lunes, 15 de mayo de 2017

Bergoglio traicionó la fe católica en Portugal.


 
 
Joana Haderer (Agencia Lusa):
Le voy a hacer una pregunta sobre el caso de Portugal, pero creo que se puede aplicar a muchas de las sociedades occidentales. En Portugal, casi todos los portugueses dicen identificarse como católicos. Pero la forma como la sociedad se organiza, las decisiones que tomamos, muchas veces son contrarias a las orientaciones de la Iglesia. Me refiero al matrimonio de los homosexuales, a la despenalización del aborto, ahora mismo vamos a empezar a discutir la eutanasia. ¿Cómo ve esto?
Bergoglio: Yo creo que es un problema político. Y que también la conciencia católica no es una conciencia de pertenencia total a la Iglesia, y que detrás de eso no hay una catequesis matizada, una catequesis humana. O sea, el Catecismo de la Iglesia Católica es un ejemplo de lo que es una cosa seria y matizada. Creo que hay falta de formación, y también cultura. Porque es curioso, en algunas otras regiones, pienso una en Italia, alguna por América Latina, son muy católicos, pero son anticlericales y “mangia-preti” (ndt: come-sacerdotes) que…, es un fenómeno que se da. Me preocupa. Por eso digo, a los sacerdotes, lo habrán leído: huyan del clericalismo porque el clericalismo aleja a la gente. Huyan del clericalismo, y añado: es una peste en la Iglesia. Pero acá hay trabajo también de catequesis, de concientización, de diálogo, incluso de valores humanos.






En 1986, la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida entonces por el cardenal Ratzinger, emitió un documento de instrucciones a los obispos sobre la pastoral de las personas homosexuales. En el cual, la congregación advirtió a los obispos asegurarse de “manifestar claramente que la actividad homosexual es inmoral.”
Congregación para la Doctrina de la Fe.
Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral de las personas homosexuales.

Ningún programa pastoral auténtico podrá incluir organizaciones en las que se asocien entre sí personas homosexuales, SIN que se establezca claramente que la actividad homosexual ES INMORAL. Una actitud verdaderamente pastoral comprenderá la necesidad de evitar las ocasiones próximas de pecado a las personas homosexuales.
Deben ser estimulados aquellos programas en los que se evitan estos peligros. Pero se debe dejar bien en claro que todo alejamiento de la enseñanza de la Iglesia, o el SILENCIO acerca de ella, so pretexto de ofrecer un cuidado pastoral, no constituye una forma de auténtica atención ni de pastoral válida. Sólo lo que es verdadero puede finalmente ser también pastoral. Cuando no se tiene presente la posición de la Iglesia se impide que los hombres y las mujeres homosexuales reciban aquella atención que necesitan y a la que tienen derecho.



Temas relacionados:

Lo que Bergoglio omitió decir.

John Henry Westen: Bergoglio tergiversa el Catecismo sobre la homosexualidad.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario