sábado, 13 de mayo de 2017

Bergoglio negó el juicio particular y final y predicó la herejía protestante en Fátima.




En el marco del Viaje anti Apostólico de Bergoglio a Fátima con ocasión de la celebración de los 100 años de las apariciones de la Bienaventurada Virgen María en Cova de Iría, Bergoglio en contradicción con la Escritura dijo:
 
 
“cometemos una gran injusticia contra Dios y su gracia cuando afirmamos en primer lugar que los pecados son castigados por su juicio, sin anteponer —como enseña el Evangelio— que son perdonados por su misericordia”. Es necesario anteponer la misericordia al juicio y, en cualquier caso, el juicio de Dios siempre se realiza a la luz de su misericordia. Por supuesto, la misericordia de Dios no niega la justicia, porque Jesús cargó sobre sí las consecuencias de nuestro pecado junto con su castigo conveniente.
 
 
 
 
Mateo 16:27

«Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.



San Juan Crisóstomo,

Y dijo el Señor esto, no sólo para recordar a los pecadores los males, consecuencia de sus pecados, sino también las recompensas y las coronas a los justos. (Homiliae in Matthaeum, hom. 55,4) 
 Catecismo Mayor San Pío X
673.
¿Qué es el sacramento de la Penitencia? - La Penitencia, que se llama también Confesión, es el sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados cometidos después del Bautismo.



674.
¿Por qué se da el nombre de Penitencia a este sacramento? - Se da el nombre de Penitencia a este sacramento porque para alcanzar el perdón de los pecados es necesario detestarlos con arrepentimiento, y porque quien ha cometido la culpa debe sujetarse a la pena que le impone el sacerdote. 675.¿Por qué este sacramento se llama también Confesión ?- Este sacramento se llama también Confesión porque para alcanzar el perdón de los pecados no basta detestarlos, sino que es necesario acusarse de ellos al sacerdote, esto es, confesarse.
 
 


2 Corintios 5:10 siendo como es forzoso que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo , para que cada uno reciba el pago debido a las buenas o malas acciones que habrá hecho mientras ha estado revestido de su cuerpo.
 
 
 
Procedió diciendo el herético Bergoglio:
  Él no negó el pecado, pero pagó por nosotros en la cruz. Y así, por la fe que nos une a la cruz de Cristo, quedamos libres de nuestros pecados; dejemos de lado cualquier clase de miedo y temor, porque eso no es propio de quien se siente amado (cf. 1 Jn 4,18). «Cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes. [...] Esta dinámica de justicia y ternura, de contemplar y caminar hacia los demás, es lo que hace de ella un modelo eclesial para la evangelización» (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 288). Que seamos, con María, signo y sacramento de la misericordia de Dios que siempre perdona, perdona todo. 



Colosenses 3:25
El que obre la injusticia, recibirá conforme a esa injusticia; que no hay acepción de personas.


1 Juan 2:28

Apocalipsis 22:12



Bergoglio fue a Fátima  a desafiar a Dios y a contradecir el mensaje de  las apariciones marianas aprobadas por la Iglesia. 

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