sábado, 11 de febrero de 2017

Mensaje de Lourdes - Confirmación del dogma de la Inmaculada Concepción, María modelo de pureza.

 
 
De todos los Hijos de Adán, solo
  María fue concebida Inmaculada.
 
La Santísima Virgen se presentó en Lourdes,  como la Inmaculada Concepcion, es decir libre de la mancha del Pecado Original. La Santísima Virgen María  es perfecto modelo de pureza que nos invita a imitarla.
 

El Dogma de la Inmaculada Concepción establece que María fue concebida sin mancha de pecado original. El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.

 

 

"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles."

 

El pecado original fue la primera cuestión dogmática que el Concilio de Trento afrontó, rechazando las herejías en relación al pecado original, que habían tomado los protestantes de los gnósticos y pelagianos.

Como la monja marxista Lucía  Caram recientemente en el programa blasfemo  del 29 de enero de Chester in love, junto al periodista ateo  Risto Mejide, se burló  del Concilio Infalible de Trento y Negó el Pecado Original, lo que significa negar la redención, la necesidad del bautismo y toda la doctrina católica, se hace necesario recordar  que el Concilio de Trento declaró varios anatemas al respecto:


1. Si alguno no confiesa que el primer hombre Adán, al transgredir el mandamiento de Dios en el paraíso, perdió inmediatamente la santidad y justicia en que había sido constituido, e incurrió por la ofensa de esta prevaricación en la ira y la indignación de Dios y, por tanto, en la muerte con que Dios antes le había amenazado, y con la muerte en el cautiverio bajo el poder de aquel “que tiene el imperio de la muerte” (Hb 2, 14), es decir, del diablo, y que toda la persona de Adán por aquella ofensa de prevaricación fue mudada en peor, según el cuerpo y el alma: sea anatema.
 
II. Si alguno afirma que el pecado de Adán le dañó a él solo, y no a su descendencia; y que la santidad que recibió de Dios, y la justicia que perdió, la perdió para sí solo, y no también para nosotros; o que inficionado él mismo con la culpa de su inobediencia, solo traspasó la muerte y penas corporales a todo el género humano, pero no el pecado, que es la muerte del alma; sea excomulgado: pues contradice al Apóstol que afirma: Por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte; y de este modo pasó la muerte a todos los hombres por aquel en quien todos pecaron.

V. Si alguno niega que se perdona el reato del pecado original por la gracia de nuestro Señor Jesucristo que se confiere en el bautismo; o afirma que no se quita todo lo que es propia y verdaderamente pecado; sino dice, que este solamente se rae, o deja de imputarse; sea excomulgado.
 
En el programa Blasfemo también se negó la Biblia, su origen divino y su contenido, lo cual también está anatematizado por el Concilio dogmático Infalible de Trento

Si alguno, pues, no reconociere por sagrados y canónicos estos libros, enteros, con todas sus partes, como ha sido costumbre leerlos en la Iglesia católica, y se hallan en la antigua versión latina llamada Vulgata; y despreciare a sabiendas y con ánimo deliberado las mencionadas tradiciones, sea excomulgado.





 

  

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