lunes, 10 de octubre de 2016

El Jesuita San Francisco de Borja vs el heresiarca Bergoglio

 "Todo el mundo - ya sean reyes, nobles, comerciantes o campesinos - debe hacer todas las cosas para la gloria de Dios y bajo la inspiración del ejemplo de Cristo ..."
~ San Francisco de Borja.
 
 
 
 
 Como hoy celebramos la fiesta de San Francisco de Borja, que fue el tercer superior general de la Compañía de Jesús, es necesario recordar que Bergoglio no es miembro activo de la compañía de Jesús  sino un masón rotario que en su ambición de poder, violó  el  cuarto voto de los Jesuitas, los cuales  prometen nunca tomar  altos puestos en la Iglesia.
 
Los votos religiosos  son promesas hechas a Dios. Estos son reconocidos como "votos públicos" por la ley eclesiástica. Se gobierna por la ley canónica y por los documentos legislativos de la comunidad en que se hacen. Romper una promesa hecha ante Dios es un grave pecado contra el Segundo Mandamiento. 
 
Promesas y votos
CIC 2101 En varias circunstancias, el cristiano es llamado a hacer promesas a Dios. El bautismo y la confirmación, el matrimonio y la ordenación las exigen siempre. Por devoción personal, el cristiano puede también prometer a Dios un acto, una oración, una limosna, una peregrinación, etc. La fidelidad a las promesas hechas a Dios es una manifestación de respeto a la Majestad divina y de amor hacia el Dios fiel.
 
 
Los mismos  herejes modernistas y  ex-Jesuitas,  Antonio Spadaro y Federico Lombardi,  se quedaron asombrados ante la (invalida) elección de Bergoglio, quien ya desde el 2005 estaba detrás de la usurpación del papado:
“Y yo dije, ‘No, en absoluto, porque es un jesuita'”, dijo el herético  Spadaro: “Estamos hechos para  servir al papa, no para ser un Papa.” 
Lombardi: “me quedé estupefacto.” 

El jesuita P. Bartolomeo Sorge, acerca de la (falsa) elección de Bergoglio,  también  afirmó :
«Nosotros, los jesuitas no podemos ser ni monseñores, ni obispos, en efecto hacemos voto de rechazar todas las dignidades eclesiásticas. Tanto menos, por consiguiente, era previsible que un jesuita se volviera papa».


 
 

Una de las virtudes por las que es admirado San Francisco de Borja, es por haber despreciado los honores del mundo para darle honor a Dios.

Su propósito de renunciar a los honores se vio también probado en la vida religiosa. Carlos V lo propuso como cardenal, pero Francisco no aceptó.
Fue por la humildad que San Francisco de Borja rechazó el sombrero cardenalicio.


 

Vemos aquí  el gran  contraste con la apariencia de humildad, que en su ambición de Poder, ostenta el heresiarca Bergoglio. Mientras desafía el Magisterio de la Iglesia y desobedece la leyes de Dios.

San Agustín: “La soberbia hace su voluntad, la humildad hace la voluntad de Dios”.


San Ignacio de Loyola, juzga las herejías, que tiene  Bergoglio sobre el ascetismo, la penitencia y el silencio.




"El camino de la cruz no es sadomasoquista ..." Blasfemia del apóstata BERGOGLIO en la anti-JMJ de Cracovia.



San Francisco de Borja, nos enseñó   que la oración es la que introduce en el corazón el amor divino, pero la mortificación es quien prepara el lugar quitando la tierra, que impediría la entrada del amor divino.
 

San Francisco de Borja: “Para poder sufrir más, Cristo no abrió enseguida su costado. Lo abrió después de morir, para revelar el amor de su corazón, para enseñarnos que el amor no se hace espiritualmente presente antes de la muerte del hombre viejo que vive en nosotros según la carne.”



 
San Francisco de Borja trabajó  incansablemente para dar honor a Dios y por  la salvación de las almas  y logró la conversión de muchísimos pecadores.
 
 

 
Bergoglio es un hereje modernistas,  que  por su apostasía "ecuménica" anti-católica y por ser  cómplice del hereje Lutero, además de estar excomulgado, por estos mismos hechos, contradice el objetivo de la compañía de Jesús.
   
San Ignacio de Loyola fundó   ‘La Compañía de Jesús’, con el  propósito de  luchar contra la herejía y el vicio, la apatía y la decadencia, bajo la bandera de Cristo. 
 
La "contrarreforma"  para combatir la herejía protestante, firmó el estatuto que creó  la compañía de Jesús.  
 

Cuando la Contrarreforma fue lanzada, la Compañía de Jesús fue su fuerza motriz. Durante el Concilio de Trento.


San Francisco de Borja, solía decir que la compañía de Jesús,  era odiada y perseguida, principalmente por los herejes e infieles.  

La Compañía de Jesús, buscó también  la conversión de los turcos o moros (musulmanes), para traerlos a la fe católica. 
En 1568 San Francisco de Borja fue quien movió a San Pío V, con quien tenía gran ascendiente, para que nombrara una comisión de cardenales encargada de promover la conversión de los herejes e infieles.

 
 
 
En 1571 San Francisco de Borja fue enviado a  España,  por el santo papa  Pío V, para preparar la Liga que triunfaría en Lepanto, en contra del ataque musulmán.
 
San Francisco de  Borja,  durante su gobierno, como Superior general de la compañía de Jesús, envió a sus hijos espirituales al Nuevo Continente, inauguró el noviciado de la Orden, recibiendo en él al futuro San Estanislao Kostka y a muchos otros que morirían mártires en tierras de infieles.
El Papa San Pío V, mientras preparaba su cruzada contra los turcos, pidió al General de la Compañía que, debido a su sangre real y al gran prestigio de que gozaba en la Corte de España, fuera personalmente a tratar con el rey Felipe II sobre su ayuda. (Fatima.org)

 
 
Bergoglio fue señalado por los mismos Jesuitas argentinos como una catástrofe para la Iglesia.
 
 
 
 
http://sagradatradicion.blogspot.com/2010/09/bergoglio-una-plaga-de-egipto-para-la.html
 
También sabemos que Bergoglio fue rechazado por el general de los Jesuitas por presentar una personalidad desequilibrada. 

«Dos fuentes muy bien informadas, e independientes entre sí, nos han relatado que cuando se presentó a Jorge M. Bergoglio, SJ, como candidato para arzobispo auxiliar de Buenos Aires, el general de los jesuitas lo vetó, alegando una personalidad desequilibrada .» Cita de la Pagina  info-caótica
 
Sin embargo, y más allá de estas consideraciones sobre el caso puntual que nos ocupa, el hecho viene, una vez más, a confirmar la grave patología que padece el papa Francisco: la psicopatía. Hace lo que se le ocurre y porque se le ocurre sin medir o mirar consecuencias. En este blog ya comentamos hace varios meses acerca del informe que envió a la Congregación de Obispos quien era en su momento Prepósito General de la Compañía de Jesús, P. Peter Hans Kolvenbach, cuando se le consultó su opinión acerca de consagrar al P. Jorge Bergoglio como obispo auxiliar de Buenos Aires. Lo desaconsejó vivamente argumentando que el sacerdote padecía graves desórdenes psicológicos. Quienes lo sufrieron como arzobispo podrán dar fe de estos desequilibrios, como dio fe también quien fuera nuncio en Argentina, Mons. Adriano Bernardini, que lo definió como un hombre enfermo de poder (Diego GENOUD, Massa. La biografía no autorizada, Sudamericana, Buenos Aires, 2015, p. 96).
 



Es nuestro deber seguir denunciando a este impostor que dice ser nuestro papa, y que a pesar de su herejía formal se hace llamar Jesuita, cuando no  fue capaz de cumplir con el voto que hizo ante Dios y que ni siquiera esta calificado para ser monaguillo, porque ya que desde niño maliciosamente se burlaba de la Iglesia de Jesucristo.

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