R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros



♰♰♰

martes, 4 de octubre de 2022

Bendición de los Animales

 


Bendito seas, Dios Todopoderoso,
creador de todos los seres vivos.
En el quinto y sexto días de la creación,
Tú creaste peces en los mares,
aves en el aire y animales en la tierra.
Tú inspiraste a San Francisco para que considerara a todos los animales
como sus hermanos y hermanas.
Te pedimos que bendigas a este animal.
Por el poder de Tu amor,
permite que [el animal] viva según Tu deseo.
Siempre serás alabado
por toda la belleza de Tu creación.
¡Bendito seas, Dios Todopoderoso, en todas Tus criaturas! Amén.

San Francisco de Asís convirtió a la fe católica al sultán

 


Capitulo XXIV Florecillas de San Francisco


San Francisco, a instancias de celo por la fe de Cristo y por el deseo de sufrir el martirio, se llevó con él un día a doce de sus hermanos más santos, y fueron más allá del mar con la intención de ir directos al sultán de Babilonia. Llegaron a una provincia que pertenecía a los sarracenos, en donde todas las entradas estaban protegidas por hombres crueles que cualquier cristiano que se atreviera pasar por ellos, difícilmente saldría vivo. Ahora bien, le agradó a Dios que San Francisco y sus compañeros no les tocarían la misma suerte, sin embargo sí fueron cautivados, y después de haber sido atados y maltratados, fueron conducidos ante el sultán. Entonces, San Francisco en frente de él, inspirado por el Espíritu Santo, predicó divinamente la fe de Cristo, y para comprobar la verdad de lo que había dicho, declaró que él mismo estaba dispuesto a entrar al fuego. Ahora, el sultán comenzó a sentir una gran devoción hacia él, tanto por la constancia de su fe, y por tener desprecio a las cosas de este mundo (porque San Francisco se había negado aceptar cualquiera de los regalos ofrecidos por el sultán), y también por su ardiente deseo de sufrir el martirio. A partir de ese momento [el sultán] lo escuchó de buena voluntad, y le pidió que regresare a menudo, dándoles a él [San Francisco] y a sus compañeros la libertad de predicar doquiera que quisieran; él también les dio una muestra de su protección, lo que los preservaba de toda molestia.

Al final, San Francisco, viendo que no podía hacer más bien en esas partes, fue avisado por Dios de regresar con sus hermanos a la tierra de los fieles. Habiendo reunido a sus compañeros, fueron juntos al sultán para despedirse de él. El sultán le dijo: “Hermano Francisco, en verdad estoy dispuestos a convertirme a la fe de Cristo, pero me temo que no lo haga ahora, porque si el pueblo lo supiera, van a matarme y a ti y a todos tus compañeros; y como aun podéis hacer todavía mucho bien, y yo tengo algunos asuntos de gran importancia por terminar, no quiero ahora la causa de tu muerte y de la mía. Pero enséñame cómo puedo ser salvado, y yo estoy dispuesto a hacer lo que has de ordenarme”. Por esto San Francisco le respondió: “Mi señor, voy a despedirme de ti, por el momento, pero después de que haya vuelto a mi país, cuando yo esté muerto y me vaya ido al cielo, por la gracia de Dios, yo le enviaré dos de mis hermanos, que le administraran el santo bautismo de Cristo, y será salvo, como el Señor Jesús me lo ha revelado, y por ende vos estaréis libre de todo obstáculo, de modo que, cuando la gracia de Dios llegare, os podáis encontrarse bien dispuesto a la fe y devoción”. El sultán prometió hacerlo así, cumpliendo con su palabra. Entonces, San Francisco volvió con su compañía de venerables y santos hermanos, y después de algunos años más se le termino su vida mortal, entregando su alma a Dios. El sultán, después de haber caído enfermo, esperaba el cumplimiento de la promesa de San Francisco, y coloco guardias en todos las entradas, ordenándoles que si encontraran a dos hermanos en el hábito de San Francisco que fueran traídos de inmediato. Al mismo tiempo San Francisco se apareció a dos de sus hermanos, y les ordenó sin no se demoraran en ir al sultán y salvar su alma, según la promesa que le había hecho. Los dos partieron, y de haber cruzado el mar, fueron llevados al sultán por los guardias que habían sido enviados para su encuentro. El sultán, cuando los vio llegar, se alegró mucho, y exclamó: “Ahora sé de verdad que Dios ha enviado a sus siervos para salvar mi alma, según la promesa que me hizo San Francisco por revelación divina”. Después de haber recibido la fe de Cristo y el santo bautismo de dichos frailes, fue regenerado en el Señor Jesucristo, y habiendo muerto de su enfermedad, su alma fue salvada, por los méritos y oraciones de San Francisco.

Las opiniones heréticas de BergoLío contradicen todas las enseñanzas y reglas de San Francisco de Asís

 

Las opiniones heréticas de BergoLío contradicen las reglas de San Francisco de Asís que ordenan que se debe Juzgar y expulsar a los frailes fornicarios.




San Francisco de Asís…

… juzga la idea de Francisco de mundanidad dentro de la Iglesia

  • Todo lo que concierne al sacrificio debe ser precioso

Os ruego, más que si se tratara de mí mismo, que, cuando os parezca bien y veáis que conviene, supliquéis humildemente a los clérigos que veneren sobre todas las cosas el santísimo cuerpo y sangre de Nuestro Señor Jesucristo y sus santos nombres y sus palabras escritas que consagran el cuerpo. Los cálices, los corporales, los ornamentos del altar y todo lo que concierne al sacrificio, deben tenerlos preciosos. (San Francisco de Asís. Carta a los Custodios, I, 2)

… juzga la idea de Francisco de que el Corán es un libro de paz

  • La regla franciscana contemplaba el envío de sus religiosos para evangelizar regiones de musulmanes, previendo persecuciones por confesarse cristianos

De los que van entre sarracenos y otros infieles: Dice el Señor: Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas (Mt 10,16). Por eso, cualquier hermano que quiera ir entre sarracenos y otros infieles, vaya con la licencia de su ministro y siervo. Y el ministro deles la licencia y no se oponga, si los ve idóneos para ser enviados; pues tendrá que dar cuenta al Señor (cf. Lc 16,2), si en esto o en otras cosas procediera sin discernimiento. Y los hermanos que van, pueden conducirse espiritualmente entre ellos de dos modos. Un modo consiste en que no entablen litigios ni contiendas, sino que estén sometidos a toda humana criatura por Dios (1 Pe 2,13) y confiesen que son cristianos. El otro modo consiste en que, cuando vean que agrada al Señor, anuncien la palabra de Dios, para que crean en Dios omnipotente, Padre e Hijo y Espíritu Santo, creador de todas las cosas, y en el Hijo, redentor y salvador, y para que se bauticen y hagan cristianos, porque el que no vuelva a nacer del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios (cf. Jn 3,5).
Estas y otras cosas que agraden al Señor, pueden decirles a ellos y a otros, porque dice el Señor en el Evangelio: Todo aquel que me confiese ante los hombres, también yo lo confesaré ante mi Padre que está en los cielos (Mt 10,32). Y: El que se avergüence de mí y de mis palabras, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su majestad y en la majestad del Padre y de los ángeles (cf. Lc 9,26).
Y todos los hermanos, dondequiera que estén, recuerden que ellos se dieron y que cedieron sus cuerpos al Señor Jesucristo. Y por su amor deben exponerse a los enemigos, tanto visibles como invisibles; porque dice el Señor: El que pierda su alma por mi causa, la salvará (cf. Lc 9,24) para la vida eterna (Mt 25,46). Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt 5,10). Si me persiguieron a mí, también a vosotros os perseguirán (Jn 15,20). Y: Si os persiguen en una ciudad, huid a otra (cf. Mt 10,23). Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres y os maldigan y os perseguirán y os expulsen y os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, y cuando digan mintiendo toda clase de mal contra vosotros por mi causa (Mt 5,11; Lc 6,22). Alegraos aquel día y saltad de gozo (Lc 6,23), porque vuestra recompensa es mucha en los cielos (cf. Mt 5,12). Y yo os digo a vosotros, amigos míos: no os aterroricéis por ellos (cf. Lc 12,4), y no temáis a aquellos que matan el cuerpo (Mt 10,28) y después de esto no tienen más que hacer (Lc 12,4). Mirad que no os turbéis (Mt 24,6). Pues en vuestra paciencia poseeréis vuestras almas (Lc 21,19); y el que persevere hasta el fin, éste será salvo (Mt 10,22; 24,13). (San Francisco de Asís. Regla No Bulada, cap. XVI, n. 1-21)

… juzga la idea de una Iglesia pobre para los pobres que tiene Francisco

  • Todo lo que concierne al santo sacrificio sea precioso

Os ruego, más que si se tratara de mí mismo, que, cuando os parezca bien y veáis que conviene, supliquéis humildemente a los clérigos que veneren sobre todas las cosas el santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo y sus santos nombres y sus palabras escritas que consagran el cuerpo. Los cálices, los corporales, los ornamentos del altar y todo lo que concierne al sacrificio, deben tenerlos preciosos. Y si el santísimo cuerpo del Señor estuviera colocado en algún lugar paupérrimamente, que ellos lo pongan y lo cierren en un lugar precioso según el mandato de la Iglesia. (San Francisco de Asis. Carta a los custodios I, n. 2-4)

  • Dondequiera que esté indebidamente colocado el Santísimo Sacramento, que se ponga en lugar precioso

Todos aquellos que administran tan santísimos ministerios, y sobre todo quienes los administran sin discernimiento, consideren en su interior cuán viles son los cálices, los corporales y los manteles donde se sacrifica el cuerpo y la sangre de nuestro Señor. Y hay muchos que lo abandonan en lugares viles, lo llevan miserablemente, y lo reciben indignamente, y lo administran a los demás sin discernimiento. […] ¿No nos mueven a piedad todas estas cosas, siendo así que el mismo piadoso Señor se entrega en nuestras manos, y lo tocamos y tomamos diariamente por nuestra boca? ¿Acaso ignoramos que tenemos que caer en sus manos? Por consiguiente, enmendémonos de todas estas cosas y de otras pronta y firmemente; y dondequiera que estuviese indebidamente colocado y abandonado el santísimo cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, que se retire de aquel lugar y que se ponga en un lugar precioso. (San Francisco de Asis. Carta a los clérigos II, n. 4-5.8-11)

… juzga las ideas presentes en la Laudato Sí´

  • Trechos del “Cántico de las criaturas” omitidos en “Laudato si’”: a Dios todas las alabanzas; consideraciones sobre la muerte, el pecado y la salvación eterna

Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición
.
A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención. […] Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.
Load y bendecid a mi Señor,
y dadle gracias y servidle con gran humildad.
(San Francisco de Asís. Cántico de las criaturas, n. 1-2; 12-14)

… juzga la idea de vender las iglesias para dar a los pobres que tiene Francisco

  • Todo lo que concierne al sacrificio debe ser precioso

2Os ruego, más que si se tratara de mí mismo, que, cuando os parezca bien y veáis que conviene, supliquéis humildemente a los clérigos que veneren sobre todas las cosas el santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo y sus santos nombres y sus palabras escritas que consagran el cuerpo. 3Los cálices, los corporales, los ornamentos del altar y todo lo que concierne al sacrificio, deben tenerlos preciosos. (Escritos de San Francisco de Asís, Carta a los Custodios I y II [CtaCus])

  • La Eucaristía no puede ser colocada en lugar indigno. Siempre en un lugar precioso

10Por consiguiente, enmendémonos de todas estas cosas y de otras pronta y firmemente; 11y dondequiera que estuviese indebidamente colocado y abandonado el santísimo cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, que se retire de aquel lugar y que se ponga en un lugar precioso y que se cierre. (Escritos de San Francisco de Asís, Carta a los Clérigos [CtaCle, 11])

  • Muchos clérigos usan cálices, corporales y manteles viles

4Por consiguiente, todos aquellos que administran tan santísimos misterios, y sobre todo quienes los administran indebidamente, consideren en su interior cuán viles son los cálices, los corporales y los manteles donde se sacrifica el cuerpo y la sangre del mismo. 5hay muchos que lo colocan y lo abandonan en lugares viles, lo llevan miserablemente, y lo reciben indignamente, y lo administran a los demás sin discernimiento. 6Asimismo, sus nombres y sus palabras escritas son a veces hollados con los pies; 7porque el hombre animal no percibe las cosas que son de Dios (1 Cor 2,14). (Escritos de San Francisco de Asís, Carta a los Clérigos, [CtaCle 4-7])

jueves, 29 de septiembre de 2022

🙏San Miguel defiéndenos de los vicios, la idolatría y la apostasía de Bergoglio que busca la perdición de las almas

                        

                              ‘¿Quién como Dios?’

Es una grito de guerra contra la idolatría,  contra las fuerzas demoniacas, contra la rebelión, contra la herejía, que proclama que por encima de Dios no hay nada ni nadie mas poderoso que El.


San Miguel remedio contra del Paganismo, la idolatría, la apostasía.



En el Monte Gargano San Miguel prometió la protección contra la invasión pagana de los pueblos cercanos

El Santuario del glorioso San Miguel Arcángel en la gruta del Monte Gargano es considerado uno de los más antiguos, célebres y devotos de todo el mundo. La Iglesia, para atestiguar este hecho histórico, marcó en el Calendario Litúrgico Universal la fiesta conmemorativa de esta Aparición el día 8 de mayo. En la fiesta de hoy 8 de Mayo celebramos al gran príncipe de las huestes celestiales, fiesta que fue extendida a la Iglesia universal por el Papa san Pío V.

Ya vemos porque los herejes modernistas la eliminaron del Misal Romano.


La aparición tuvo lugar en el año 490 en el sur de Italia, en el monte Gargano. Es el más antiguo santuario en Europa Occidental dedicado al Arcángel Miguel y ha sido un importante lugar de peregrinación desde la edad media.

-Ex 23:20
“He aquí que yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado. Pórtate bien en su presencia y escucha su voz: no le seas rebelde, que no perdonara vuestras transgresiones, pues en el esta mi Nombre. si escuchas atentamente su voz y haces todo lo que yo diga, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversarios mis adversarios. Mi ángel caminara delante de ti y te introducirá en el país de los amorreos, de los hititas, de los perizitas, de los cananeos, de los jivitas y de los jebuseos; y yo los exterminaré. No te postrarás ante sus dioses, ni les darás culto, ni imitaras su conducta; al contrario, los destruirás por completo y romperás sus estelas. Vosotros daréis culto a Yahveh, vuestro Dios”.

Imploremos que San Miguel Arcángel nos defienda  en esta lucha contra las herejías de Bergoglio que se levanta desafiante contra la Santa Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo violado el primer mandamiento y promoviendo la idolatría y el paganismo.
 
  
 
Muchos santos han visitado este monte sagrado entre ellos se pueden mencionar a san Francisco, el Padre Pío, San Antonio, San Agustín.
El Monte Gargano donde está este santuario, está cerca del convento de Nuestra Señora de Gracia, donde vivió y murió el célebre estigmatizado Santo Padre Pío de Pietrelcina.
 
 San Francisco de Sales, nos enseña que: "La veneración a San Miguel es el mas grande remedio en contra de la rebeldía y la desobediencia a los mandamientos de Dios, en contra del ateísmo, escepticismo y de la infidelidad."
 
Dios ha prometido que nos guiara por medio de San Miguel Arcángel en la batalla final que estamos liberando contra la fuerza de los apostatas confiémonos a su poderosa protección pues Dios nos ha prometido la victoria final.

“En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo”. -Daniel 12:1
 
 

                                                        
 

Dom Prospero Gueranger:
ELOGIO. — Cuán hermoso eres oh Arcángel San Miguel, dando gloria al Señor cuyo enemigo derribaste. Tu mirada se dirige al trono de Dios cuyos derechos defendiste concediéndote la victoria. Tu grito ¿quién como Dios? electrizó a las legiones fieles y se trocó en tu nombre y tu corona. En la eternidad nos recordará siempre tu fidelidad y tu triunfo sobre el dragón. Entretanto, descansamos bajo tu custodia: somos leales servidores tuyos. 




PROTECTOR DE LA IGLESIA. — ¡Angel custodio de la Santa Iglesia! Ha llegado el momento de desplegar toda la fuerza de tu brazo. Satanás, amenaza furioso a la Esposa de tu Señor. Haz que brille tu espada y lánzate contra ese enemigo implacable y contra sus horrendos cohortes. El reino de Cristo se ha conmovido en sus cimientos. Pero si la tierra debe existir aún, si no se han cumplido los destinos de la Iglesia ¿no es tiempo, poderoso Arcángel, de mostrar al demonio que en la tierra no se ultraja impunemente a Aquel que la creó y la rescató y se llama Rey de Reyes y Señor de señores? El torrente del error y del mal no cesa de arrastrar hacia el abismo a la generación seducida; sálvala y destruye las malvadas conjuraciones de que es víctima. 
PROTECTOR DE LA BUENA MUERTE. — Eres el protector de nuestras almas en el momento de su  paso del tiempo a la eternidad. Durante nuestra vida tu mirada nos sigue y tu oído nos escucha. Te amamos, Príncipe inmortal, y vivimos felices y confiados a la sombra de tus alas. Pronto llegará el día en que, ante nuestros restos inanimados, la Iglesia nuestra Madre, pedirá para nosotros que seamos libres de las garras del león infernal y que tus manos poderosas nos reciban y nos eleven a la luz eterna. En espera de este momento solemne, vela Arcángel sobre tus devotos. El dragón nos amenaza y quisiera devorarnos. Enséñanos a repetir contigo: "¿Quién como Dios?" El honor de Dios, el sentimiento de sus derechos, la obligación de serle siempre fieles, de servirle, de confesarle en todos los tiempos y lugares serán el escudo y la armadura con que venceremos como tú venciste. Pero necesitamos algo de ese valor que tú sacabas del amor de que estabas lleno. Haz que amemos a nuestro común Señor y entonces seremos también invencibles como tú. Satanás no resiste a la criatura que está llena de amor de Dios y huye vergonzosamente de ella. El Señor te creó y tú le amaste como a tu Criador; a nosotros no sólo nos ha creado sino que nos ha rescatado con su propia sangre. ¿Cuál deberá ser, pues, nuestro amor para con él? Afianza ese amor en nuestros corazones; y puesto que combatimos en tu ejército, dirígenos, anímanos, sosténnos con tu mirada y detén los golpes de nuestro enemigo. En nuestra hora postrera estarás, así lo esperamos, a nuestro lado abanderado de nuestra salvación. En pago de nuestra devoción está presente en nuestro lecho y cúbrele con tu escudo. No abandones a nuestra alma cuando a ti se acoja. Llévala ante el tribunal de Dios, cúbrela con tus alas, disipa sus temores y que el Señor se digne mandarte transportarla con presteza a la región de las alegrías eternas.
 
 

 
LETANÍA DEL ARCÁNGEL SAN MIGUEL

Kyrie, eleison.
(Señor, ten piedad)

Christe, eleison.
(Cristo, ten piedad)
Kyrie, eleison.
(Señor, ten piedad)

Christe, audi nos.
(Cristo, óyenos)

Christe, exaudi nos
(Cristo, escúchanos)
Pater de caelis Deus, miserere nobis.
(Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros)
Fili Redemptor mundi, Deus, miserere nobis.
(Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros)
Spiritus Sancte, Deus, miserere nobis.
(Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros)
Sancta Trinitas, unus Deus, miserere nobis.
(Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros)

Sancta Maria, Regina Angelorum, ora pro nobis.
(Santa María, Reina de los Ángeles, ruega por nosotros)

Sancte Michael Archangele, ora pro nobis.
(San Miguel Arcángel, ruega por nosotros)
Sancte Michael, sapientiae divinae fons abundans, ora pro nobis.
(San Miguel, fuente abundante de la sabiduría divina, ruega por nosotros)

Sancte Michael, divini Verbi adorator perfectissime, ora pro nobis.
(San Miguel, adorador pefectísimo del Verbo Divino, ruega por nosotros)

Sancte Michael, quem gloria et honore Deus coronavit, ora pro nobis.
(San Miguel, a quien coronó Dios de gloria y honor, ruega por nosotros)
Sancte Michael, caelestis exercitus princeps potentissime, ora pro nobis.
(San Miguel, príncipe poderosísimo del ejército celestial, ruega por nosotros)
Sancte Michael, Trinitatis sanctissimae signifer, ora pro nobis.
(San Miguel, portaestandarte de la Santísima Trinidad, ruega por nosotros)
Sancte Michael, paradisi custos, ora pro nobis.
(San Miguel, guardián del Paraíso, ruega por nosotros)

Sancte Michael, dux et consolator populi Dei, ora pro nobis.
(San Miguel, caudillo y consolador del pueblo de Dios)
Sancte Michael, splendor et fortitudo militantis Ecclesiae, ora pro nobis.
(San Miguel, esplendor y fortaleza de la Iglesia militante, ruega por nosotros)
Sancte Michael, confortator prgantis Ecclesiae, ora pro nobis.
(San Miguel, confortador de la Iglesia purgante, ruega por nosotros)

Sancte Michael, honor et gaudium triumphantis Ecclesiae, ora pro nobis.
(San Miguel, honor y gozo de la Iglesia triunfante, ruega por nosotros)

Sancte Michael, lumen Angelorum, ora pro nobis.
(San Miguel, lumbrera de los Ángeles, ruega por nosotros)

Sancte Michael, praesidium orthodoxi populi, ora pro nobis.
(San Miguel, asilo del pueblo ortodoxo, ruega por nosotros)

Sancte Michael, sub signo Crucis militantium fortitudo, ora pro nobis.
(San Miguel, fortaleza de los que militan bajo el signo de la Cruz, ruega por nosotros)

Sancte Michael, lux et spes animarum in agone mortis, ora pro nobis
(San Miguel, luz y esperanza de las almas que están en agonía, ruega por nosotros)
Sancte Michael, auxilium tutissimum, ora pro nobis.
San Miguel, auxilio segurísimo, ruega por nosotros)
Sancte Michael, in adversitatibus nostris adiutorium, ora pro nobis.
(San Miguel, ayuda en nuestras adversidades, ruega por nosotros)

Sancte Michael, aeternarum sententiarum proclamator, ora pro nobis.
(San Miguel, proclamador de las sentencias eternas, ruega por nosotros)
Sancte Michael, consolator animarum in purgatorio languentium, ora pro nobis.
(San miguel, consolador de las almas del Purgatorio, ruega por nosotros)

Sancte Michael, animas electorum post mortem suscipiens, ora pro nobis.
(San Miguel, que recibes las almas de los elegidos cuando mueren, ruega por nosotros)
Sancte Michael, princeps noster, ora pro nobis.
(San Miguel, nuestro príncipe, ruega por nosotros)
Sancte Michael, defensor noster, ora pro nobis.
(San Miguel, defensor nuestro, ruega por nosotros)

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, parce nobis, Domine.
(Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor)

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, exaudi nos, Domine.
(Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor)
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
(Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros)

V. Ora pro nobis, Sancte Michael Archangele.
(Ruega por nosotros, San Miguel Arcángel)

R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.
(Para que seamos dignos de las promesas de Cristo)

Oremus. Domine Iesu Christe, benedictione perpetua sanctifica nos, et concede, per intercessionem sancti Michaelis illam sapientiam quae doceat nos thesaurizare thesaurum in caelis, et pro temporalibus, aeterna bona eligere. Qui vivis et regnas in saecula saeculorum. R. Amen
(Oremos. Señor Jesucristo, santifícanos con tu perpetua bendición y concédenos por intercesión de San Miguel aquella sabiduría que nos enseñe a acumular tesoros en el cielo y, en las cosas temporales, elegir los bienes eternos. Que vives y reinas por los siglos de los siglos, R. Amén.)




 Santo Tomás dijo: "Miguel es el aliento del espíritu del Redentor que al final del mundo combatirá y destruirá al Anticristo, como hizo con Lucifer al principio".



La Dedicación De San Miguel Arcángel. 29 De Septiembre

 


OBJETO DE LA FIESTA. — La dedicación de San Miguel, aunque es la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra cada año en honor del Arcángel, le es menos personal, porque en ella se celebra a la vez a todos los coros de la jerarquía angélica. En efecto, la Iglesia, por boca de Rabano Mauro, abad de Fulda, propone a nuestra meditación el objeto de la fiesta de este día en el himno de las primeras Vísperas:

En nuestras alabanzas celebramos
A todos los guerreros del cielo;
Pero ante todo al jefe supremo
De la milicia celestial:
A Miguel que, lleno de valentía,
Derribó al demonio(1)

1 Traducimos el texto primitivo conservado en el Breviario monástico, y no el reformado por Urbano VIII para el Breviario romano.

ORÍGENES DE LA FIESTA. — La fiesta del 8 de mayo nos trae a la memoria la aparición en el monte Gargano. En la Edad Media, sólo la ceiebraba la Italia meridional. La fiesta del 29 de septiembre es propia de Roma, pues recuerda el aniversario de la Dedicación de una basílica hoy desaparecida, situada en la Via Salaria, al Noreste de la Ciudad.

La dedicación de esta iglesia nos da la razón del título que hasta hoy conserva el Misal Romano para la fiesta de San Miguel: Dedicatio sancti Michaelis. El carácter primitivamente local de este título se fué atenuando poco a poco en los libros litúrgicos de las Iglesias de Francia o de Alemania, que en la Edad Media seguían la Liturgia romana: la fiesta llevaba entonces el título In Natale o In Veneratione sancti michaelis y, del título antiguo no quedaba ya más que el nombre del Arcángel.

EL OFICIO DE SAN MIGUEL. — El oficio tampoco podía conservar recuerdo de la dedicación: los oficios antiguos de las dedicaciones celebraban, en efecto, al santo en cuyo honor se consagraba una iglesia y no el edificio material en que era honrado. No tenían, pues, nada de impersonal, sino que, al contrario, revestían un carácter muy especificado.

El oficio de San Miguel puede contarse entre las más bellas composiciones de nuestra Liturgia. Nos hace contemplar unas veces al príncipe de la milicia celestial y jefe de todos los ángeles buenos, otras al ministro de Dios que asiste al juicio particular de cada alma finada, y otras al intermediario que lleva al altar de la liturgia celeste las oraciones del pueblo fiel.

EL ÁNGEL TURIFERARIO. — Las primeras Víspeperas empiezan con la antífona Stetit Angelus, cuyo texto se repite en el Ofertorio de la Misa del día: “El ángel se puso de pie junto al ara del templo, teniendo en su mano un incensario de oro, y le dieron muchos perfumes: y subió el humo de los perfumes a la presencia de Dios.” La Oración de la bendición del incienso en la Misa solemne nos da el nombre de este ángel turiferario: es “el bienaventurado Arcángel Miguel”. El libro del Apocalipsis, de donde están tomados estos textos litúrgicos, nos enseña que los perfumes que suben a la presencia de Dios, son la oración de los justos: “el humo de los perfumes encendidos de las oraciones de los santos subió de mano del ángel a la presencia de Dios”

EL MEDIADOR DE LA ORACIÓN EUCARÍSTICA.— Es también San Miguel quien presenta al Padre la oblación del Justo por excelencia, pues a Miguel se nombra en la misteriosa oración del Canon de la Misa, en la que la santa Iglesia pide a Dios que lleve la oblación sagrada, por manos del Angel santo, al altar sublime, a la presencia de la divina Majestad. Y, en efecto, llama poderosamente la atención el poderlo comprobar en los antiguos textos litúrgicos romanos: A San Miguel se le llama con frecuencia el “Santo Angel”: el Angel por excelencia.

Ahora bien, es muy probable que la revisión del texto del Canon, en el que el singular Angelí tui reemplazó al plural Angelorum tuorum, se terminase siendo pontífice el Papa Gelasio. Y, precisamente por el mismo tiempo, a fines del siglo v, fué cuando “el Angel” se apareció al Obispo de Siponto junto al monte Gargano.

VOCACIÓN CONTEMPLATIVA DE LOS ANGELES. — De manera que la Iglesia considera a San Miguel como el mediador de su oración litúrgica: está entre Dios y los hombres. Dios, que distribuyó con un orden admirable las jerarquías invisibles, emplea por opulencia en la alabanza de su gloria el ministerio de estos espíritus celestes, que están mirando continuamente la cara adorable del Padre y que saben, mejor que los hombres, adorar y contemplar la belleza de sus perfecciones infinitas. Mi-Ka-El: “¿Quién como Dios?” Expresa este nombre por sí solo, en su brevedad, la más completa alabanza, la adoración más perfecta, el agradecimiento más acabado de la superioridad divina, y la confesión más humilde de la nada de la criatura.

La Iglesia de la tierra invita también a los espíritus celestiales a bendecir al Señor, a cantarle, a alabarle, y a ensalzarle sin cesar. Esta vocación contemplativa de los ángeles es el modelo de la nuestra, como nos lo recuerda un bellísimo prefacio del sacramentarlo de San León: “Es verdaderamente digno… darte gracias, a ti, que nos enseñas por tu Apóstol que nuestra vida es trasladada al cielo; que con amor nos ordenas transportarnos en espíritu allá donde sirven los que nosotros veneramos, y dirigirnos a las cumbres que en la fiesta del bienaventurado Arcángel Miguel contemplamos con amor, por Jesucristo Nuestro Señor.”

AUXILIAR DEL GÉNERO HUMANO. — Pero la Iglesia sabe también que a estos divinos espíritus, entregados al servicio de Dios, les ha sido a la vez confiado un ministerio cerca de aquellos que tienen que recoger la herencia de la salvación, y así, sin esperar a la fiesta del 2 de octubre, consagrada de modo más especial a los Angeles custodios, desde hoy pide ya a San Miguel y a sus ángeles que nos defiendan en el combate3. Y pide, finalmente, a San Miguel que se acuerde de nosotros y ruegue al Hijo de Dios para que no perezcamos en el día terrible del juicio. El día temible del juicio, el gran Arcángel, abanderado de la milicia celestial, introducirá nuestra causa ante el Altísimo y nos hará entrar ^ en la luz santa.

PLEGARIA. — En la lucha contra los poderes del mal, podemos dirigir ya desde ahora al Arcángel, la oración de exorcismo que León XIII insertó en el Ritual de la Iglesia Romana:

“Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha contra los principados, potestades, jefes de este mundo de tinieblas, y contra los espíritus malignos. Ven en auxilio de los hombres, que Dios hizo a imagen y semejanza suya y rescató a alto precio de la tiranía del demonio.

“La Santa Iglesia te venera como custodio y patrón; Dios te confió las almas de los rescatados para colocarlas en la felicidad del cielo. Pide al Dios de la paz que aplaste al diablo debajo de nuestros pies para quitarle el poder de retener a los hombres cautivos y hacer daño a la Iglesia. Ofrece nuestras oraciones en la presencia del Altísimo para que lleguen cuanto antes las misericordias del Señor y para que el dragón, la antigua serpiente que se llama Diablo y Satanás, sea precipitado y encadenado en el infierno, y no seduzca ya jamás a las naciones. Amén.”

 

viernes, 23 de septiembre de 2022

Las opiniones heréticas de Bergoglio contradicen las enseñanzas del Padre Pío

 




Mientras que el anti Papa Bergoglio enseña  la herejía blasfema del indiferentismo religioso: Bergoglio profesa la opinión herética de que tratar de convertir a ortodoxos es un "gran pecado contra el ecumenismo"


Bergoglio persigue a los Hijos espirituales del Padre Pío







El falso papa Bergoglio está llevando a las almas por el camino de perdición a la condenación eterna.





 Padre Pío combatió el comunismo mientras al falso papa Bergoglio desafiando la doctrina católica promueve el comunismo y el marxismo.




Del liberalismo nacen el socialismo y el co­munismo: son hijos suyos naturales (1937, Pío XI, enc. Divini Redemptoris).

El Padre Pío se convirtió en el principal oponente del partido comunista en  las elecciones en Italia después de la Segunda Guerra Mundial, cuando no era tan fuerte posibilidad de que el Partido Comunista ganaría en las urnas. Amonestaba a los peregrinos que visitaban el convento de San Giovanni Rotondo que no debían votar por los comunistas. De hecho, el partido Comunista culpó Padre Pío por su derrota en dos de las elecciones generales celebradas en la década de 1940.


El Padre Pío defendió el matrimonio sacramental, le negó la absolución a los adúlteros. Él dijo: “el divorcio es el pasaporte para el infierno”. 
El Padre Pío  combatió el pecado del adulterio y le negó la absolución a una mujer que vivía en amasiato lo que también es una condena  contra la herética Amoris Laetitia del anti Papa Bergoglio.

La herética Amoris Laetitia de Bergoglio promueve el adulterio, el divorcio  y las comuniones sacrílegas para adúlteros y parejas de homosexuales.

Adultera Jacqueline Lisbona :“Me dijo que fuera a tomar la comunión a otra parroquia”

  • El Padre Pío  se opuso al adulterio, al divorcio  y al sacrilegio.
“Si usted va a confesarse a otro sacerdote para que le de la absolución usted se va a ir al infierno con él”.

El heresiarca Bergogio celebra la herejía protestante y le rinde culto al heresiarca Lutero mientras que el Santo Padre Pío  sostuvo que Lutero está condenado en el Infierno.

  • “El Padre Pío dijo que Martin Lutero está en el Infierno y los que los siguen tendrán su mismo fin”.



Bendición de los Animales

  Bendito seas, Dios Todopoderoso, creador de todos los seres vivos. En el quinto y sexto días de la creación, Tú creaste peces en los mares...