“Acógeme, oh Madre del Carmelo / bajo tu hermoso manto protector. / Madre de Dios, ampáreme tu celo / y cantaré tus glorias con fervor…”


♰♰♰

domingo, 2 de agosto de 2020

Bergoglio contradice las intenciones del papado establecidas por la Iglesia, que son extirpar la herejía, hacer proselitismo, exaltar a la Iglesia, convertir a los pecadores, etc


 

Bajo las circunstancias actuales en las que el papado se encuentra usurpado por un hereje, para ganar la indulgencia de la Porciúncula  debemos orar por la restauración del Papado y las intenciones del Papa que la Iglesia ha establecido para el papado.
 
 
Todo fiel católico debe saber que cuando pedimos por ´las intenciones del Papa´ para ganar indulgencia   la Iglesia ha establecido cuales son esas intenciones por las que debemos pedir y nunca ha pedido por ningún  deseo personal, egoísta o mundanos, por lo que ningún católico puede unirse a pedir por las intenciones anti-católicas de Bergoglio.


Estas son las intenciones específicas y objetivas por las que es necesario orar para obtener una indulgencia plenaria:
 
1. La exaltación de la Iglesia
2. La propagación de la fe.
3. La extirpación de la herejía
4. La conversión de los pecadores
5. Paz y concordia entre los príncipes (gobernantes) cristianos.
6. Todos los demás bienes del pueblo cristiano


Bergoglio ha utilizado maliciosamente  sus intenciones mensuales para impulsar la invasión  musulmana y propaga la herejía, la agenda  izquierdista globalista, los ideales anticristianos de la ONU, la apostasía, el paganismo y el panteísmo,  por eso ningún fiel católico se puede unir a las perversas intenciones de Bergoglio que contradicen las Intenciones tradicionales católicas de los Papas católicos. Las intenciones masónicas de Bergoglio son contrarias a las intenciones de la Iglesia.
 
Bergoglio promueve la Herejía y la apostasía  


Bergoglio humilla el Papado instituido por Jesucristo

Bergoglio no busca la conversion de los pecadores sino que al contrario promueve los vicios



Quienes se unen a pedir por las intenciones anticatólicas de Bergoglio se están uniendo a las intenciones de la anti iglesia y se ponen en contra de la Iglesia establecida por Jesucristo.

 
 



Quien obedece al heresiarca Bergoglio desobedece a Dios.
 

Desde el mediodía del 1 de agosto hasta la medianoche del 2 de agosto, los fieles pueden obtener una indulgencia plenaria aplicable a ellos mismos o las almas del purgatorio en las condiciones habituales:

1. Estar en estado de gracia.
2. Confesión (8 días antes o después).
3. Recibir la Sagrada Comunión.
4. Hacer oraciones por la intención del Papado (generalmente Padre Nuestro, Ave María y Gloria).

5. Y visitando una catedral, iglesia parroquial, cuasi-parroquial o franciscana y allí rezando al menos un Padre Nuestro y un Credo.

Además, es necesario tener la intención de ganarse la indulgencia y separarse de todo afecto al pecado, incluso venial. 

En el 1216, en una visión, Francisco obtuvo de mismo Jesús la indulgencia conocida como "la indulgencia de al Porciúncula" o "el Perdón de Asís", la cual fue aprobada por el papa Honorio III.

«....Dichosos los que mueren en penitencia, porque estarán en el reino de los cielos. ¡Ay de aquellos que no mueren en penitencia, porque serán hijos del diablo (1Jn 3,10), cuyas obras hacen (cf. Jn 8,41), e irán al fuego eterno! (Mt 18,8; 25,41). Guardaos y absteneos de todo mal y perseverad hasta el fin en el bien» . (1Reg XXI)

 
 
 “La ley de Cristo, que se cumple en el amor, nos obliga a procurar la salvación de las almas más que la del cuerpo ”. San Francisco de Asís
 
 
«Perdón de Asís».



Nuestra Señora de los Ángeles, 2 de agosto
 

La Porciúncula  (Santa María de los Angeles) y el Perdón de Asís  (indulgencia de la Porciúncula)

Corazones.org


En una noche de Julio del año 1216, un fraile oraba fervientemente en su pequeña cueva del bosque. Pedía a Dios la virtud de la humildad. Le llamaban hermano Francisco y, aunque tenía 34 años, ya era conocido y amado por miles de personas. Doce años mas tarde y solo 22 meses después de su muerte, la Santa Madre Iglesia lo proclamaría santo. Pero el "poverelo" se consideró siempre el jefe de los pecadores. En el silencio de la noche, imploraba a Dios todopoderoso que tuviese misericordia de los pobres pecadores, recordando las palabras del Señor: "a menos que hagan penitencia, todos perecerán". Pensaba en su propia juventud, solo doce años antes había sido inquieto, frívolo, ambicioso, mujeriego, y por último, soldado. Difícilmente le daba algún momento de su atención a Dios.
Aquella noche el Señor le dijo al poverelo: "Francisco, ¿quien puede hacerte mayor bien, el amo o el siervo?" Francisco guardó esta lección a su corazón y decidió poner de primero lo primero. Le preguntó al amo como podría servirle, y Jesús, el amado salvador que abrazó la agonía de la cruz por todos los hombres, le miró con ternura y afecto y le dijo: "Repara mi Iglesia". Desde entonces, cuando Francisco pensaba en lo delicado, bueno, y amoroso que era Jesús, rompía en llanto y exclamaba: "¡El amor no es amado!".

Primero Francisco tomó las palabras del Señor literalmente y con gozo reparó la capilla donde había recibido la visión del Señor. Después bajó al bosque en el valle de Asís y reparó la vieja capilla de Nuestra Señora de los Angeles, llamada Porciúncula (pequeña porción). Por su devoción a la Santísima Virgen y por su reverencia a los ángeles, tomó la porciúncula como lugar de vivienda. Los campesinos insistían que ellos muchas veces escuchaban ángeles cantando en la Porciúncula. Ahí fue donde los primeros hermanos se unieron a El, en la vida nueva de santa pobreza, trabajo manual, cuidando a los leprosos, mendigando y predicando el amor de Cristo. Siendo los benedictinos propietarios de aquel lugar, Francisco pagaba como renta anual una canasta de pescado.

Oprimido por el pensamiento de ser indigno ante la misión de fundar la orden religiosa, subió a una cueva en las montañas. Ahí, durante una tormenta se echó al piso y, con una perfecta contricción, rogó a su Salvador que le perdonara los pecados de su vida pasada. En la angustia de su alma el gritaba: "¿Quien eres tu mi querido Señor y Dios, y quien soy yo vuestro miserable gusano de siervo? Mi querido Señor quiero amarte. Mi Señor y mi Dios, te entrego mi corazón y mi cuerpo y yo quisiera, si tan solo supiera como, hacer mas por amor a ti!. Repetía: "Señor ten misericordia de mi que soy un pobre pecador."

Luego, una dulce y gentil paz, la maravillosa paz del Señor llegó a su pura y penitente alma y le dijo: "Francisco, tus pecados has sido borrados." Desde entonces, por la gratitud que sentía, ardía en un deseo apasionado de obtener el mismo favor celestial por todos los pecadores arrepentidos. Y por eso oraba y pedía fervientemente esa noche en la cueva del bosque.

De repente el sintió un impulso irresistible de ir a la pequeña Iglesia, la Porciúncula. En cuanto entró, como siempre, se arrodillo, inclinó su cabeza y dijo esta oración: "Te alabamos, Señor Jesucristo, en todas las iglesias del mundo entero. Y te bendecimos porque por tu santa cruz redimiste al mundo." Luego al alzar su mirada, en su asombro Francisco vio una luz brillante arriba del pequeño altar y en unos rayos misteriosos el vio al Señor con su Santísima Madre con muchos ángeles.

Con pleno gozo y profunda reverencia, Francisco se postró en el piso ante esta gloriosa visión y Jesús le dijo: "Francisco pide lo que quieras para la salvación de los hombres". Sobrecogido al escuchar estas palabras inesperadas y consumido por un amor angelical por su misericordioso Salvador y por su Santísima Madre, Francisco exclamo: "Aunque yo soy un miserable pecador, yo te ruego querido Jesús, que le des esta gracia a la humanidad: dale a cada uno de los que vengan a esta Iglesia con verdadera contrición y confiesen sus pecados, el perdón completo e indulgencias de todos sus pecados".

Viendo que el Señor se mantenía en silencio, Francisco se dirigió con un confiado amor a Maria, refugio de los pecadores, y le suplicó: "Te ruego, a Ti, Santísima Madre, la abogada de la raza humana, que intercedas conmigo, por esta petición". Entonces Jesús miro a María , y Francisco se alegró al ver a Ella sonreír a su Divino Hijo, como que si dijera: "por favor, concédele a Francisco lo que te pide, ya que esa petición me hace feliz a mi".

Inmediatamente Nuestro Señor le dijo a Francisco: "Te concedo lo que pides, pero debes de ir a mi Vicario, el Papa, y pídele que apruebe esta indulgencia". La visión, entonces, se desvaneció dejando a Francisco en el piso de la capilla, llorando de alegría, con profundo amor y agradecimiento.

Temprano en la mañana, Francisco salió con el Hermano Maceo, a la cercana ciudad de Perugia, donde un nuevo Papa había sido electo, Honorio III. En el camino, Francisco empezó a preocuparse, ya que iba a pedirle al Papa, un privilegio muy grande para una capilla desconocida. Ese tipo de indulgencia solo se le había concedido a la tumba de Cristo, a la de San Pedro y San Pablo y a los que participaban en las cruzadas. Entonces Francisco oró arduamente a Nuestra Señora de los Angeles.

Cuando llegó el turno de hablar con el Papa, Francisco se dirigió con gran humildad: "Su santidad, unos años atrás reparé una pequeña Iglesia en honor a la Santísima Virgen. Le suplico le conceda recibir indulgencias, pero sin tener que dar ninguna ofrenda" (Francisco pensaba en los pobres).

-El Papa replicó: "No es muy razonable lo que pides, pues quien desea una indulgencia debe hacer un sacrificio. Pero, bueno, ¿de cuantos años quieres que sea esta indulgencia?
-Francisco respondió: "Santo Padre, podría usted no darle años específicos, sino almas?

-¿
Que significa eso de almas, Francisco?
Ahora Francisco tuvo que elevar una oración ferviente a Nuestra Señora, ya que debía explicarle al Papa lo que significaba su petición. Con mucha humildad pero con firmeza hizo su extraordinaria petición, la que ha sido conocida como la indulgencia de la Porciúncula.

-"Yo deseo, si le parece a su Santidad, por las gracias que Dios concede en esa pequeña Iglesia, que todo el que entre en ella, habndose arrepentido sinceramente, confesado y habiendo recibido la absolución, que se le borren todos los pecados y las penas temporales de ellos en este mundo y en el purgatorio, desde el día de su Bautismo hasta la hora en que entren en esa iglesia."

Impresionado por esta firme y sincera petición, el Papa exclamo: "Estas pidiendo algo muy grande Francisco, ya que no es la costumbre de la Corte Romana conceder ese tipo de indulgencia"

Reconociendo que esta oportunidad de traer gracias a la humanidad, podía desvanecerse en aquel instante, Francisco añadió con fervor y vehemencia, y con una serenidad devastadora: "Reverendísimo Santo Padre, yo no le pido esto por mi mismo, lo pido en nombre de Aquel que me ha enviado, Nuestro Señor Jesucristo".

En ese momento el Papa recordó que su gran predecesor Inocencio III, estaba convencido que Cristo se le aparecía y guiaba de manera especial a este pequeño y santo poverelo. Movido, por el Espíritu Santo, el vicario de Cristo solemnemente declaró tres veces: es mi deseo que se te sea concedida tu petición. Pero los cardenales que estaban presente al escuchar esta petición, protestaron y reclamaron al Papa que esta rica y nueva indulgencia debilitaría las cruzadas. En términos fuertísimos le exigieron que la cancelara. Pero el Papa les dijo, "yo no cancelo lo que he concedido". -"Entonces restríngela lo mas posible".

El Santo Padre llamó a Francisco y le dijo: "nosotros te concedemos esta indulgencia y debe ser válida perpetuamente, pero solo en un día cada año, desde las vísperas, a través de la noche, hasta las vísperas del siguiente día."

Francisco sumisamente bajo la cabeza y después de agradecer al Papa, se levanto y comenzó a salir. Pero el Papa le llamo: "¿Adonde vas, tu pequeño poverelo? No tienes garantía sobre esta indulgencia". Francisco se volvió hacia el y con su simpática y confiada sonrisa le dijo: "Santo Padre su Palabra es suficiente para mi, si esta es la obra de Dios es El quien hará su obra manifiesta. No necesito ningún otro documento. La Santísima Virgen María habrá de ser la garantía, Cristo el notario, y los ángeles los testigos." (recordando la visión)

Francisco escucho estas palabras en su oración: "Francisco quiero que sepas que esta indulgencia, que ha sido concedida a ti en la tierra, ha sido confirmada en el cielo". Con gran gozo compartió esta revelación al hno. Maceo, y juntos aligeraron el paso para ir a darle gracias a Nuestra Señora de los Angeles en la Porciúncula.

Para la solemne inauguración de este perdón en la Porciúncula, Francisco escogió Agosto 2, porque fue el primer aniversario de la consagración de esta santa capilla, y porque Agosto 1, era la fiesta de la liberación de San Pedro de las cadenas que tenía en la cárcel (Agosto 2, es el día de Nuestra Señora de los Angeles).

En presencia de los obispos de Asís, Perugia, Todi, Spoleto, Gubbio, Nocera y Foligno, anunció Francisco a la multitud la gran noticia: «Quiero mandaros a todos al paraíso anunciándoos la indulgencia que me ha sido otorgada por el Papa Honorio. Sabed, pues, que todos los aquí presentes, como también cuantos vinieren a orar en esta iglesia, obtendrán la remisión de todos sus pecados».
 

Jesús y María confirmaron su aprobación del Gran Perdón de la Porciúncula. Una vez a un santo fraile franciscano, Beato Conrado de Ofida, la Virgen Santísima se le apareció envuelta en un rallo de luz, con el niño Jesús en sus brazos, en la puerta de la Porciúncula. El niño bendecía a todos los peregrinos que entraban en la capilla de su Madre para adquirir el perdón de los pecados.

Mas tarde los obispos de Asís y otros Papas promulgaron documentos confirmando "El gran Perdón de la Porciúncula". La pequeña iglesia dedicada a la Santísima Virgen se convirtió en uno de los mas famosos santuarios de peregrinación de toda Europa. Mas tarde Gregorio XV hizo extensivo el jubileo de la Porciúncula a todas las Iglesias Franciscanas del mundo.  En 1921, el Papa Benedicto XV canceló la restricción de manera que se pueda obtener indulgencias cualquier día. Según el decreto de la Penitenciaría Apostólica del 15 de julio de 1988 («Portiuncolae sacrae aedes»), se puede ganar la indulgencia en La Porciúncula durante todo el año, una sola vez al día. Cada año una multitud de fieles acude allí para recibir el «Perdón de Asís» también llamado «Indulgencia de la Porciúncula».




Basilica di Santa Maria degli Angeli
El 11 de abril de 1909, el papa Pío X elevó esta iglesia al estado de "basílica patriarcal y capilla papal".
Hay  que mencionar la Basílica de Santa María de los Ángeles donde se encuentra la Porciúncula ha sido profanada bajo la mascara de dialogo, encuentro interreligioso, ecumenismo, el espíritu de Asís, ´encuentro de Asís´  que violan el Primer Mandamiento y promueven la herejía masónica del indiferentismo religioso. El heresiarca  Bergoglio ha dicho descaradamente que sus encuentros (paganos panteístas) no  buscan la conversión  lo cual es apostasía.

Catecismo de Baltimore:

205 ¿Como un católico peca contra la fe? R/ un católico peca contra la fe por apostasía, herejía, por el indiferentismo religioso y por la participación en los cultos no católicos.






1Reg. XIII - Evitar la fornicación
“Si, por instigación del diablo, fornicare algún hermano sea despojado del hábito, que ha perdido por su torpe pecado, y déjelo del todo y sea expulsado absolutamente de nuestra Religión. Y haga después penitencia de sus pecados.” Regla primera san Francisco de Asís


“Vamos a disciplinar nuestro cuerpo crucificando sus vicios, la concupiscencia y los pecados, porque al vivir conforme a la carne, el diablo quiere quitarnos el amor de Jesucristo y la vida eterna y perdernos en el infierno con todos los demás. ” (San Francisco de Asís)



Bergoglio al servicio del anticristo en el “Encuentro de Asís”
San Francisco de Asís juzga las herejías de Bergoglio.

En el herético Laudato Si, el heresiarca Bergoglio omitió del Cántico de las criaturas de San Francisco el pasaje que advierte sobre el Pecado Mortal.

Bergoglio se opone a San Francisco de Asís, quien ordenó Juzgar y expulsar a los frailes fornicarios.
 
Bergoglio es el destructor anunciado en las profecías de San Francisco de Asís.

Bergoglio persigue a los hijos espirituales del Padre Pío.
Bergoglio destruyó otra comunidad religiosa: 90% de las Hermanas colgaron los hábitos

 
 
San Buenaventura, Doctor seráfico explicó en un sermón en la Porciúncula que el Séptimo Milagro en el Nacimiento de  Nuestro Señor Jesucristo fue la Muerte instantánea de todos los sodomitas para la restauración de la castidad en la tierra.

“Séptimo prodigio : Todos los sodomitas, hombres y mujeres-murieron en todo el mundo , como dice San Jerónimo en su comentario sobre el salmo “la luz nació para el justo.” Esto dejó en claro que Él había nacido para la reforma de la naturaleza y promover la castidad.” (San Bonaventura. In Nativitate Domini. Sermon XXII, vol. IX, p. 123)




Bergoglio contradice las enseñanzas de San Ignacio de Loyola

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