miércoles, 18 de mayo de 2016

Bergoglio contradice al Papa Pío XI y al Magisterio de la Iglesia sobre la Realeza de Cristo

 
Francisco:
Los estados deben ser seculares. Los estados confesionales terminan mal. Eso va en contra de la historia. Creo que una  laicidad acompañada por una ley sólida que garantiza la libertad religiosa ofrece un marco para avanzar. Todos somos iguales como hijos (e hijas) de Dios y con nuestra dignidad personal. Sin embargo, todo el mundo debe tener la libertad para exteriorizar su propia fe *. Si una mujer musulmana quiere llevar un velo, ella debe ser capaz de hacerlo. Del mismo modo, si un católico desea llevar una cruz. La gente debe tener la libertad de profesar su fe * en el centro de su propia cultura, no sólo en sus márgenes.
 
 
De la encíclica del Papa  Pío XI, Quas primas.
 
Papa Pío XI:
 

Sería un grave error, por el contrario,  decir que Cristo no tiene autoridad alguna en los asuntos civiles, ya que, en virtud del imperio absoluto de él sobre todas las criaturas dado por el Padre, todas las cosas están en su poder ... Si ordenamos que todo el mundo católico debe venerar a Cristo como rey, Vamos a atender a la necesidad de nuestros días, y al mismo tiempo, proporcionar un excelente remedio para la plaga que infecta actualmente a la sociedad. Nos referimos a la peste de secularismo, sus errores y actividades impías. Este espíritu maligno, como usted sabe muy bien, Venerables Hermanos, no se logró en un solo día; siempre ha estado al asecho  debajo de la superficie. Se comenzó por rechazar el imperio de Cristo sobre todas las naciones. El derecho que la Iglesia tiene dado por Cristo mismo, para enseñar a la humanidad, para hacer leyes, para gobernar los pueblos en todo lo concerniente a su salvación eterna, ese derecho fue denegado. Luego, gradualmente, la religión de Cristo llegó a ser comparada con las falsas religiones y para ser colocada ignominiosamente en el mismo nivel con ellas.

 

 
El Catecismo de la Iglesia católica sobre la fe:

* Por el contrario, la fe es una virtud sobrenatural; por lo tanto, una falsa religión no es una fe; ya sea, una forma de protestantismo o mahometanismo.
 
 
III Las características de la fe
 
153 Cuando san Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Jesús le declara que esta revelación no le ha venido «de la carne y de la sangre, sino de mi Padre que está en los cielos» (Mt 16,17; cf. Ga 1,15; Mt 11,25). La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por Él. «Para dar esta respuesta de la fe es necesaria la gracia de Dios, que se adelanta y nos ayuda, junto con los auxilios interiores del Espíritu Santo, que mueve el corazón, lo dirige (convierte) a Dios, abre los ojos del espíritu y concede "a todos gusto en aceptar y creer la verdad"» 25

...

Mario Caponnetto concluyendo al hablar sobre el Reinado de Cristo dijo : ¿quién puede negar que aquel laicismo devastador y aquella apostasía de las naciones que atribulaban el corazón del Papa (Pío XI) hace ya casi ocho décadas, son casi nada si las comparamos con este radical inmanentismo y con este impío secularismo que presiden, hoy, la construcción de una Civitas Mundi, inspirada en el Regnum Hominis en perenne batalla contra la Civitas Dei?

 

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