R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros



♰♰♰

domingo, 24 de julio de 2022

Feliz día del Glorioso Apóstol Santiago!


Santiago deriva de la forma latina Sanctus Iacobus.
25 de Julio
El nombre Santiago, proviene de dos palabras Sant Iacob. Porque su nombre en hebreo era Jacob. Los españoles en sus batallas gritaban: "Sant Iacob, ayúdenos". Y de tanto repetir estas dos palabras, las unieron formando una sola: Santiago.
¡Santiago y cierra, España!

Patrón de España, de Galicia y del Arma de Caballería.

Santiago fue el primer apóstol mártir que dio su vida por Jesucristo.



Patrón de España

En 1630 durante el reinado de Felipe IV el Papa Urbano VIII decretó que el Apóstol Santiago  fuera declarado solo y único Patrón de la Nación española. Según la tradición, Santiago llegó de Palestina a la Bética romana y predicó por tierras hispanas hasta llegar a Padrón. Años después de su vuelta a Palestina fue decapitado en el año 44 por Herodes (Hch 12, 2-3) y sus restos fueron trasladados a Gallaecia.


"Cerca de una antigua villa romana situada en el monte Libredón, un eremita llamado Paio vio unas estelas que señalaban un antiguo mausoleo; donde Teodoro y Atanasio, discípulos del apóstol, enterraron sus restos. Lo sepultaron ahí por ser el lugar más occidental en el que «el Hijo del trueno» predicó la Buena Nueva, el finis terrae hispano."
Recordemos que los apóstoles declararon "hemos predicado hasta el fin del mundo. 


El Rey Alfonso II de Asturias, que emprendió el camino hacia el sepulcro, se convirtió en el primer peregrino.




Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 35 (Catena Aurea)
El Señor sabía que los discípulos podían imitar su pasión pero les hace esa pregunta con el objeto de que sepamos que nadie puede reinar con Cristo si no lo imita en la pasión pues una cosa preciosa no se adquiere a bajo precio. Entendemos por pasión del Señor, no solamente la persecución de los gentiles, sino también todo lo que tengamos que sufrir en nuestras luchas con el pecado. 
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 65,3
(...) Pero el Señor responde: Efectivamente moriréis por causa mía pero esto no es suficiente para que obtengáis el primer puesto. Porque si se presentara algún otro con mayor virtud además del martirio, no le quitaré a él el primer puesto y os lo daré a vosotros por el amor que os tengo. Y para que viéramos que no cabía en El esa debilidad, no dijo simplemente: No es cosa mía el dar, sino no es cosa mía el darlo a vosotros, sino a aquéllos para quienes ha sido preparado, es decir, a aquellos que se pueden distinguir por sus obras.

Beda, in Marcum, 3, 40
Pero se preguntará alguno cómo bebieron Santiago y Juan el cáliz del martirio, o cómo fueron bautizados con el bautismo del Señor, cuando la Escritura dice que sólo el apóstol Santiago fue degollado por Herodes y que Juan murió de muerte natural. Pero si leemos las historias eclesiásticas, en las que se refiere que martirizaron a Juan, echándole en una caldera de aceite hirviendo y que en seguida fue desterrado a la isla de Patmos, veremos que estuvo pronto al martirio y que bebió el cáliz de la confesión, que bebieron los tres jóvenes en un horno encendido, aunque el tirano no derramó su sangre.
 Evangelio según san Mateo, 4:18-22 

Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio dos hermanos, Simón, que después se llamó Pedro y Andrés su hermano, que arrojaban las redes al mar: eran pescadores: Y les dijo: "Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres". Y ellos inmediatamente dejando las redes le siguieron. Y marchando de allí, vio otros dos hermanos, Jacob el del Zebedeo y a su hermano Juan, que estaban con su padre en el barco remendando sus redes, y los llamó. Y ellos, abandonando en seguida a su padre y a las redes, le siguieron.
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 7
Los discípulos nombrados no siguieron a Cristo buscando el honor de sabios, sino el precio de su trabajo. Conocían cuán preciosa es el alma humana, cuán grata es su santidad en la presencia de Dios y cuán grande es la recompensa ofrecida.






Oración Colecta: Dios todopoderoso y eterno, que consagraste los primeros trabajos de los apóstoles con la sangre de Santiago, haz que, por su martirio, sea fortalecida tu Iglesia y, por su patrocinio, España (nuestro pueblo) se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.




AÑO LITÚRGICO – Dom Prospero Gueranger



UN ÍNTIMO AMIGO DEL SEÑOR. — Santiago es uno de los doce. Se le llama el “Mayor” para distinguirle de Santiago, primo de Jesús. Era hermano de Juan el Evangelista, ambos hijos del Zebedeo. Sabemos cómo el Señor, en cierta ocasión, apodó a los dos hermanos “hijos del trueno”, a causa de su temperamento ardiente y, sin duda, también porque un día le habían de pedir bajase fuego del cielo sobre una ciudad inhospitalaria.

Santiago pertenecía a una familia de Pescadores del lago de Tiberiades que poseía barcas propias y criados. Los evangelios nos relatan de talladamente su vocación. Zebedeo, sus hijos y sus servidores, se disponían a reparar sus redes junto a la ribera del mar, cuando, pasando el Señor cerca de aquel lugar, llamó a sí a los dos hermanos. Inmediatamente ellos abandonaron todo para seguirle, dejando redes, barcas y a su propio padre. Esta gran generosidad nunca se desmentirá, y Jesús sentirá hacia Santiago y Juan el mismo afecto privilegiado que tuvo para con Pedro. Serán los tres íntimos confidentes de sus pensamientos, y sólo ellos asistirán a la resurrección de la hija de Jairo, a la Transfiguración y a la agonía del huerto de los olivos.

Después de Pentecostés, Santiago el Mayor predicó el Evangelio en Judea y Samaría. Mas su apostolado fué de corta duración, y mientras que su hermano Juan debía ser el último de los apóstoles en abandonar este mundo, él fué el primero de todos ellos en derramar su sangre por el Señor: Herodes Agripa I hízole decapitar. Clemente de Alejandría refiere que su constancia y su caridad convirtieron a su verdugo, que imploró su perdón mientras le arrastraban al suplicio. Santiago, conmovido, abrazóle diciendo: “¡La paz sea contigo!” Y el verdugo murió también decapitado, y mártir de Cristo.

LA MUERTE PRECIOSA. — No pensemos que esta muerte prematura acaecida antes del año 44, pudo haber desconcertado el plan del Altísimo sobre el apostolado al que tenía destinado a Santiago. La vida de los santos jamás queda a medias; su muerte, siempre preciosa, lo es más aún cuando semeja adelantarse a su hora por la causa de Dios. Entonces es cuando puede decirse verdaderamente que les acompañan sus obras, puesto que el honor de Dios exige que no falte nada a su plenitud: “Juzgarán a las naciones, dominarán los pueblos, y el Señor reinará por ellos eternamente”, decía ya el Libro de la Sabiduría. Este oráculo debía realizarse en el Apóstol que fué elegido para ser jefe de una cruzada y protector de una nación.

PATRONO DE ESPAÑA. — Santiago es el Patrono y Protector de España. A él se le invocó constantemente durante la época de la Reconquista hasta obtener su liberación del yugo de los infieles. Al grito de ¡Santiago! ¡Santiago! ¡Santiago! ¡Y cierra España! los españoles durante ocho siglos hicieron guerra sin cuartel a los secuaces de Mahoma, impidieron con su valor y su sangre que Europa fuera devorada por ellos, y, por fin, acabaron por arrojar a los musulmanes a Africa. Fue una cruzada larga y heroica, y llevada a cabo con sus solas fuerzas y cuyos frutos fueron más provechosos y duraderos que los obtenidos por las cruzadas más espectaculares cuyo teatro fue Oriente.

Esta lucha constante dio un temple especial a la fe de los españoles, de la que Dios habia de servirse para ser un muro contra Lutero y sus huestes en Europa, y sobre todo, para implanter la fe al Nuevo Mundo por ellos descubierto. En los Anales de la Propagación de la Fe y la Colonización no ha habido obra comparable a la realizada por España y sus Reyes en sus posesiones de América y Asia. Los descubridores como Cristóbal Colón, Vasco de Gama, Alburquerque, y los grandes conquistadores como Hernán Cortés, Pizarro, Balboa, Valdivia, etc., se acordaron de celebrar al Santo Apóstol, y en honra y memoria suya impusieron su nombre bandito a muchos pueblos y ciudades por ellos descubiertos o conquistados.







ORACIÓN POR ESPAÑA. — Patrón de España, no olvides a nuestro pueblo que te debe a la vez su nobleza en los cielos y su prosperidad en este undo. Consérvale ese espíritu valiente de cruzado que ha conservado hasta estos últimos años en su lucha contra el comunismo; que siempre pueda gozarse de ser gobernado por hombres de Estado genuinamente católicos; que este pueblo tuyo siga siendo uno de los más sólidos pilares de la verdadera fe, el más intrépido defensor de la Santa Sede y de la Iglesia Católica.

ATRACTIVO DE SANTIAGO. — Mas al mismo tiempo acuérdate, Santo Apóstol, del culto especial con que la Iglesia entera te honra. ¿Dónde están aquellos siglos, grandes por tu fuerza de expansion al exterior, que fueron superados con todo eso por el maravilloso poder de atraerlo todo a tique el Señor te habla comunicado? ¿Quién podrá contar la muchedumbre de Santos, reyes, penitentes, guerreros, desconocidos de toda condición, multitudes infinitas, sin cesar renovadas gravitando en torno de tu santuario, como bajo la influencia de esas leyes que regulan el orden del firmamento que se eleva por encima de nuestras cabezas, sino aquel que enumera los astros del cielo? Inmenso ejército continuamente en marcha hacia ese campo de la estrella desde donde irradiaban sus fulgores a todo el mundo. ¿No es este el sentido de la misteriosa mission atribuida, en nuestras antiguas leyendas, al gran emperador por quien fue fundada la Europa Cristiana cuando, en el atardecer de un día de labor, contemplaba desde las orillas del mar de Frisia esa larga zona estrellada que, atravesando el cielo de parte a parte semeja pasar por entre las Galias, Alemania e Italia para, desde allá, cruzando la Gascuña, País Vasco y Navarra, alcanzar las tierras de la lejana Galicia? Se narra que tú mismo te apareciste entonces a Carlos diciéndole: “Ese camino estrellado marca la ruta que se ofrece para rescatar mi sepulcro, y que después de ti seguirán todos los pueblos.”

LOS DOS SEPULCROS. — Mas cuando pasamos a considerar que fueron dos sepulcros, en extremos opuestos, los polos queridos por Dios de este movimiento del todo incomparable en la historia de las naciones, uno en el que el mismo Dios descansó como en lecho de muerte, y el otro, oh hijo del Zebedeo, el que conserva en Compostela tu memoria, ¿cómo no prorrumpiremos presas de admiración en la exclamación del Salmista: “¡Oh Dios, sumamente honrados han sido tus amigos!”. Ojalá que la inspiración de lo alto, cuyo retorno a las grandes peregrinaciones católicas es uno de los más felices augurios de nuestros tiempos, condujera de nuevo hacia Compostela a los hijos de los peregrinos de antaño. Nosotros, por nuestra parte, repetiremos con San Luis la colecta de tu fiesta, que con labios moribundos balbuceaba frente a Túnez: “Dígnate, Señor, ser el guardián y santificador de tu pueblo, para que, protegido con la asistencia de tu Santo Apóstol Santiago, te agrade con sus obras y te sirva fielmente”.




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