martes, 5 de enero de 2016

“cayendo de rodillas, lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra” (Mt 2,11).

Epifanía
La manifestación del Señor

“Vieron al Niño con María y, postrados, le adoraron”

(Mt. 2, 11).

“Vieron al Niño con María y, postrados, le adoraron” (Mt. 2, 11).

“Ya viene el Señor del universo. en sus manos está la realeza, el poder y el imperio.”

•Su Epifanía ante los Magos de Oriente: Manifestación a los paganos.

•Su Epifanía del Bautismo del Señor: Manifestación a los judíos por medio de San Juan Bautista.

•Su Epifanía de las Bodas de Caná: Manifestación a Sus discípulos.

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Los santos padres han visto en la adoración que hicieron los Reyes Magos la aceptación de la divinidad de Jesucristo por parte de los pueblos paganos.

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 “Para aquellos que creen, ninguna explicación es necesaria, para aquellos que no, ninguna explicación será suficiente.”
 
Números 24:17
Veo algo en el futuro, diviso algo allá muy lejos:
es una estrella que sale de Jacob,
un rey que se levanta en Israel.
Le aplastará la cabeza a Moab,
aplastará a todos los descendientes de Set.
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Oh Dios, que por una estrella guiaste  a los magos a la adoración de tu Hijo Jesucristo os rogamos que conduzcas a ti mismo a los sabios y los grandes  de toda la tierra para que toda rodilla se doble ante tu  Santísima Trinidad , y lleva cautivo a cada pensamiento.  Por Jesucristo nuestro Señor. Amén
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Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: "¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle". Mateo 2:1-2



Salmo 72,10-11 : "Los reyes de occidente y de las islas le pagarán tributo. Los reyes de Arabia y de Etiopía le ofrecerán regalos. Ante él se postrarán todos los reyes y le servirán todas las naciones"
 
El p. Reboli comenta. El nombre de mago se deriva, según algunos, de la palabra súmera emgu o de la asiríaca mahhu. Para otros es voz indoeuropea: en sánscrito maha; en persa mogh, en griego megaV; y significa grande, ilustre. Nabucodonosor confirió a Daniel el título de Rab-Magh o gran mago (Dan 2,48). Después de Cristo se tomó la palabra en sentido peyorativo. San Mateo la usa en su mejor acepción.
 
 
Los orientales llamaban magos a sus doctores; en lengua persa, mago significa "sacerdote".
 
El profeta Balaam (Núm 22-24), quien en su oráculo sobre el pueblo de Israel en el desierto, vislumbra un rey futuro representado simbólicamente a través de una estrella (Núm 24,17). El profeta Balaam es llamado mago en los escritos de Filón de Alejandría y en la versión griega de los LXX proviene de Oriente (Núm 23,7).
 
 
•Melchor, tradicionalmente un anciano blanco con barbas, trae como regalo oro que representa la realeza de Cristo.

•Gaspar, joven, de piel morena, trae incienso, representando la divinidad de Cristo.

•Baltasar, de raza negra, ofrece al Niño Dios mirra (sustancia que se utiliza para embalsamar cadáveres) representando Su humanidad, el sufrimiento y la muerte del Señor. Como  testimonio de que se hizo hombre para la redención del mundo.

San Agustín, in sermonibus de Epiphania
“Se le ofrece el oro como a un gran rey, se quema el incienso en su presencia como delante de Dios, y se le ofrece la mirra como a aquél que había de morir por la salvación de todos.”
 
La tradición de la Iglesia los venera como Santos. Un antiguo comentarista del Evangelio de San Marcos y entre las obras de San Juan Crisóstomo dice que después de que fueron bautizados en Persia por el apóstol Santo Tomás, se convirtieron en evangelizadores. Se dice que sus cuerpos  fueron trasladado a Constantinopla después de los primeros emperadores cristianos, de allí fueron llevados a Milán donde el lugar en el que fueron depositados todavía se muestra en la iglesia de los dominicos de aquella ciudad. El emperador Federico Barbarroja habiendo tomado Milán, causó  que fueran trasladados  a Colonia, en Alemania, en el siglo XII. La catedral de Colonia contiene   los restos de los Santos Reyes Magos.

Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2
“Si los magos hubieran buscado al Salvador como a un rey terrenal, una vez que lo hubieran encontrado no lo habrían dejado jamás. Pero no fue así, sino que lo adoraron y se volvieron. Después de haber vuelto a su país, se mostraron más fieles a Dios que antes, y con su predicación convirtieron a muchos. Más tarde, cuando Tomás llegó a aquellas regiones, se unieron a él, y después de bautizados fueron sus compañeros en la predicación del Evangelio.”

Sus nombres están en el  Martirologio menciona a San Gaspar el primero de Enero, San Melchor el día seis y San Baltasar el once (Acta SS., I, 8, 323, 664).


“A estos ciegos paganos Dios les anunció con mucha anticipación el Nacimiento del Salvador....Me impresionó que pasaran su día de fiesta al sábado, mientras antes celebraban el viernes.” Ana Catalina Emmerich

La mística  Ana Catalina Emmerick  dice que después de esta revelación divina ellos dejaron sus costumbres paganas y empezaron a adorar a Dios y ofrecieron sus reinos y sus pueblos al Dios verdadero.
Ella nos dice que  eran  tres reyes pero llegaron en  caravanas acompañados de 200 personas.
 

Isaías 60:6
Te verás cubierta de caravanas de camellos que vienen de Madián y de Efá; vendrán todos los de Sabá, cargados de oro y de incienso, y proclamarán las acciones gloriosas del Señor.


La Mística Sor María de Jesús de Ágreda también describe que los  Reyes Magos por medio de la anticipada revelación divina del nacimiento del redentor les infundió  el deseo de buscarlo y adorarlo y luego de su encuentro dedicaron sus vidas y reinos al Dios Verdadero. “Ellos se tornaron apóstoles del Redentor y su celo encontró poderoso auxiliar en la reliquia que habían llevado y que habían colocado en un relicario de oro y de piedras preciosas. De este relicario salía un perfume tan penetrante que se sentía casi a una legua de distancia, pero solamente para aquellos que tenían Fe.”







Remigio
Debe notarse que cada uno de los tres no presenta por sí separadamente uno de los tres dones, sino que cada uno ofrece los tres, predicando así al rey, al hombre y a Dios.”


La glosa:

Los tres hombres que ofrecen a Dios sus dones representan a sus pies las naciones venidas de las tres partes del mundo. Mientras abren sus tesoros, hacen salir del fondo de su corazón la confesión de la fe. Lo hacen "en la casa" para enseñarnos que no debemos publicar los tesoros de nuestra alma. Ofrecen tres dones, esto es, la fe en la Santa Trinidad. También puede entenderse que de sus tesoros abiertos ellos ofrecen los que son figuras de los tres sentidos de la Sagrada Escritura: el histórico, el moral y el alegórico; o las tres partes de la ciencia: la lógica, la física y la moral, ciencias todas que sirven a la fe.”
 

Ambrosiaster, quaestiones Novi et Veteri Testamenti, q. 63

O comprendieron que el Rey de los judíos había nacido, porque la estrella solía ser signo de un rey temporal. Estos magos caldeos no estudiaban el curso de los astros con intención torcida, sino por curiosidad científica; porque, como puede entenderse, ellos seguían las tradiciones de Balaam, que había dicho: "Una estrella nacerá de Jacob" ( Núm 24,17). Así, viendo ellos una estrella que no era de las constelaciones ordinarias, juzgaron que ésta era la que Balaam había anunciado como señal del nacimiento del Rey de los judíos.”

 
Remigio:
Por otra parte, las palabras "vinieron del Oriente" nos ofrecen el magnífico pensamiento de que, siendo Jesucristo llamado "el Oriente" según aquellas palabras de Zacarías: "He aquí un hombre, el Oriente es su nombre" ( Zac 6,12), todos los que vienen al Señor, vienen de El y por El.”
 
 
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2
De donde nace la luz, allí tuvo la fe su origen, porque la fe es la luz de las almas. Vinieron, pues, de Oriente, pero a Jerusalén.”
 
 
Remigio:
Aunque el Señor no había nacido allí, porque aunque supieron la época del nacimiento, no conocían el lugar donde había de nacer. Pero siendo Jerusalén la ciudad real, creyeron ellos que un niño de tal condición no debía nacer sino en una ciudad de reyes. O vinieron a Jerusalén para que se cumpliese lo que estaba escrito: "De Sión saldrá la Ley, y la palabra del Señor de Jerusalén" ( Is 2,3). O tal vez para que la diligencia de los magos sirviese de condenación a la indiferencia de los judíos.
"Vinieron, pues, a Jerusalén diciendo: ¿Dónde está el que ha nacido Rey de los judíos?".
 
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2
¿Pero acaso no sabían que en Jerusalén reinaba Herodes? ¿No sabían que cualquiera que, estando vivo un rey, proclama a otro o lo adora es castigado con la pena de muerte? Era que mientras tenían su vista fija en el Rey futuro no temían al rey presente, era que aun cuando todavía no habían visto a Cristo, estaban, sin embargo, dispuestos a morir por El. ¡Oh, bienaventurados magos! que antes de conocer a Cristo fueron confesores de Cristo en presencia del rey más cruel.”
 
 Hemos visto su estrella en el Oriente y hemos venido a adorar al Señor.
 

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 7
Avergüéncense Marción y Pablo de Samosata, que no quieren ver lo que vieron los magos progenitores de la Iglesia, que adoraron a Dios hecho hombre. Que era hombre lo dicen aquellos pañales y aquel pesebre. Que lo adoraron no como a un simple mortal, sino como a Dios, lo testifican esas ofrendas que no convienen más que a Dios. Llénense también de confusión los judíos, que fueron prevenidos por los magos y rehusaron ir en pos de ellos.”  
 
 
San León Magno, in sermone 4 de Epiphania
Además de esta aparición de la estrella que hirió su vista corporal, el rayo más resplandeciente de la verdad instruyó sus corazones, lo cual correspondía a la iluminación de la fe.”
 
 
San León Magno, in sermone 4 de Epiphania
Esto que ellos habían creído y habían comprendido, les debía haber bastado para no tener necesidad de examinar con los ojos del cuerpo, lo que habían visto plenamente con los ojos del alma. Pero aquel mismo celo, aquella perseverancia que tuvieron hasta ver al Niño Jesús, debía servir a los hombres de nuestros tiempos; porque así como el examen de las llagas del Salvador, después de su resurrección, por el apóstol Santo Tomás fue útil para nosotros, también lo fue el que los magos vieran con sus propios ojos la infancia del Salvador. Por esto dijeron: "Hemos venido a adorarle".

 
 
San Agustín, sermones, 204,1
Los ángeles anuncian a los pastores que ha nacido Cristo; a los magos, una estrella. El cielo con su lenguaje habla a unos y a otros, porque el de los profetas había cesado. Los ángeles habitan los cielos que embellecen los astros; los cielos, pues, cantan a unos y a otros las glorias del Señor.”
 
 
 
Agustín, in sermone 4 de Epiphania
Estos magos, ¿qué otra cosa fueron sino las primicias de las naciones? Los pastores eran israelitas, los magos , gentiles; éstos vinieron de tierras lejanas, aquéllos de cerca. Sin embargo, unos y otros acudieron con presteza a la piedra angular.”
 
 
 
En Catena Aurea leemos La Glosa dice eran reyes, y que ofrecieron tres dones que en ellos estaban representadas todas las naciones descendientes de los tres hijos de Noé que habían de ser llamadas a la fe.”


La Glosa
No es de extrañar que en trece días pudieran venir a Belén viajando sobre caballos árabes y dromedarios que son tan veloces para caminar.”
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2
Tal vez emprendieron el camino dos años antes del nacimiento de Jesucristo, guiados por la estrella, llevando todas las provisiones necesarias para el camino.”
 
 
 
San Gregorio Magno nos enseña   que nosotros también podemos adorar a Cristo y ofrecerle  oro; incienso y mirra: “Ofreceremos, pues, oro a este nuevo Rey, si resplandecemos delante de él con la luz de la sabiduría; el incienso, si por medio de la oración con nuestras oraciones exhalamos en su presencia olor fragante; y mirra si con la abstinencia mortificamos los apetitos de la sensualidad”.

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- Mt 2,7-9 - Entonces Herodes, llamando en secreto a los Magos, se informó de ellos cuidadosamente del tiempo en que les apareció la estrella: y encaminándolos a Belén, les dijo: "Id, e informaos bien del niño, y cuando le hubiereis hallado, hacédmelo saber, para que yo también vaya a adorarle". Ellos, luego que esto oyeron del rey, se fueron. (vv. 7-9)
 

San Agustín, in sermonibus de Epiphania
Quizá esta estrella había sido observada por los magos dos años antes, mas en este caso es preciso admitir que la revelación de lo que significaba no les fue hecha sino después del nacimiento de aquél que anunciaba. Pero después de la revelación del nacimiento de Cristo fue cuando ellos vinieron del oriente, y a los trece días adoraron a aquél cuyo nacimiento les había sido revelado pocos días antes.”



San Ambrosio, in Lucam, 2,45
Esta estrella es el camino, y el camino es Cristo, pues por el misterio de su encarnación Cristo es nuestra estrella, astro brillante de la mañana que no se ve donde está Herodes, pero que vuelve a aparecer allí donde está el Salvador y enseña el camino.”
 
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Después, advertidos en sueños de que no debían volver a donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino
Mt 2:12


 

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 10,7

Los magos, al volverse a su país por otro camino, nos enseñan una gran lección. Nuestra patria es el Paraíso. Después de haber conocido a Jesús, nos está prohibido volver a esta patria por el mismo camino que hemos venido recorriendo. En efecto, nos alejamos de esta patria por el orgullo, la desobediencia, el apego a las cosas visibles, comiendo el fruto prohibido. Y no podemos volver a ella sino por el camino de las lágrimas, de la obediencia, del desprecio de las cosas visibles, y refrenando los apetitos de la carne.”


Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2
No era posible que los que habían venido de Herodes a Cristo, volviesen de Cristo a Herodes. Y verdaderamente, los que, habiendo abandonado a Cristo, por el pecado se vuelven a Satanás, por la penitencia retornan a Cristo. Porque quien estuvo en la inocencia cuando no sabía lo que era el mal, fácilmente es engañado, pero cuando ha experimentado el mal en el que ha caído y recuerda el bien que ha perdido, vuelve con arrepentimiento a Dios. En cambio, quien habiendo abandonado al diablo, se vuelve a Cristo, difícilmente vuelve al diablo, porque mientras se regocija con el bien que ha encontrado y se acuerda de los males de que se libró, difícilmente vuelve al mal.”
 
El arzobispo Fulton Sheen aclara: Nadie que alguna vez se encuentre con Cristo con buena voluntad, volverá por el mismo camino por el que llegó.”

La glosa (Catena Aurea): 

“...Dice pues: "Y habida respuesta", porque así como Moisés clamaba en silencio, de la misma manera ellos preguntaban la voluntad divina en el silencio de sus piadosos deseos. Y añade: "Se volvieron a su tierra por otro camino", porque no debían ellos mezclarse más con los judíos infieles.

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ORACIÓN COLECTA
Señor, Dios nuestro, que por medio de una estrella, diste a conocer en este día, a todos los pueblos el nacimiento de tu Hijo, concede a los que ya te conocemos por la fe, llegar a contemplar, cara a cara, la hermosura de tu inmensa gloria. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


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Navidad con Santo Tomás: "Epifanía del Señor"


Caminarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu aurora (Is 60, 3).

 Los Magos son las primicias de los gentiles que creen en Cristo; en los cuales aparecieron como en cierto presagio la fe y la devoción de los gentiles, que venían a Cristo desde países lejanos. Y por esto, así como la devoción y la fe de los gentiles están sin error por la inspiración del Espíritu Santo, igualmente ha de creerse que los Magos, inspirados por el Espíritu Santo, tributaron sabiamente reverencia a Cristo.


 Como dice San Agustín, la estrella que guió a los Magos al lugar donde estaba el Dios infante con la Madre Virgen, podía conducirlos a la misma ciudad de Belén en que nació Cristo; pero se sustrajo a su vista hasta que también los judíos diesen testimonio acerca de la ciudad en que Cristo nacería; a fin de que, confirmados con doble testimonio, buscasen con una fe más ardiente a quien manifestaban la claridad de la estrella y la autoridad de la profecía. Así ellos mismos anuncian a los judíos el nacimiento de Cristo y preguntan el lugar. Por disposición divina ocurrió que, al desaparecer la estrella, los Magos fuesen a Jerusalén guiados por las luces humanas, buscando en la ciudad real al rey nacido, a fin de que el nacimiento de Cristo fuera primero anunciado públicamente en Jerusalén, conforme a aquello de Isaías (2, 3): De Sión saldrá la ley, y la palabra del Señor de Jerusalén, y también para que con la noticia de los magos, que venían de lejos, se condenase la pereza de los judíos, que estaban cerca.


Admirable fue la fe de los Magos. Porque si ellos, buscando un rey de la tierra, le hubiesen encontrado, en tal caso se hubieran confundido, por haber emprendido sin causa un viaje tan penoso; por lo que ni lo hubieran adorado, ni ofrecido obsequios. Pero en el caso presente, como buscaban un rey celestial, aunque ninguna excelencia real verían en él, sin embargo, contentos con el testimonio de la sola estrella, lo adoraron. Ven al hombre y reconocen a Dios, y le ofrecen obsequios adecuados a la dignidad de Cristo: oro como a un gran rey; incienso, del que se hace uso en el sacrificio de Dios, como a Dios, y mirra, que sirve para embalsamar los cuerpos, a fin de demostrar que debía morir por la salvación de todos.
(3ª, q. XXXVI, a. 8)


Y postrándose le adoraron (Mt 2, 11).
A este respecto dice San Agustín: "¡Oh infancia, a la cual se someten los astros! ¿Quién es éste de grandeza y gloria suprema, ante cuyos pañales velan los Ángeles, tiemblan los reyes, y doblan sus rodillas los sabios? ¿Quién es éste, tal y tan grande? Me lleno de estupor cuando veo los pañales y miro al cielo; me agito cuando miro en el pesebre al mendigo y al más preclaro que los astros; socórranos la fe, pues la razón humana desfallece."
(De Humanitate Christi)

Firmes en Cristo.
 

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