sábado, 5 de diciembre de 2015

Apostasía de Bergoglio en la Mezquita central de Koudoukou, en Bangui África

En África Bergoglio negó a la  Santísima Trinidad y rindió culto al falso dios Allah.  Bergoglio no busca la salvación ni la conversión de los miembros de la secta de Mahoma.


video


Apostasía de Bergoglio antes y después de la reunión con los musulmanes.
Catholic Herald: “Francisco le pidió el imán que le mostrara el mihrab, que indica la dirección de La Meca, la dirección  (que usan) los musulmanes para orar.




“Es admirable ver cómo jóvenes y ancianos, mujeres y varones del Islam son capaces de dedicar tiempo diariamente a la oración y de participar fielmente de sus ritos religiosos”.  Evangelii Gaudium, n. 252  Bergoglio.


“Si nos referimos ahora al respeto mutuo en las relaciones interreligiosas, especialmente entre cristianos y musulmanes, estamos llamados a respetar la religión del otro, sus enseñanzas, símbolos y valores. Un respeto especial se debe a los líderes religiosos y los lugares de culto. […] Os expreso, por último, mis mejores deseos y oraciones para que vuestras vidas puedan glorificar al Altísimo y dar alegría a los que os circundan. (Mensaje a los musulmanes por el fin del Ramadán, 2 de agosto de 2013)

Bergoglio a los Musulmanes : “Los que son cristianos, con la Biblia, y los que son musulmanes, con el Corán”.  “ La fe que os dieron vuestros padres os ayudará a salir adelante.”


Santo Tomás de Aquino


  • Mahoma deformó el Antiguo y Nuevo Testamento y prohibió su lectura


Ningún oráculo divino de los profetas que le precedieron da testimonio de él (Mahoma); antes bien, desfigura totalmente los documentos del Antiguo y Nuevo Testamento, haciéndolos un relato fabuloso, como se ve en sus escritos. Por esto prohibió astutamente a sus secundes la lectura de los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, para que no fueran convencidos por ellos de su falsedad. Y así, dando fe a sus palabras, creen con facilidad. (Santo Tomás de Aquino. Suma contra los gentiles, Lib I, cap. 6)



Líder islámico:
“Gracias a vuestras leyes democráticas, os invadiremos. Gracias a nuestras leyes religiosas, os dominaremos”.


Bergoglio contradice al magisterio de la Iglesia que enseña que las oraciones y costumbres de los musulmanes no son agradables a Dios.
 
 

Concilio de Vienne (XV Ecuménico)


  • Permitir la invocación pública del nombre de Mahoma es una vergüenza y disgusta a la majestad divina


Es un insulto para el nombre santo y una vergüenza para la fe cristiana que en ciertas partes del mundo sujeto a los príncipes cristianos, donde viven los sarracenos, a veces separados, a veces mezclados con los cristianos, el sacerdote sarraceno comúnmente llamado Zabazala, en sus templos o mezquitas, (en los que los sarracenos se reúnen para adorar al infiel Mahoma), en voz alta invocan y alaban su nombre cada día a ciertas horas de un lugar alto, en la audiencia de cristianos y sarracenos y hacen declaraciones públicas en su honor. Hay un lugar, por otra parte, donde una vez fue enterrado un sarraceno que algunos sarracenos veneran como un santo. Un gran número de sarracenos venidos de lejos y de cerca se congregan allí. Esto trae descrédito de nuestra fe y causa de gran escándalo a los fieles. Estas prácticas no se pueden tolerar más sin disgustar a la majestad divina. Por lo tanto, con lo sagrado de la aprobación del Consejo, prohíben estrictamente estas prácticas a partir de ahora en tierras cristianas. […] [Ordenamos a los príncipes católicos] a eliminar este delito por completo de sus territorios y velar por que sus súbditos se retiren, para que así puedan alcanzar la recompensa de la felicidad eterna. Se trata de prohibir expresamente la invocación pública del nombre sacrílego de Mahoma. (Concilio de Vienne. Decreto, 13 de enero de 1313)

 
 

Congregación para la Doctrina de la Fe

  • Los ritos no cristianos son obstáculo para la salvación

De hecho algunas oraciones y ritos pueden asumir un papel de preparación evangélica, en cuanto son ocasiones o pedagogías en las cuales los corazones de los hombres son estimulados a abrirse a la acción de Dios. A ellas, sin embargo no se les puede atribuir un origen divino ni una eficacia salvífica ex opere operato, que es propia de los sacramentos cristianos. Por otro lado, no se puede ignorar que otros ritos no cristianos, en cuanto dependen de supersticiones o de otros errores (cf. 1 Co 10, 20-21), constituyen más bien un obstáculo para la salvación. (Congregación para la Doctrina de la Fe. Declaración Dominus Iesus, n. 21, 6 de agosto de 2000)
 
 
 

Pío X



[Para el modernista] en el sentimiento religioso se descubre una cierta intuición del corazón; merced a la cual, y sin necesidad de medio alguno, alcanza el hombre la realidad de Dios […]. Y tal experiencia es la que hace verdadera y propiamente creyente al que la ha conseguido. ¡Cuánto dista todo esto de los principios católicos! Semejantes quimeras las vimos ya reprobadas por el Concilio Vaticano. […] Desde luego, es bueno advertir que de esta doctrina de la experiencia, unida a la otra del simbolismo, se infiere la verdad de toda religión, sin exceptuar el paganismo. Pues qué, ¿no se encuentran en todas las religiones experiencias de este género? Muchos lo afirman. Luego ¿con qué derecho los modernistas negarán la verdad de la experiencia que afirma el turco, y atribuirán sólo a los católicos las experiencias verdaderas? Aunque, cierto, no las niegan; más aún, los unos veladamente y los otros sin rebozo, tienen por verdaderas todas las religiones. Y es manifiesto que no pueden opinar de otra suerte, pues establecidos sus principios, ¿por qué causa argüirían de falsedad a una religión cualquiera?  (Pío X. Encíclica Pascendi Dominici gregis, n. 13, 8 de septiembre de 1907)



Concilio de Letrán (XVIII Ecuménico)
  • Los mahometanos tratan la cruz y la salvación con absoluto desprecio

[…] los turcos y otros infieles […]. Tratan el camino de la verdadera luz y salvación con absoluto desprecio y ceguera totalmente inflexible; atacan la cruz de vida en la que nuestro Salvador quiso aceptar la muerte, para que al morir pudiera destruir la muerte y, por el misterio inefable de su vida santísima, pudiera restituir la vida. Ellos se hacen odiosos enemigos de Dios y los perseguidores más acérrimos de la religión cristiana. Fortalecidos por defensas no sólo espirituales, sino también temporales, podemos ser capaces, bajo la guía y favor de Dios, de oponernos a los amargos y frecuentes embates mediante los cuales, con rabia atroz, se solazan salvajemente en medio de sangre cristiana. (V Concilio de Letrán. Sesión XII, 16 de marzo de 1517)




 

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