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sábado, 14 de octubre de 2017

Santa Teresa de Jesús juzga las herejías de Bergoglio




"¿Y la vieja andaba con esto?": Refiriéndose el heresiarca Bergoglio a la reliquia del bastón de Santa Teresa de Ávila -Doctora de la Iglesia.


Santa Teresa de Ávila, se opuso a la herejía luterana y llamó al luteranismo “esa desventurada secta”, estableció su primera fundación de monjas carmelitas en Ávila para curar “este terrible mal” trayendo “algún alivio a nuestro Señor.” «Así -decía Santa Teresa-, siendo todos nosotros empleados en interceder por los campeones de la Iglesia y los predicadores y teólogos  que la defienden,  ayudamos en lo que es posible a Nuestro Señor que es atacado con tanta crueldad…»  
 
En este tiempo me llegaron noticias de los daños de Francia y del estrago que habían causado los luteranos y el crecimiento de esta desventurada secta. Me causó mucha aflicción y, como si yo pudiera hacer algo o fuera alguien, lloraba con el Señor y le suplicaba que remediara tanto mal. Creo que estaría dispuesta a dar mil vidas por salvar una sola alma de las muchas que allí se perdían.

“...el daño de las herejías por donde se pierden tantas almas”.
 
El fin para que se fundó  esta Orden  y el celo con que la Madre  Teresa la fundó  fue para resistir a los herejes y convertir a los gentiles e infieles a la fe.



Santa Teresa sobre las profanaciones de los Luteranos:
“Y ya que su santo Hijo nos dio un medio tan bueno para que le podamos ofrecer en sacrificio muchas veces, que valga tan precioso don para que se detenga tan grandísimo mal y tantas profanaciones como se hacen entre los luteranos en los lugares sagrados donde moraba este santísimo Sacramento, dejando deshechas las iglesias, perdidos tantos sacerdotes y suprimidos los sacramentos. (C 35, 3)”.



“En la fe me hallo, a mi parecer, con mucha mayor fortaleza. Me parece que me pondría yo sola contra todos los luteranos a hacerles entender su error. Siento mucho la perdición de tantas almas. Veo muchas que conozco claramente que Dios ha querido que se hayan aprovechado por mi medio... (Cc 3ª, 8)”.

 


Las prioridades del heresiarca  Bergoglio estaban en celebrar la herejía Luterana, cuando se celebró  en España el V Centenario de la Santa.

 
Heresiarca Bergoglio: Dios no condena porque nos ama con ternura.
 
 
Santa Teresa de Ávila:  En su autobiografía describe una visión divina sobre los castigos y penas del Infierno.

“Un día, mientras estaba en oración, de repente me encontré sumida en el Infierno. Me di cuenta de que el Señor me quería llevar a dar un vistazo sobre a donde conduce una vida de pecado. … La entrada al infierno parecía un largo, estrecho callejón o un horno bajo y oscuro. El suelo estaba cubierto de barro sucio que emitía un hedor nocivo. Había un enjambre de bichos repugnantes.

“Pero a continuación tuve una visión de cosas espantosas, entre ellas el castigo de algunos vicios. Al verlos, me parecían mucho más terribles […]. Oír hablar del infierno no es nada, como tampoco el hecho de que haya meditado algunas veces sobre los distintos tormentos que procura (aunque pocas veces, pues la vía del temor no está hecha para mi alma) y con las que los demonios torturan a los condenados y sobre otros que he leído en los libros; no es nada, repito, frente a esta pena, es una cosa bien distinta. Es la misma diferencia que hay entre un retrato y la realidad; quemarse en nuestro fuego es bien poca cosa frente al tormento del fuego infernal. Me quedé espantada y lo sigo estando ahora mientras escribo, a pesar de que hayan pasado casi seis años, hasta el punto de sentirme helar de terror aquí mismo, donde estoy” […].

“Esta visión me procuró también una grandísima pena ante el pensamiento de las muchas almas que se condenan (especialmente las de los luteranos que por el bautismo eran ya miembros de la Iglesia) y un vivo impulso de serles útil, estando, creo, fuera de dudas de que, por liberar a una sola de aquellos tremendos tormentos, estaría dispuesta a afrontar mil muertes de buen grado” […].


 
 
“Buen castigo se han ganado con sus propias manos y bien se han merecido por sus deleites fuego eterno. ¡Allá se lo hayan!,aunque no se me deja de quebrar el corazón ver tantas almas como se pierden. (C 1, 4).” Camino de perfección.

Santa Teresa de Jesús cuenta:
 
“Un día murió cierta persona, que había vivido harto mal y por muchos años. Murió sin confesión, mas con todo esto no me parecía a mí que se había de condenar Estando amortajando el cuerpo, vi muchos demonios tomar aquel cuerpo y parecía que jugaban con él... Cuando echaron el cuerpo en la sepultura, era tanta la multitud de demonios, que estaban dentro para tomarle, que yo estaba fuera de mí de verlo y no era menester poco ánimo para disimularlo.
Consideraba qué harían de aquel alma, cuando así se enseñoreaban del triste cuerpo. Ojalá el Señor hiciera ver esto que yo ví a todos los que están en mal estado, que me parece fuera gran cosa para hacerlos vivir bien” (Vida 38,24).


 


Santa Teresa de Jesús


“¡Oh, Cristianos! Tiempo es de defender a vuestro Rey y de acompañarle en tan grande soledad, que son muy pocos los vasallos que le han quedado y mucha la multitud que acompaña a Lucifer; y lo que es peor, es que se muestran amigos en lo público y véndenle en lo secreto; casi no halla de quien se fiar”.


Santa Teresa de Jesús: "El amor de Dios no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino probado por obras." 


Otras herejías de Bergoglio juzgadas por Santa Teresa de Ávila


Entendí bien cuán más obligados están los sacerdotes a ser buenos que otros, y cuán recia cosa es tomar este Santísimo Sacramento indignamente, y cuán señor es el demonio del alma que está en pecado mortal. (Santa Teresa de Jesús. Libro de la Vida)




Sufrimiento:


Parece, Señor, que probáis con rigor a  quien os ama, para que en la mayor intensidad del sufrimiento se manifieste la mayor intensidad de vuestro amor.

Sobre los confesores Santa Teresa de Ávila enseña:

  • Creo que hubiera sido fiel a la oración con el favor de Dios, si hubiera tenido un buen maestro o una persona que me aconsejara que debía huir de las ocasiones de pecado y me hiciera salir de ellas pronto, cuando hubiera caído (V 4, 9). 
  • La primera piedra del edificio de la santidad es la limpia conciencia, luchando con todas vuestras fuerzas incluso contra los pecados veniales, buscando siempre lo más perfecto. Podéis creer que esto lo sabe cualquier confesor, pero no es así; a mí me acaeció tratar cosas de conciencia con uno que había estudiado todo el curso de teología y me hizo mucho daño, en cosas que me decía que no eran nada; y lo mismo me ocurrió con dos o tres.


  • Este tener luz para guardar la ley de Dios con perfección es todo nuestro bien; sobre esto asienta bien la oración; sin este cimiento fuerte, todo el edificio se construye en falso.





Santa Teresa de Ávila advierte sobre la obstinación en el pecado mortal:

De pecado con plena advertencia por pequeño que sea Dios nos libre. Yo no se cómo nos atrevemos a enfrentarnos con tan gran Señor, aunque sea en muy poca cosa. Tanto más cuanto no hay cosa pequeña contra una tan gran Majestad y sabiendo que nos está mirando. Esto es lo que yo entiendo por pecado deliberado, y es como si le dijéramos: "Señor, aunque no os guste haré tal cosa; ya se que lo veis y se que no queréis que lo haga, pero prefiero seguir mi capricho y gusto que vuestra voluntad (C 41, 3).


Cuando un mundano está muy tranquilo estando metido en grandes pecados y sosegado en sus vicios y la conciencia no le remuerde de nada, esta paz ya es señal de que el demonio y él son amigos (Mdt C 2, 1). 





Aunque el mismo sol que le daba tanto resplandor y hermosura todavía está en el centro del alma, para recibir su luz y hermosura es como si allí no estuviese, siendo tan capaz el alma de gozar de Su Majestad, como lo es el cristal para que resplandezca en él el sol. Nada le aprovecha. Y por eso todo lo que haga estando en pecado mortal es de ningún fruto para alcanzar gloria. Porque al no proceder las buenas obras de aquel principio que es Dios de donde nuestra virtud es virtud, no pueden ser agradables a sus ojos pues, en fin, la intención del que hace un pecado mortal no es contentarle sino agradar al demonio que, como es las mismas tinieblas, así la pobre del alma queda hecha una misma tiniebla (I M 2, 1).


¡Oh, que no entendemos que el pecado es una guerra campal contra Dios de todos nuestros sentidos y potencias del alma!; el que más puede más traiciones inventa contra su Rey (E 14).




 

https://denzingerbergoglio.com/santa-teresa-de-jesus/

… juzga la idea de gracia que tiene Francisco

  • Las gracias no son secretas; ellas dan voces que hacen mucho ruido

Diréisme que en qué veréis que tenéis estas dos virtudes tan grandes. Y tenéis razón, porque cosa muy cierta y determinada no la puede haber; porque siéndolo de que tenemos amor, lo estaremos de que estamos en gracia. Mas mirad, hermanas: hay unas señales que parece los ciegos las ven; no están secretas; aunque no queráis entenderlas, ellas dan voces que hacen mucho ruido, porque no son muchos los que con perfección las tienen, y así se señalan más. (Santa Teresa de Jesús. Camino de Perfección, cap. 40, n. 2)


  • La Santísima Trinidad puede actuar sensiblemente en las almas en gracia

El martes después de la Ascensión, habiendo estado un rato en oración después de comulgar con pena, porque me divertía de manera que no podía estar en una cosa, quejábame al Señor de nuestro miserable natural. Comenzó a inflamarse mi alma, pareciéndome que claramente entendía tener presente a toda la Santísima Trinidad en visión intelectual, adonde entendió mi alma por cierta manera de representación, como figura de la verdad, para que lo pudiese entender mi torpeza, cómo es Dios trino y uno; y así me parecía hablarme todas tres Personas, y que se representaban dentro en mi alma distintamente, diciéndome que desde este día vería mejoría en mí en tres cosas, que cada una de estas Personas me hacían merced: la una en la caridad y en padecer con contento, en sentir esta caridad con encendimiento en el alma. Entendí aquellas palabras que dice el Señor: que estarán con el alma que está en gracia las tres divinas Personas, porque las veía dentro de mí por la manera dicha. (Santa Teresa de Jesús. Las Relaciones, cap. 16, p. 45)
  • La seguridad de la gracia viene de la buena conciencia

Sobre el temor de pensar si no están en gracia: “Hija, muy diferente es la luz de las tinieblas. Yo soy fiel. Nadie se perderá sin entenderlo. Engañarse ha quien se asegure por regalos espirituales. La verdadera seguridad es el testimonio de la buena conciencia; mas nadie piense que por sí puede estar en luz, así como no podría hacer que no viniese la noche, porque depende de mí la gracia. El mejor remedio que puede haber para detener la luz, es entender que no puede nada y que le viene de mí; porque aunque esté en ella, en un punto que yo me aparte, vendrá la noche. Esta es la verdadera humildad, conocer lo que puede y lo que yo puedo. (Santa Teresa de Jesús. Las Relaciones, cap. 28, p. 45)

… juzga la idea de Francisco de que el pecado hace parte de la vida religiosa

  • La falta de perfección de los religiosos es causa de muchos males en la Iglesia

¡Oh grandísimo mal, grandísimo mal de religiosos -no digo ahora más mujeres que hombres- adonde no se guarda religión!, adonde en un monasterio hay dos caminos: de virtud y religión, y falta de religión, y todos casi se andan por igual; antes mal dije, no por igual, que, por nuestros pecados, camínese más el más imperfecto; y como hay más de él, es más favorecido. Usase tan poco el de la verdadera religión, que más ha de temer el fraile y la monja que ha de comenzar de veras a seguir del todo su llamamiento a los mismos de su casa, que a todos los demonios; y más cautela y disimulación ha de tener para hablar en la amistad que desea tener con Dios, que en otras amistades y voluntades que el demonio ordena en los monasterios. Y no sé de qué nos espantamos haya tantos males en la Iglesia, pues los que habían de ser los dechados para que todos sacasen virtudes, tienen tan borrada la labor que el espíritu de los santos pasados dejaron en las religiones. (Santa Teresa de Jesús. Libro de la Vida, cap. 7, n. 5)

… juzga la idea que Francisco tiene sobre el sufrimiento humano

  • Dios no santifica a nadie sin hacerlo sufrir

Imaginarse que Dios va a llevar a la santidad sin hacerlo pasar a uno por muchos sufrimientos es una ilusión y un disparate. (Santa Teresa de Jesús citada por San Alfonso María de Ligorio. Práctica del amor a Jesucristo, p. 67-68)

… juzga la idea de que los cristianos deben abajarse siempre que tiene Francisco

  • Humildad es andar en verdad

Una vez estaba yo considerando por qué razón era nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad, y púsoseme delante, a mi parecer sin considerarlo, sino de presto, esto: que es porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad, que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira. A quien más lo entienda agrada más a la suma Verdad, porque anda en ella. (Santa Teresa de Jesús. Castillo interior o Moradas, Moradas sextas, c. 10, n. 7)

… juzga la idea de que nuestros pecados nos aproximan de Jesucristo que tiene Francisco

  • Jesucristo se hace presente incluso en las manos del enemigo

Llegando una vez a comulgar, vi dos demonios con los ojos del alma más claro que con los del cuerpo, con muy abominable figura. Paréceme que los cuernos rodeaban la garganta del pobre sacerdote, y vi a mi Señor con la Majestad que tengo dicha puesto en aquellas manos, en la Forma que me iba a dar, que se veía claro ser ofendedoras suyas, y entendí estar aquel alma en pecado mortal. ¿Qué sería, Señor mío, ver vuestra hermosura entre figuras tan abominables? […] Díjome el mismo Señor que rogase por él, y que lo había permitido para que entendiese yo la fuerza que tienen las palabras de la consagración, y cómo no deja Dios de estar allí por malo que sea el sacerdote que las dice, y para que viese su gran bondad, cómo se pone en aquellas manos de su enemigo, y todo para bien mío y de todos. Entendí bien cuán más obligados están los sacerdotes a ser buenos que otros, y cuán recia cosa es tomar este Santísimo Sacramento indignamente, y cuán señor es el demonio del alma que está en pecado mortal. (Santa Teresa de Jesús. Libro de la Vida, 38, 23)

… juzga la idea de obediencia religiosa que tiene Francisco

  • Quien no practica la obediencia no será buen contemplativo ni buen activo

Digo que quien estuviere por voto debajo de obediencia y faltare no trayendo todo cuidado en cómo cumplir con mayor perfección este voto, que no sé para qué está en el monasterio; al menos yo le aseguro que mientras aquí faltare, que nunca llegue a ser contemplativo, ni aun buen activo; y esto tengo por muy muy cierto. (Santa Teresa de Jesús. Camino de Perfección, cap. 29, n. 6) 

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