viernes, 11 de agosto de 2017

El doble lenguaje de Bergoglio sobre el Transgenerismo

De Christopher A. Ferrara
9 de agosto de 2017  
 
“Pero que tu palabra sea sí, sí, no, no; y lo que está más allá de esto, del mal procede.” (Mateo 5:37)
 
¿Qué sucede, sin embargo, si el discurso es sí y no, o no y sí? Por supuesto el resultado es la confusión. Y si la fuente de confusión es un Papa, los efectos pueden ser catastróficos. Consideremos, como uno de los innumerables ejemplos de este pontificado, las declaraciones contradictorias de Francisco sobre el perverso “transgenerismo”.


Por un lado, según la transcripción de la conversación privada del Papa con los obispos polacos durante su visita a ese país el 27 de julio de 2016, Francisco condenó la “colonización ideológica”:


“Y me gustaría terminar aquí con este aspecto, porque detrás de esto están las ideologías. En Europa, en América, en América Latina, en África, en algunos países de Asia, hay colonizaciones ideológicas. Y uno de estos — lo digo claramente con nombre y apellido es el género! Hoy en día, a los niños se les enseña esto en la escuela que uno puede elegir su sexo! ¿Y por qué enseñan esto? Porque los libros usados son los de individuos e instituciones que dan dinero.
“Son colonizaciones ideológicas, apoyadas también por países muy influyentes. Y esto es terrible. Hablando con el Papa Benedicto, que está bien y tiene un pensamiento claro, me dijo: “¡Santidad, este es el tiempo del pecado contra Dios el Creador!” ¡Él es inteligente! Dios ha creado al hombre y a la mujer; Dios creó el mundo así, y así, y así .... Debemos pensar en lo que el Papa Benedicto dijo:  ¡Es el tiempo del pecado contra Dios el Creador!’ Y esto nos ayudará”.
 
 Aquí tenemos una declaración directa sobre el abominable mal de intentar imponer la ideología “transgénero” sobre los vulnerables  niños. Pero luego, dos meses más tarde, durante la conferencia de prensa en el vuelo de Azerbaiyán el 2 de octubre de 2016, Francisco fue invitado a retirar sus declaraciones anteriores contra la ideología de género por un reportero que planteó esta pregunta principal:
 
“Gracias, Santo Padre. En ese mismo discurso de ayer en Georgia, usted habló, como en tantos otros países [incluyendo Polonia] sobre la teoría de género, diciendo que es un gran enemigo y una amenaza contra el matrimonio. Pero, me gustaría preguntarle, ¿qué le diría a alguien que ha luchado con su sexualidad durante años y siente que hay realmente un problema de biología, que su aspecto no corresponde a lo que él o ella siente es su identidad sexual. Como pastor y ministro, ¿cómo acompañaría a estas personas? ”.
 
Tomando la carnada, junto con el gancho, el hilo y el plomo, Francisco se refirió al “matrimonio” transgénero que personalmente había recibido en su residencia y declaró que, aparte de lo que se enseña a los niños en las escuelas sobre el tema, la Iglesia debe “acompañar” e “integrar” a los adultos que “eligen su sexo” e incluso se han mutilado quirúrgicamente en el proceso:
“Lo que dije es esa maldad que hoy se hace en el adoctrinamiento de la teoría de género ... un padre francés me dijo que estaba hablando con sus hijos en la mesa, él y su esposa eran católicos, ‘católicos tibios’, pero católicos ! Y le preguntó a su hijo de 10 años:  ‘¿Qué quieres ser cuando seas grande?’  — ‘una niña.’ El padre se dio cuenta de que en la escuela le estaban enseñando la teoría de género, y contra las cosas naturales .
 
“Una cosa es que una persona tenga esta tendencia, esta condición e incluso cambie su sexo, pero es otra cosa enseñar esto en las escuelas con el fin de cambiar la mentalidad. Esto es lo que yo llamo colonización ideológica.
 “El año pasado recibí una carta de un español que me contó su historia como un niño, un joven, él era una muchacha, una muchacha que sufría tanto porque sentía que él se sentía como un muchacho, pero era físicamente una muchacha. Le dijo a su madre y la mamá ... (la chica) tenía alrededor de 22 años dijo que le gustaría hacer la intervención quirúrgica y todas esas cosas. Y la madre dijo que no lo hiciera mientras ella estuviera viva. Era mayor y murió poco después.
 “Ella se sometió a la cirugía y un empleado de un ministerio español fue al obispo, quien acompañó (a esta persona) mucho. Buen obispo. Entonces (el hombre) se casó, cambió su identidad civil, se casó y me escribió una carta diciendo que para él sería un consuelo venir con su esposa, él que era ella, pero es él!
 
 
“La vida es vida y las cosas deben tomarse como vienen. El pecado es pecado. Y las tendencias o desequilibrios hormonales tienen muchos problemas y debemos tener cuidado de no decir que todo es lo mismo. No, eso no, pero en todos los casos lo acepto, lo acompaño, lo estudio, lo discierno y lo integro. ¡Esto es lo que Jesús haría hoy! Por favor, no diga:  ‘el Papa santifica a los transgénero.’ ¡Por favor, eh! Porque veo las portadas de los periódicos. ¿Hay alguna duda sobre lo que dije? ¡Quiero ser claro! Es un problema moral. Es un problema humano y debe ser resuelto siempre puede serlo con la misericordia de Dios.
 
 
 
En este confuso revoltijo de comentarios, encontramos los siguientes elementos típicamente bergoglianos:
 

  • Un insulto gratuito  “rosewater” [Esto es lo que  significa  tibios] católicos,  con detalles suficientes para identificarlos y humillarlos públicamente;
  • Aceptación de la idea de que los adultos pueden “cambiar de sexo”, someterse a una cirugía de mutilación sexual, pretenden cambiar sus identidades sexuales en los registros públicos e incluso “casarse” con alguien del mismo sexo mientras fingen ser una pareja heterosexual;
  • Un llamado para acompañar e integrar a los “transgéneros” como tales, sin sugerencia de que se les advierta que no se mutilen sino que busquen ayuda profesional para su enfermedad mental mientras imploran la ayuda de la gracia de Dios;
  • La protesta contradictoria de que el Papa no está bendiciendo precisamente lo que acaba de condonar— en el proceso de complacer a un reportero inoportuno.
 

 
En este microcosmos, está la constante calamidad de este pontificado: el discurso que evita cuidadosamente un simple sí o no, intenta tener ambos sentidos, y así termina por favorecer el mal en lugar del bien. “Sea tu palabra sí, sí: no, no; y lo que está por encima de éstos, es de mal”.
 

Que la Virgen de Fátima pronto libere a la Iglesia de la crisis pontifical que ahora la aflige.

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