domingo, 10 de diciembre de 2017

El Papa Benedicto contradice la interpretación herética de Bergoglio del Padrenuestro

El Papa Benedicto XVI contradice a Bergoglio:
 

En este sentido, San Cipriano interpretó la pregunta. Él dice: cuando pedimos "y no nos induzcan a la tentación", expresamos la conciencia "de que el enemigo no puede hacer nada contra nosotros a menos que Dios lo haya permitido antes; para que todo nuestro temor, devoción y adoración se vuelvan hacia Dios, ya que en nuestras tentaciones nada es lícito para el Malvado, si él no le da la facultad allí


La soberanía de Dios.
Satán obtiene permiso para tentar a Job.

Job 1: 12 El Señor respondió al acusador:
—Está bien. Haz lo que quieras con todas las cosas de Job, con tal de que a él mismo no le hagas ningún daño.
Entonces el acusador se retiró de la presencia del Señor.


 - Mt 4,1-2 -

Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu, para que fuese tentado por el diablo, y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.





"Yo advierto a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro: «Si alguno añade algo sobre esto, Dios echará sobre él las plagas que se describen en este libro."
— Apocalipsis, 22:18
 




Santa Hildegarda de Bingen : Por tanto, también se perderá el que adore los escritos de este hombre perdido, tributándole culto.

sábado, 9 de diciembre de 2017

El anatema de Trento sobre Bergoglio por adulterar el Padre Nuestro

 
 
El Concilio de Trento condena la pretensión de Bergoglio de corregir el Padre Nuestro enseñado por Jesucristo.
Otro anatema recae sobre el heresiarca Bergoglio.
La pretensión  de corregir la Palabra de Dios y reclamar que la versión latina del Padre Nuestro que se usa en cada Misa en Latín es incorrecta y engañosa, cae bajo la condena de Trento, Sesión 22, canon VII:

Can. 6. Si alguno dijere que el canon de la Misa contiene error y que, por tanto, debe ser abrogado, sea anatema.
Can. 9.
Si alguno dijere que el rito de la Iglesia Romana por el que parte del canon y las palabras de la consagración se pronuncian en voz baja, debe ser condenado; o que sólo debe celebrarse la Misa en lengua vulgar, o que no debe mezclarse agua con el vino en el cáliz que ha de ofrecerse, por razón de ser contra la institución de Cristo, sea anatema.

San Atanasio: “Los católicos que se mantienen fieles a la Tradición aún si ellos son reducidos a un manojo, ellos son la verdadera Iglesia de Jesucristo”


 
Francisco elogia traducción errónea del Padre Nuestro.
es.news  Francisco aprobó una traducción errónea en francés del Padre Nuestro, la cual dice “y no caigamos en la tentación” y que desde el 3 de diciembre se utiliza en la mayoría de las diócesis francoparlantes en todo el mundo.

Al hablar en la red católica italiana TV2000, Francisco afirmó que “no es una buena traducción” decir que Dios “lleva” a la tentación, aunque “no nos dejes caer en la tentación” es la traducción precisa de la versión griega original del Padre Nuestro en el evangelio según san Mateo.



http://religionlavozlibre.blogspot.com/2017/12/nuevo-padrenuestro-con-un-dios.html
 



- Lc 11,1-4 -
Y aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar, cuando acabó le dijo uno de sus discípulos: "Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos". Y Jesús le respondió: "Cuando orareis, decid: Padre: santificado sea el tu nombre. Venga el tu reino. Danos hoy el pan nuestro de cada día. Y perdónanos nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a todo el que nos debe. Y no nos dejes caer en la tentación". (vv. 1-4)
 
Catena Aurea de San Tomas de Aquino:


San Agustín, De verb. Dom., serm. 28
¿Cuál es nuestra deuda sino el pecado? Luego, si no hubieras recibido nada, no deberías al que te prestó; por tanto, eres pecador, porque tuviste dinero, con el que has nacido rico, hecho a imagen y semejanza de Dios, pero perdiste lo que tenías. Así, mientras deseas conservar tu orgullo, pierdes el tesoro de la humildad y recibiste del demonio la deuda que no era necesaria; el enemigo tenía tu resguardo, pero el Señor lo crucificó, y lo borró con su sangre. Puede el Señor defendernos contra las asechanzas del enemigo, que engendra la culpa, puesto que perdonó el pecado y pagó nuestras deudas. Por esto sigue: "Y no nos dejes caer en la tentación"; esta es, la tentación que no podemos vencer; pero quiere que, como atletas, suframos la tentación que la condición humana pueda resistir.
 
Tito Bostrense, in Matth

Es imposible que dejemos de ser tentados por el demonio y por esto pedimos a Dios que no nos deje caer en la tentación. En la Escritura se dice que Dios hace lo que en realidad El sólo permite. Y según esto, si no prohibe el ímpetu de la tentación que viene sobre nosotros, entonces nos deja caer en ella.
 

San Máximo, in Cat. graec. Patr

O bien manda Dios que pidamos: "Que no nos dejes caer en la tentación", esto es, que no permita que suframos la prueba de las tentaciones voluptuosas y espontáneas. Santiago nos enseña que los que pelean en defensa de la verdad no son culpables en las tentaciones involuntarias y que son causa de nuestros trabajos. Dice lo siguiente ( Stgo 1,2): "Hermanos míos, juzgad como un gran bien el sufrir varias tentaciones".


San Basilio, in Regul. brevior., ad interrogat. 224
No conviene, sin embargo, que nosotros pidamos en la oración penas corporales. En general, Jesucristo mandó que orásemos para que no cayésemos en la tentación; pero cuando alguno se ve en ella, conviene que pida a Dios la virtud de resistirla, para que se cumpla en nosotros lo que dice San Mateo (10,22): "El que persevera hasta el fin, se salvará". 


San Agustín, in Enchirid., cap. 116
Pero este evangelista no ha puesto lo que al final dice San Mateo; a saber (6,13): "Mas líbranos de mal". Esto para que comprendamos que se refiere a lo que antes se ha dicho respecto de la tentación. Por esto dice: "Mas líbranos", y no dice: "Y líbranos" demostrando que es una petición; no quieras esto, sino esto; en lo cual debe entenderse que en las palabras quedar libre de todo mal, se incluye el quedar libre de la tentación.
 
San Agustín De verb. Dom. serm. 28
Cada uno pide ser librado del mal (esto es, del demonio y del pecado); pero el que confía en Dios, no teme al pecado. Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? ( Rom 8,31).


Catecismo Mayor de San Pío  X:
10.
¿Cuántas y cuáles son las partes principales y más necesarias de la doctrina cristiana? - Las partes principales y más necesarias de la doctrina cristiana son cuatro: El Credo, Padrenuestro, Mandamientos y Sacramentos.



12.
¿Qué nos enseña el Padrenuestro? - El Padrenuestro nos enseña todo lo que hemos de esperar de Dios y todo lo que hemos de pedirle.



254.
¿De qué se trata en la segunda parte de la Doctrina Cristiana? En la segunda parte de la Doctrina Cristiana se trata de la oración en general y del Padrenuestro en particular.



7º.- De la sexta petición
313.
¿Qué pedimos en la sexta petición: Y NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN? - En la sexta petición: Y no nos dejes caer en la tentación, pedimos a Dios que nos libre de las tentaciones, o no permitiendo que seamos tentados o dándonos gracia para no ser vencidos.

314.¿Qué son las tentaciones? - Las tentaciones son unas excitaciones al pecado que nos vienen del demonio, o de los malos, o de nuestras pasiones.
315.¿Es pecado tener tentaciones? - No, señor; no es pecado tener tentaciones; pero es pecado consentir en ellas o exponerse voluntariamente a peligro de consentir.
316.¿Por qué permite Dios que seamos tentados? - Dios permite que seamos tentados para probar nuestra fidelidad, para darnos ocasión de perfeccionar nuestras virtudes y para acrecentar nuestros merecimientos. 317.¿Qué hemos de hacer para evitar las tentaciones? - Para evitar las tentaciones hemos de huir de las ocasiones peligrosas, tener a raya nuestros sentidos, recibir a menudo los Santos Sacramentos y valernos de la oración. 8º.- De la séptima petición

318.¿Qué pedimos en la séptima petición: MAS LÍBRANOS DEL MAL? - En la séptima petición: Mas líbranos del mal, pedimos a Dios que nos libre de los males pasados, presentes y futuros, especialmente del sumo mal, que es el pecado, y de la pena de él, que es la condenación eterna.


319.
¿Por qué decimos LÍBRANOS DEL MAL y no DE LOS MALES? - Decimos:Líbranos del mal y node los malesporque no hemos de desear estar exentos de todos los males de esta vida, sino solamente de los que no convienen a nuestra alma, y por esto pedimos nos libre Dios del mal en general; a saber, de todo lo que prevé que es mal para nosotros.


 EL CATECISMO R0MANO DEL CONCILIO DE TRENTO
4600 Capítulo  VII Sexta petición del Padrenuestro

III. "NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN"

Para llegar a comprender todo el sentido y valor de esta plegaria será necesario primero conocer qué es la tentación y qué es caer en ella.

1) "Tentar" significa, de una manera general, hacer un experimento (una prueba) para poder conocer lo que ignoramos y deseamos averiguar. Dios no tiene necesidad de tentarnos de esta manera, porque conoce perfectamente todas las cosas: No hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia (He 4,13).

2) Más concretamente, la tentación es una prueba que utilizamos para conocer el bien o el mal.

a) El bien: cuando se pone a una persona en situación de ejercitar la virtud para poder premiarla y presentarla como ejemplo. Y este modo de tentar es el único que conviene a Dios en relación con las almas. El Deuteronomio dice: Te prueba Y ave, tu Dios, para saber si amas a Yave, tu Dios (Dt 13,3).

Así nos tienta el Señor con pobreza, enfermedad y otras adversidades para probar nuestra paciencia y fidelidad. Abraham fue tentado de esta manera con la imposición del sacrificio de su hijo, y por su obediencia vino a ser modelo de fe y de sacrificio (12). Y de Tobías dice la Escritura: Por lo mismo que eras acepto a Dios, fue necesario que la tentación te probase ().

b) El mal: cuando una persona es inducida al pecado.

Y ésta es la misión propia del demonio, llamado precisamente en la Escritura el tentador (Mt 4,3). Unas veces se vale para ello de estímulos internos, utilizando como medios los mismos sentimientos y apetitos de las almas; otras veces nos ataca con medios externos, por medio de las riquezas y bienes terrenos, para ensoberbecernos, o por me dio de hombres pecaminosos, de que quiere valerse para desviarnos. Entre estas criaturas, verdaderos emisarios de Satanás, figuran en primera línea los herejes, que, levantados en la cátedra de la pestilencia. (Ps 1,1), difunden el veneno de sus doctrinas erróneas, induciendo a las almas, ya inclinadas al mal o vacilantes e inciertas entre la virtud y el vicio, a errores frecuentemente fatales.
Caemos en la tentación cuando cedemos a ella. Y esto puede suceder de dos maneras:

1) Cuando, removidos de nuestro estado, nos precipitamos en el mal, al que nos empujó la tentación. En este sentido, ninguno puede ser inducido a la tentación por Dios,porque para nadie puede ser causa de pecado el Dios que odia a los obradores de la maldad (Ps 5,6). El apóstol Santiago dice: Nadie en la tentación diga: soy tentado por Dios. Porque Dios ni puede ser tentado al mal ni tienta a nadie (Jc 1,13).

2) Cuando alguno, sin tentarnos él personalmente, no impide-pudiéndolo hacer-que otros nos tienten ni impide que caigamos en la tentación. De esta manera puede permitir el Señor que sean probados los justos, aunque nunca deja de concederles las gracias necesarias para poder vencer.

A veces el Señor, por justos y misteriosos motivos o porque así lo exigen nuestros pecados, nos abandona a nuestras solas fuerzas y caemos.

Dícese también que Dios nos induce a la tentación cuando somos nosotros los que, utilizando para el mal los beneficios que Él nos concede para el bien, cometemos el pecado, como el hijo pródigo, que despilfarró en una vida lujuriosa la herencia recibida del padre (13).

San Pablo dice: Hallé que el precepto que era pava vida, fue para muerte (Rm 7,10).

El profeta Ezequíel aduce un ejemplo histórico. La ciudad de Jerusalén, enriquecida por Dios con tal cantidad de riquezas y dones que hizo exclamar al profeta: Extendióse entre las gentes la fama de tu hermosura, porque era acabada la hermosura que yo puse en ti (Ez 16,14), lejos de agradecérselo al Señor, tan magnífico con ella, y de servirse de los beneficios divinos para el bien y para la salvación eterna, rechazado todo pensamiento de los frutos celestes, se arrojó desordenadamente a los placeres terrenos y pecaminosos. El profeta la reprocha severamente en nombre de Dios y la amenaza con castigos terribles (14).

Caen en la misma nota de ingratitud a Dios quienes ,colmados de beneficios y bienes divinos, se sirven de ellos para una vida viciosa. Ésto, ciertamente, no sucede sin la permisión del Señor. La Sagrada Escritura lo afirma con palabras tan expresivas, que han de interpretarse muy rectamente para no llegar a creer que Dios obra directamente el mal: Yo endureceré el corazón de Faraón (Ex 4,21); Endurece el corazón de ese pueblo, tapa sus oídos (Is 6,10); Los entregó Dios a las pasiones vergonzosas... y a su reprobo sentir (Rm 1,26-28). Expresiones todas que indican no una acción directa de Dios, sino una mera permisión divina del mal voluntario del hombre.
Supuestas estas premisas doctrinales, no será ya difícil precisar el objeto de esta petición.

1) Es claro que no pedimos en ella vernos absolutamente inmunes de toda posible tentación. Porque la vida del hombre sobre la tierra-ha escrito Job-es milicia (Jb 7,1).

Más aún: la tentación es útil como prueba eficaz de nuestras fuerzas espirituales; por ella nos humillamos bajo la poderosa mano de Dios (1P 5,6) y, luchando con energía, esperamos la corona inmarcesible de la gloria (1P 5,4), porque no será coronado en el estadio sino el que compita legítimamente (2Tm 2,5). Santiago añade: Bienaventurado el varón que soporta la tentación, porque, probado, recibirá la corona de la vida que Dios prometió a los que le aman (Jc 1,12). Y cuando más dura nos resulte la lucha, pensemos que tenemos en nuestro favor un Pontífice que puede compadecerse de nuestras flaquezas, habiendo sido Él mismo tentado antes en todo (He 4,15).

2) Pedimos en esta invocación el socorro divino necesario para no consentir, engañados, en las tentaciones ni ceder a ellas por cansancio; pedimos que nos ayude la divina gracia contra los asaltos del mal y que nos reanime cuando desfallezcan nuestras energías de resistencia.

De aquí la necesidad de una constante súplica del auxilio divino contra las fuerzas del mal, y especialmente cuando se presente de hecho la tentación y nos veamos en peligro de caer. David oraba de esta manera contra la tentación de mentir: No quites jamás de mi boca las palabras de verdad (Ps 118,43); contra las de avaricia: Inclina mi corazón a tus consejos, no a la avaricia (Ps 118,36); y contra la vanidad y los halagos de los apetitos: Aparta mis ojos de la vista de la vanidad (Ps 118,37). Y así hemos de orar nosotros para que no condescendamos con los deseos de la carne, para que no nos cansemos de luchar ni nos apartemos del camino de la virtud (15); para que sepamos conservar siempre sereno en Dios nuestro espíritu, lo mismo en la alegría que en el dolor; para que nunca nos veamos privados de la necesaria ayuda divina; para que sepamos superar y vencer todos los asaltos de Satanás centra nuestra vida espiritual.
Contiene, por último, esta petición del Padrenuestro algunos frutos de vida y profunda meditación para nuestras almas.

1) En primer lugar, nos recuerda nuestra inmensa fragilidad y humana debilidad. De esta consideración brotará una profunda desconfianza eri nuestras fuerzas, y una ilimitada confianza en la misericordia de Dios, y una animosa serenidad en los peligros, fruto de la confianza en ese valiosísimo y seguro auxilio divino.

¡Cuántas cosas aleccionadoras nos narra la Sagrada Escritura! José fue librado por Dios de los vergonzosos deseos de aquella mujer impúdica y, por la victoria de la tentación, levantado a la gloria del poder (16); Susana fue defendida de las nefandas acusaciones de aquellos dos viejos procaces porque su corazón estaba lleno de confianza en Dios (Da 13,34); Job pudo triunfar del mundo, del demonio de la carne (17).

2) Pensemos en segundo lugar que es Jesucristo ,nuestro Señor, el divino jefe que nos guía por la lucha a la victoria. Él venció al demonio (18); Él es el más fuerte, que le vencerá, le quitará las armas en que confiaba y repartirá sus despojos (Lc 11,22). Él mismo nos dice por San Juan: Confiad: yo he vencido al mundo (Jn 16,33). Y en el Apocalipsis se le llama el león vencedor... que salió victorioso y para vencer aún (). Y en esta su victoria radica y se funda para todo cristiano la certeza de vencer también con Cristo.

San Pablo, en su Epístola a los Hebreos, enumera las espléndidas victorias de los buenos, que por medio de la fe subyugaron reinos... y obstruyeron la boca de los leones (He 11,33). Y cada día las almas santas, unidas a Cristo por la fe, esperanza y caridad, continúan la serie gloriosa de estos triunfos, internos y externos, sobre el poder de los demonios: triunfos tan espléndidos, que, si nos fuese dado contemplarlos con los ojos del cuerpo, juzgaríamos que el mundo no puede ofrecernos espectáculo más sublime. De estas espirituales victorias escribirá San Juan: Os escribo, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno (Jn 2,14).

3) Las armas de nuestra lucha no son la ociosidad, el sueño, el vino o la lujuria, sino la oración, el trabajo, la vigilancia, la mortificación y la castidad. Velad y orad -nos dice el Señor-para no caer en la tentación (Mt 26,41). Huid al diablo-comenta Santiago-, y huirá de vosotros (Jc 4,7).

4) La fuerza de nuestra victoria está sólo en el poder de Dios. Nadie puede complacerse en los triunfos como si fueran suyos, ni ensoberbecerse con ellos, ni confiar en sus solas fuerzas. No está en nuestro poder la victoria, ni podemos fiarnos para nada de nuestra impotente fragilidad humana. Es Dios quien nos concede las energías para luchar, y es Él quien adiestra nuestras manas para el combate, y nuestros brazos para tender el arco de bronce (Ps 17,36), por cuya virtud rompióse el arco de los poderosos y se ciñeron los débiles de fortaleza (); Él es el que nos entrega su salvador escudo, su diestra la que nos fortalece y su solicitud la que nos engrandece (Ps 17,36); Él es quien adiestra nuestras manos para la guerra y nuestros dedos para el combate (Ps 143,1).

5) De aquí el agradecido reconocimiento que debemos a Dios por la ayuda en la lucha y en la alegría del triunfo. Gracias sean dadas a Dios-escribe San Pablo-, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo (1Co 15,57). Y San Juan en el Apocalipsis: Ahora llega la salvación, el poder, el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo,porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos...,pero ellos le han vencido por la sangre del Cordero (). Y en otro pasaje: Éstos pelearán con el Cordero, y el Cordero leus vencerá ().
Una última palabra sobre los premios--"coronas", en frase de San Pablo-que Dios reserva y concederá a los victoriosos.

El vencedor-recuerda el Apocalipsis-no sufrirá daño de la segunda muerte...; el que venciere, ése se vestirá de vestiduras blancas, jamás fcorraré su nombre del libro de la vida v confesaré su nombre delante de mi Padre u delante de sus ángeles...; al vencedor yo le haré columna en el templo de mi Dios y no saldrá ya jamás fuera de él...; al que venciere le haré sentarse conmigo en mi trono, así como uo también vencí, v me senté con mi Padre en su trono ().

Y, descrita la gloria de los santos y los bienes eternos de que gozarán en el cielo, concluve San Juan: El que venciere, heredará estas cosas, y seré su Dios, y él será mi hijo ().
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Oración a Nuestra Señora de Guadalupe Patrona del Movimiento Pro-Vida


"Si tenéis la dicha de grabar en el corazón de los niños la devoción a la Virgen María, habréis asegurado su salvación."
(san Marcelino Champagnat).

Fuente Priest for Life

Oh María, Madre de Jesús y Madre de la Vida,
Te honramos como Nuestra Señora de Guadalupe.
Gracias por mostrarnos a tu Hijo
El único Salvador y esperanza del mundo.
Renueva nuestra esperanza en Él.
Que tengamos el valor de decir Sí a la vida,
Y que defendamos a aquellos niños
que están en peligro de ser abortados.
Danos tu compasión
para llegar a aquellos que están tentados a abortar,
y a aquellos que sufren por pasados abortos.

Condúcenos al día en que el aborto
Sea un triste capítulo de nuestra historia del pasado.
Mantennos cerca de Jesús,Vida del Mundo,
Quien es Señor por siempre y para siempre. Amén



CRISTERO ANACLETO GONZALEZ FLORES:
“La juventud tiene algo de sagrado porque en ella se ostenta inalterable la majestad de la vida. Es la estrofa que se levanta del polvo iluminado del sendero; bloque de energías que tiemblan de hartura y vigor de lozanía; audacia santa para las banderas altas. Su elemento esencial es la esperanza. Porque la juventud no consiste solamente en una etapa circunscrita por el tiempo, sino también en una actitud moral que se caracteriza por una viva confianza en la realización plena del bien y la verdad.”

viernes, 8 de diciembre de 2017

La Rosa Mística - Reparación por las graves ofensas de los Sacerdotes y Religiosas

El mensaje de la Rosa Mística es un llamado a orar y ofrecer sacrificios por los sacerdotes y religiosas a que acepten su vocación, para ser fieles a sus vocaciones, y expiar la traición de estas vocaciones, cuyos efectos pueden causar un grave daño al Pueblo de Dios y para el mundo.
LA VIRGEN PIDE:
Oracion (rosa blanca)
Sacrificio (rosa roja)
Penitencia (rosa dorada)
Por los sacerdotes y religiosas.
Primera Aparición de la Virgen con las Espadas:
-La primera espada: La celebración indigna de la Santa Misa y Comunión indigna
-La segunda espada: Los que no son fieles o abandonan su vocación sacerdotal o religiosa.
-La tercera espada: Traición a la fe.
1 de Junio 1947: Pierina tuvo una visión del infierno donde vio, en tres secciones diferentes, tres categorías de Religiosos, almas consagradas y Sacerdotes que correspondían a las tres espadas de la visión y a las tres intenciones por las que debía ofrecer sus oraciones y sacrificios. La Santa María Crucificada de la Rosa apareció junto con la Virgen quien tenía el mismo aspecto del que había tenido en la primera aparición, con las tres espadas clavadas en su corazón. La Santa le dijo que le dijera a la superiora que la Virgen fuera honrada en ese instituto religioso, formando entre las religiosas muchas rosas vivientes. Que haya en cada comunidad tres monjas que se ofrezcan como rosas místicas.
1- Rosa Blanca: espíritu de oración para reparar las ofensas que hacen a nuestro Señor las Religiosas que traicionan la vocación.
2- Rosa Roja: espíritu de sacrificio para reparar las ofensas que hacen a nuestro Señor las religiosas que viven en pecado mortal.
3- Rosa Amarillo-Oro: espíritu de inmolación total para reparar las ofensas que hacen a nuestro Señor los Sacerdotes Judas, y en particular por la santificación de los Sacerdotes.
"Estas tres rosas serán las que harán caer las tres espadas de los Corazones Santísimos de Jesús y de María” Este llamado que se hace en forma particular a los religiosos, se extiende a todo aquel que escucha la voz de la Madre y desea ser fiel devoto suyo. Es el llamado de la Madre a sus hijos. Llamado al ofrecimiento por el bien de los demás especialmente de las almas consagradas a Dios.
*Pidió que el 13 de cada mes fuera un día en el que se hiciera la Jornada Mariana, a la cual precedieran oraciones especiales de preparación por 12 días. Y pidió : “Dicha Jornada debe ser de reparación por las ofensas cometidas contra nuestro Señor por las almas consagradas que con sus culpas hacen penetrar en mi Corazón y en el Corazón de mi Divino Hijo tres espadas punzantes.” Ese día se derramarán abundancia de Gracia y santidad de vocaciones en los Institutos que así la honrasen.


Apariciones en la Catedral de Montichiari
16 de Noviembre 1947: Primera Aparición en la Catedral de Montichiari.
“Nuestro Señor, Mi divino Hijo Jesús, está cansado de recibir grandes ofensas de los hombres por los pecados contra la pureza. El quería mandar un diluvio de castigos. He intervenido para que tuviera aún Misericordia, por lo que pido oración y penitencia en reparación por estos pecados.” “Si eres generosa obtendrás mayores Gracias para todo el mundo.” La Virgen constantemente se dirige a Pierina para llevarla a más, y así, también esta invitación la hemos de escuchar nosotros en nuestro corazón. Nuevamente la Virgen pide generosidad. El alma generosa no piensa en su propio bien sino en el bien de los demás y por esta razón es capaz de los mas grandes sacrificios por que nunca se mira a sí misma, ni busca su propio bienestar. Requiere gran generosidad de corazón responder al llamado que la Virgen nos hace a todos.
22 de Noviembre 1947: Segunda aparición en la Catedral de Montichiari.
“Desciendo en este lugar porque aquí harán grandes conversiones.” Luego con el rostro lleno de tristeza dijo: “En este tiempo los Cristianos de tu nación italiana son los que mas ofenden a Nuestro Señor, mi Divino Hijo, con los pecados contra la santa pureza. Por eso el Señor te pide oración y generosidad en los sacrificios” ¿Qué debemos hacer para cumplir vuestra orden de oración y penitencia? Respondió con dulzura:
“Oración” después de algunos minutos continuó: “Penitencia, o sea, aceptar diariamente todas las pequeñas cruces, aún el trabajo en señal de penitencia.” “El día 8 de diciembre, a mediodía, vendré de nuevo aquí a la Parroquia, será la Hora de Gracia.” Lanzó un rayo de luz intenso y dijo: “Que se corra la voz de mi venida” ¿Qué quiere decir la hora de la gracia? “La Hora de la Gracia será un acontecimiento de grandes y numerosas conversiones, almas totalmente endurecidas en el mal y frías como este mármol, tocados por la divina gracia volverán a ser amantes y fieles a Dios"... esto dirás personalmente a Monseñor el Obispo de Brescia.” ¿Cómo prepararse? la Virgen le dijo a Pierina: “Oración y penitencia. Que se rece tres veces cada día el Salmo Miserere con los brazos abiertos.”



En la Solemnidad de la Inmaculada Concepción , 8 de diciembre de 1947, la Rosa Mística aboga por una " Hora de Gracia ", que se celebra cada 08 de diciembre al medio día. Salmo 51 se recita tres veces con los brazos extendidos en la reparación, y las gracias generosa de la misericordia y la pureza se liberan en la fiesta que celebra la plenitud de la gracia y la pureza de María, " La Inmaculada Concepción ". El 13 de julio de 1947, Nuestra Señora también pide una celebración de la Rosa Mística , que se celebrará en las congregaciones religiosas e institutos , con el fin de fomentar un espíritu más profundo de la oración para que " ninguna vocación sea traicionada . " Ella promete , además, que para los institutos y congregaciones religiosas que su honor " estarán protegidos por mí, sus vocaciones florecerán , y tendrán menos traiciones de vocación. "

Consagración a la Inmaculada compuesta por S. Maximiliano Kolbe

Oh Inmaculada, reina del cielo y de la tierra,
refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima,
a quien Dios confió la economía de la misericordia.
Yo....... pecador indigno, me postro ante ti,
suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y
posesión tuya.
A ti, Oh Madre, ofrezco todas las dificultades
de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad.
Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser, sin ninguna reserva,
para cumplir lo que de ti ha sido dicho:
"Ella te aplastará la cabeza" (Gen 3:15), y también:
"Tú has derrotado todas las herejías en el mundo".
Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas
me convierta en instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria
en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo,
aumento en cuanto sea posible el bienaventurado
Reino del Sagrado Corazón de Jesús.
Donde tú entras Oh Inmaculada, obtienes la gracia
de la conversión y la santificación, ya que toda gracia
que fluye del Corazón de Jesús para nosotros,
nos llega a través de tus manos".
Ayúdame a alabarte, Oh Virgen Santa
y dame fuerza contra tus enemigos."


Maria Auxilium Christianorum, Ora Pro Nobis!
"Tenemos que ganar el mundo entero y cada alma, ahora y en el futuro hasta el final de los tiempos, para la Inmaculada y a través de ella, para el Corazón Eucarístico de Jesús". San Maximiliano Kolbe Apóstol de la consagración a María

jueves, 7 de diciembre de 2017

Exaltación de la pureza de María

 
 
Y el día 8 de diciembre de 1854, rodeado de la solemne corona de 92 Obispos, 54 Arzobispos, 43 Cardenales y de una multitud ingentísima de pueblo, definía como dogma de fe el gran privilegio de la Virgen:
«La doctrina que enseña que la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su Concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, es revelada por Dios, y por lo mismo debe creerse firme y constantemente por todos los fieles».
 
 
 
Papa Pío IX en su Bula dogmática sobre la Inmaculada
Exaltación de la pureza de María
1.- Un coro unánime de voces proclama a María purísima, sin mancha, la más sublime de las criaturas, etc. En esta universal aclamación de la pureza de María ha de haber, necesariamente, un principio general que la impulse. Los Santos Padres de la antigüedad no estaban mucho más informados que nosotros sobre la vida de la Virgen. ¿Qué les mueve, pues, a afirmar con tanto énfasis, con tanta seguridad, que María no admite comparación en su grandeza y elevación moral con criatura alguna? Su divina Maternidad. Evidentemente, sus alabanzas arrancan del principio que más tarde formuló San Anselmo: «La Madre de Dios debía brillar con pureza tal, cual no es posible imaginar mayor fuera de la de Dios». Ahora bien, para admitir su Concepción Inmaculada, caso de proponerse la pregunta, no necesitaban cambiar de rumbo. Bastaba sacar las consecuencias del principio sentado y admitido.
2.- Leamos algo de estas loas dedicadas a la Virgen.
San Hipólito, mártir, dice: «Ciertamente que el arca de maderas incorruptibles era el mismo Salvador. Y por esta arca, exenta de podredumbre y corrupción, se significa su tabernáculo, que no engendró corrupción de pecado. Pues el Señor estaba exento de pecado y estaba, en cuanto hombre, revestido de maderas incorruptibles, es decir, de la Virgen y del Espíritu Santo, por dentro y por fuera, como de oro purísimo del Verbo de Dios». Y en otra parte llama a María, «toda santa, siempre Virgen, santa, inmaculada Virgen».
 
 
 El Mensaje de La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María nos llama a:1- La purificación. Ser puros para que Jesús resida en nosotros.
2- La consagración al Corazón Inmaculado de María, lugar seguro para alcanzar conocimiento perfecto de Cristo y camino seguro para ser llenos del Espíritu Santo.
 
 

 
Oración a la Virgen Inmaculada compuesta por San Pío X.
Oh, Virgen Santísima, que habéis sido agradable al Señor y os convertisteis en su Madre; Virgen Inmacula...da en vuestro cuerpo, en vuestra alma, en vuestra fe y en vuestro amor, mirad con ojos benévolos a los infelices que imploran vuestra poderosa protección.
La serpiente infernal, contra quien fue lanzada la maldición primera, continúa combatiendo y tentando a los pobres hijos de Eva. Vos, Madre nuestra bendita, nuestra Reina y Abogada, vos que habéis aplastado la cabeza del enemigo desde el primer instante de vuestra concepción, acoged las plegarias que, unidos a vos en un solo corazón, os rogamos presentéis ante el trono de Dios, para que jamás nos dejemos arrastrar a las emboscadas que nos son preparadas, sino que alcancemos el puerto de salvación y que, en medio de tantos peligros, la Iglesia y la sociedad cristiana canten una vez más el himno de la liberación de la victoria y de la paz.
Amén.
Invocación final:
Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros (tres veces).



🌹Hora de Gracia- En la Solemnidad de la Inmaculada Concepción  


 Rezar tres veces al día , el Salmo 50, Miserere, con los brazos abiertos pidiendo la gracia de que la Iglesia pronto sea liberada del heresiarca Bergoglio y que muchos hermanos católicos puedan ver quien realmente es y rechazarlo para poder permanecer fieles a Cristo.
 
 

Advertencia profética de San Ambrosio contra los obispos malvados



 
 
Revelaciones Celestiales a Santa Brígida de Suecia - Libro 3
Palabras de Ambrosio a la novia ofreciendo una alegoría sobre el hombre, su esposa y su sirvienta, y sobre cómo este adúltero simboliza un malvado obispo mientras que su esposa simboliza a la Iglesia y su sirvienta al amor hacia este mundo, y sobre la severa sentencia de aquellos más apegados al mundo que a la Iglesia.

Capítulo 6

“Soy el Obispo Ambrosio. Estoy apareciéndome a ti y hablándote en alegoría porque tu corazón es incapaz de recibir un mensaje espiritual sin comparación física alguna. Había una vez un hombre cuya esposa legítimamente casada era encantadora y prudente. Sin embargo, a él le gustaba más la sirvienta que su esposa. Esto tuvo tres consecuencias. La primera es que las palabras y los gestos de la sirvienta le deleitaban más que los de su esposa. La segunda es que vestía a la sirvienta con finas ropas sin que le importara que su esposa estuviese vestida con harapos comunes. La tercera es que estaba acostumbrado a pasar nueve horas con la sirvienta y sólo la décima hora con su esposa. El pasó la primera hora al lado de la sirvienta, disfrutando al contemplar su belleza. Pasó la segunda hora durmiendo en sus brazos. Pasó la tercera hora alegremente haciendo labores manuales para el confort de la sirvienta.


 
 



Pasó la cuarta hora tomando un descanso físico con ella tras su arduo trabajo. Pasó la quinta hora inquieto mentalmente, preocupándose sobre cómo proveer por ella. Pasó la sexta hora descansando con ella, viendo ahora que ella aprobaba totalmente lo que él había hecho por ella. A la hora séptima el fuego de la lujuria carnal entró en él. Pasó la octava hora satisfaciendo su vehemente lujuria con ella. A la novena hora descuidó ciertas tareas que, sin embargo, le habría gustado llevar a cabo. Pasó la décima hora ejecutando algunas tareas que no le apetecía hacer. Y sólo durante esta hora permaneció con su esposa. Uno de los parientes de su esposa vino al adúltero y le reprochó fuertemente, diciéndole: 'Vuelve el afecto de tu mente hacia tu esposa legítimamente casada. Ámala y vístela como le corresponde, y pasa nueve horas con ella y sólo la décima hora con la sirvienta. Si no, estate atento, porque morirás de una horrible y repentina muerte.'

 



Jorge Bergoglio captado en pantalla, durante la llamada “audiencia jubilar”, realizada en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, Ene-30-2016. © AFP

Por el adúltero me refiero a alguien que ostenta el oficio de obispo por el bien de proveerle a la Iglesia, pero, a pesar de ello, lleva una vida adúltera. Él se ha unido a la santa Iglesia en unión espiritual para que sea su novia más querida, pero retira su afecto de ella y ama al servil mundo mucho más que a su noble dama y novia. De este modo, hace tres cosas. Primero, se regocija más de fraudulenta adulación del mundo que de una obediente disposición hacia la santa Iglesia. Segundo, ama los adornos mundanos, pero le preocupa poco la falta de adorno material o espiritual de la Iglesia. Tercero, pasa nueve horas en el mundo y sólo una de las diez en la santa Iglesia. De acuerdo con esto, pasa la primera hora en buen ánimo, contemplando la belleza del mundo con deleite.
»¡Ay de ustedes cuando todo el mundo los alabe, pues así hacían los antepasados de esa gente con los falsos profetas!
Lucas 6:26

Pasa la segunda hora durmiendo dulcemente en los brazos del mundo, esto es, entre sus altas fortificaciones y la vigilancia de sus ejércitos, felizmente confiado de poseer seguridad física a causa de estas cosas. Pasa la tercera hora haciendo animadamente labores manuales por el bien de la ventaja mundana, para que pueda obtener el disfrute físico del mundo. Pasa la cuarta hora tomando alegremente un descanso físico después de su arduo trabajo, ahora que tiene suficientes medios. Pasa la quinta hora inquieto en su mente de diferentes maneras, preocupándose sobre cómo puede parecer ser sabio en asuntos mundanos.


Durante la sexta hora experimenta una agradable tranquilidad de mente, viendo que las gentes mundanas en todo lugar aprueban lo que ha hecho. En la hora séptima oye y ve los placeres mundanos y con disposición abre su lujuria a ellos. Esto causa que un fuego arda impaciente e intolerablemente en su corazón. En la octava hora lleva a cabo en acto lo que antes había estado meramente en su ardiente deseo. Durante la novena hora omite descuidadamente ciertas tareas que había querido hacer sólo por motivos mundanos, para no ofender a aquellos por los cuales siente un simple afecto natural. En la hora décima él a desgana ejecuta unas pocas buenas obras, temeroso de que pueda ser encontrado en desdén y gane una mala reputación o reciba una dura sentencia severa si por alguna razón enteramente descuida hacerlas.

Está acostumbrado a pasar únicamente su décima hora con la santa Iglesia, haciendo lo que hace, no por amor sino por temor. Tiene miedo, desde luego, del castigo de los fuegos del infierno. Si él pudiera vivir para siempre en confort físico y con muchas posesiones mundanas, no se preocuparía de perder la felicidad del cielo. Por ello, juro por ese Dios que no tiene principio y que vive sin fin, y afirmo con certeza que, a menos que regrese pronto a la santa Iglesia y pase nueve horas con ella y sólo la décima con la sirvienta, es decir, con el mundo – no por amarlo sino por poseer con renuencia la riqueza y honor de su oficio episcopal, y arreglando todo con humildad y razonablemente para la gloria de Dios – entonces la herida espiritual en su alma será tan grave – para hacer una comparación física – como la herida de un hombre golpeado tan terriblemente en la cabeza que su cuerpo entero está arruinado hasta las plantas de sus pies, con sus venas y músculos estallados, y sus huesos despedazados y la médula chorreando horriblemente en todas direcciones.

Tan severamente atormentado como parece el corazón en un cuerpo golpeado tan violentamente en su cabeza y las partes del cuerpo cercanas a la cabeza, que hasta las mismísimas plantas de sus pies duelen a pesar de estar más alejadas, igualmente torturada severamente aparecerá esa alma miserable que esté más cerca del estallido de la justicia divina, cuando en su conciencia se vea a sí misma siendo herida insoportablemente en todos lados.”



Las palabras de la Virgen a la novia comparando el obispo amante de lo mundano a fuelles llenos de aire o a un caracol echado en la mugre, y sobre la sentencia administrada a semejante obispo, que es totalmente lo opuesto al Obispo Ambrosio.

Capítulo 7

“Las Escrituras dicen: 'Aquel que ama a su propia alma en este mundo la perderá.' Ahora, este obispo amaba a su propia alma con todos sus deseos, y no había inclinaciones espirituales en su corazón. Bien podía ser comparado a los fuelles llenos de aire cercanos a una forja. Así como queda un resto de aire en los fuelles una vez que los carbones se han apagado y el metal rojo caliente está fluyendo, así también, aunque este hombre le ha dado a su naturaleza todo lo que ansía, perdiendo inútilmente su tiempo, todavía quedan en él las mismas inclinaciones como el aire en los fuelles. Su voluntad está inclinada al orgullo mundano y a la lujuria. A causa de estos vicios, ofrece una excusa y un ejemplo pecaminoso a las personas con corazones endurecidos quienes, desperdiciados en pecados, son arrojados al infierno.



Ésta no era la actitud del buen Obispo Ambrosio. Su corazón estaba lleno de la voluntad de Dios. Comía y dormía con moderación. Expulsaba el deseo de pecado y empleaba su tiempo útil y moralmente, bien podría ser llamado un fuelle de virtud. Curó las heridas del pecado con palabras de verdad. Inflamó a aquellos que se habían enfriado en el amor a Dios mediante el ejemplo de sus propias buenas obras. Refrescó a aquellos que se estaban quemando en deseo pecaminoso mediante la pureza de su vida. De este modo, ayudó a muchas personas a evitar entrar a la muerte del infierno, porque el amor divino permaneció en él todo el tiempo que vivió.

Este Obispo, por otro lado, es como un caracol que se reclina en su suciedad de origen y arrastra su cabeza por el suelo. De modo similar, este hombre se reclina y tiene su deleite en pecaminosa abominación, dejando que su mente sea arrastrada a lo mundano antes que al pensamiento de la eternidad. Yo le haría reflexionar sobre tres cosas: primero, la manera en la que ha ejercido su ministerio sacerdotal. Segundo, el significado de esta frase del Evangelio: 'Visten pieles de oveja pero por dentro son como lobos rabiosos.' Tercero, la razón por la cual su corazón arde por las cosas temporales pero es frío hacia el Creador de todas las cosas.”
 




Capítulo 11 sobre cómo un obispo imprudente es comparado a un mono a causa de su necedad y malvada vida.


Este obispo, sin embargo, no es rico de esa manera. Es como un mono con cuatro rasgos distintivos. El primero es un disfraz que ha sido hecho para él que le cuelga y esconde su torso pero deja sus partes íntimas completamente expuestas. El segundo es que toca cosas apestosas con sus dedos y se los lleva a la boca. El tercero es que tiene cara de humano, aunque el resto de su color y apariencia es la de un animal salvaje. El cuarto es que, aunque tiene ambas manos y pies, pisotea la suciedad con sus manos y dedos. Ese obispo necio es como un mono, curioso acerca de la vanidad del mundo, demasiado deformado para cualquier acción que merezca elogio.

Viste un disfraz, esto es, su ordenación episcopal, que es honorable y preciosa a la vista de Dios, pero sus partes íntimas desnudas están expuestas, pues la frivolidad de su carácter y su lujuria carnal son mostrados a los demás y traen ruina a las almas. Esto va contra lo que aquel noble caballero dice acerca de cómo a las partes más vergonzosas de un hombre se les da el mayor honor, queriendo decir mediante esto que los instintos animales de los sacerdotes deben ser escondidos con buenas obras, de manera que los débiles no se escandalicen a causa de su ejemplo.
...
Este hombre, también, posee un alma estampada con el sello de Dios pero deformada mediante su propia avaricia. En el cuarto lugar, así como un mono toca y revuelve la suciedad con sus pies y manos, así también este hombre codicia las cosas de la tierra en sus apetitos y acciones, apartando su rostro del cielo y bajándola a la tierra como un animal abstraído. ¿Aminora un hombre como ése la ira de Dios? No, en absoluto, él más bien provoca la justicia de Dios contra sí mismo.”
  (Fin de Cita)
 
 


San Ambrosio : “Incluso los herejes parecen tener a Cristo, porque ninguno de ellos niega el nombre de Cristo; sin embargo, todo aquel que no confiesa todo lo que pertenece a Cristo, de hecho niega a Cristo”.

San Ambrosio (Catena Aurea)



Místicamente, la abominación de la desolación es la venida del Anticristo, porque manchará el interior de las almas con infaustos sacrilegios, sentándose en el templo, según la historia, para usurpar el solio de la divina majestad. Esta es la interpretación espiritual de este pasaje; deseará confirmar en las almas la huella de su perfidia, tratando de hacer ver por las Escrituras que él es Cristo. Entonces se aproximará la desolación, porque muchos desistirán cansados de la verdadera religión. Entonces será el día del Señor, porque como su primera venida fue para redimir los pecados, la segunda será para castigarlos, a fin de que no incurra la mayor parte en el error de la perfidia. Hay otro Anticristo, que es el diablo, el cual trata de sitiar a Jerusalén (esto es, al alma pacífica), con la fuerza de su ley. Así, pues, cuando el diablo se halla en medio del templo, es la abominación de la desolación. Pero cuando brilla en nuestros trabajos la presencia espiritual de Cristo, huye el enemigo y empieza a reinar la justicia. El tercer Anticristo es Arrio y Sabelio y todos los que nos seducen con mala intención. Tales (los que desistan cansados de la verdadera religión) son las embarazadas, de quienes se dijo: ¡ay de ellas! las cuales prolongan la ruina de su carne y disminuyen la velocidad de su marcha en lo íntimo de sus almas, de modo que son incapaces para la virtud y fértiles para los vicios. Pero ni siquiera aquellas embarazadas que se hallan fundadas en el esfuerzo de las buenas obras, y que todavía no han producido ninguna, están libres de la condenación. Algunas conciben por temor de Dios; pero no todas dan a luz; algunas hacen abortar la palabra antes de dar fruto; y otras tienen a Cristo en su seno, pero sin que llegue a formarse. Por tanto, la que da a luz la justicia, da a luz a Cristo. Así, pues, apresurémonos a destetar a nuestros niños, para que no nos sorprenda el día del juicio o de la muerte antes de que estén formados. No sucederá así, si conserváis en vuestro corazón todas las palabras de justicia y no esperáis al tiempo de la vejez, y si concebís luego en la primera edad la sabiduría y la alimentáis sin la corrupción del cuerpo. Al fin del mundo se someterá toda Judea a las naciones creyentes por la palabra espiritual, que es como una espada de dos filos ( Ap 1,16; Ap 19,15).





 “De la misma manera que Noé y sus hijos, salvos en el arca, evitaron perecer en el diluvio, así también los hombres podrán evitar el diluvio de la eterna condenación si prontamente recurren al arca espiritual, es decir, si se refugian en la intercesión de los santos”. (San Ambrosio Sobre el arca de Noé, 7).
 

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