domingo, 14 de mayo de 2017

Bergoglio atacó el Don de Temor de Dios.


Bergoglio dijo en Fátima: “cometemos una gran injusticia contra Dios .... dejemos de lado cualquier clase de miedo y temor, porque eso no es propio de quien se siente amado..."
 
Dice el Concilio de Trento:
"Si alguno dijere, que el temor del infierno, por el cual doliéndonos de los pecados, nos acogemos a la misericordia de Dios, o nos abstenemos de pecar, es pecado, o hace peores a los pecadores; sea excomulgado."
San Gregorio Magno:
Allí será el llanto y el crujir de dientes. Esto, hermanos carísimos, es más para temerse que para explicarse. Bien terminantemente se nombran los castigos que esperan a los pecadores, para que nadie se excuse por ignorancia, sí se hablase con alguna oscuridad acerca de los suplicios eternos. (Hom. 11 sobre los Evangelios).

Lucas 12:4  Yo quiero mostraros a quién habéis de temer: temed a aquel que después de quitar la vida, puede arrojar al infierno. A éste es, os repito, a quién habéis de temer 

El Temor de Dios es el principio de la Sabiduría y don del Espíritu  Santo.

Su misericordia se derrama de generación en generación sobre los que le temen. Lc 1, 50.
 
 
San Beda (Catena Aurea)
Volviéndose desde los dones especiales que ha recibido del Señor hacia las gracias generales, explica la situación de todo el género humano añadiendo: "Y su misericordia de generación en generación a los que le temen". Como diciendo: No sólo me ha dispensado gracias especiales el que es poderoso, sino a todos los que temen a Dios y son aceptos en su presencia.
 
 
Griego (Catena Aurea de Santo Tomás  de Aquino)
Yo concibo por la misericordia que El tiene para todas las generaciones, y El se une a un cuerpo animado, obrando nuestra salvación, movido por sola su piedad. Se compadece no indistintamente, sino de aquellos a quienes somete su temor en cada nación. Y por esto dice: "A los que le temen", esto es, a los que, llevados por la penitencia, se convierten a la fe y se dedican a la mortificación. Porque los que siguen obstinados cierran la puerta de su compasión por la malicia de su incredulidad. 
 
Teofilacto
O indicó con esto que los que temen conseguirán misericordia en esta generación -esto es, en la presente- y en la otra -esto es, en la vida eterna- recibiendo en esta vida el ciento por uno ( Mt 19), pero en la otra, beneficios mucho mayores.  
 
 
Bergoglio también se rebela contra las Palabras de San Pablo que dice que debemos trabajar nuestra salvación con temor y temblor.

Filipenses 2:12

Temed a Yahvé y servidle con integridad y en verdad [...].Jos 24,14.



Apocalipsis 19:5


 

Catecismo Mayor de San Pío  X:


926.
¿Qué es Temor de Dios? - Temor de Dios es un don que nos inspira reverencia de Dios y temor de ofenderle, y nos aparta del mal moviéndonos al bien.

580.
¿Cuáles son los dones del Espíritu Santo que se reciben en la Confirmación? - Los dones del Espíritu Santo que se reciben en la Confirmación son siete: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor de Dios.
 
715.
¿Qué condiciones ha de tener el dolor para ser bueno? - El dolor para ser bueno ha de tener cuatro condiciones ha de ser interno, sobrenatural, sumo y universal.
 716. ¿Qué quiere decir que el dolor ha de ser interno? -Quiere decir que ha de estar en el corazón y en la voluntad y no en solas palabras.
 
723.
¿Qué quiere decir que el dolor ha de ser universal? - Quiere decir que ha de extenderse a todos los pecados mortales cometidos.
 724. ¿Por qué ha de extenderse el dolor a todos los pecados mortales cometidos? - Porque quien deja de arrepentirse aun de un solo pecado mortal permanece enemigo de Dios.
 
726.
¿Qué haréis para excitaron a detestar los pecados? - Para excitarme a detestar los pecados consideraré: 1°, el rigor de la infinita justicia de Dios y la deformidad del pecado que ha afeado mi alma y me ha hecho merecedor de las penas eternas del infierno, 2.°, que he perdido la gracia, amistad y filiación de Dios y la herencia del paraíso; 3 °, que he ofendido a mi Redentor que murió por mí y por causa de mis pecados; 4.°, que he menospreciado a mi Creador y a mi Dios; que he vuelto las espaldas a mi sumo Bien digno de ser amado sobre todas las cosas y servido fielmente.
 
 
Apoc 14, 6-7 Vi otro ángel que volaba por medio del cielo y tenía un evangelio eterno para pregonarlo a los moradores de la tierra y a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a grandes voces: Temed a Dios, dadle gloria porque llegó la hora de su juicio.


Santa Teresa:
El remedio que podemos tener, hijas, y nos dio su Majestad es amor y temor; que el amor nos hará apresurar los pasos y el temor nos hará ir mirando adónde ponemos los píes para no caer en camino a donde hay tanto que tropezar como caminamos todos los que vivimos, y con esto a buen seguro que no seamos engañadas. (Camino de perfección, 40, 1).


Casiano: 
(Los demonios, a quienes están metidos en la tibieza y no hacen nada por salir de ella), empiezan a despojarles del temor y recuerdo de Dios, así como de la meditación espiritual. Luego, una vez desarmados del socorro y protección divinos, se abalanzan osados sobre sus víctimas como sobre una presa fácil. Y así acaban por establecer allí su morada, cual sí fuera una posesión que ha sido entregada en sus manos. (Colaciones, 7).


San Agustín: De la misma manera que son mejores aquellos a quienes guía el amor, también hay muchos a quienes corrige el temor. ( Catena Aurea, vol. 1, p. 319).


Mejor es que, si el amor no nos desvía de lo malo, a lo menos el temor del infierno nos refrene. Mas el que pospone el temor de Dios no puede estar mucho tiempo en el bien, mas cae muy presto en los lazos del diablo. (Imitación de Cristo, 1, 24, 9).


Santa Teresa: ¡Como quien no dice nada: amor y temor de Dios! Son dos castillos fuertes, desde donde se da guerra al mundo y a los demonios. ( Camino de perfección, 40, 2).
 
San Agustín:
Bienaventurada el alma de quien teme a Dios, está fuerte contra las tentaciones del diablo; Bienaventurado el hombre que persevera en el temor (Prov 28, 14) y a quien le ha sido dado tener siempre ante los ojos el temor de Dios. Quien teme al Señor se aparta del mal camino y dirige sus pasos por la senda de la virtud; el temor de Dios hace al hombre precavido y vigilante para no pecar. Donde no hay temor de Dios reina la vida disoluta. (Sermón sobre la humildad y el temor de Dios).



San Atanasio:
Si alguno vive como si hubiese de morir todos los días, porque es incierta nuestra vida por naturaleza, no pecará, puesto que el temor grande apartará la mayor parte de los malos deseos; y al contrario, el que se prometa una vida larga se llenará de ellos. ( Catena Aurea, vol. VI, p. 83).  

 
 

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