jueves, 22 de diciembre de 2016

Teólogo alemán: Amoris Laetitia cambia toda la moral sexual católica

Dos teólogos alemanes defienden a los cuatro cardenales y sus Dubia
Maike Hickson 21 de diciembre de 2016
OnePeterFive  
 

Dos teólogos alemanes -los profesores Jan-Heiner Tück y Helmut Hoping- han levantado también sus voces en apoyo de los 4 cardenales y su dubia presentada sobre Amoris Laetitia. Lo que ambos tienen en común es que una vez trabajaron juntos en la Universidad de Friburgo en Alemania y que ambos ahora escriben para periódicos europeos notablemente prestigiosos y por lo tanto ya tienen un público más amplio para sus reflexiones publicadas (...)
Jan-Heiner Tück  es un teólogo que admira a Bergoglio.
Así, en su imparcialidad, el profesor Tück habla y dice lo que muchos observadores católicos piensan, es decir, que el Papa Francisco debería ser claro y franco sobre cuáles son sus planes de reforma, en lugar de usar a sus amigos y periodistas favorables para hablar por él y a menudo de manera indirecta. (...)

El profesor de Freiburg, Helmut Hoping  el segundo teólogo dogmático alemán que ahora ha levantado su voz en defensa de los cuatro cardenales, no parece tan positivamente impresionado con el Papa Francisco, y su propia respuesta es más completa y más sustantiva, así como más detallada. Uno de sus dos artículos sobre Amoris Laetitia, que escribió para el prominente periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, publicado el 17 de noviembre de 2016, se titula "Un aleluya para el adulterio" (Ein Halleluja für den Seitensprung) y se presenta con las siguientes palabras de indignación:
El documento papal Amoris Laetitia sobre la enseñanza sobre el matrimonio y la familia está dividiendo la Iglesia Universal. Recientemente cuatro cardenales se rebelaron con una detallada intervención (dubia) contra este texto magistral. ¿Puede el Papa Francisco - como él dice - confiar aquí en la autoridad de Santo Tomás de Aquino?
La propia reprensión de Amoris Laetitia de Hoping  también está explícitamente dirigida a la reciente defensa del Cardenal Walter Kasper del documento papal , de que Amoris Laetitia se basa en los pensamientos de Santo Tomás de Aquino. Pues Hoping hace hincapié en que la "enseñanza de las virtudes de Tomás de Aquino está incrustadas en una ética normativa" – en contraposición a la visión de Francisco y Kasper que ven principalmente, y mucho más subjetivamente, su enseñanza sobre las virtudes. Así, cualquier virtud -como la primera virtud cardinal de la prudencia- tiene que orientarse de acuerdo con "la ley natural y la Ley Divina, además de la [positiva] ley humana", explica Hoping. Así, uno no puede hacer uso de las enseñanzas de las virtudes "Para sustituirlas [estas normas], sino más bien para ponerlas en práctica". Así según Hoping cualquier virtud tiene que orientarse según las normas éticas, y no ser independiente de ellas. 

Como Hoping también dice, las enseñanzas de Aquino sobre el matrimonio consideran al matrimonio como “parte de la ley natural, pero al mismo tiempo también parte de la Ley Divina.” El adulterio, por lo tanto es, “un acto perverso en términos de naturaleza”. Los actos que pertenecen a esta categoría, añade el teólogo alemán, nunca son justificables, a diferencia de actos como el asesinato de una persona que podría estar justificado en una situación de justa y proporcionada autodefensa.

Hoping nota que Amoris Laetitia nunca cita a Tomás de Aquino con referencia a estos pasajes específicos, ni siquiera otros pasajes concerniente al matrimonio, como tal,  hasta si públicamente reclama  usar a Tomás de Aquino como fuente de su nuevo “enfoque pastoral” con respecto a los divorciados “vueltos a casar”. El teólogo alemán añade: “Es sorprendente que ninguna cita de Santo Tomás se refiera al matrimonio ni a la recepción de los sacramentos, a pesar de que este es el asunto del que principalmente trata Amoris Laetitia”. Para resumir la argumentación más detallada y sólida de Hoping: Santo Tomás no debe y no puede justamente usarse “como una autoridad ” con respecto a la enseñanza innovadora en Amoris Laetitia, especialmente su octavo capítulo.

Hoping también afirma que - contrariamente a la afirmación de Kasper de que "Amoris Laetitia no cambia un iota de la enseñanza "- el documento papal realmente cambia la enseñanza de la Iglesia. Él dice: El documento ya no considera una relación sexual fuera de un matrimonio existente en cada caso como ilegal (AL 301). Por el contrario, ahora depende de las circunstancias en cuanto a si un acto determinado es adulterio o no.


 
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Hoping explica que los cuatro cardenales presentan sus preguntas con un tono objetivo, una de ellas es si el adulterio todavía se considera un acto intrínsecamente perverso. Para él, está claro que los cuatro cardenales “frustran la admisión de los divorciados vueltos a casar al Sacramento, lo que Francisco obviamente tiene en mente, pero que no es la conclusión convincente de su documento”.

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Al final, se trata de la pregunta de cómo la Iglesia Católica quiere tratar la pluralidad de las relaciones sexuales, ya sea un "matrimonio desenfrenado", un matrimonio civil sin ceremonia eclesial, o una asociación entre personas del mismo sexo. Para los obispos y teólogos liberales, la cuestión de la comunión para los divorciados de nuevo matrimonio es una puerta de apertura para la revisión [más laxista] de toda la moral sexual católica. Es decir, una vez que uno renuncia a la enseñanza tradicional vinculante -de acuerdo a la cual un matrimonio válidamente contraído entre una mujer y un hombre es el lugar exclusivo para practicar la sexualidad- la Iglesia podría también, al igual que la iglesia evangélica, darle la bendición , Incluso dentro del marco de una ceremonia religiosa, a relaciones que son similares al matrimonio.


 
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