R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros



♰♰♰

domingo, 17 de diciembre de 2017

Carta abierta para rechazar la herejía de Bergoglio y apoyar a Don Minutella

Reproducimos la carta abierta de nuestro estimado y joven colaborador, Isaac, García Cebrián, dirigida al sacerdote valiente y fiel a la Iglesia católica, don Alessandro Minutella. Su autor, recordarán, protagonizó en Valencia un hito para dar testimonio público de que somos católicos, pegando en la puerta de la misma los Dogmas de Fe de nuestra Santa Madre Iglesia, con motivo de protesta ante los “festejos” del centenario de la “Reforma luterana”. La Iglesia que necesita en estos momentos iniciativas para defenderse y a la que Dios ha dotado, precisamente, de pequeños y de insignificantes fieles, de sacerdotes valientes que, a ejemplo de don Minutella van abriéndose paso frente a la mentira y el embuste. Somos pequeños e insignificantes, es verdad, pero fieles de verdad, que no pensamos bajar la guardia, que no vamos a callar mientras Dios nos permita estar a su servicio y servirle hasta la muerte.
Desde Como Vara de Almendro nos adheridmos a la propuesta de Isaac y esperamos que esta iniciativa tenga gran calado en todo el mundo y, sobretodo, llegue a don Minutella.
¡Ven, Señor, Jesús! ¡AVANTI CON MARIA!
El equipo de Como Vara de Almendro.
 

Estimado Don Alessandro:
Mi nombre es Isaac García Cebrián, soy de Valencia, en España. Hace diez años me convertí, en la cama de un hospital. Fue un momento paulino, de golpe. En esa cama sentí una necesidad muy fuerte de escribir una carta al párroco de mi barrio a quien apenas conocía pues nunca bajaba yo a misa. Era una carta corta. En esa carta le hablaba de la necesidad de afirmar y defender la indisolubilidad del matrimonio. Ahora, diez años después, me sorprendo al ver cómo el Señor me hizo avisar a mi párroco sobre una crisis que estaba por llegar, la crisis de Amoris Laetitia.
Es por esto que le escribo. Porque pensamos, a estas alturas ya, cuando la interpretación heterodoxa de dicho documento ha llegado a la AAS proclamándose auténtico magisterio, que quien está en la silla de Pedro no es papa. Quizás no exista autoridad humana para juzgarle ahora mismo, o destituirle, pero a efectos prácticos no lo es, en el sentido de que debemos resistirle a toda costa.
Pero este no es un problema de bergoglio únicamente. Tampoco es un problema como el cisma luterano. Esto va más allá. Es todo un sistema, un sistema con su papa, cardenales, obispos, religiosos y sacerdotes, teólogos y laicos, que se está escindiendo de la Iglesia Católica, convirtiéndose en algo que yo llamo, Amoris Franquicia, la franquicia del amor. Donde la Verdad es un sentimiento, nada más. Donde la argumentación válida es aquella que no duele. Promovido por la burguesía del pecado. Aquellos a los cuales no les corre prisa en sacar del pecado a los más débiles. Gente acomodada y acomodaticia. Que se pueden sentir bien viviendo en pecado. Moldeadores de lo inamovible. Esto ya no es la Iglesia. Aunque lo parezca, aunque use sus sedes, nombre y atuendo. Ya no lo es. La Iglesia somos pocos ya, pero ardientes.
Es por esto que yo le propongo seguir el capítulo 14 del Apocalipsis. En el capitulo 13 se habla del falso profeta, y del mal que causa en la Iglesia, confundiendo a muchos. También Santa Hildegarda y San Vicente Ferrer hablaban de una época en la Iglesia donde clérigos malos levantarían un ídolo en la sede papal, y que el papa verdadero viviría a la sombra de éste, y que sería (el papa verdadero) un hombre muy anciano, estudioso y algo así como un teólogo. Mas en el capítulo que le sigue, el 14, aparecen en un monte, reunidos los 144.000 en torno al Cordero, como presentando orden de batalla ante los desmanes del falso profeta. Es entonces cuando se juzga a Roma desde el Cielo, pues ningún poder de la Tierra lo hace. Estos 144.000 presentan batalla con el testimonio y con la adhesión. Tal vez seguimos teniendo un papa en Roma y no se llama Francisco. Por eso yo le animo a que hagamos una marcha en la plaza San Pedro, inspirados por el capítulo 14 del Apocalipsis, y que marchemos portando la bandera del Agnus Dei, como testimonio de que los desmanes y ademanes que se están produciendo en Roma no los aceptamos y los resistimos. Marchemos antes del próximo sínodo y que el mundo nos vea. Así, no solo daremos testimonio ante el monolito del Circo Máximo que vio morir a San Pedro, indicando que es a él a quien nos adherimos (a San Pedro), sino testimonio ante los demás, ante los miles de ojos confusos que nos puedan ver y que cuando las cosas se pongan peor, cuando otros Amoris Laetitia vengan, después del sínodo de 2018, etc, sepan ver la imagen de los que estuvieron del lado del Cordero, por amor a la Verdad. Que seamos gentes de todo el mundo, y que demos testimonio ante el mundo, por el bien de las almas. Sin más discurso que la imagen de los fieles reunidos en torno al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.
 
Isaac García Cebrián
 
Versión en italiano que ha sido entregada a los colaboradores de don Minutella:
 
Caro Don Alessandro:
Mi chiamo Isaac García Cebrián. Abito à Valencia, in Spagna. Dieci anni fa mi sono convertito alla fede, in un letto d’ospedale. Fu un momento paolino, all’improvviso. In quel letto sentii un forte bisogno di scrivere una lettera al parroco del mio quartiere, che conoscevo a malapena perché non andavo mai in chiesa. Era una lettera breve. In quella lettera ha parlato della necessità di affermare e difendere l’indissolubilità del matrimonio. Ora, dieci anni dopo, sono sorpreso di vedere come il Signore mi ha fatto advertire al mio parroco di una crisi che stava per venire, la crisi d ´Amoris Laetitia.
Questo è il motivo per cui La scrivo. Perché pensiamo, già a questo punto, quando l’interpretazione eterodossa di questo documento ha raggiunto l’AAS, proclamandosi un autentico magistero, che chiunque che si trova nella cattedra di Pietro non è Papa. Forse non esiste alcuna autorità umana per giudicarlo in questo momento, o licenziarlo, ma a fini pratici non lo è, nel senso che dobbiamo resistergli a tutti i costi.
Ma questo non è solo un problema di Bergoglio. Né è un problema come lo scisma luterano. Questo va oltre. E ‘un sistema complesso, un sistema con il papa, cardinali, vescovi, religiosi e sacerdoti, teologi e laici, che è ablazione della Chiesa cattolica, diventando qualcosa che io chiamo, L´Amoris franchising, dove la verità è una sensazione, niente di più. Dove l’argomento valido è uno che non fa male. Promosso dalla “borghesia del peccato”. Quelli che non hanno fretta di liberare il più debole dal peccato. Persone comode e accomodanti. Che possano sentirsi bene vivendo nel peccato. Modellatori del immobile. Questa non è più la Chiesa. Anche se sembra, anche se usa le sua sedi, il suo nome e il suo abbigliamento. Non è più La Chiesa. La Chiesa vera siamo già pochi, ma ardenti.
Questo è il motivo per cui propongo di seguire il capitolo 14 dell’Apocalisse. Nel capitolo 13 si parla del falso profeta e del male che causa nella Chiesa, confondendo molti. Anche Santa Ildegarda e San Vicente Ferrer parlavano di un tempo in cui i chierici malvagi avrebbero sollevato un idolo nella sede papale, e che il vero papa vivrebbe all’ombra di esso, e sarebbe il vero papa, un uomo molto vecchio, con i Capelli Bianchi, studioso e qualcosa come un teologo. Ma nel capitolo che segue, il 14, appaiono su una collina, raccogliendo i 144.000 attorno all’Agnello, come se presentassero un ordine di battaglia di fronte agli eccessi del falso profeta. Questo è quando Roma viene giudicata dal Cielo, perché nessun potere sulla Terra lo fa. Questi 144.000 combattono con la testimonianza e l’adesione. Forse abbiamo ancora un papa a Roma e il suo nome non è Francisco. Ecco perché vi incoraggio a fare una marcia in Piazza San Pietro, ispirata dal capitolo 14 dell’Apocalisse, e di marciare portando la bandiera del Agnus Dei, per testimoniare che gli eccessi ei gesti che si stanno svolgendo a Roma non accettiamo e resistiamo. Marciamo prima del prossimo sinodo e lasciamo che il mondo ci veda. Quindi non solo diamo testimonianza davanti al monolito del Circo Massimo, che ha visto la morte di San Pedro, che indica che è a lui che aderiamo (a San Pedro); ma anche per testimonianza di altri, per le migliaia di occhi confusi che possiamo vedere … e quando le cose peggiorano quando altri Amoris Laetitia verranno dopo il sinodo2018,e cosí via, sapere vedere l’immagine di coloro che erano sul lato dell’Agnello, per amore della verità.
Che possiamo essere persone provenienti da tutto il mondo (in questa marcia) e che possiamo rendere testimonianza al mondo, per il bene delle anime. Senza più parole che l’immagine dei fedeli raccolti attorno all’Agnello, di Dio che toglie i peccati del mondo.
 
Isaac García Cebrián

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