viernes, 3 de junio de 2016

La Entronización del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María en los hogares.

Durante el pontificado de León XIII se acentuó el carácter señorial y esplendoroso del culto al Sagrado Corazón. En 1899 el Papa elevó la fiesta del Corazón de Jesús al mayor rango litúrgico (fiesta de primera clase con octava; es decir, ocho días para honrar el Corazón de Jesús). Al traspasar los umbrales del siglo el Papa dispuso, en la encíclica Annum Sacrum (25 de mayo de 1899) la consagración de toda la humanidad al Corazón de Jesús.
 

 


Papa León XIII - “En el Sagrado Corazón está el símbolo y la imagen expresa del Amor Infinito de Jesucristo que nos mueve a amarlo en correspondencia.”
 


 

 Les recomendamos hacer hoy la entronización del Sagrado Corazón  de Jesucristo en el Hogar. Para esto es necesario prepararse por lo tanto no  se va  a copiar aquí todo los pasos para la entronización, sino a resaltar que la entronización es un compromiso del hogar cristiano para hacer que verdaderamente reine Jesucristo en nuestro hogar y en la sociedad.



 

 Fuente Fatima org.


¿Como la Entronización restaura a Cristo
en la Familia?

La Entronización comienza con una ceremonia conmovedora y llena de belleza. En el hogar mismo, en presencia del sacerdote, que preside la ceremonia, la familia reconoce pública y solemnemente que Cristo es el Rey y el Amo amantísimo de su hogar. Esto se hace al haber instalado el padre de la familia un cuadro o estatua del Sagrado Corazón en el lugar de honor, en la sala principal del hogar, como en un trono - de allí la palabra “Entronización”-. Después de este reconocimiento solemne de los derechos soberanos de Cristo Rey sobre la familia, los miembros se consagran ellos mismos al Sagrado Corazón. Con esto, ellos se comprometen a vivir como si el Sagrado Corazón estuviera morando en medio de ellos como lo hizo en Nazaret, tratándolo como un miembro íntimo de la familia, como un Amigo y Hermano.
 
¿Esto es todo sobre la Entronización?
No, la ceremonia es solo el principio de una nueva vida, una vida de amor; de obediencia amorosa a todos los mandamientos de Cristo y de la Iglesia; una vida de oración: especialmente de oraciones familiares ante la imagen del Rey Entronizado,las oraciones de la tarde y el Rosario en común; una vida Eucarística: de Misa y Comunión frecuentes y aún diarias, vinculando así el santuario de la Iglesia y el santuario del hogar; finalmente una vida de Cristiana penitencia, especialmente rechazando admitir costumbres e ideas paganas, las que están destruyendo lentamente el hogar Cristiano, y haciendo reparación por los crímenes terribles del divorcio, el control de la natalidad y la sensualidad (homosexualidad, adulterio, fornicación).
 
 
¿Por qué la Entronización restaurará la Familia en Cristo?

 
Porque en la Entronización, la familia está poniendo en primer lugar a Nuestro Señor y a Sus intereses. En recompensa, el Sagrado Corazón se hace cargo de los intereses de la familia. Nuestro Señor mismo ha prometido que bendecirá y santificará a aquellas familias que lo Entronicen como Rey. El pidió a Santa Margarita María, a quien le reveló Su Sagrado Corazón, de reinar sobre los hogares de los ricos y de los pobres, donde fuera solemnemente recibido como Rey y Amigo, y donde su Sagrado Corazón fuera honrado y amado. “Estableceré la paz en sus hogares: les daré todas las gracias necesarias a su estado de vida: los confortaré en todas sus aflicciones; bendeciré todas sus empresas.” Por lo tanto, nosotros debemos decir con seguridad que este es el medio que Nuestro Señor mismo ha elegido para restaurar Sus derechos soberanos sobre la familia, y a través de la familia, sobre la sociedad misma.


Oración:

Oh Divino Corazón de Jesús,/ ven a morar entre nosotros,/ pues Te amamos./


Visita nuestro hogar/ como una vez Tu visitaste/ a Tus amigos en Caná,/ Betania,/ y el hogar de Zaqueo, el publicano. Nosotros queremos poner nuestra familia/ bajo Tu protección,/ y tenerla en íntima unión/ contigo/ Oh Sagrado Corazón de Jesús, Tu eres nuestro más fiel Amigo. Nunca nadie nos ha amado/ como Tu lo has hecho. Y nosotros queremos amarte/ por aquellos que no Te aman,/ ya que Tu eres nuestro Dios y Salvador. Tu eres también nuestro Rey y Señor. Ya que tantos desprecian Tu Realeza,/ queremos invocarla descienda/ sobre nuestra familia. Toma Tu posesión/ de este hogar,/ donde reservamos/ un trono como lugar de honor para Ti.


Concédenos que el día de la Entronización sea/ para nuestra familia y para Ti,/ un día de gran alegría/ y el principio de nuestra vida/ leal en sumisión/ e íntima unión contigo. Todos nuestros pensamientos y acciones deben estar/ en armonía con Tu Sagrada Ley. Queremos abandonar/ nuestro amor propio desordenado/ y amar a nuestro prójimo/ como Tu nos has amado,/ y continúas amándonos.

Viviendo en un mundo/ del que la mayor parte se ha vuelto/ una vez más pagano,/ y ya no Te reconoce,/ Oh Divino Corazón de Jesús,/ pedimos de Tu misericordiosa presencia/ la caridad de los primeros Cristianos,/ de los Apóstoles,/ y de los Mártires.


Concédenos que por esta casa,/ que ansía pertenecer/ a Ti completamente,/ otras familias puedan abrazar Tu caridad/ y que así, de familia en familia/ quiera todo el orbe someterse a Tu Realeza.


Oh Inmaculado Corazón de María,/ modelo perfecto de fidelidad a Nuestro Señor/ y de unión con El,/ extiende y afianza ,/ en nuestros corazones y en nuestras familias/

el reinado de la caridad, el reinado del Sagrado Corazón de Jesús. Amen.
 
 
 
 

Letanías del Sagrado Corazón de Jesús

Acto de Consagración de la Familia
al Sagrado Corazón de Jesús


Esta fórmula fue aprobada por el Papa San Pío X el 19 de mayo de 1908, y se la requiere íntegra para ganar las indulgencias. Por lo tanto, no puede ser modificada. Se la recita de rodillas, tanto el sacerdote como la familia. Si el sacerdote no está presente, la dirige el padre de familia.
Oh Sagrado Corazón de Jesús,/ que hiciste conocer a Santa Margarita María/ Tu deseo ardiente de reinar sobre las Familias Cristianas,/ míranos aquí reunidos hoy/ para proclamar Tu dominio absoluto/ sobre nuestro hogar.
De ahora en adelante nos proponemos/ llevar una vida como la Tuya,/ para que florezcan entre nosotros/ las virtudes por las que Tu prometiste la paz sobre la tierra,/ y para ese fin/ desterraremos de entre nosotros/ el espíritu mundano/ que Tu aborreciste tanto.
Reina sobre nuestro entendimiento/ por la simplicidad de nuestra fe. Reina sobre nuestros corazones/ por un amor ardiente a Ti;/ y esté la llama de ese amor/ guardada siempre ardiente en nuestros corazones/ por la recepción frecuente de la Sagrada Eucaristía.
Dígnate, Oh Divino Corazón presidir nuestras reuniones,/ bendecir nuestras empresas, tanto espirituales como temporales,/ para desterrar toda aflicción e inquietud,/ santificar nuestras alegrías,/ y aliviar nuestros pesares. Si alguno de nosotros tuviera alguna vez/ la desgracia de apenar/ a Tu Divino Corazón, recuérdale de Tu bondad y misericordia/ para con el pecador arrepentido.
Finalmente, cuando suene la hora de la separación,/ y la muerte hunda nuestro hogar en la aflicción,/ resignémonos,/ todos y cada uno de nosotros,/ a Tus eternos decretos,/ y busquemos consuelo en el pensamiento/ que algún día nos reuniremos en el Cielo,/ a cantar las alabanzas y bendiciones/ de Tu Sagrado Corazón por toda la eternidad.
Dígnense el Inmaculado Corazón de María,/ y el glorioso Patriarca San José,/ ofrecer a Ti esta, nuestra Consagración,/ y recordárnosla todos los días de nuestra vida.
Gloria al Divino Corazón de Jesús,/ nuestro Rey y nuestro Padre.

 

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