R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros



♰♰♰

martes, 2 de junio de 2020

Mes de junio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús- Día Segundo

Dispuesto por el Padre Félix Sardá y Salvany en 1877, con aprobación eclesiástica.
   
MES DE JUNIO DEDICADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
   

   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estáis vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, pidiéndoos perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, oh buen Jesús, de haberos ofendido, por ser Vos tan bueno que no merecéis tal ingratitud. Concedednos luz y gracia para meditar vuestras virtudes y formar según ellas nuestro pobre corazón. Amén.
   
DÍA 2º – EL SAGRADO CORAZÓN, MODELO DE HUMILDAD
  
I

Mira, alma mía, la profundísima humildad del Corazón de Jesús. Siendo Jesucristo Dios, y como tal potentísimo y excelso, no le bastó hacerse Niño en las entrañas de una mujer, y nacer luego en una cueva de animales, y trabajar más tarde en un taller, y morir, finalmente, como reo miserable en una cruz. Aun después de su existencia mortal vive glorioso en el cielo, es verdad, pero en la tierra vive humillado y abatido.
 
Contémplale en este Sacramento. Ha escogido para vivir entre nosotros las apariencias más modestas. Déjase encerrar como prisionero en el fondo de nuestros pobres tabernáculos, en nuestras iglesias mil veces desiertas y abandonadas. ¡Ah, mi buen Jesús! ¡Cómo sois Vos el mismo hoy que cuando nacíais en Belén, trabajabais en Nazaret, recorríais a pie los campos y aldeas de Judea, y moríais entre injurias y desprecios en el Calvario! No habéis mudado la condición llana y sencilla; no habéis dejado vuestras humildes maneras, a fin de que se acercasen a Vos sin temor los pobres y pequeñuelos, y aprendiesen en Vos sencillez y humildad los vanos y orgullosos.
   
¡Oh! ¡humildísimo Jesús! ¡Enseñadme a mí, altivo y presuntuoso que soy, esta santa virtud de la humildad!
 
Medítese unos minutos.
   
II
 
Me avergüenzo y me espanto, ¡oh Jesús mío!, cuando doy una mirada a mi pobre corazón. Es todo al revés del vuestro, tan sencillo y tan humilde. Está lleno de vanidad, presunción, necio orgullo, insaciable amor propio. Busca siempre el aplauso y la alabanza, sobresalir y brillar, obscurecer a los demás, hacerse superior a todos.
 
¡Ah! No Son éstas las lecciones de vuestro humildísimo Corazón. Vos me queréis humilde para con Dios, para con mis prójimos y para conmigo mismo. Para con Dios, reconociéndome siervo y discípulo suyo, acatando sin murmurar todas sus disposiciones, sujetándome sin réplica a su dulce Providencia, agradeciendo como cosa suya todo lo que de bueno haya en mí.
 
Para con mis prójimos, portándome como si fuese el menor de todos ellos, sufriéndolos con caridad, tratándolos con dulzura, perdonando sus injurias, huyendo sus aplausos y alabanzas.
 
Paro conmigo mismo, teniéndome por lo que soy, criatura miserable, indigna del polvo que piso, del cielo que contemplo y del aire que respiro, reconociéndome infeliz pecador que sólo por la divina compasión no ardo ya en los infiernos.
 
¡Corazón de Jesús humilde! Dadme ese espíritu de perfecta humildad, para que consiga sentarme un día en el trono que reserváis a vuestro lado a los humildes como Vos.
   
Medítese, y pídase la gracia particular.
   
ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN
Rendido a vuestros pies, oh Jesús mío, considerando las inefables muestras de amor que me habéis dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo vuestro adorabilísimo Corazón, os pido humildemente la gracia de conoceros, amaros y serviros como fiel discípulo vuestro, para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedéis a los que de veras os conocen, aman y sirven.
 
¡Mirad que soy muy pobre, dulcísimo Jesús, y necesito de Vos, como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mirad que soy muy rudo, oh soberano Maestro, y necesito de vuestras divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mirad que soy muy débil, oh poderosísimo amparo de los flacos y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Vos para no desfallecer! Sedlo todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Vos lo espera todo mi pobre corazón. Vos lo alentasteis y convidasteis cuando con tan tiernos acentos, dijisteis repetidas veces en vuestro Evangelio: «Venid a Mí…, Aprended de Mí…, Pedid, llamad…». A las puertas de vuestro Corazón vengo pues hoy, y llamo, y pido, y espero. Del mío os hago, oh Señor, firme, formal y decidida entrega. Tomadlo Vos, y dadme en cambio lo que sabéis me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.
    
Aquí se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria, en recuerdo de las tres insignias, cruz, corona y herida de la lanza, con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
 
Miles Christi

1 comentario:

  1. Pater Noster, qui es in caelis,
    sanctificétur nomen Tuum,
    adveniat Regnum Tuum,
    fiat volúntas tua,
    sicut in caelo et in terra.
    Panem nostrum cotidiánum
    da nobis hódie,
    et dimitte nobis débita nostra,
    sicut et nos dimittímus
    debitóribus nostris;
    et ne nos indúcas in tentationem,
    sed libera nos a malo.

    Ave María,
    gratia plena,
    Dominus tecum,
    benedicta tu in muliéribus,
    et benedictus fructus ventris tui Iesus.

    Sancta Maria, Mater Dei,
    ora pro nobis peccatoribus,
    nunc et in ora mortis nostrae.
    Amen.

    Gloria Patri, et Fili, et Spiritui Sancto.
    Sicut erat in principio, et nunc et semper,
    et in saeccula saeculorum,
    amen.

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