jueves, 3 de marzo de 2016

Francisco destruye el sacramento de la confesión: Absolución sin confesarse.

Según el herético Bergoglio para confesarse solo hay entrar al confesionario sin decir nada el gesto es suficiente. La herejía de Bergoglio superó la de Lutero!!!! Confesiones Sacrílegas.

 


El Concilio de Trento decreta: “Si alguien se atreve a decir que para la remisión de los pecados en el Sacramento de la Penitencia no es necesario y no es de derecho divino confesar todos y cada uno de los pecados mortales, incluyendo los ocultos y las circunstancias de las que se acuerde después de un diligente examen, sea anatema “(Sesión 14, pueden 7;.. DB 917).

CANON IX “Si alguno dijere, que el pecador se justifica con sola la fe, entendiendo que no se requiere otra cosa alguna que coopere a conseguir la gracia de la justificación; y que de ningún modo es necesario que se prepare y disponga con el movimiento de su voluntad; sea anatema.”



Catecismo de la Iglesia Católica 1450: “La penitencia mueve al pecador a soportarlo todo con el ánimo bien dispuesto; en su corazón, contrición; en la boca, confesión; en la obra, toda humildad y fructífera satisfacción” (Catecismo Romano 2,5,21; cf Concilio de Trento: DS 1673) .

VII. Los actos del penitente son:
La contrición, la confesión de los pecados y  la satisfacción.

CIC1456 La confesión de los pecados hecha al sacerdote constituye una parte esencial del sacramento de la Penitencia: "En la confesión, los penitentes deben enumerar todos los pecados mortales de que tienen conciencia tras haberse examinado seriamente, incluso si estos pecados son muy secretos y si han sido cometidos solamente contra los dos últimos mandamientos del Decálogo (cf Ex 20,17; Mt 5,28), pues, a veces, estos pecados hieren más gravemente el alma y son más peligrosos que los que han sido cometidos a la vista de todos" (Concilio de Trento: DS 1680):
«Cuando los fieles de Cristo se esfuerzan por confesar todos los pecados que recuerdan, no se puede dudar que están presentando ante la misericordia divina para su perdón todos los pecados que han cometido. "Quienes actúan de otro modo y callan conscientemente algunos pecados, no están presentando ante la bondad divina nada que pueda ser perdonado por mediación del sacerdote. Porque si el enfermo se avergüenza de descubrir su llaga al médico, la medicina no cura lo que ignora"  (Concilio de Trento: DS 1680; cf San Jerónimo, Commentarius in Ecclesiasten 10, 11).



El Sacramento de la Penitencia, no es una mera invención humana inventada por la Iglesia para asegurar su poder sobre las conciencias o para aliviar la tensión emocional de las almas atribuladas; es el medio ordinario establecido por Cristo para el perdón de los pecados.
Como signo externo comprende las acciones del penitente al presentarse al sacerdote y acusarse de sus pecados, y las acciones del sacerdote al pronunciar la absolución o negación de la absolución e imponer la satisfacción. Todo este procedimiento es usualmente llamado, por una de sus partes, “confesión” y se dice que ocurre en el “tribunal de penitencias”, porque es un proceso judicial en el cual el penitente es al mismo tiempo ACUSADOR, la persona acusada y el testigo, mientras que el sacerdote pronuncia el juicio y la sentencia.
El Concilio de Trento (1551) declara: expresamente que Cristo dejó a los sacerdotes, Sus propios vicarios, como jueces (praesides et judices), sobre quienes todos los crímenes mortales en los que el creyente puede caer, deban ser revelados para que, de acuerdo con el poder de llaves, puedan pronunciar una sentencia de perdón o retención de los pecados (Ses. XIV, c.V.)
San Cipriano: “Que cada uno confiese su pecado mientras esté aún en este mundo, mientras su confesión pueda ser recibida, mientras la satisfacción y el perdón otorgado por los sacerdotes es aceptable para Dios.”
El sacramento en cuanto tal y sobre su propia cuenta, tiene una MATERIA y una FORMA y produce ciertos efectos; el poder de llaves es ejercido por un ministro (confesor) que debe poseer las calificaciones apropiadas, y los efectos son llevados en el alma del recipiente es decir, el penitente quien con las necesarias disposiciones debe realizar ciertas acciones (confesión, satisfacción).
Catecismo Mayor de San Pio X 494.- ¿Se satisface al segundo y tercer mandamientos con una confesión o comunión sacrílegas? - Quien hiciese una confesión y comunión sacrílega no satisfaría al segundo y tercer mandamientos de la Iglesia, porque la intención de la Iglesia es que recibamos estos sacramentos para el fin que fueron instituidos, que es nuestra santificación.


Por las malas confesiones nos advierte San Juan Bosco y San Alfonso María de Ligorio que muchas almas se condenan.


 
 
Proverbios 28:13 El que encubre sus pecados, no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia. 

San Alfonso recomienda que se hable frecuentemente con fervor en la predicación y en los catecismos de esta mala vergüenza de callar los pecados, y persuadir al pueblo de la ruina que acarrean a sus almas las malas confesiones porque esta plaga de las malas confesiones reina en todas partes, especialmente en los pueblos pequeños. Y, puesto que a la gente suelen impresionar los ejemplos, recomienda que se cuenten muchos ejemplos de personas que solían condenados por callar pecados en la confesión.


 
San Juan Crisóstomo: Si no declaras la magnitud de la culpa, no conocerás la grandeza del perdón.

San Juan Crisóstomo: [...] ésta  confesión te obtendrá el perdón ante el Señor, pues quien condena aquello en lo que falto, con mas dificultad volverá a cometerlo; haz que tu conciencia este siempre despierta y sea como tu acusador domestico, y así no tendrás quien te acuse ante el tribunal de Dios. (Hom. 6, sobre el tentador).

 
Recordemos que  la confesión antiguamente se hacia de manera pública y no privada, porque se necesita decir o confesar el pecado, no se puede retener. Es un sacrilegio retener conscientemente un pecado. Por eso dicen los santos que el demonio produce vergüenza al momento de confesar los pecados y desvergüenza al cometerlos

 
San Gregorio Magno: Todo pecador, mientras oculta en su conciencia sus culpas, se esconde y encubre en un interior; pero el muerto sale fuera, cuando el pecador confiesa espontáneamente sus maldades. A Lazaro se le dijo: 'Sal fuera', que es lo mismo que si a cualquiera que esta muerto en la culpa se le dijera: ¿Por que escondes el resto de tu culpa dentro de tu conciencia? Ya es tiempo de que salgas fuera por medio de la confesión, tu que te escondes en tu interior por medio de la negación. Salga fuera el muerto, esto es, confiese su culpa el pecador. Los discípulos desataron al que salía del sepulcro, para que los pastores de la Iglesia perdonen la pena que mereció el que no se avergonzó de confesar lo que hizo ( Hom. 26 sobre los Evang.).

San Agustín: "Dios es quien debe vendar las heridas, no tu, porque si tu, por vergüenza, quieres ocultarlas con vendajes, no te curara el medico. Has de dejar que sea el medico quien te cure y vende las heridas, porque el las cubre con medicamentos. Mientras que con el vendaje del medico las llagas se curan, con el vendaje del enfermo se ocultan. ¿Y a quien las ocultas? A quien conoce todas las cosas". 


Otro de los conceptos heréticos de Bergoglio sobre el sacramento de la confesión: «La confesión no es un juicio, sino un encuentro con un Dios que perdona y olvida cada pecado»
Bergoglio contradice además  al Concilio de Trento que nos enseña : 

 “Si alguno dijere que la confesión de todos los pecados, no es un acto judicial … sea anatema. ” (Denzinger,919) 


Enseñanza herética de Jorge Bergoglio sobre el pecado: Libro herético Conversaciones, pp. 101-102: “Suelo decir que la única gloria que tenemos, como subraya San Pablo, es ser pecadores.”
“Por eso, para mí el pecado no es una mancha que tengo que limpiar.”

Es un acto de humildad confesar el pecado y un acto de orgullo retenerlo, el demonio es quien quiere que la gente no se confiese bien para que sigan esclavos del pecado y que cometan sacrilegio en contra del sacramento de la confesión.


Papa León  XIII—, Practica de la humildad: La Confesión, por la que revelamos a uno que es semejante a nosotros las miserias mas secretas y vergonzosas de nuestra alma, es el acto mas sublime de humildad que Jesucristo ha mandado a sus discípulos (J. PECC!— 58). 


Santo Tomás: (En cuanto a los pecados es necesario tener) dolor al considerarlos, humildad al confesarlos, intransigencia al satisfacer por ellos: de esta manera se expía la pena eterna ( Sobre el Credo, 7, l. c., p. 87).





Santo Tomás: El primer remedio para los que atraviesan el mar es conservar la nave integra; el segundo, alcanzar alguna tabla si la nave se ha quebrado. De la misma manera, el primer remedio para la travesía de este océano que es nuestra vida, es conservar la integridad; y el segundo, recuperarla por la penitencia, una vez perdida aquella por el pecado (Suma Teológica, 3, q. 84, a. 6).

San Juan de la Cruz: (Algunos van con los pecados disimulándolos y como) coloreando porque no parezcan tan malos, lo cual mas es irse a excusar que a acusar ( Noche Oscura, I,2,4).


1 comentario:

  1. Y hoy en la homilía, el cura poniendo al ("papa francisco")(al mismo demonio) como ejemplo "por sus esfuerzos para que más personas tengan acceso al sacramento de la Confesión". Realmente esta jerarquía está posesa, ya que de otro modo no se encuentra explicación para tanta ceguera e idolatría.

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