jueves, 5 de enero de 2017

╰☆╮Bendición del hogar en la Epifanía ╰☆╮

 
Manten a Cristo en el centro de tus celebraciones navideñas y en el centro de tu vida.
“El Ángel del Señor tiene su campo alrededor de los que le temen. Todo el que cree en Jesucristo tiene un Ángel que le asista, si no le arroja de sí con alguna mala acción”.
 
♰

Profecías de  Ana Catalina Emmerich:

«Vi en el futuro la religión caída muy bajo y conservándose únicamente en algunos lugares, en algunos hogares y en algunas familias que Dios ha protegido también de los desastres de la guerra» (AA.III.557)
 
 
Hoy mas que nunca que la familia cristiana está  siendo atacada, tanto desde afuera como desde adentro, por los masones que se han infiltrado en la Iglesia, debemos utilizar todos las herramientas que Dios nos ha dado para sellar nuestros hogares, mientras pasa esta gran oscuridad que ha cubierto el mundo entero. Roguemos a Dios para que nuestros hogares sean sellados como propiedad suya y Dios mismo nos proteja.

Venimos a Adorar al Rey.
♰
 
 

La tradición ha vinculado a la Epifanía dos bendiciones: la del agua en la Noche de Reyes y la de las casas en el día. La primera proviene de Oriente, teniendo su origen en Egipto y está atestiguada por san Juan Crisóstomo (347-407), quien refiere que la gente acudía hacia la media noche para tomar del agua que se bendecía en recuerdo de la santificación de las aguas obrada por Jesucristo al bajar al Jordán para ser bautizado por Juan. Esa misma agua se reservaba en las casas para hacer uso de ella durante todo el año como un sacramental eficaz. La costumbre pasó a Occidente a través de los países germánicos, donde se consagraba la llamada “agua de los Tres Reyes” durante una ceremonia que data de los siglos XI-XII y que se desarrollaba en la Vigilia de la Epifanía. Más tarde, el rito la bendición de esta agua quedó fijado en una ceremonia muy solemne, simbólica y elaborada, que fue aprobada por la Sagrada Congregación de Ritos (decreto del 6 de diciembre de 1890), entrando así en el Rituale Romanum (tit. IX, cap. IX).
 

La bendición de las casas está muy relacionada con el significado de la triple conmemoración de la Epifanía. Los Reyes llegados de Oriente entran en la casa indicada por la estrella y, encontrando en ella al Niño Jesús con la Virgen María, su Madre, postrándose le adoran y le ofrecen sus dones. De modo semejante, la Iglesia, en honor de la Sagrada Familia, santifica las casas de sus hijos y les dispensa los dones de sus tesoros espirituales, con los cuales también pueden obtener prosperidad material. Jesucristo es bautizado en el Jordán y se anuncia con ello la nueva regeneración; el agua se convierte en signo de purificación y de vida. Las casas son, pues, purificadas de toda asechanza del enemigo maligno y los que en ellas moran están llamados a vivir la nueva vida divina de la gracia. El episodio de las bodas de Caná nos muestra que Jesús santifica a la familia, la familia basada en el matrimonio cristiano, imagen del sagrado consorcio que une a Cristo y a su Iglesia. El milagro de la conversión del agua en vino significa, además, que Dios no sólo concede bienes materiales, sino sobre todo bienes espirituales para la vida eterna. Y eso es lo que quiere la Iglesia para las casas de las familias cristianas al otorgarles esta bendición del día de Reyes. Resumiendo, hoy bendecimos nuestras casas porque “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos visto su gloria, la del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Prólogo de san Juan).

 
 
                      

En los países germánicos, después de bendecir las casas fue tradición escribir bajo el dintel de la puerta la fórmula “Christus Mansionem Benedicat”, en la cual se ha visto un acróstico de las iniciales de los Reyes Magos: C(asparus), M(elchior), B(althasar). Se empleaba para ello un lápiz bendito o un trozo de tiza: de ahí la bendición de la tiza (benedictio cretae) destinada a las inscripciones sagradas, asociada también a este día.

La bendición de las casas en Epifanía es una costumbre que no debemos perder.

Bendición de la tiza en la Fiesta de la Epifanía
V. Nuestro Auxilio es el Nombre del Señor.
R. Que hizo el cielo y la tierra.
V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
Bendice †, Señor, esta criatura, la tiza, para que contribuya a la salvación del género humano, y concédenos que, por la invocación de tu santísimo nombre, todos los que la utilicen o escriban con ella en las puertas de su casa los nombres de tus santos Gaspar, Melchor y Baltasar, por su intercesión y sus méritos, reciban la salud del cuerpo y la protección del alma. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.


 

                     


Bendición de las casas en la festividad de la Epifanía

(del Ritual Romano)

 

Esta bendición de la casa y la inscripción de las iniciales de los tres Reyes Magos  encima de cada puerta puede ser llevada a cabo por un sacerdote o el padre de la familia.

A la entrada de la Casa:
V. Paz a esta casa.
R. Y a todos los que en ella habitan.

Antífona. De Oriente han venido los Magos a Belén para adorar al Señor; y, abriendo sus tesoros, le han ofrecido preciosos dones: el oro del Gran Rey, el incienso de Dios verdadero y la mirra para su sepultura, aleluya.


Cántico de la Santísima Virgen

Proclama mi alma la grandeza del Señor, * se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador.
Porque ha mirado la humillación de su esclava: * por eso desde ahora me felicitarán todas las generaciones.
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: * y su nombre es santo.
Su misericordia llega a sus fieles * de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: * dispersa a los soberbios de corazón,
Derriba del trono a los poderosos * y enaltece a los humildes.
A los hambrientos los colma de bienes * y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, * acordándose de su misericordia.
Como lo había prometido a nuestros padres, * en favor de Abrahán y su descendencia para siempre.
Gloria al Padre y al Hijo * y al Espíritu Santo.
Como era en el principio y ahora y siempre * y por los siglos de los siglos. Amén.

Durante el canto del Magníficat, el sacerdote asperje e inciensa la casa. Al final, se repite la antífona (Ab Oriénte venérunt) De Oriente han venido los Magos a Belén para adorar al Señor, etc.
Padre nuestro en secreto hasta
V. Y no nos dejes caer en tentación.
R. Mas líbranos del mal.
V. Todos acudirán desde Saba.
R. Trayendo oro e incienso.
V. Señor, escucha mi oración.
R. Y hasta Ti llegue nuestro clamor.
V. El Señor sea con vosotros.
R. Y con tu espíritu.


Oración

Oremos. Oh Dios, que en el día de hoy revelaste a las naciones a tu Unigénito por la estrella conductora, concédenos propicio que ya que te hemos conocido por la fe, seamos llevados a la contemplación de la belleza de tu excelsitud. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad con el Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. R. Amen.
Responsorio. Ilumínate, ilumínate, oh Jerusalén, pues llega el que es tu luz y la gloria del Señor ha aparecido sobre ti: Jesucristo, nacido de la Virgen María.
V. Caminarán las naciones bajo tu luz y los reyes en el esplendor de tu amanecer.
R. La gloria del Señor ha aparecido sobre ti.


Oración
Oremos. Bendice, oh Señor, Dios todopoderoso, este lugar (o esta casa) : para que haya en él (ella) salud, castidad, la fuerza de la victoria, humildad, bondad y mansedumbre, la plenitud de la ley y acción de gracias a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo; y que esta bendición permanezca sobre este lugar (o esta casa) y sobre sus moradores. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.
Nota: Después de la oración de bendición, y de esparcir agua bendita

Se escriben con tiza en el dintel de la puerta principal de la casa, de esta manera:
 20  B 17
 el signo ✝ es una cruz, el "17" se refiere a 2017; El Numero  cambiar según el año correspondiente.

Las iniciales de los Reyes Magos se escriben en las puertas con la tiza bendita. (Las iniciales están en Ingles, C, M, B, también estas iniciales tienen un significado en  latín "Christus mansionem benedicat", que significa "Cristo bendiga esta casa".
El padre de Familia puede ir a través de las distintas habitaciones de la casa rociando el "agua bendita de los tres reyes", que ha sido bendecida para este fin en la iglesia el día anterior, o con agua bendita ordinaria si no tiene disponible el agua de los Reyes. Como las distintas salas están esparcidas, el padre lee la oración:
Bendice, oh Señor, Dios todopoderoso, esta casa : para que haya en ella salud, castidad, la fuerza de la victoria, humildad, bondad y mansedumbre, la plenitud de la ley y acción de gracias a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo; y que esta bendición permanezca sobre  esta casa y sobre sus moradores. Por Cristo nuestro Señor. R. Amén.


También se bendice a cada miembro de la familia.




Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor.

Josué 24:15

 
Firmes en Cristo.

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