martes, 6 de junio de 2017

La agenda izquierdista de Bergoglio se opone a los principios de Santo Tomás de Aquino.


Los puentes ensangrentados  de Bergoglio.


La agenda izquierdista extremista de Bergoglio al servicio de Soros se opone a los principios del control fronterizo de Santo Tomás de Aquino.
Escribe el  Blog La Salette Journey |6 de junio de 2017 
 
Una vez más, Francisco se involucra en la política partidista poniéndose en ridículo a si mismo.
... ha estado diciendo a sus seguidores que deben rechazar la posición de Trump sobre los inmigrantes y los refugiados...
 
Francisco tiene una agenda política izquierdista extremista.  Para avanzar en su agenda, considera necesario demonizar a los que no están de acuerdo con ella.  Cualquiera que, siguiendo a Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia, cree en el control fronterizo, debe ser demonizado como "no cristiano", y de alguna manera "poco caritativo".

Francisco se está rebajando a sí mismo y haciendo mucho daño a la credibilidad de la Iglesia.


 
Santo Tomas explica que la inmigración no es un derecho sino un privilegio, que los Estados tienen el derecho de regular.

Al tratar el debate sobre la inmigración, casi automáticamente se asume que la posición de la Iglesia es de caridad incondicional hacia aquellos que ingresan a la nación, legal o ilegalmente
Sin embargo, ¿es este el caso? ¿Qué dice la Biblia acerca de la inmigración? ¿Qué dicen los doctores y teólogos de la Iglesia? Sobre todo, ¿qué dice el mayor de los doctores, Santo Tomás de Aquino, sobre la inmigración? ¿Su opinión ofrece algunas ideas sobre los temas candentes que ahora sacuden a la nación y que oscurecen las fronteras nacionales?
La inmigración es un problema moderno y algunos podrían pensar que el Santo medieval no tendría opinión sobre el problema. Y, sin embargo, si la tiene. Sólo hay que mirar en su obra maestra, la Summa Theologica, en la primera parte de la segunda parte, la pregunta 105, el artículo 3 (I-II, P. 105, Art. 3). Allí se encuentra su análisis basado en ideas bíblicas que pueden orientar el debate nacional. Ellas son completamente aplicables al presente.

Santo Tomás: “Las relaciones del hombre con los extranjeros son de dos tipos: pacíficas y hostiles; y al gobernar ambos tipos de relación, la Ley contiene preceptos adecuados”.


Comentario: Al hacer esta afirmación, Santo Tomás ratifica que no todos los inmigrantes son iguales. Cada país tiene el derecho de decidir qué inmigrantes son beneficiosos, es decir, “pacíficos”, para el bien común. El Estado puede rechazar, por una cuestión de legítima defensa, a los elementos criminales, traidores, enemigos y otros que considere que son perjudiciales u “hostiles” para sus ciudadanos.


La segunda cosa que  él afirma es que la manera de abordar la inmigración está determinada por la Ley en los casos de inmigración beneficiosa y “hostil”. El Estado tiene el derecho y el deber de aplicar su ley.
Santo Tomás: “A los judíos se les ofrecieron tres oportunidades de relaciones pacíficas con los extranjeros. Primero, cuando los extranjeros pasaban por sus tierras como viajeros. En segundo lugar, cuando vinieron a morar en su tierra como recién llegados. Y en ambos aspectos, la Ley hizó amable disposición en sus preceptos: porque está escrito (Éxodo 22:21): “No molestarás al extranjero [advenam]”; y nuevamente (Éxodo 22: 9): “No molestes a un extraño [peregrino]”.


Comentario: Aquí Santo Tomás reconoce el hecho de que otros quieran venir a visitar o incluso permanecer en la tierra por algún tiempo. Esos extranjeros merecían ser tratados con caridad, respeto y cortesía, la que se debe a cualquier ser humano de buena voluntad. En estos casos, la ley puede y debe proteger a los extranjeros de ser maltratados o molestados.


Santo Tomás: En tercer lugar, cuando los extranjeros deseaban ser admitidos completamente en su sociedad y modo de adoración. Con respecto a estos se observó un cierto orden. Porque ellos no eran admitidos de inmediato a la ciudadanía: Tal como era ley con algunas naciones que nadie era considerado ciudadano, excepto después de dos o tres generaciones, como dice el Filósofo (Polit., iii,1).



Comentario: Santo Tomás reconoce que habrá quienes quieran quedarse y convertirse en ciudadanos de las tierras que visitan. Sin embargo, establece como primera condición para la aceptación el deseo de integrarse plenamente en lo que hoy se  consideraría   la cultura y la vida de la nación.
Una segunda condición es que la concesión de la ciudadanía no es inmediata. El proceso de integración lleva tiempo. La gente necesita adaptarse a la nación. Él cita al filósofo Aristóteles diciendo que se consideró que este proceso tomaba dos o tres generaciones.
El mismo Santo Tomás no da un marco de tiempo para esta integración, pero admite que puede tomar mucho tiempo.


Santo Tomás: La razón de esto es que si a los extranjeros se les permitiera inmiscuirse  en los asuntos de una nación tan pronto como se establecieran en medio de ella, muchos peligros podrían ocurrir, ya que los extranjeros que todavía no tienen el bien común afianzado en el corazón podrían intentar algo dañino para los habitantes”.


Comentario: El sentido común en Santo Tomás ciertamente no es políticamente correcto, pero es lógico. El teólogo señala que vivir en una nación es algo complejo. Se necesita tiempo para conocer los problemas que afectan a la nación. Aquellos familiarizados con la larga historia de su nación están en la mejor posición para tomar las decisiones a largo plazo sobre su futuro. Es perjudicial e injusto poner el futuro de un lugar en manos de los recién llegados que, aunque no por culpa suya, tienen poca idea de lo que está sucediendo o ha sucedido en la nación. Tal política podría conducir a la destrucción de la nación. 

Como ilustración de este punto, Santo Tomás señala más adelante que el pueblo judío no trató a todas las naciones por igual, ya que las naciones más cercanas a ellos fueron más rápidamente integradas en la población que las que no estaban tan cerca. Algunos pueblos hostiles no fueron admitidos en absoluto a la ciudadanía debido a su enemistad hacia el pueblo judío.


 Santo Tomás: “Sin embargo, era posible dispensar para ser admitido a la ciudadanía a un hombre por causa de algún acto de virtud: está relatado (Judit 14: 6) que Achior, el capitán de los hijos de Amón, ‘fue unido al pueblo de Israel, con toda la sucesión de su parentela”.



Comentario: Es decir, las reglas no eran rígidas. Hubo excepciones que se concedieron en función de las circunstancias. Sin embargo, tales excepciones no eran arbitrarias, sino que siempre tenían en mente el bien común. El ejemplo de Achior describe la ciudadanía otorgada al capitán y a sus hijos por los buenos servicios prestados a la nación.
* * *
Estos son algunos de los pensamientos de Santo Tomás de Aquino sobre la cuestión de la inmigración basados en los principios bíblicos. Está claro que la inmigración debe tener dos cosas en mente: la primera es la unidad de la nación; y la segunda es el bien común.

La inmigración debe tener como meta la integración, no la desintegración o la segregación. El inmigrante debería no solamente desear asumir los beneficios sino también las responsabilidades de unirse a la plena comunión de la nación. Al convertirse en ciudadano, una persona se convierte en parte de una amplia familia a largo plazo y no es un accionista de una sociedad anónima  que buscan sólo su interés individual a corto plazo.

 
En segundo lugar, Santo Tomás enseña que la inmigración debe tener en mente el bien común; no puede destruir o abrumar a una nación.

Esto explica por qué tantos estadounidenses experimentan el malestar causado por la inmigración masiva y desproporcionada. Tal política introduce artificialmente una situación que destruye puntos comunes de unidad y recarga la capacidad de una sociedad para absorber orgánicamente nuevos elementos en una cultura unificada. El bien común ya no es considerado. 
Una inmigración proporcional siempre ha sido un desarrollo saludable en una sociedad, ya que inyecta nueva vida y cualidades en un cuerpo social. Pero cuando pierde esa proporción y socava el propósito del Estado, amenaza el bienestar de la nación.
Cuando esto sucede, la nación haría bien en seguir el consejo de Santo Tomás de Aquino y los principios bíblicos. La nación debe practicar la justicia y la caridad hacia todos, incluidos los extranjeros, pero debe sobre todo salvaguardar el bien común y su unidad, sin la cual ningún país puede durar mucho tiempo.

(Esta publicación es una traducción de un desarrollo de un párrafo y una nota a pie de página del libro, Return to Order, de John Horvat II.)
 Acción Familia.

 

 



 
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