jueves, 23 de junio de 2016

Los dos hermanos: los dos hijos de perdición

Francisco citando a Primo Mazzolari: “pero yo quiero también a Judas, es mi hermano Judas”.

Es evidente que ambos  son hermanos porque tienen como Padre al Diablo. La Escritura también nos confirma que ambos hijos de perdición están entre los condenados del Infierno.

Explicó el Padre Marcel Nault que muchos sacerdotes y obispos predican un concepto Herético de la Misericordia de Dios y niegan que el castigo del infierno es Eterno.


Dijo el Arzobispo Fulton Sheen que “Judas Iscariote es el santo patrón de los que dividen esa ley universal de Dios: el amor a Dios y amor al prójimo”. Pues Judas prefirió amar mas a la criatura que a Dios. 

El heresiarca Bergoglio defiende a su hermano Judas Iscariote así como a su hermano Lutero.

 
 
 
 
Cristero  Anacleto González  Flores:   
“Judas se ahorcó; pero dejó una numerosa descendencia. Judas puede reconocer entre sus descendientes a los herejes, a los apóstatas, a los que después de haber aprendido bajo la mirada de una madre o de un padre cristiano, la doctrina del Salvador, a los que le han hecho traición y se han atrevido a hacerle guerra. Se parecen a los Judas, los católicos que saben que tales o cuales individuos se dedican especialmente a perseguir a Dios y a la Iglesia y sin embargo los protegen para que prospere su negocio y vivan en buena posición...”
 
San Alfonso Ligorio:
 
 “¡Pobre Judas! Mil ochocientos años hace que este traidor está en el Infierno, y el Infierno para él es como si empezase. ¡Infeliz Caín! Cinco mil seiscientos años hace que arde en las llamas eternas, y el Infierno no es para él más que un principio” (Preparación para la muerte). En el nuevo evangelio gnóstico de Judas, Bergoglio hace apologética a favor de su hermano.
 
 
 
Francisco y “el misterio de Judas”
El pobre Judas:
 «Me duele —confesó Francisco— leer ese breve pasaje del Evangelio de Mateo, cuando Judas arrepentido va a los sacerdotes y les dice: “he pecado”, y quiere dar … y da las monedas». Pero ellos le contestan: «¡Qué nos importa! ¡Tú verás!». Tienen «un corazón cerrado ante este pobre hombre arrepentido que no sabía qué hacer». Ellos le dicen: «Tú veras». Y así Judas «fue y se ahorcó».




Sí. Judas experimentó el peor mal que alguien puede sufrir. No fue bien acogido. Nadie le abrazó después de haber traicionado al Salvador. No hubo quién tuviese pena de él. Fue tratado con dureza y… sin saber qué hacer, buscó la horca.
Es el gran mal de nuestro tiempo: falta acogida para los pecadores. Y Francisco lo deja claro con el máximo pecador. El “pobre hombre” Judas se ahorcó porque no fue bien recibido, pues estaba realmente arrepentido, según Francisco.
Una vez más Francisco condena a quien, según su peculiar concepto, se “aferra solamente a la verdad de la ley, de la letra”. Estos serían los Sumos Sacerdotes, culpados de la muerte de Judas por culpa de sus leyes “no les importa el arrepentimiento de Judas” . El pobre Judas.

Bergoglio nos sorprende con una nueva exégesis: " el pobre Judas arrepentido, víctima de corazones duros empedernidos en seguir leyes"… particular arrepentimiento que no lleva a la verdadera conversión sino a la desesperación del suicidio…
No nos sorprende, porque no es la primera vez que el actual obispo de Roma corrige al mismo Jesucristo… su genialidad hace méritos para eso.
Aplausos de la platea (cada vez más vacía). Si Nuestro Señor dijo que “más le valdría a ese hombre no haber nacido” (Mt 26, 24), Francisco lo corrige y pondera que Judas Iscariote estaba realmente arrepentido, pero le faltó comprensión.
Por lo visto, ni siquiera la Virgen Santísima lo habría acogido si él le pidiese ayuda en su sincero arrepentimiento.
"Cuidado, católico. Tú que sigues el Magisterio de siempre, no cometas el error gravísimo de condenar a Judas."
Es justo un acto de reparación a este asesinato del “pobre Judas”.
Desde el Denzinger-Bergoglio, después de leer la homilía en Casa Santa Marta, publicada por L’Osservatore Romano, queremos proponer a la Congregación del Culto Divino que Judas sea declarado patrón y protector de la Exhortación Postsinodal, Amoris Laetitia en pro de un nuevo concepto de contrición y de propósito de enmienda que supera las "desfasadas ideas, aferradas a la letra, que la anquilosada Iglesia Católica sustenta durante dos milenios." Y es que… " ¡hay que dejarse sorprender por Dios!"


En las revelaciones celestiales a Santa Brígida, leemos que Judas aparentó caridad, pero no tenía ninguna, por eso incluso vemos como traicionó a Jesús con un beso, porque así son los traidores, aparentan hacer un bien mientras ejecutan el mal.
Revelaciones Celestiales a Santa Brígida:
La novia respondió: “Si tiene tan solo una chispa de caridad, hay siempre algo de esperanza de vida y caridad y de salvación para él.” La Madre dijo: “¿Acaso no tuvo Judas también algo de caridad cuando dijo, después de que haber traicionado a su Señor: 'He pecado al traicionar sangre inocente?´. Quería hacer que pareciera que tenía caridad, pero no tenía ninguna.” 

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