martes, 25 de octubre de 2016

Bergoglio ridiculiza la obediencia a Ley de Dios.

Bergoglio en su perversa tarea de venganza y  persecución cristiana, utiliza el Evangelio para torcerlo y burlarse de la estricta obediencia a la Ley de Dios.

 
Ser negligentes en obedecer la Ley?
Ayer, durante su misa de la mañana, Francisco condenó las personas que son - cita - “rígidas” en el seguimiento de la ley de Dios. Dijo: “Detrás de una actitud de rigidez  siempre hay algo más en la vida de una persona.” Concluyó: “Parecen buena porque siguen la Ley; pero están ocultando algo más: o son hipócritas o están enfermas.”


 




Rechacen el falso evangelio de Bergoglio, que lleva a quienes lo siguen a la perdición eterna.


 
 

Leamos en Catena Aurea de Santo Tomás de Aquino, la Verdadera interpretación de este Evangelio:
Lucas 13:18-21
 

Decía, pues: "¿A qué es semejante el reino de Dios, y a qué lo compararé? Semejante es al grano de la mostaza, que lo tomó un hombre y lo sembró en su huerto, y creció y se hizo grande árbol, y las aves del cielo reposaron en sus ramas". Y dijo otra vez: "¿A qué diré que el reino de Dios es semejante? Semejante es a la levadura que tomó una mujer, y la escondió en tres medidas de harina hasta que todo quedó fermentado". (vv. 18-21)

Teofilacto
Cada hombre que recibe el grano de mostaza, esto es, la predicación evangélica y la siembra en el huerto de su alma, forma un árbol grande que luego produce ramas. Y las aves del cielo, esto es, los que se sobreponen a las cosas de la tierra, descansan en las ramas, es decir en sus vastas contemplaciones. San Pablo recibió la primera enseñanza de Ananías ( Hch 9) como pequeño grano de mostaza. Pero plantándolo en su jardín produjo muchas y buenas doctrinas, en las cuales habitan los que tienen pensamientos elevados como San Dionisio, Hieroteo y otros muchos. Después dice que el reino de Dios es semejante a la levadura. Y sigue: "Y otra vez dijo: ¿A qué diré que el reino de Dios es semejante? Es semejante a la levadura", etc.
San Ambrosio
Muchos creen que Jesucristo es la levadura, porque la levadura que se hace de la harina, es de la misma especie que ella, pero tiene mayor fuerza. Así también Jesucristo es igual a sus padres en el cuerpo, pero incomparablemente superior a ellos por su dignidad. Luego, la Iglesia santa figura el tipo de la mujer, de quien se dice: "Que tomó una mujer y la escondió en tres medidas de harina hasta que todo quedase fermentado".
San Ambrosio

Nosotros somos la harina de esta mujer, la cual esconde a nuestro Señor en lo interior de nuestra alma, hasta que el calor de la sabiduría celestial fermente nuestros pensamientos más escondidos. Y como dice que la levadura está escondida en tres medidas, parece con razón que debemos creer al Hijo de Dios escondido en la ley, cubierto en los profetas y ultimado en la predicación del Evangelio. Yo, sin embargo, prefiero aceptar lo que el mismo Señor nos ha enseñado: que la levadura es la doctrina espiritual de la Iglesia y la Iglesia santifica al hombre renacido en el cuerpo, en el alma y en el espíritu por la levadura espiritual, cuando estas tres cosas se reúnen con cierto lazo en los deseos, teniendo iguales aspiraciones en su voluntad. Y así, si en esta vida permanecen las tres medidas en una misma levadura hasta que fermenten y se hagan una misma cosa, la comunión de los que aman a Cristo será incorruptible en la vida futura.


Teofilacto

También puede entenderse por esta mujer al alma, y las tres medidas sus tres potencias: la racional, la irascible y la concupiscible. Por tanto, si alguno oculta en estas tres cosas al Verbo de Dios, hará todo esto espiritual, de tal modo que no peque ya la razón contra lo enseñado, ni sea arrastrado por la ira ni por la concupiscencia, sino que se conforme con el Verbo de Dios.

 

San Agustín. De verb. Dom., serm. 32.

Las tres medidas de harina pueden representar también al género humano, que fue reparado por los tres hijos de Noé y la mujer que esconde la levadura es la sabiduría de Dios.


Beda

Llama levadura al amor que hace creer y mueve a la mente. La mujer, que es la Iglesia, esconde la levadura del amor en las tres medidas, porque mandó que amemos a Dios de todo corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas. Y esto hasta que fermente todo, es decir hasta que la caridad transforme nuestra alma en su perfección, lo cual empieza aquí pero concluye en la eternidad.







1 Corintios 6:9-10

9. ¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No queráis cegaros, hermanos míos, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros,
10. ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avarientos, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los que viven de rapiña, han de poseer el reino de Dios.


Bergoglio es un impostor que como el astuto Satanás en el Paraíso y en el desierto,  pervierte la interpretación de la Escritura para que la gente rechace el verdadero Evangelio y crea sus mentiras y se condenen.
2 Tesalonicenses 2 12 a fin de que sean condenados todos los que no han querido creer en la verdad, sino que se complacen en la maldad.

Lucas 13:28 Allí será el llorar y crujir de dientes cuando viereis a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios, y que vosotros sois arrojados fuera.
San Jerónimo
El vestido nupcial es también la ley de Dios y las acciones que se practican en virtud de la ley y del Evangelio, y que constituyen el vestido del hombre nuevo. El cual si algún cristiano dejare de llevar en el día del juicio, será castigado inmediatamente; por esto sigue: "Y le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado aquí, no teniendo vestido de bodas?" Le llama amigo, porque había sido invitado a las bodas (y en realidad era su amigo por la fe), pero reprende su atrevimiento, porque había entrado a las bodas, afeándolas con su vestido sucio.
   
San Hilario, in Matthaeum, 22.
El vestido de bodas es también la gracia del Espíritu Santo, y el candor del vestido celestial, que una vez recibido por la confesión de la fe, debe conservarse limpio e íntegro hasta la consecución del reino de los cielos.


Orígenes, homilia 20 in Matthaeum (Catena Aurea)
Y como el que peca y no se viste de nuestro Señor Jesucristo, no tiene excusa alguna, prosigue: "Mas él enmudeció".
San Jerónimo

Entonces, cuando todos los ángeles y el mundo entero sean testigos de los pecados, no habrá lugar a petulancias ni se podrá negar. 

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 38
En virtud del poder de aquella sentencia son atados sus pies y sus manos, que poco antes habían estado atados por las malas acciones, y no habían mejorado su vida. Entonces son atados para castigo los que la culpa tenía atados para impedirles que obrasen bien.
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 41
O de otro modo: cuantas veces el Señor prueba a su Iglesia, entra en ella para ver a los que están reunidos. Si encuentra alguno que no tenga vestido nupcial, le pregunta: ¿para qué te has hecho cristiano si amabas estas acciones? A este tal entrega Jesucristo a sus ministros (esto es, a algunos sectarios), y le atan sus manos (esto es, sus acciones), y sus pies (a saber, las aspiraciones de su alma), y lo arrojan a las tinieblas, esto es, a los errores (o de los gentiles, o de los judíos, o de los herejes). En primer lugar, a las tinieblas de los gentiles, porque desprecian la verdad que no han oído; o a las exteriores de los judíos que oyeron, pero que no creyeron, y especialmente a las exteriores de los herejes que oyeron y conocieron.

 
 
 
 
Pseudo-Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 44 (Catena Aurea)
Las Sagradas Escrituras también se llaman el reino de los cielos, porque su adquisición está basada en ellas; la puerta es la inteligencia de las Escrituras. También es el reino de los cielos la felicidad de los bienaventurados, y la puerta por donde se entra a esa felicidad es Jesucristo; los guardianes de las llaves son los sacerdotes a quienes se ha confiado el deber de enseñar y explicar las Sagradas Escrituras; la llave es la palabra que explica el conocimiento de las Escrituras, por medio de la que se abre a los hombres la puerta de la verdad; su apertura es la verdadera interpretación. Obsérvese que no dijo: Ay de vosotros, que no abrís, sino que cerráis; luego las Escrituras no están cerradas, aunque son oscuras.

San Jerónimo
Porque el Dios de Abraham, Creador del cielo, es Padre de Jesucristo. En el Reino de los Cielos se encuentra Abraham con quien descansarán las naciones que creyeron en Jesucristo, Hijo del Creador.  


San Basilio, in Reg. brev. ad inter., 240 (Catena Aurea - Lc 13,22-30 )

Así como en la vida humana el camino que se aparta de la rectitud es muy ancho, así el que sale del que conduce al reino de los cielos se encuentra en una gran extensión de errores. El camino recto es estrecho y tiene pendientes peligrosas, tanto a la izquierda como a la derecha; como sucede en un puente, desde el cual se cae al agua inclinándose a un lado o a otro.


Remigio

Llama reino de los cielos al mismo Hijo de Dios, y dice que este reino es semejante a un hombre que sembró buena simiente en su campo.  


 
 
Y sobre la Parábola del Hijo Prodigo de la que tanto abusa Bergoglio para justificar a los obstinados en sus pecados:
 
 
San Ambrosio
El hermano mayor, que era el pueblo de Israel, tuvo envidia del hijo menor (esto es, del pueblo gentil), por el beneficio de la bendición paterna, lo mismo que los judíos cuando Jesucristo comía con los gentiles. Prosigue: "El entonces se indignó y no quería entrar", etc.

San Ambrosio
El pueblo judío pide un cabrito y el cristiano un cordero; por tanto, Barrabás es entregado a los primeros y el cordero es inmolado para nosotros. Lo cual parece que se da a conocer en el cabrito, porque los judíos habían perdido el rito del antiguo sacrificio y los que piden el cabrito esperan al Anticristo.
 

San Agustín, ut sup

Las rameras son las supersticiones de los paganos, con quienes disipa su fortuna aquel que, una vez abandonada la verdadera alianza con el Dios único, vive con el demonio en sus vergonzosas pasiones.



San Ambrosio

Pero este buen padre quería todavía salvarle diciendo: "Tú siempre estás conmigo", como judío, por la ley, o como justo, por la comunión.


San Ambrosio
Si deja de tener envidia, verá que todo es suyo y porque como judío tendrá los sacramentos del Antiguo Testamento y como bautizado los del Nuevo.

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