corromperle la mente a muchos jóvenes católicos. Los marxistas infiltrados han estado controlándolos psicológicamente y manipulándolos  emocionalmente para que miren a la Iglesia y a Dios como los ´opresores´ y para que ellos se sientan como los justicieros que tienen la finalidad de combatirlos, para que ellos se enlistan  en la causa marxista según ellos para ´liberar´ a supuestas victimas de sus 'opresores', es decir liberar al mundo de Dios y de la Iglesia y así engañados se enlistan en una guerra contra Dios, contra la familia y contra la Iglesia.
Los marxistas han manipulado a los jóvenes  para que se rebelen contra las enseñanzas dogmáticas de la Iglesia, para que se rebelen contras la autoridad de sus padres, para  vean a la familia tradicional como enemiga del ´progreso´, para que se opongan al trabajo de evangelización cristiana y se avergüencen de ella, y para que en lugar de procurar  la conversión  de los pecadores  quieran construir una nueva iglesia sin Dios, una que tenga que arrodillarse ante el mundo y pedirle perdón a los hombres malos porque las enseñanzas morales de la Iglesia  que buscan su conversión para procurar su salvación se opone a sus vicios.
Estos marxistas le han sellado la mente a muchos jóvenes que han estudiado en colegios católicos y salen siendo los peores ateos y los mayores enemigos de las enseñanzas morales de la Iglesia.

Los activistas marxistas le inyectan odio  a los jóvenes para que se unan a la rebelión de la causa marxista. Estos jóvenes  seducidos por la ideología marxista  supuestamente buscaban mejoras sociales,  pero a la hora de la verdad no tienen ningún problema en convertirse en delincuentes juveniles  y en vándalos, dispuestos a dar rienda suelta a cualquier desenfreno.
 
Es hora de despertar y de contra atacar la ideología de genero marxista satánica que busca desterrar a Dios, atacar la familia y las enseñanzas perennes de nuestra Iglesia católica. Todos los padres de familia están en la obligación moral de educar a sus hijos y darle las herramientas necesarias para que rechacen el marxismo cultural.
 
El Manifiesto Comunista señaló como objetivo transformar culturalmente a la sociedad, así lo establece en el capítulo dos. Donde Marx y Engels dejaron muy claro que buscaban abolir la nación, la religión y la familia. Ellos dicen que “el comunismo abole las verdades eternas, toda religión y toda moral”. 

 
El Papa Benedicto XV escribió en la encíclica Humani Generis Redemptionem: “Si consideramos hasta qué punto han llegado las costumbres públicas y privadas y las instituciones de los pueblos, vemos como cada día crecen por todas partes el desprecio y el olvido de las cosas sobrenaturales; poco a poco nos alejamos de la austeridad de la virtud cristiana y cada día retrocedemos cada vez más hacia la infame vida de los paganos” 
 
Imploremos la Poderosa ayuda de San José  en esta guerra contra el Marxismo Cultural, especialmente en este año 2020 en el que  se cumple un siglo y medio del aniversario de la proclamación de San José, como patrón de la Iglesia Universal, que fue promulgado en 1870 por el Papa Pío IX ‘Quemadmodum Deus’.


 
 
Hace 100 años que el Papa Benedicto XV nombró a San José,  como  santo patrón contra el comunismo, contra el contagio del socialismo, contra el naturalismo y contra la relajación moral.
Antes estos ataques inminentes que estamos presenciando contra la moral católica  levantemos nosotros también el estandarte de San José y enlistémonos en el Ejercito de Jesucristo para  luchar por defender nuestra fe.

 
BONUM SANE ET SALUTARE  
 
Motu Proprio de BENEDICTO XV
 
 
 Sobre las solemnidades del 50º aniversario de la  declaración de San José como Patrono de la Iglesia Católica
 
Del 25 de julio de 1920
 
 
1. Motivo: 50º aniversario del Patronato de San José y aumento de su culto
 
Bueno y saludable para el nombre cristiano fue que Nuestro predecesor de inmortal memoria, Pío IX, declarara Patrono de la Iglesia Católica a José, castísimo esposo de la Madre de Dios  y padre nutricio del Verbo Encarnado; y, por cuanto en el próximo mes de Diciembre harán 50 años que auspiciosamente se efectuara esa proclamación,  creímos de mucha utilidad el que en todo el orbe se celebrase la solemne conmemoración de este acontecimiento.
Al tender la mirada retrospectiva sobre ese lapso del pasado, salta a la vista la aparición de una no interrumpida serie de Institutos que indican que el culto al santísimo Patriarca está sensiblemente creciendo entre los fieles cristianos hasta nuestros días. Mas al contemplar de cerca las acerbas penalidades que afligen hoy al género humano parece que debemos fomentar mucho más intensamente en el pueblo este culto y propagarlo más extensamente.
 
2. Mayor motivo de recurrir a San José: el naturalismo
 
En Nuestra Encíclica "De Pacis Reconciliatione Christiana"[1] en que considerábamos principalmente, las relaciones tanto entre los pueblos como entre los individuos, señalábamos cuánto aún falta para lograr restablecer la tranquilidad general del orden después de esa grave contienda de la guerra pasada. Pero ahora debemos atender a otra causa de perturbación mucho más grave por cuanto se infiltró en las mismas venas y entrañas sociedad humana; pues, se comprende que en ese tiempo en que la calamidad de la guerra absorbía la atención de los hombres, el naturalismo, esa peste perniciosísima del siglo, los corrompiera totalmente y que, donde se desarrollaba bien, debilitaba el deseo de los bienes celestiales, ahogaba las llamas de la caridad divina, sustraía al hombre de la gracia de Cristo que sana y eleva y, despojándolo finalmente de la luz de la fe y abandonándolo a las solas fuerzas enfermas y corrompidas de la naturaleza, permitía las desenfrenadas concupiscencias del corazón. Por cuanto demasiados hombres acariciaban ansias dirigidas exclusivamente a las cosas caducas, y que entre los proletarios y ricos reinaban celos y odios muy enconados, la duración y magnitud de la guerra aumentó las mutuas enemistades de clases y las hacía más agudas, especialmente porque por un lado, para las masas causó una intolerable carestía de víveres y por el otro, proporcionó a un grupo muy reducido una súbita abundancia de bienes de fortuna.
 
3. Relajación moral.
 
Sumóse a eso que por la guerra en muchísimos hombres había sufrido no poco detrimento la santidad de la fidelidad conyugal y el respeto a la patria potestad, por cuanto la larga separación de los cónyuges relajó los lazos de sus mutuas obligaciones y la ausencia del que las había de custodiar empujó, especialmente a los jóvenes a la temeridad de lanzarse a una conducta más licenciosa.
   Por lo tanto, hemos de deplorar mucho más que antes que las costumbres sean más libres y depravadas y que, por la misma razón, se agrave cada día más la que llaman causa social, de modo que debemos temer males de gravedad extrema.
 
4. El comunismo extiende sus amenazas.
 
Pues, en los deseos y la expectativa de cualquier desvergonzado se presenta como inminente la aparición de cierta República Universal que como en principios fijos se basa en la perfecta igualdad de los hombres y la común posesión de bienes, y en la cual no habría diferencia alguna de nacionalidades ni se acataría la autoridad de los padres sobre los hijos, ni la del poder público sobre los ciudadanos, ni la de Dios sobre los hombres unidos en sociedad.
Si esto se llevara a cabo no podría menos de haber una secuela de horrores espantosos; hoy día ya existe esto en una no exigua parte de Europa que los experimenta y siente. Ya vemos que se pretende producir esa misma situación en los demás pueblos; y que, por eso, ya existen aquí y allá grandes turbas revolucionarias porque las excitan el furor y la audacia de unos pocos.
 
5. San José remedio contra estos males.
 
Nos ante todo, preocupados, naturalmente, por el curso de los acontecimientos, no omitimos, ocasionalmente, recordar sus deberes a los hijos de la Iglesia, como en las recientes cartas al Obispo de Bérgamo y a los obispos de la región véneta. Por la misma razón, para retener en su deber a todos los hombres que se ganan el sustento por sus fuerzas y su trabajo donde quiera vivan, y conservarlos inmunes del contagio del socialismo que es el enemigo más acérrimo de la sabiduría cristiana, ante todo les proponemos fervorosamente a San José para que lo elijan como guía particular de su vida y lo veneren como patrono.
Pues, él pasó, sus años llevando un género de vida similar al de ellos; y por esta misma razón, Cristo-Dios, siendo como era el Unigénito del eterno Padre, quiso ser llamado Hijo del Carpintero. Pero con ¡ cuántas y cuán eximias virtudes adornó la humildad del lugar y de la fortuna, especialmente con aquéllas que correspondían a aquel que era esposo de MARÍA Inmaculada y que se tenía por el padre de Jesús, Nuestro Señor!
 
6. Elevar la mirada a las cosas imperecederas.
 
Por esto, aprendan todos en la escuela de San José a mirar todas las cosas que pasan bajo la luz de las cosas futuras que permanecen y, consolándose, por las incomodidades de la humana condición, con la esperanza de los bienes celestiales, a encaminarse hacia ellos, obedeciendo a la voluntad de Dios, conviene a saber: viviendo sobria, recta y piadosamente[2].
 
7. Cita de León XIII sobre el respeto al orden establecido por Dios.
 
Por lo que respecta propiamente a los obreros, plácenos citar lo que Nuestro predecesor de feliz recordación, LEÓN XIII dijo en una ocasión similar[3]: Los obreros y cuantos se ganan el sustento con el salario de sus manos, pensando en estas cosas, deben levantar los ánimos y sentir rectamente; que, aunque estén en su derecho, (cuando no se opone la justicia), de salir de la pobreza y de lograr una mejor situación, la razón y la justicia no permiten trastrocar el orden establecido por la providencia de Dios. Insensato, empero, sería el propósito recurrir a la fuerza y emprender algo semejante, mediante la sedición y el desorden, lo cual en la mayoría de los casos causaría males mayores que aquellos que se tratan de aliviar. No se fíen pues, los pobres, si quieren ser prudentes, de las promesas de los hombres sediciosos sino que confíen en el ejemplo y el patrocinio de San José, y así mismo en la maternal caridad de la Iglesia la cual en verdad se preocupa de ellos cada día más solícitamente.
 
8. Frutos de la devoción a San José para la vida del hogar y de la sociedad
 
Si crece la devoción a San José, el ambiente se hace al mismo tiempo más propicio a un incremento de la devoción a la Sagrada Familia, cuya augusta cabeza fuera: una devoción brotará espontáneamente de la otra. Pues, JOSÉ nos lleva derecho a María, y por María llegamos a la fuente de toda santidad, a JESÚS, quien por su obediencia a José y María consagró las virtudes del hogar.
Deseamos que las familias cristianas se renueven a fondo y se hagan conformes a tantos ejemplos de virtudes como ellos practicaron. Por cuanto la comunidad del género humano se ha fundado sobre la familia se inyectará, bajo la universal influencia de la virtud de Cristo, cierto nuevo vigor y una como nueva sangre en todos los miembros de la sociedad humana, cuando la sociedad doméstica, comunidad, pues, más religiosamente de castidad, concordia y fidelidad, goce de una mayor firmeza; y de allí no sólo seguirá la enmienda de la costumbres de los particulares sino también la de la vida común y del orden civil.
 
9. Exhortación papal a una mayor devoción a San José.
 
Nos, pues, totalmente confiados en el patrocinio de aquel a cuya vigilancia y previsión quiso Dios encomendar a su Unigénito encarnado y a la Virgen y Madre de Dios, propiciamos que todos los Obispos del orbe católico exhorten a todos los fieles a implorar el auxilio de San José, tanto más insistentemente cuanto es más adverso el tiempo a la causa cristiana.
Dado que esta Sede Apostólica ha aprobado varios modos de venerar al Santo Patriarca, ante todo, cada miércoles del año y por un mes entero determinado, deseamos que, bajo la insistente admonición del Obispo, se practiquen todos ellos de ser posible, en todas las Diócesis, en especial, empero, incumbe a Nuestros Venerables Hermanos apoyar y fomentar con todo el peso de su autoridad e interés las asociaciones piadosas, como la de la Buena Muerte, la del Tránsito de San José y la de los Agonizantes, las cuales fueron fundadas para implorar a San José por los agonizantes, porque con razón se considera a aquel como eficacísimo protector de los moribundos a cuya muerte asistieron el mismo Jesús y María.
 
10. Plegaria e indulgencia.
 
Para perpetua memoria, empero, del Decreto Pontificio que arriba mencionamos, ordenamos y mandamos que dentro del año que comienza a correr el 8 de Diciembre próximo, se hagan en todo el orbe católico solemnes súplicas, en el tiempo y modo que parezca mejor a cada Obispo, en honor de San José, Esposo de la Santísima Virgen y Patrono de la Iglesia Católica.
Todos cuantos asistan a ellas podrán ganar para sí una indulgencia de sus pecados, bajo las acostumbradas condiciones.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 25 de julio, en la fiesta de Santiago Apóstol, en el año 1920, sexto de Nuestro pontificado. Benedicto XV. 

 


[1]Se refiere a la Encíclica: Pacem Dei munus  

[2] Tito 2,12 

[3] EpistolaEncicl. Quamquam pluries, de agosto de 1889.


El Papa Benedicto XV hizo hincapié en que la familia es el "núcleo y la base" de la sociedad humana, y alentó a las familias a guiarse con el ejemplo de la Sagrada Familia. Afirmó que fortalecer la sociedad doméstica con pureza, armonía y fidelidad, no solo afectaría la mejora de la moral privada, sino también la vida moral de la comunidad.
En 1917, el Papa Benedicto XV promulgó el  Código de Derecho Canónico, el cual confirmó la bula “Cum ex apostolatus” que ANULA la elevación de un hereje al papado.
derecho canonico



Canonizó a la heroína medieval francesa Juana de Arco en 1920.

Siguiendo al Papa Pío X, Benedicto condenó al modernismo teológico y los errores de los sistemas filosóficos modernos en su Ad Beatissimi Apostolorum. Declinó readmitir a los eruditos excomulgados en los pontificados anteriores.


Durante su papado combatió a los malos sacerdotes pidió que todos los sacerdotes que son incapaces de predicar o confesar fueran removidos de sus posiciones y en su Encíclica Humani Generis Redemptionem denunció  a los malos pastores: “debemos definir vano orador, y no predicador del Evangelio, a aquel cuyo objetivo no es conducir a los hombres a un más exacto conocimiento de Dios y al camino de la salvación eterna”


 

San José Patrono de la Iglesia Universal en estos tiempos de tribulaciones, le pedimos que destruya las herejías, el espíritu de rebelión que se levanta contra la Ley de Dios. San José, te suplicamos que intercedas ante el trono de tu divino Hijo por la conversión de los pecadores y por la libertad y exaltación de nuestra santa Madre la Iglesia.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén✝🙏


Santa Inés, ejemplo de “doble martirio: el de la castidad y el de la fe”

Filipenses 2:15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en me...