viernes, 28 de octubre de 2016

Está condenado por Trento la famosa frase de Bergoglio¿Quién soy yo para juzgar a un cura gay que buscan al Señor? .


Ante la pregunta sobre los escándalos homosexuales del sodomita Monseñor Battista Ricca, Bergoglio respondió con su famosa frase: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”. Y además en la entrevista, Bergoglio mintió para encubrirlo. Posteriormente Sandro Magister publicó  un artículo donde Ricca quedó  al descubierto (El prelado del lobby gay).
El mismo Magister en un artículo reciente dijo que Bergoglio utilizó  la frase de manera premeditada y bien estudiada para abrir el tema:
«El papa Francisco ha querido que se discutiera abiertamente y lo hizo él primero, con pocas, estudiadas y eficacísimas frases impactantes, como la de "¿quién soy yo para juzgar?", la cual se convirtió en la marca identificatoria de su pontificado, dentro y fuera de la Iglesia.
 
 

Entonces lo que Bergoglio respondió maliciosamente fue que el no era nadie para juzgar a un cura gay, que aunque se encuentra empecinado en el pecado mortal de sodomía, violando su voto de castidad según el heresiarca Bergoglio busca al Señor.
Mateo 7,21-27 No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial...
Herejía protestante de la justificación por la sola fe, condenada en Trento.  

Trento también condena a la herética Amoris Laetitia.


Trento CAP. XV. Con cualquier pecado mortal se pierde la gracia, pero no la fe.
Se ha de tener también por cierto, contra los astutos ingenios de algunos que seducen con dulces palabras y bendiciones los corazones inocentes, que la gracia que se ha recibido en la justificación, se pierde no solamente con la infidelidad, por la que perece aún la misma fe, sino también con cualquiera otro pecado mortal, aunque la fe se conserve: defendiendo en esto la doctrina de la divina ley, que excluye del reino de Dios, no sólo los infieles, sino también los fieles que caen en la fornicación, los adúlteros, afeminados, sodomitas, ladrones, avaros, vinosos, maldicientes, arrebatadores, y todos los demás que caen en pecados mortales; pues pueden abstenerse de ellos con el auxilio de la divina gracia, y quedan por ellos separados de la gracia de Cristo.

Concilio de Trento, Sesión VI,  Canon XXVII.
Si alguno dijere, que no hay más pecado mortal que el de la infidelidad, o que, a no ser por este, con ningún otro, por grave y enorme que sea, se pierde la gracia que una vez se adquirió; sea excomulgado.


Concilio de Trento, Sesión VI,  Canon XIV. Si alguno dijere, que el hombre queda absuelto de los pecados, y se justifica precisamente porque cree con certidumbre que está absuelto y justificado; o que ninguno lo está verdaderamente sino el que cree que lo está; y que con sola esta creencia queda perfecta la absolución y justificación; sea excomulgado.

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