miércoles, 17 de agosto de 2016

Bergoglio replantea y remplaza el dogma de la asunción por el marxismo liberacionista.





Los masones niegan los dogmas.

La masonería eclesiástica como es un disfraz su objetivo no es negar directamente a Dios sino blasfemarlo, remplazando el culto a Dios para dárselo al hombre.

 

La Virgen al Padre Gobbi:

La mayor de las blasfemias es la de negar el culto debido sólo a Dios para darlo a las criaturas y al mismo Satanás.

 

Bergoglio para negar el dogma astutamente lo replantea para darle un nuevo sentido político, uno que este de acuerdo con la  seudo teología marxista de la liberación.

Kasper Niega los Dogmas:
En su catecismo Alemán para Adultos dice :

“Los dogmas pueden ser unilaterales, superficiales, obstinados, estúpidos y prematuros.”

Sobre una Cierta "Liberación" por el Teólogo Cardenal Joseph Ratzinger:

La teología de la liberación pretende dar una nueva interpretación global del cristianismo; explica el cristianismo como una praxis de liberación y pretende presentarse como una guía en esta praxis. Ahora bien: puesto que, según esta teología, toda realidad es política, resulta que la liberación es también un concepto político, y la guía para la liberación debe ser una guía para la acción política.
«Nada queda fuera de la tarea política. Todo existe con un determinado color político», escribe textualmente uno de sus principales representantes sudamericanos. Una teología que no sea práctica, que no sea esencialmente política, es considerada "idealista" y condenada como irreal o como medio de conservación de los opresores en el poder.
A un teólogo que haya aprendido su teología en la tradición clásica, y que haya aceptado su vocación espiritual, le resulta difícil imaginar que se pueda vaciar seriamente la realidad global del cristianismo en un esquema de praxis socio-política de liberación. Esto, sin embargo, es posible porque muchos teólogos de la liberación siguen usando gran parte del lenguaje ascético y dogmático de la Iglesia, pero en clave nueva; de tal manera que, quien la lee o la escucha partiendo de otro fundamento distinto, puede tener la impresión de encontrar el patrimonio tradicional; ciertamente con el añadido de algunas afirmaciones un poco "extrañas", pero que, unidas a tanta religiosidad, no podrían ser peligrosas.
Precisamente la radicalidad de la teología de la liberación lleva a que con frecuencia se infravalore su gravedad, porque no encaja en ninguno de los esquemas de herejía conocidos hasta ahora. Su planteamiento de partida queda fuera de los tradicionales esquemas de discusión...

En todo caso, esta instancia histórica ve en el Magisterio, que insiste en verdades permanentes, una instancia enemiga del progreso, dado que piensa "metafísicamente" y contradice así a la "historia". Puede decirse que el concepto de historia absorbe el concepto de Dios y de revelación. La "historicidad" de la Biblia debe justificar su papel absolutamente predominante y, por tanto, legitimar al mismo tiempo el paso a la filosofía materialista-marxista, en la cual la historia ha asumido el papel de Dios. Enlace


Kasper, escribe hoy día: Como consecuencia de las investigaciones de la teología histórica somos propensos al replanteamiento.
 
Bergoglio: «No hay que pensar que el anuncio evangélico deba transmitirse siempre con determinadas fórmulas aprendidas, o con palabras precisas que expresen un contenido absolutamente invariable.» (Evangelii gaudium, §129


 
        Materialismo Marxista.

 
Kirchnerismo  peronista- Populismo- justicialista.
 
Bergoglio: "Vengo de familia radical, mi abuelo era radical del 90. Después, en la adolescencia, tuve también una incursión por el 'zurdaje', leyendo libros del Partido comunista que me daba mi jefa de laboratorio Esther Ballestrino de Careaga, una gran mujer que antes había sido secretaria del Partido revolucionario febrerista paraguayo.

"En aquellos años la cultura política era muy fomentada. A mí me gustaba meterme en todos esos lugares. En tiempos de los años 1951 y 1952 esperaba con ansias que pasaran, tres veces por semana, los militantes socialistas que vendían 'La Vanguardia'. Y evidentemente que acompañé, también, a grupos justicialistas. Pero nunca me afilié a ningún partido".

Escribe Magister: Los "grupos justicialistas" que (Bergoglio) dijo que frecuentaba eran precisamente los seguidores de Perón, quién definió la propia ideología "justicialista" – es decir, la síntesis de "justicia" y de "socialismo" – y dio a su propio partido el nombre de "Partido Justicialista".
 

 
 
Gustavo Vera: "La revolución de 'Laudato si', el legado irreversible de Francisco"
 
 
 
 
BLASFEMIA



Bergoglio promueve la falsa religión  del nuevo orden mundial, que niega los dogmas. Como explica el catecismo que la impostura del anticristo es un  seudo mesianismo que aparenta resolverle los problemas a las personas a cambio de la apostasía: 

La última prueba de la Iglesia
675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el "misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).

 
Explica el catecismo 676  que esta impostura del anticristo aparece " bajo la forma política de un mesianismo secularizado, "intrínsecamente perverso" que se presenta bajo la mascara de una "especie de falseada redención de los más humildes"
 
Como describió el  Arzobispo Fulton Sheen que el falso profeta crea una falsa iglesia;  una política disfrazada de seudo catolicismo, una religión  política para destruir a la Iglesia católica:
 
La tercera tentación en la cual Satanás tentó a Cristo para adorarlo y que todos los reinos de la tierra serían suyos, se convertirá en la tentación de tener una nueva religión sin una cruz , una liturgia sin un mundo por venir, una religión para destruir la religión, o una política que es una religión - una que hace que se le de al César, incluso las cosas que son de Dios.

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