martes, 13 de junio de 2017

Apostasía: Obispo apóstata presidió misa sacrílega para adúlteros en Argentina apoyándose en Bergoglio.

“La abominación será vista en lugares santos, en conventos, y entonces el demonio se hará rey de corazones.” Advertencia profética de Nuestra Señora de la Salette.

Noticia es.news Junio 13/ 2017
Monseñor Ángel José Macín (50 años de edad), obispo de Reconquista (Argentina), presidió el domingo pasado una Misa solemne en la parroquia San Roque (Reconquista, provincia de Santa Fe), durante la cual re-admitió a la “comunión sacramental plena” con la Iglesia a casi treinta parejas divorciadas que se han vuelto a casar civilmente, informa adelantelafe.com. Los adúlteros se reunieron previamente durante seis meses los días sábado, en lo que fue llamado un "camino de discernimiento".

Macín justificó su acción con la carta de Francisco a los obispos de Buenos Aires, en la que éste último dijo en septiembre  del 2016 que “no había otra interpretación” de “Amoris Laetitia” que la que permite a los adúlteros recibir la Comunión.

Al final de la Eucaristía Macín distribuyó la Comunión a los adúlteros, cuyos parientes tomaron fotos. No hubo ninguna referencia a la enseñanza bíblica sobre el divorcio y la recepción de la Comunión.



Francisco nombró a Macín obispo en octubre del 2013.

Bergoglio Reconquista Argentina.




 
 





Comulgar en pecado mortal es un sacrilegio. 


#310 – SACRILEGIO
"Como en todos los sagrados misterios… ninguno puede compararse con… la Eucaristía, así mismo no existe peor castigo proveniente de Dios al cual se le debe temer para crimen alguno, que para el uso profano o irreligioso que hagan los fieles de aquello que contenga… el mismísimo Autor y Fuente de santidad." – Catecismo del Concilio de Trento (De Euch., v.i)



Según el  derecho canónico C915: "No deben ser admitidos a la sagrada comunión los excomulgados y los que están en entredicho después de la imposición o declaración de la pena, y los que obstinadamente persisten en un manifiesto pecado grave".



Concilio de Trento

Para recibir la Eucaristía es necesario estar en estado de gracia
Ahora bien, la costumbre de la Iglesia declara ser necesaria aquella prueba por la que nadie debe acercarse a la Sagrada Eucaristía con conciencia de pecado mortal, por muy contrito que le parezca estar, sin preceder la confesión sacramental. Lo cual este santo Concilio decretó que perpetuamente debe guardarse aun por parte de aquellos sacerdotes a quienes incumbe celebrar por obligación, a condición de que no les falte facilidad de confesor. Y si, por urgir la necesidad, el sacerdote celebrare sin previa confesión, confiésese cuanto antes [v. 1138 s]. (Denzinger-Hünermann 1647. Concilio de Trento, Sesion XIII, 11 de octubre de 1551) 
  • Está excomulgado quién defiende públicamente que se puede comulgar en pecado

Can. 11. Si alguno dijere que la sola fe es preparación suficiente para recibir el sacramento de la Eucaristía [cf *1646]: sea anatema.
Y para que tan grande sacramento no sea recibido indignamente y, por ende, para muerte y condenación, el mismo santo Concilio establece y declara que aquéllos a quienes grave la conciencia de pecado mortal, por muy contritos que se consideren, deben necesariamente hacer previa confesión sacramental, habida facilidad de confesar.
Mas si alguno pretendiere enseñar, predicar o pertinazmente afirmar, o también públicamente disputando defender lo contrario, por el mismo hecho quede excomulgado [cf. *1647]. (Denzinger-Hünermann 1661.
Julio III, Concilio de Trento, 13a sesión, 11 de octubre de 1551. Decreto sobre el Sacramento de la Eucaristía)

 

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