miércoles, 17 de junio de 2015

Falsa humildad de Bergoglio. Manipulación mediática.


 “La simulación de la humildad es la mayor soberbia”
(San Agustín)



En la antigüedad los falsos profetas también hacían sus falsas obras  en las plazas publicas para ser vistos y alabados por la gente. 

Juan 12:43
Porque amaban más el reconocimiento de los hombres que el reconocimiento de Dios.




Mateo 6:2
Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.



 
 
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 12
Se entiende por trompeta toda acción o palabra con que se demuestra jactancia por alguna obra buena, como sucede cuando uno da limosna, fijándose en alguien que tenga delante, o cuando se lo dice a otro, o cuando se lo da a persona que pueda devolvérsela. Si no fuera por estas causas no lo haría, mas aun cuando lo hiciere en un lugar secreto, pero con el propósito de que aquello le sirva de alabanza, aún toca la trompeta.
San Isidoro, etymilogia, 10
El nombre de hipócrita procede de aquella clase de hombres que entran en los espectáculos con la cara tapada, pintándola de diversos colores, con el fin de asemejarse a la persona que fingen y de la cual simulan el exterior, tomando delante del pueblo y de los juegos públicos, ora la máscara de hombre, ora la de mujer.


Cuando te conocí por primera vez, siendo el cardenal Bergoglio, y durante esas convivencias cercanas, me llamaba la atención y me desconcertaba que nunca hacías las cosas como los demás cardenales y obispos. Por poner algunos ejemplos: eras el único entre ellos que no hacía la genuflexión frente al sagrario ni durante la Consagración; si todos los obispos se presentaban con su sotana o traje talar, porque así lo requerían las normas de la reunión, tú te presentabas con traje de calle y alzacuellos. Si todos se sentaban en los lugares reservados para los obispos y cardenales, tú dejabas vacío el sitio del cardenal Bergoglio y te sentabas hasta atrás, diciendo “aquí estoy bien, así me siento más a gusto”. Si los demás llegaban en un coche correspondiente a la dignidad de un obispo, tú llegabas, más tarde que los demás, ajetreado y presuroso, contando en voz alta tus encuentros en el transporte público que habías elegido para llegar a la reunión.
Al ver esas cosas, ¡qué vergüenza contártelo!, yo decía para mis adentros:
– “Uf… ¡qué ganas de llamar la atención! ¿por qué no, si quiere ser de verdad humilde y sencillo, mejor se comporta como los demás obispos para pasar desapercibido?”.

(...) Cuando te vi salir al balcón, sin mitra y sin muceta, rompiendo el protocolo del saludo y la lectura del texto en latín, buscando con ello diferenciarte del resto de los Papas de la historia, dije sonriendo preocupada para mis adentros:
– “Sí, no cabe duda. Se trata del cardenal Bergoglio”.
Durante los días que siguieron a tu elección, me diste varias oportunidades para confirmar que eras el mismo a quien yo había conocido de cerca, siempre buscando ser diferente, pues pediste zapatos distintos, anillo distinto, cruz distinta, silla distinta y hasta habitación y casa distinta al resto de los Papas, que siempre se habían acomodado humildemente a lo ya existente, sin requerir de cosas “especiales” para ellos.
 (...) Pero, para mi sorpresa y desconcierto, mi nuevo general, en lugar de tomar las armas al llegar, comenzó su mandato utilizando el tiempo del Papa para telefonearle a su peluquero, a su dentista, a su casero y a su periodiquero, atrayendo las miradas hacia su propia persona y no hacia los asuntos relevantes del papado.
 
 
 
 
 Mateo 23:5
Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; pues ensanchan sus filacterias y alargan los flecos de sus mantos.
 
San Agustín, de sermone Domini, 2, 2
Así como los hipócritas (esto es, los simuladores), desempeñan el papel de otro (no es, pues, el que hace los oficios de Agamenón el verdadero Agamenón, sino el que lo remeda), así en las iglesias y en la vida humana, todo aquel que quiere aparentar lo que no es, se llama hipócrita. Simula ser justo y no lo prueba el que coloca todo su mérito en la alabanza de los hombres.
San Agustín, de sermone Domini, 2,2
Los que pecan por simulación no recibirán el premio de Dios que ve sus corazones, sino el castigo de la falsedad. Y por esto añade: "En verdad os digo recibieron su galardón".
 
 
  
 
 Manipulación deliberada utilizando los medios de comunicación. 
 
 
 Alcuino.
La gloria de Dios es confesar públicamente a Cristo; la gloria de los hombres consiste en gloriarse con las cosas humanas.
 
 
 
Alessandro Gnocchi y Mario Palmaro:
Cuánto haya costado la imponente exhibición de pobreza de la que el papa  Francisco fue protagonista el 4 de octubre en Asís, no es cosa que se sepa...El fenómeno Francisco no se substrae a la regla fundamental del juego mediático sino que, más aún, se sirve de él casi hasta volvérsele connatural... Basta sólo con citar el ejemplo del hombre vestido de blanco que desciende por la escalera del avión llevando un andrajoso bolso de cuero negro: perfecta utilización de sinécdoque y metonimia a la vez.
Bergoglio preparando su guion teatral en el lugar de Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo. La tuvieron que llenar  con una manguera porque el lugar esta seco.
Desde el minuto 5:56



El humilde se somete a la voluntad de Dios el soberbio se rebela. La fe no es un invento humano que deba ser mejorado por el hombre es un depósito   de fe al que se debe obediencia.

Pero ahora hay una ruptura, la figura del Papa no es más la clásica, es otra. Francisco no comenzó con la reforma de la curia, comenzó con la reforma del papado. Herético  Leonardo Boff

 

Extracto de la Encíclica Pascendi de S. S. San Pío X
Pío IX ya escribía: «Esos enemigos de la revelación divina, prodigando estupendas alabanzas al progreso humano, quieren, con temeraria y sacrílega osadía, introducirlo en la religión católica, como si la religión fuese obra de los hombres y no de Dios, o algún invento filosófico que con trazas humanas pueda perfeccionarse»
«Ni, pues, la doctrina de la fe que Dios ha revelado se propuso como un invento filosófico para que la perfeccionasen los ingenios humanos, sino como un depósito divino se entregó a la Esposa de Cristo, a fin de que la custodiara fielmente e infaliblemente la declarase. De aquí que se han de retener también los dogmas sagrados en el sentido perpetuo que una vez declaró la Santa Madre Iglesia, ni jamás hay que apartarse de él con color y nombre de más alta inteligencia»

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